28 de junio de 2013

Mieres contra la Restauración

Mieres contra la Restauración
Vecinos a caballo en La Pasera (Mieres) hacia 1915.  https://www.asturias.es
En agosto de 1917, una gran huelga revolucionaria convocada para toda España, paralizó Asturias, que acabó quedándose sola, en un anticipo de lo que sería octubre de 1934
08/08/1930. Calle Carreño Miranda de Mieres La calle fue conocida desde principios de siglo como Martínez de Vega. Con la II República adopta el nombre de García Hernández. En 1937 pasa a ser Calle José Calvo Sotelo, icono del Movimiento Nacional. Posteriormente recibe su nomenclatura actual, en honor al pintor avilesino nacido en 1614. Carreño Miranda entra en la Corte de Carlos II de mano del afamado Velázquez. Allí realiza numerosos retratos para la familia real.  https://www.asturias.es
http://www.lne.es
En agosto de 1917, una gran huelga revolucionaria convocada para toda España, paralizó Asturias, que acabó quedándose sola, en un anticipo de lo que sería octubre de 1934. Seguramente ya conocen su desarrollo y consecuencias; hoy les voy a hablar de un episodio previo, que tuvo una amplia repercusión: la convocatoria que hizo la Lliga Regionalista en Barcelona invitando a los senadores y diputados de los partidos nacionales para celebrar una Asamblea extraoficial en protesta contra la suspensión de las Cortes y los actos del gobierno que presidía el conservador Eduardo Dato. Atendiendo a esta llamada, el 5 de julio de 1917 acudieron hasta el palacio del parque de la Ciudadela, en aquella capital, 68 parlamentarios entre los que había catalanistas, liberales, republicanos y socialistas, que antes de ser arrestados por las fuerzas del orden tuvieron tiempo de poner sobre la mesa la modernización del Estado, la autonomía de los municipios, y otros problemas que paralizaban la vida política del país y acordaron la convocatoria de Cortes Constituyentes pidiendo también más libertad para las regiones y unas elecciones verdaderamente limpias.

27 de junio de 2013

la salmonicultura en Asturias

Evolución histórica de la salmonicultura en el Principado de Asturias. http://www.serida.org
Isabel Márquez Llano-Ponte. Área de Sanidad Animal. SERIDA. imarquez@serida.org
Este artículo plantea un breve recorrido histórico por la piscicultura continental de Asturias desde los años 80 hasta la actualidad y presta especial atención a factores importantes para la cría de peces como son las instalaciones, el agua de abastecimiento y las producciones de las piscifactorías.

Antecedentes

En el año 1968 se inauguró en Asturias la primera piscifactoría industrial de producción de trucha arco iris (Oncorhynchus mykiis). Asturias y Navarra, fueron las primeras regiones de España que pusieron en marcha esta iniciativa empresarial. Muchos años antes, a principios del siglo XX, Asturias fue también pionera, junto con Aragón, en la producción de truchas para la repoblación de los ríos. El Centro Ictiogénico de Infiesto (Asturias) comenzó a funcionar en 1910. Esta piscifactoría, que aún continúa activa, fue la “nodriza” de las piscifactorías de repoblación en Asturias.
En cuanto a las piscifactorías industriales de trucha arco iris en Asturias, el camino recorrido desde el inicio de esta actividad hasta nuestros días fue paralelo al de la salmonicultura de aguas continentales en el resto de España. Las instalaciones piscícolas se fueron modernizando principalmente en la última década del siglo XX.

