1 de abril de 2018

Tiempos difíciles, preludio de la Guerra Civil (I)

De la Dictadura a la República (1923-1936)
Desórdenes políticos y sociales permiten que Miguel Primo de Rivera se convierta en dictador
La Dictadura, como casi todas las dictaduras, consigue el orden público al precio de perder las libertades humanas
Con Primo de Rivera, España alcanza un gobierno militar, que más tarde daría paso a un gabinete civil; pero tampoco entonces se consiguieron los derechos civiles. Alfonso XIII siguió siendo jefe del estado
Con la ayuda de Francia se termina la guerra de Marruecos, se inicia un plan ambicioso de obras públicas y la calle deja de ser escenario de asesinatos diarios. A cambio de ello los españoles se encuentran con un régimen en que la censura de prensa y de palabra son normales. Mientras la marcha de los políticos desprestigiados por sus dudas y vacilaciones no apesadumbra demasiado, sí molestan las medidas severas con que se ataca cualquier intento de actuar en el país de forma heterodoxa.
Miguel de Unamuno visto por Ramon Casas (MNAC). Wikipedia
Desde el primer momento, Primo de Rivera se enfrenta a los intelectuales y en el destierro estará el más famoso de ellos, Miguel de Unamuno, así como el más popular de los escritores españoles, Blasco Ibáñez. Igualmente, el dictador se enfrenta desde el principio con los catalanistas, con sus decretos restrictivos del uso de lengua e insignias de la región.
Vicente Blasco Ibáñez. (Lecturafilia)
A pesar de ello podría haberse mantenido más tiempo en el poder si no hubiera sido por la depresión económica mundial de 1929 que alcanza también a España, negando el aforismo de que orden equivalga a estabilidad económica y por su gran error al enfrentarse por cuestiones nimias con el Arma de Artillería, cuarteando así el más sólido baluarte en que se apoyaba, es decir, el ejército. En 1930, Alfonso XIII cede a las presiones de los enemigos del dictador y lo despide.
La tertulia de Pombo (reunión de escritores en un café, conducida por ramón Gómez de la Serna). Cuadro de Solana.
Se ha discutido mucho sobre si la Dictadura fue la compuerta que detuvo la República durante más de seis años o la precipitó con su existencia. Parece más seguro lo segundo, porque al final de los años veinte se habían pasado a la idea republicana muchos monárquicos (como Sánchez Guerra), que se sintieron desligados de la obediencia a un rey que no cumplía la constitución que había jurado. Tras unos intentos infructuosos de Berenguer de volver el país a los tiempos anteriores a 1923, la monarquía se encontró enfrente a los grupos más importantes del país. Los intelectuales más prestigiosos (Marañón, Ortega y Gasset, Pérez de Ayala) forman la Agrupación al servicio de la República, y les seguirán lo más granado de los escritores y profesores españoles, desde Bergantín a Américo Castro, desde Antonio Machado a García Lorca.
José Ortega y Gasset (óleo de Zuloaga). Biografías y vidas
Las agrupaciones, especialmente el Partido Socialista, presionan en la calle, y el ambiente llega a ser tal que bastarán unas elecciones municipales, es decir, unas elecciones en las que sólo se ventilaba la administración de unas ciudades y que la izquierda gane en las más importantes, para que el rey abandone España y se proclame la República. 
La segunda República española se encontró desde el principio básicamente con los mismos peligros que la primera. Por un lado la extrema derecha, aferrada a unos privilegios que se oponía a ceder sin darse cuenta de que su tiempo había pasado. Por el otro lado, una extrema izquierda que considera llegado el momento de la revolución social. Así, cuando se proclama la «Ley de Defensa de la República», se hace tanto contra una derecha nostálgica como contra un anarquismo militante que ha dicho, desde el primer momento, que el nuevo régimen lo había traicionado.
En la época de la república, las diferencias políticas se dirimen en la calle, donde aparecen los primeros muertos.
Si el partido político se llama Federación Anarquista Ibérica (FAI), el sindical era la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que en 1936 llegó a tener más de medio millón de afiliados, superando a la Unión General de Trabajadores que era el órgano sindical del Partido Socialista. Este último hubiera podido ser el equilibrio de la joven república; con su organización, con hábiles políticos a su cabeza y la masa de trabajadores que le seguían, podría haber sido el pivote en que se apoyara una república de izquierdas sin extremismo.
Cuadro de Alfonso XIII. (La Razón)
Pero la presión del Partido Comunista, mínimo numéricamente pero muy activo, consiguió que en lugar de Besteiro, ala derecha del partido, y de Indalecio Prieto su centro, obtuviera la jefatura el ala izquierda representada por Largo Caballero. El establecimiento de una alianza con los comunistas hizo imposible que funcionara la que había que establecer con la burguesía republicana, llevando al fracaso al más importante de los políticos que alumbrara la República, Manuel Azaña.
Manuel Azaña. (Biografías y vidas)
Azaña hizo tanto por consolidar la República como para destruirla, sin que sea paradoja. Impulsó una reforma militar que en principio era lógica y natural (había 623 generales para un ejército de cien mil hombres),  pero la llevó a cabo de forma hiriente para los afectados. Consiguió la expulsión de los jesuitas utilizando, como Carlos III, como pretexto, el cuarto voto de obediencia a una potencia extranjera (el papa) y con ello se enemistó totalmente con la Iglesia. Su frase «España ha dejado de ser católica», que repitieron todos sus enemigos sacándola del contexto, le procuró la animosidad de toda la derecha española... y la de los republicanos católicos como los que se-guían a Miguel Maura (hijo de Antonio).
Federico García lorca, el poeta más conocido de la generación del 27, fue asesinado en Granada en los primeros días de la guerra civil
La derecha, más inteligente, intentó un compromiso de la tradición católica española con las exigencias sociales del momento, fundando una democracia cristiana que se llamó CEDA; y fue dirigida por otro hombre de categoría política e intelectual alumbrado por la República llamado José María Gil-Robles. Su intento fracasó, como había fracasado el de Azaña. Si a éste le achacaban sus aliados de la izquierda que era demasiado lento en sus reformas, a Gil- Robles le insultaban los de la extrema derecha por sus tímidos planteamientos de las necesidades sociales. Las fuerzas de las dos Españas se perfilaban cada vez más como enemigos en potencia. Hubo un bienio de izquierda, 1931- 1933, en el que se intentó la reforma agraria, la reforma del ejército, la enseñanza laica; hubo otro bienio de derecha, 1933-1936, en el que se dio marcha atrás a todo lo intentado sin sentar seriamente nuevos fundamentos. La violencia se fue imponiendo en la calle de nuevo.
Antonio Machado por Leandro Oroz (1925). (Wikipedia)
Al estilo de los movimientos fascistas de Italia y Alemania, surge en España la Falange Española de las JONS, dirigida por José Antonio Primo de Rivera, hijo de don Miguel, que intenta compaginar tradición y revolución en ideal nacional-sindicalista. La izquierda le declarará una guerra a muerte y la derecha lo dejará solo no permitiéndole siquiera conseguir un puesto de diputado en las elecciones de febrero de 1936, que dieron el triunfo al Frente Popular. Derrotado en las elecciones el único capaz de frenar la extrema derecha, Gil-Robles, y elegido presidente de la República, es decir abandonando el gobierno, Manuel Azaña, habían desaparecido de la escena política los dos posibles moderadores. En la calle se sucedían los atentados políticos. Caía un día un socialista y al día siguiente un falangista.
La política con sus pintadas llegó hasta los cementerios.
Los sindicatos se peleaban entre ellos por llevarse el consentimiento de los trabajadores.
La derecha se va agrupando al lado del ejército, que tras ponerse en relación con sus principales mandos, ha decidido tomar el poder. El 18 de julio de 1936 se declara el estado de guerra en varias poblaciones españolas. Ha empezado la guerra civil.
José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador, funda la Falange Española, en imitación del fascismo italiano y del nazismo alemán.
Bibliografía consultada:
Textos extraídos de "Pequeña Historia de Grandes Naciones"

