21 de agosto de 2017

Los años de oro en Mieres

Recordando el auge de la "movida" mierense
Artículo documentado con fotos del facebook "Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo
Desfile de moda años 90 casino de Mieres
Adriano Calzas-Bejarano fue uno de los mejores testigos del trabajo y el ocio nocturno de aquella época
Adriano Calzas-Bejarano, preparando un cóctel en el Piano Bar
¿Les invito a que me acompañen por un recorrido histórico en torno a la "movida" mierense de los años de oro, que se centraban principalmente en la calle la Vega, bautizada irónicamente como la "calle del viciu" y ya en plan más serio la calle del ocio? A pocos nos queda en la mente aquel monumental movimiento que hacía llegar una auténtica corriente de jóvenes desde todos los puntos de la región. Y es que, desgraciadamente, ha pasado el tiempo, ha cambiado la estructura socioeconómica de la villa y de "aquellos polvos quedan otros lodos".
El Mausoleo, uno de los bares de La Cúpula en Mieres.
De todas formas está la huella inequívoca de aquel ambiente que era aplaudido por las nuevas generaciones y denostado por ciertos sectores del vecindario ante los efectos negativos que producía. Y? ¿Quién mejor que un tal Adriano Calzas-Bejarano, de no sé cuantos años de edad, que con su particular estilo de vida y obra, dejó marca de la casa, no solo en ese especial rincón de Mieres, sino también en otros puntos del casco urbano y lugares de Asturias?
Chiringuito del grupo L aniciu, por las fiestas de San Juan de 1989 en la Pasera
En realidad Adriano comenzó su épica actividad de camarero a los catorce años en la desaparecida Cantina del Vasco, con los Liborios padre e hijo, que lo pusieron en línea de combate a base de una formación digna de la mejor academia, dada la fama que este establecimiento alcanzó sobre todo a base de la buena mesa. Pero él quería volar y dos años más tarde se trasladó a Moreda de Aller para centrarse en la confitería El Carmen, donde ganó, con esa edad, su primera carrera de camareros. Y de allí, el salto a Gijón, para estrenarse, en plan "playu", por la ruta de los vinos en el Mesón Sebastián y a lo largo de la calle Corrida, con la freiduría El Yuste por bandera.
La calle Manuel Llaneza completamente abarrotada de gente en las Fiestas de San Juan de 1988
Sin embargo, claro está, la tierrina tiraba y su vuelta a Mieres estaba más que cantada. Se iniciaba el periplo de la "calle del viciu" con todo un alarde de establecimientos, la mayoría emblemáticos y con la modernidad de estandarte, dados los vientos democráticos que ya comenzaban a respirarse. Y al lado de Andrés Bernaldo de Quirós, en el Yaracuy, inició su nueva etapa mierense y vivió intensamente la resurrección del Carnaval.
Carnaval en la ciudad. Fotos en la Buraka, el 'Mea Culpa' y el abellugu.
Quizás se imponga un inciso para dejar constancia de que Adriano Calzas-Bejarano poseía una facultad difícil de ocultar, y era ni más ni menos que un oído portentoso y una voz fuera de lugar para imitar a los grandes españoles de entonces, citemos como muestra Nino Bravo y Raphael. Con ese bagaje se fue al concurso "La gran ocasión", pasó las pruebas preliminares con excelente nota pero, de golpe, se finiquitó el programa y todos quedamos con un palmo de narices. Vuelta una vez más a sus principios y se topa con el Baby's-2, de Chus Quirós y Sergio León, dueños a partes iguales. De allí se pasó, ¡qué ilusión, Señor! a Il Gatopardo, la sensación por aquel entonces, donde las noches resultaba redondas, medio epilépticas y casi esquizofrénicas (es broma).
Foto de hosteleros: Hosteleros.Del mismo viaje a jerez, Leo el de las discotecas babys, Pedro el de la pequeña sirena, Mandi de gaseosas, Tito, entonces en Eros, Jamin el del Carolina, Lito el del Portofino, entonces en el Séneca, y Lito el de la bodeguina a quien le doy las gracias por la foto