Historia de la piscicultura continental en España

El concepto de piscicultura es casi tan antiguo como el de la ganadería. La idea de recoger peces del medio natural y conservarlos durante un periodo de tiempo en remansos de ríos o cercados en bahías o lagunas, es un hecho constatado en muchas civilizaciones, desde los antiguos egipcios y las civilizaciones de Asia, 3000 años a.C., hasta los griegos y romanos del principio de nuestra era.
Fue en China, 3500 años a. C., donde se desarrolló un sistema de engorde de distintas especies de carpas en un mismo estanque, para aprovechar al máximo todos los recursos nutricionales. Griegos y romanos también practicaron la piscicultura en Europa.
En la Edad Media, muchas abadías y monasterios Europeos poseían algún tipo de cercado en remansos de ríos para abastecerse de peces. Existen textos de Jovellanos referidos a los monjes bernardos de Villanueva de Oscos (Asturias) que, hacia el año 1100, guardaban salmones, truchas y reos en un remanso del río Navia. Hasta muchos años después, las constataciones de la incipiente piscicultura sólo consistían en capturar peces en el medio natural y mantenerlos para su posterior consumo.
Es a partir del siglo XIV cuando se empiezan a tener datos sobre algunas actuaciones de cría de peces, que habrían de ser los inicios de la reproducción artificial. Así, en 1419, en la abadía de Réome (Francia), el monje medieval Dom Pichon comenzó las experiencias de fecundación artificial, que fueron redescubiertas por otros experimentadores franceses y alemanes a mediados del siglo XVIII.
Hacia 1850, en Francia, unos pescadores consiguieron fecundar, truchas y obtener alevines para repoblar el río Mosela (Thibault, 1989). Esto alentó al gobierno Francés para construir la primera piscifactoría en Huninge (Alsacia), en 1851. A partir de entonces, empezaron a proliferar establecimientos de piscicultura de salmónidos por toda Europa.
A finales del siglo XIX, el descubrimiento por el ruso Wrasskij de la fecundación en seco (método por el que se fertilizan los ovocitos con el semen sin agua para incubarlos posteriormente) dio un nuevo impulso a la piscicultura moderna.
En España, se puede considerar que Mariano de la Paz Graells (1809-98), catedrático y director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, fue el padre de la acuicultura (de la Hoz, 2005). Consiguió el apoyo del Rey Francisco de Asís para la construcción de un centro ictiológico en el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso, en 1866.
En 1865, los hermanos Pablo y Federico Muntadas (Zaragoza) habían creado una piscifactoría privada en el Monasterio de Piedra, asesorados por el naturalista alemán Rack en técnicas de reproducción artificial. Esta piscifactoría fue cedida al Ministerio de Fomento en 1886. Entre ese año y 1900 se consolidó y pasó a producir alevines de trucha común y varias especies de salmónidos, incluida la trucha arco iris (Lizasoain, 1912). En un Real Decreto de 1 de Noviembre de 1895 ya figuraban 14 piscifactorías en España.
En el siglo XX, al principio de la década de los 70, existían en España, en aguas continentales, dos tipos de piscifactorías: las estatales y las privadas. Las primeras dependían del Ministerio de Agricultura, a través del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). La mayoría de ellas se dedicaban a la cría de salmónidos para la repoblación, contabilizándose 18 piscifactorías de este tipo. En cuanto a las piscifactorías privadas, conviene señalar que comenzaron su andadura en la década de los años 60. Este es el momento en que se puede considerar que comenzó la verdadera piscicultura industrial en España.
En consecuencia, esta actividad se inició en España con un evidente retraso con respecto a la piscicultura en otros países europeos, como Francia, Dinamarca e Italia. Las primeras piscifactorías en España de trucha arco iris con carácter industrial fueron las de Riezu (Navarra), Manzanares el Real (Madrid), Nalón (Asturias) y la del río Oja (La Rioja). En 1963 funcionaban en España cinco piscifactorías industriales. Este número se elevó a 21 en 1967 y a principios de los 70 estaban autorizados 80 establecimientos productores de trucha, propiedad de 41 empresas; la mayoría estaban ubicadas en el sistema montañoso cántabro-galaico (Pons, 1971).
En 1974, dada la proliferación de establecimientos piscícolas, se promulgó una Resolución del ICONA sobre ordenación zootécnica sanitaria de los centros de piscicultura privados instalados en aguas continentales. En 1981, según el ICONA, estaban censados 30 establecimientos piscícolas del Estado y 140 centros de propiedad privada. 

Historia de la piscicultura en Asturias

Ricardo Acebal del Cueto (1849-1940), ingeniero de montes de Gijón, muy vinculado a la Universidad de Oviedo, propuso el establecimiento de una piscifactoría para la cría del salmón. Esta especie estaba siendo esquilmada con máquinas salmoneras que, a modo de grandes norias, sacaban del río cientos de salmones que trataban de remontar los cauces.
Al mismo tiempo, el canónigo de Covadonga, D. Manuel Alea, compró 10.000 huevos de trucha al Monasterio de Piedra y los depositó en su finca de El Cobayu, en lo que sería el inicio de una piscifactoría. Pero fue finalmente Ricardo Acebal quien redactó el proyecto para la creación de un establecimiento de piscicultura en Asturias, en Infiesto (Acebal, 1892). Las obras de esta piscifactoría finalizaron en 1907 y la primera incubación se realizó en 1908. La apertura de esta piscifactoría fue todo un acontecimiento nacional y a lo largo de los primeros años de funcionamiento recibió visitas de muchas personalidades incluida la del rey Alfonso de Borbón (De la Hoz, 2004).
Entre 1922 y 1928 se obtenían anualmente en Infiesto entre 100.000 y 300.000 alevines de salmón, cuyo destino era la repoblación de los ríos asturianos (Pardo, 1930).
En los primeros años de la década de los 60 empezó su actividad en Asturias la primera piscifactoría industrial de producción de trucha arco iris, en el río Nalón. A mediados de los años 70 estaban en activo cinco y a principio de los años 80, diecisiete. En esta década, comenzó la especialización de las instalaciones.