FUENTE: FERNANDO DÍAZ PLAJA (1918-2012)

Fernando Díaz-Plaja
(Barcelona, 1918 - Montevideo, 2012) Ensayista y narrador español, hermano de Guillermo Díaz-Plaja. Son obras suyas, entre una extensísima gama de ensayos divulgativos, Teresa Cabarrús (1943), Historia Universal de la Cultura (1946) La vida española en el siglo XIX (1952), La vida norteamericana (1955), Guzmán el Malo (1963), El amor en las letras españolas (1963), Francófilos y germanófilos (1973), Viaje por la Europa roja (1981) y El abate Marchena: su vida, su tiempo, su obra (1986).
El más popular de todos ellos fue El Español y los siete pecados capitales (1966), obra cuyo "tirón" aprovechó el autor en una serie de libros en los que se analizaba el comportamiento ante los mismos pecados de estadounidenses, (1968), franceses (1969), italianos (1970) y habitantes de los distintos países de la Europa del Este (1985). A comienzos de los ochenta publicó una serie de siete artículos sobre parecido tema con el título de "Los siete pecados capitales en el tren" en la revista Vía Libre y, pocos años después, adaptó la obra original a serie televisiva.
Es autor también de obras narrativas como Cuentos crueles (1971), El desfile de la Victoria (1975), Miguel, el español de París (1985) y Un río demasiado ancho... (1991).
Fernando Díaz-Plaja
En 1989 se publicó su libro Las Españas de Goya, donde hacía una aproximación entre lo literario y lo histórico de la España del siglo XVIII. Asimismo, en ese mismo año quedó finalista para el Premio Espejo de España con su obra Cuando perdí la guerra. Posteriormente, en 1992 su obra El servicio doméstico en España (desde la esclava a la empleada de hogar) volvió a quedar finalista al premio Espejo de España en su XVIII edición, mientras que su trabajo El arte de envejecer resultó finalista, también ese año, al XX Premio Anagrama de Ensayo.
En 1996 apareció Anecdotario de la Guerra Civil Española, que recoge y refiere testimonios reales acaecidos durante la contienda y definidos por el absurdo y los hermanamientos de picaresca y heroísmo. Al año siguiente vieron la luz un Anecdotario de la España franquista, una biografía de Felipe III y un ensayo en el que reflexiona sobre la condición de habladores que caracteriza a los españoles, inventores, entre otras ágoras, de las tertulias de café, bajo el título Arte y oficio de hablar. En 1999 relató sus recuerdos de la Guerra Civil española en Todos perdimos, en el que anécdotas, algunas con toque cómico pero todas ligadas a lo dramático se van encadenando para formas un conjunto de experiencias personales vividas en el ambiente que califica de "revolución, no de guerra", de la Barcelona de la contienda.
El escritor Fernando Díaz-Plaja falleció en Montevideo en el año 2012 a los 94 años
FUENTE: BIOGRAFÍAS Y VIDAS
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