En esto, tocan a rancho y nuestro joven se ve justificando su estancia en la mili, con la suerte de que a la vuelta le había respetado la plaza, pero ya las condiciones de entonces no le convencieron y con su macuto urbano se fue para el Capri, donde había quedado vacía la plaza, por retirada obligada, del popular Rubén. Pese a ello, el pajarito seguía volando y una efímera salida a la cafetería Patos de Oviedo, donde fue a buscarlo Sauro, quien había puesto en marcha el Piano Bar, primer chigre musical de la capital del condado. La entrada en juego de Sabino y Antonio (este último recientemente fallecido), le marcaron la pauta de la continuidad hasta que, como novedad de última hora decidió instalarse por su cuenta creando Valessia -hoy casi en ruinas- para asociarse posteriormente con Maderas Pub, donde permaneció, por primera vez, ocho años, dándole oportunidad para casarse, pero, sin más, por diferencias personales, terminó por romper con su socio y tomar otra vez las de Oviedo para permanecer siete años en el Época, de la calle Fernández Vega, y tres en Don Café (se nota que la responsabilidad familiar tiraba). Hoy, a punto de jubilarse, cubre sus últimos días de profesional de la bandeja y el paño en el brazo, ocupándose de bajas y de peticiones esporádicas.
Gente muy conocida de Mieres en el pub Abeto
Mil y una anécdotas salpican el ir y venir de este profesional hostelero que vivió y vive esa profesión en profundidad. Cuenta que en cierta ocasión dos señoras que no resultaban agradables a la concurrencia se encontraban dando el palique en uno de los establecimientos de la calle La Vega. Se le encargó que buscase la forma de lograr que abandonasen la estancia, y a un compañero no se le ocurrió otra forma que soltar la bandeja contra el suelo, provocando el ruido y alboroto general, hasta el punto de que una de las clientas de marras se cayó del taburete y ambas se largaron con viento fresco. En el Yaracuy había y se cree que aún hay un semisótano donde Adriano y sus compañeros practicaba los primeros compases del baile de moda, iniciando a otros en ese arte.
Discoteca FAUST en Mieres
Entre sus grandes amigos, que, por cierto, tuvo muchos, destaca la huella de Dolfín, fallecido a temprana edad, calificando su figura de "gran persona". Con él compartió momentos muy agradables en El Alcázar, Galeón, El Molín de Cuna y luego en su propio establecimiento, a saber, bar Dolfín. Un momento muy particular ocurrió cierto día que, celebrándose en el Capitol un concurso de canción popular, su compañero de oficio Martín se presentó a cantar con la pieza "yo pago esta noche". En determinado momento se le fue la letra, "no pudo seguir", y tomó las de Villadiego volviéndose a su puesto de trabajo en el Capri. Terminada la función en el teatro, la cafetería de marras se llenó de gente pidiendo consumiciones con la exigencia de que fuesen gratis. Y es que no había caído en saco roto lo de "yo pago esta noche".
 Amigos,en el Piano Bar de Mieres
Grandes figuras, sobre todo de la canción, conectaron con Adriano, por ejemplo y con toda lógica, Víctor Manuel y Ana Belén, Sara Montiel, Luis Mariano, José Guardiola y otros que pasearon su elegancia y su arte por el Capitol o por el Faust que, de la mano de Emeterio había alcanzado gran notoriedad.
Discoteca Xenon de la calle Jerónimo Ibrán en los 90
FUENTE: AMADEO GANCEDO
Amadeo Gancedo ejerció de fedatario del ruidoso y contradictorio Mieres de finales de los setenta y toda la década de los ochenta, contando en sus crónicas el inicio del naufragio industrial del concejo y el surgimiento de un pálpito que insufló vida a la emancipación política y sociocultural. Como antes había hecho uno de sus maestros, el recordado Luis Fernández Cabeza, Amadeo Gancedo se convirtió en infinidad de ocasiones en consejero, orientador e incluso confesor de alcaldes, empresarios, sindicalistas y dirigentes vecinales. También de algunos artistas, como el propio Víctor Manuel. Al margen de su infatigable labor periodística y, más tarde, empresarial, Amadeo Gancedo fue una persona permanentemente implicada en la vida social y cultural de Mieres. “No sólo fue un observador, sino también un laborioso actor estrechamente ligado a la comunidad”. Fueron muchas las iniciativas en las que se embarcó, colaborando con entidades como el Caudal Deportivo o el Orfeón de Mieres, entre otras muchas. Durante dos etapas de su vida estuvo enfrascado en sendos proyectos que tuvieron una notable relevancia. Se trata del Concurso Artístico de Otoño del viejo Teatro Capítol y de los “Tribunales Populares” impulsados durante su etapa al frente del Centro Cultural y Deportivo. En ambos casos, compartió experiencias con otros muchos inquietos mierenses implicados, como él, en el progreso del concejo. Como en casi todo, su acusada sensibilidad social le hizo adelantarse a debates antes de que se pusieran de máxima actualidad. Un abanderado del entusiasmo. Así le recordaremos. Amadeo Gancedo Rodríguez falleció el 27/04/2019. Fuente: https://lne.es . (La Nueva España)
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3 comentarios:

  1. Rubén cuando se marchó de el Capri fue para irse a trabajar al Portofino como autónomo. La retirada no fue obligada, fue para irse de dueño a otro local..me parece jajajajaja Por cierto, Ruben un profesionl de la bandeja como la copa de un pino.

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  2. Y Sabino un gran profesional y muy currante trabajando en BBV y luego en Piano Bar

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  3. Si hablamos de currantes,citemos a Antonio (Tonin) socio al 50% de sabino en el piano bar,muerto en octubre del 86,que trabajaba en la mina (donde fallecio) y por la noche,en el Piano Bar.

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