Evolución de la Piscicultura 1986-2008

Desde los años 80, las piscifactorías de salmónidos han experimentado una transformación sustancial en muchos aspectos. Con el fin de relacionar los cambios de la piscicultura asturiana con la de otros lugares en el mismo periodo de tiempo, se han tenido en cuenta varios factores fundamentales para la cría de peces en aguas continentales (instalaciones, agua de abastecimiento, producción y transformación del producto), que han evolucionado o se han diferenciado de manera peculiar con respecto al resto de la salmonicultura continental.
Las instalaciones de piscicultura
La Ley Orgánica 7/1981 de 30 de Diciembre otorgó al Principado de Asturias el Estatuto de Autonomía. A partir de esa fecha comenzaron las transferencias de diversas competencias que hasta entonces dependían del ICONA, entre ellas, las del control de la caza y la pesca.
En 1986 se iniciaron los trabajos de localización de todas las instalaciones de piscicultura activas en Asturias, en el marco de la beca de Ictiopatología Fluvial (Laboratorio de Sanidad Animal, 1 de febrero de 1986) con lo que se pudo dibujar el primer mapa de situación de las 37 piscifactorías asturianas.
Las piscifactorías de trucha arco iris pertenecían a empresas de tipo familiar. Sin embargo, las de mayor tamaño contaban con modernos diseños y con tecnología actualizada e importada de Europa.
Los primeros empresarios piscícolas de Asturias fueron pioneros, no sólo en el tiempo en que iniciaron la acuicultura de tipo empresarial, si no también, en la idea de implantar tecnología en sus instalaciones. Junto con estas piscifactorías coexistían otras más pequeñas que eran muy rudimentarias. Se construían, simplemente, restaurando algún antiguo azud que había servido en otro tiempo para un molino o para otro uso; se reconstruía el canal de entrada del agua y se establecían, muy artesanalmente, estanques de cría. Los huevos embrionados o alevines de trucha arco iris eran adquiridos en las piscifactorías más grandes y, así, comenzaban a criar peces.
En el resto de España, la piscicultura de salmónidos en los años 80 era muy parecida a la asturiana: convivían pequeñas piscifactorías artesanales con grandes empresas de acuicultura. La única diferencia con las de Asturias era que el volumen de agua disponible en los ríos asturianos era mucho menor que el de los grandes ríos de otras zonas de España. La orografía de Asturias hace que el caudal de los ríos fluctúe mucho entre las épocas de invierno y de estiaje. La mayoría son torrentes. El terreno montañoso no permite la construcción de grandes instalaciones, de manera que las piscifactorías llamadas “grandes” en Asturias siempre fueron de menor tamaño que las de otros lugares de la península.
En cuanto al diseño de las primeras piscifactorías, tanto en Asturias como en España, se concibieron con dos zonas delimitadas: los estanques de producción y las salas de sacrificio. Estas últimas, al principio de la piscicultura eran muy rudimentarias; en muchos casos relegadas a un pequeño espacio compartido con el almacén de piensos o con el almacén general; sin separación entre locales, ni medidas higiénicas adicionales.
A principios de la década de los 90 cerraron dos piscifactorías de gran tamaño ubicadas en Asturias: la de Villamayor, en el río Piloña y la de Canero, en la desembocadura del río Esva. En esta misma época, se produjeron también fusiones de pequeñas empresas de piscicultura, de manera que casi todos los empresarios piscicultores de la época poseían dos, tres e incluso cuatro instalaciones. en ocasiones, de tan pequeño tamaño que entre todas no alcanzaban una producción de 60 toneladas anuales.

Piscifactoría de Canero en Valdés, Asturias. Abril 2000. (Fotografía © Isabel Márquez)

En el año 1989 se construyó una gran piscifactoría de alevinaje para salmón perteneciente a una importante empresa, cuyas instalaciones de engorde se encontraban en una zona de costa del norte de Galicia. A lo largo de la década de los 90 fueron desapareciendo prácticamente todas las instalaciones piscícolas de carácter artesanal.
En 2001 se encontraban activas 19 piscifactorías de trucha arco iris, agrupadas en 12 empresas. En 2008, se mantenían tan sólo 15 piscifactorías, que se habían agrupado en seis empresas y quedaban dos de tipo artesanal. Las producciones obtenidas por piscifactoría bajaron mucho con respecto al periodo anterior.
Por otra parte, la disminución alarmante de las poblaciones de salmones salvajes en los ríos asturianos, ocurridas en los años 90, impulsaron en Asturias la activación de programas encaminados a su recuperación: en la década de los 70 las capturas en los ríos asturianos rondaban los 5.000 ejemplares, frente a los 1.000 del año 1993. Ante esta circunstancia la Administración Autonómica decidió actuar, por una parte, poniendo en marcha un programa de mejora del hábitat y, por otra, trabajando en un programa de incremento de las poblaciones mediante la repoblación. Las repoblaciones se realizaron en base a peces criados en piscifactorías (De la Hoz, 2001).
En cuanto a la modernización de las instalaciones, a principios de los años 90, las piscifactorías asturianas empezaron a instalar sistemas de oxígeno líquido inyectado en el agua pero, mientras que en las grandes piscifactorías del resto de España sirvió para aumentar la producción a igualdad de caudales, en las instalaciones asturianas sólo se utilizaron estos sistemas puntualmente en épocas de estiaje y no como apoyo a la producción. De hecho, en Asturias, las densidades de producción por metro cúbico de agua nunca superaron los 22 Kg. como media. En cambio, las grandes piscifactorías industriales de toda Europa tienen producciones mayores de 45 kg/m3.
Por otra parte, en las piscifactorías españolas se implantaron, a final de los años 90 y principios del siglo XXI, sistemas de gestión modernos y se informatizaron las instalaciones. En Asturias, muy pocas empresas invirtieron en este sentido, dada la precaria situación de la red eléctrica y telefónica de la Comunidad Autónoma. Así, apenas se realizó algún tipo de inversión en mejora de las instalaciones de trucha arco iris; incluso algunas piscifactorías que habían instalado oxigeno líquido como sistema de contingencia para paliar la época de estiaje, lo retiraron. Muchas piscifactorías atajaron la crisis disminuyendo la mano de obra o cerrando temporalmente algunas de las instalaciones de la empresa.
El agua de abastecimiento
Los ríos del Principado de Asturias son ideales para la producción de salmónidos debido a su situación geográfica y a su climatología.


Río Sella, a su paso por Parres, Asturias. (Mayo de 2005). (Fotografía © Isabel Márquez)

Las piscifactorías asturianas, en general, captan el agua de distintos ríos de la región. Sólo algunas pequeñas instalaciones utilizan agua procedente de manantiales para la cría de los peces, generalmente alevines.
En cuanto al uso del agua, durante los primeros años de la piscicultura no estaba gravado por ningún impuesto específico. La mayoría de las instalaciones ni siquiera estaban registradas en la Confederación Hidrográfica del Norte de España.
En 1985 los piscicultores asturianos se enfrentaron a la primera tasa sobre el uso del agua y a partir de 1994 se comenzaron a gravar los vertidos al dominio público hidráulico con una tasa destinada al estudio, control, protección y mejora del medio receptor de cada cuenca hidrográfica. Este canon era, y es actualmente, uno de los principales costes derivados de la acuicultura continental.
A lo largo de los años, el concepto de costes ambientales se fue poniendo de manifiesto incrementando los costes de producción de una forma muy desigual de unas regiones a otras debido a las distintas políticas de las Confederaciones Hidrográficas. En este sobre-coste fueron especialmente castigadas las piscifactorías gallegas y asturianas. Se consideró la acuicultura como una actividad industrial, se exigieron, cada seis meses, análisis de calidad de las aguas de entrada y sus efluentes y se aplicaron cánones de vertido muy poco minorados. El resultado final fue un elevado precio del agua en comparación con otras zonas de España. Por otra parte, muchos acuicultores tenían dividido el total de la producción en pequeñas instalaciones por lo que tenían que pagar elevados costes de agua por cada una de ellas.
Al mismo tiempo, entre los años 1995 y 2000, se emprendieron en Asturias muchas obras que afectaron a los cauces de los ríos, como la construcción de carreteras de montaña, puentes, escolleras, presas, etc. Pocas fueron las piscifactorías que no sufrieron daños y perjuicios debidos al impacto de las obras.
Este tipo de regulaciones, restricciones y gravámenes sobre el uso del agua en piscicultura continental ha llevado, en muchos países de Europa a apostar por la cría de peces con sistemas de reutilización del agua. Los sistemas de recirculación permiten producir una mayor cantidad de peces con muy poca cantidad de agua que, además, puede ser tratada de tal manera que controlan parámetros tales como: el oxígeno, el amonio, los nitritos, la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO), los sólidos en suspensión, la temperatura y el CO2 (Avault, 1996). Todas estas variables son consideradas como limitantes en los sistemas de piscicultura tradicionales.
Esta prometedora tecnología se está implantando en algunos lugares del mundo como: Dinamarca, Estados Unidos, Chile y Noruega y está permitiendo criar especies de gran valor añadido en aguas continentales, disminuyendo sensiblemente los impactos ambientales. En un futuro, este tipo de instalaciones se pueden implantar en Asturias y convertirse en una opción de modernización para la piscicultura continental.
La comercialización y organización de las empresas de piscicultura
En los años 80, las empresas piscícolas más importantes en Asturias, por su volumen de producción, vendían una parte de ésta en Madrid y en otros grandes mercados nacionales. El resto se comercializaba en mercados locales en la propia piscifactoría y en negocios de restauración cercanos. En esta época todo el producto se vendía como trucha entera sin eviscerar.
En cuanto a la organización, las empresas consideradas como grandes pertenecían a la Asociación de Piscicultores Españoles. En 1986 se constituyó la Organización de Productores Piscicultores (Real Decreto 337/1986). Esta organización se encargaba de poner en contacto a piscicultores de toda España informando de novedades en la producción y comercialización. Además, mantenía relaciones muy estrechas con otras organizaciones de piscicultores de otras partes de Europa, principalmente italianos, con los que realizaban frecuentes encuentros e intercambios comerciales.
En 1986 la producción española fue de 16.000 toneladas de las que 800 correspondían a Asturias. A finales de los años 90 la producción asturiana representaba alrededor del 10% del total nacional. A finales de la década de 2000, este porcentaje no alcanzaba un 5%. Las caídas de producción en los últimos años se debieron a la gran competencia del sector de la piscicultura de truchas, no sólo con la acuicultura marina de producción nacional, que en estos últimos años superó las 30.000 toneladas, si no también con las producciones en muchos otros países del mundo, debido a la globalización de los mercados.


Gráfico.-Evolución de la producción de Trucha arco iris en Asturias

Calidad del producto. Normas de aplicación
Por otra parte, la legislación Europea se encaminó, a raíz del el problema de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, hacía el control cada vez más estricto de la seguridad alimentaria. En este contexto, los grandes piscicultores españoles empezaron a incorporar en sus producciones estudios de puntos críticos, que buscaban la mejora del producto en consonancia con la demanda de unos consumidores cada vez más exigentes en cuanto a calidad.
En 2006 se publicó la primer Norma de Calidad de Producción de Trucha (UNE 173001 Acuicultura Procesos productivos de Trucha) que establece requisitos y recomendaciones para la cría de la trucha arco iris, así como para su sacrificio; con especial atención a la trazabilidad de todo el proceso. Esta norma es muy adecuada para grandes productores, pero muy poco operativa para las pequeñas instalaciones de piscicultura continental.
Sin embargo, las pequeñas piscifactorías asturianas cumplían los requisitos para dirigirse a otros mercados, muy exigentes, que se estaban incorporando en toda Europa: se trataba de la producción de trucha ecológica.
En mayo de 2007 se presentó en Gijón (Asturias) la Norma UNE 173002: “Acuicultura. Procesos productivos. Producción ecológica de trucha”, en cuyo comité de normalización participó el SERIDA. Esta norma habla de la producción en condiciones muy especiales de tres especies: Oncorhynchus mykiss, Salmo trutta fario y Salvelinus fontinalis. Así, entre otras muchas exigencias, se refiere a que:…”las tomas de agua deben realizarse en cursos de agua de muy buena calidad…”, a bajas densidades de cría y otra serie de requisitos, todos ellos muy adaptables a las condiciones de la mayoría de las piscifactorías asturianas. En definitiva, es una norma de futuro para revalorizar pequeñas producciones de alta calidad dirigida a mercados muy exigentes.

Nota

Este trabajo forma parte de la tesis doctoral titulada “Evolución histórica de las principales patologías asociadas a la salmonicultura en el Principado de Asturias” realizada por la autora en el SERIDA y defendida en la Universidad de Zaragoza en Diciembre de 2009.

Bibliografía

Acebal, R. (1892). Revista de Montes. Tomo XVII, pag. 185, 216, 263 y 292.
Avault, J (1996). Fundamentals of Aquaculture. AVA Publ. Company, Baton Rouge. Lousiana. Estados Unidos.
De la Hoz Regules, J.(2001). Situación Actual del Salmón Atlántico en Asturias. En: El Salmón Joya de nuestros ríos: comunicaciones de las III Jornadas del Salmón Atlántico en la Peninsula Ibérica. Editores: García de Leaniz, C., Serdio, A., Consuegra, S. Santander: 39-53.
De la Hoz Regules, J. (2004-2005). Piscicultura, Pesquerías e Ictiopatología en la Asturias Contemporanea. Un Centenario: La Piscifactoría de Infiesto. Boletín de Ciencias n.º 49. Real Instituto de estudios Asturianos.
Lizasoain Minondo, J. (1912). Resumen de los trabajos ejecutados por la Administración Pública para la Repoblación Piscícolas de las aguas fluviales. Desde su implantación hasta 1910. Ins. De Repob. Forest y Pisc. 15 Madrid.
Pardo, L. (1951). Apuntes para la Historia de la Pesca Continental Española, tomo II: los siglos XIX y XX. Ministerio de Agricultura. Madrid.
Pons, J. (1971). Cría de Truchas. Publicaciones de Capacitación Agraria. Serie Técnica 44. Ministerio de Agricultura. Madrid.
Thibault,.M. (1989). La redecouvert de la fécondation artificielle de la truite en France au milieu du XIX siècle. In Colloque Homme, Animal et Societé, 1987. Toulouse: 205-231.
Ficha Bibliográfica
TítuloEvolución histórica de la salmonicultura en el Principado de Asturias
Autor/esIsabel Márquez Llano-Ponte. Área de Sanidad Animal. SERIDA. imarquez@serida.org
Año Publicación2010
ÁreaSanidad Animal.
Revista/SerieTecnología Agroalimentaria
Referencianº 7. Pp. 28-34
Formato
Depósito LegalAS-2617-95
ISSN1135-6030
ISBN
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http://www.serida.org/publicacionesdetalle.php?id=4453 ___________________________________________

24 de junio de 2013

Los salmones asturianos

El salmón de Asturias.

                          Salmones en un rio asturiano

http://www.desdeasturias.com

Existen investigaciones biológicas que sostienen que el salmón asturiano es el más antiguo de Europa, siendo el descendiente más directo de aquellos otros que durante la época de las glaciaciones, hace unos 40.000 años, comenzaron a buscar refugio en las cabeceras de los ríos que vertían sus aguas al Cantábrico.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero nadie parece dudar de la solera del salmón autóctono. Hoy en día su carne es también una de las más caras y, quizás, de las más sabrosas de los ríos del continente. Su alta cotización obedece tanto a la calidad de la especie como a la escasez actual, que contrasta con la abundancia de antaño.
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En el siglo XVIII, durante la costera, se capturaban sólo en el Sella más de 12.000 salmones. En el monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, en Cangas de Onís, los vecinos del concejo que prestaban servicios a los monjes llegaron a exigir “que no se les daría salmón a la comida más que dos veces por semana”. Condiciones semejantes imponían los obreros que trabajaban en otras villas ribereñas como Pravia, Pola de Laviana o Cangas del Narcea.
En la villa de Pravia podemos ver de cerca una reproducción de 400 kilos de peso de una vieja máquina de pescar salmones. Aunque ahora está terminantemente prohibida, en su momento hacía furor en las riberas del Narcea. El armatroste en cuestión, diseñado por el francés Martín Duhart en 1865, es un mecanismo gigante que consta de varias aspas y que en su momento sacaba los salmones en masa del agua.
Con un pasado salmonero de tanta magnitud, no es de extrañar que la pesca de esta especie siga siendo un acontecimiento anual en el Principado. La expectación es enorme a lo largo de toda la temporada, especialmente cuando se da el pistoletazo de salida. En el mes de marzo comienza la caza y captura del popular Campanu, el primer salmón del año. A lo largo de la campaña, el paso del tiempo se va registrando en piezas y hazañas, sorteos, cotos de pesca, cebos empleados… buena y mala pata.
La temporada finaliza a mediados o finales de julio. Generalmente, la autorización de pesca de Salmón se limita a los cauces principales de los ríos: Eo, Porcía, Navia, Narcea, Nalón, Sella, Cares, Deva y el Esva.
La escasez paulatina de las capturas parece tocar fondo en los años 90 del siglo XX. En 1997 apenas se superaron los 700 ejemplares en toda la comunidad autónoma. Sin embargo, en 2001 se batía un récord de la historia reciente, alcanzándose la nada despreciable cifra de 2.779 piezas. En Asturias se pescan actualmente más salmones que en el resto de la Península Ibérica.
La mejora en la calidad de las aguas de los ríos asturianos, cierta regulación de la pesca de salmón en altamar y, sobre todo, las repoblaciones con alevines, son las causas que se atribuyen a esta recuperación progresiva. Si la cosa sigue así, se puede pensar que la gastronomía salmonera se extenderá poco a poco a un público menos exclusivo. Actualmente el Campanu se llega a cotizar a lo grande, superando el millón de las antiguas pesetas, y suele ser adquirido por restaurantes afamados de la capital de España para invitar a grandes personajes de vida social, política o deportiva de nuestro país.
Para que se abarate el salmón asturiano y llegue a más bocas hay que seguir avanzando con criterios de sostenibilidad. Un buen ejemplo es el Sella, que según los estudios técnicos más recientes, es el mejor río salmonero de España. El centro de alevinaje de Caño (en Cangas de Onís) se ha convertido en el laboratorio natural del salmón asturiano. Gracias a su labor se sueltan al Sella decenas de miles de alevines autóctonos cada año. El marcaje y posterior seguimiento de las crías permite constatar el retorno de muchas de ellas en la edad adulta, tras su paso por altamar. La reproducción y desove artificial que se sigue en otros puntos de Asturias dan como resultado más de medio millón de alevines anuales, con los que repoblar todas las cuencas salmoneras de la región.
Si nos centramos en la historia particular de estos salmónidos no dejaremos de sorprendernos con la vida tan sufrida que llevan para perpetuarse. Remontar los ríos y reproducirse es una misma cosa: un eterno retorno, la búsqueda del origen, el fin de su existencia. El Salmón Salar, o Salmón Atlántico que es el que nos encontramos en el Principado, sólo remonta los ríos cuando tiene un gran tamaño, hasta de un metro de longitud y algo más de 15 kg de peso. Su cuerpo es esbelto, los flancos plateados y el dorso de color azul metalizado, cubierto de manchas oscuras. Es la vestimenta romántica del salmón macho. Llegado el momento de aparearse, el color plateado se torna cobrizo y la mandíbula inferior se desarrolla notablemente, curvándose hacia arriba para formar una especie de gancho.
Tras la fecundación, las altas temperaturas de los ríos asturianos permiten un rápido desarrollo de los alevines. Al final de su primer verano de vida puede alcanzar de 8 a 10 cm de longitud. Durante su estancia en los ríos, uno o dos años, son carne de cañón para las nutrias, las aves pescadoras, grandes truchas e incluso sus propios congéneres, lo que reduce de forma importante los efectivos. Llega su primera o segunda primavera y se producen profundos cambios morfológicos y fisiológicos en ellos, pues se preparan para dar el salto a las condiciones de vida de las aguas marinas.
Ya en el mar viven en zonas alejadas, en zonas frías y ricas en nutrientes. Los salmones procedentes del litoral atlántico se concentran al sur de Groenlandia. Allí pasan uno, dos o tres años. Transcurrido esta etapa, regresan como hijos pródigos a sus ríos para procrear. Y así, estos sobrevivientes, viajeros sin par y nostálgicos empedernidos, regresan a su tierra en el tiempo previsto, como si tuviesen en su cabeza toda la cartografía oceánica y una agenda infalible.
De vuelta al río ya no pueden alimentarse… su metabolismo se ha adaptado a la dieta marina y deben sobrevivir con las reservas acumuladas. Si ningún pescador pone remedio, el proceso de remonte del río y de reproducción resultarán agotadores para unos seres incapaces de alimentarse. Por ello, los salmones ya frezados, zancados, se quedan apenas sin reservas energéticas, muchos incluso moribundos, esperando que las riadas primaverales los arrastren de nuevo al mar que comienzan a echar de menos.
Se considera Campanu de Asturias a estos efectos el primer salmón válidamente precintado en los centros oficiales establecidos, como se ha considerado en el resto de ediciones de la feria y prevé el Reglamento regulador de la Subasta. Por tanto, en la temporada 2013, se considerará como tal el primer salmón que se capture y precinte una vez iniciado el periodo  de pesca con muerte, esto es a partir del día 1 de mayo de 2013.

FUENTE:  http://www.desdeasturias.com
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 Salmón Atlántico (Salmo salar). Características  y evolución.


Salmón Atlántico (Salmo salar). Es un gran pez que tiene la cabeza pequeña, no superando ésta la sexta parte de la longitud total, llega a alcanzar los 25 Kg. de peso. El salmón adulto, su dorso es gris con irisaciones verde azuladas, los costados plateados y el vientre blanco. Con numerosas manchas negras dispersas por todo su cuerpo, que toman tonos rojizos en la época de frezo o reproducción, que acontece en los meses de noviembre y diciembre.
La hembra pone sus 4.000 a 6.000  huevos en el río, en un remanso con poca profundidad y, seguidamente el macho va fecundando los huevos. Los primeros años de vida, entre uno y cuatro, los alevines de salmón permanecen en el río. Después adquieren una nueva forma por la que recibe el nombre de pinto y emigra al mar, aquí pasa varios años nadando miles de km. llegando hasta Islandia y Groenlandia, para regresar al río que les vió nacer después de uno a cuatro años para iniciar nuevamente el ciclo de la vida, debido al esfuerzo muchos de ellos perecen y otros regresan al mar.
Los machos son siempre mayores que las hembras de igual edad. Suelen reproducirse a los 4-6 años, solo un 4 % se reproducen por segunda vez y un 1 % por tercera vez. Para ello la hembra excava un surco entre 30-50 cm. de profundidad y varios metros de longitud en donde deposita los huevos que son fecundados de inmediato por el macho. Se calcula que cada hembra pone una cantidad de huevos proporcional a su peso, de forma que un Kg. corresponde aproximadamente a 1.500 huevos. Los huevos son depositados en varias tandas y dura entre 3 y 15 días. Gran parte de las hembras fallecen poco después de acabar la puesta, al quedar sin fuerzas y ser atacados por los hongos, pues pierden entre un 40-50 % de su peso inicial.
                          Rios asturianos

El esguinado es un conjunto de cambios morfológicos que se producen en el pez (salmón), que lo que hacen, es adaptar el juvenil del salmón, a las condiciones de vida en el mar (agua salada). Los esguines asturianos todos los años van hasta el Mar de Labrador y las islas Feroes, desde donde regresan ya adultos, a los cauces donde nacieron para reproducirse.
Sus  huevos son alimento para muchos depredadores y se estima que de 8.p000 huevos, pueden obtenerse en el río 5 ó 6 salmones. Sin embargo en piscifactoría se llegan a obtener entre 40 y 60 salmones.
El salmón asturiano, ese gran nadador de fondo que anualmente recorre el mar del Norte y el Cantábrico para completar su ciclo vital en las cabeceras de los ríos, es el más antiguo de Europa. Es el descendiente de los que buscaron refugio en las cabeceras de los ríos que vierten sus aguas al Cantábrico durante la época más fría de la última glaciación, hace unos 40.000 años. Sus migraciones eran entonces más cortas, sobrevivían más tiempo y podían desovar en los ríos dos o más años consecutivos, según una reciente y singular investigación.
Anécdotas:
1) Al primer salmón  que se echa a tierra de cada temporada de pesca de cada río asturiano, se le denomina CAMPANU. La denominación tiene su origen en el volteo de las campanas de las iglesias, que tenía lugar antaño en épocas de hambruna, pues la llegada del salmón era un motivo de alegría y de ésta forma se anunciaba en el valle y zonas adyacentes la captura del primer salmón de la temporada, que era esperado "como agua de Mayo" , pues su pesca, reforzaba la alimentación de los lugareños, dado que en épocas anteriores a la industrialización, "todos los ríos asturianos tenían abundantes salmones".
2) Se cuentan varias anécdotas en cuanto a la abundancia del salmón en tiempos pasados. Así en la construcción de la carretera a Pajares, los obreros exigieron que no les sirvieran mas de tres veces salmón a la semana y algo similar debió de ocurrir en el interior del monasterio de Cornellana,  pues hay quien que cuenta que allí tuvo lugar una de las primeras huelgas asturianas, en el siglo XVII, en torno al salmón. Cansados de comer siempre lo mismo, los monjes benedictinos decidieron hacer una huelga para exigir que, al menos dos días a la semana, se les sirviese otro alimento, aunque tratándose de religiosos, es difícil de creer.



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El salmón, la vida de un pez valiente

No sabemos con seguridad adónde migran, pero ejemplares asturianos llegaron a Groenlandia

El salmón del Atlántico, «Salmo salar L.», es una especie que despierta pasiones en amplios sectores sociales, no sólo entre los pescadores y los naturalistas. Usando símiles antropomórficos, es un pez valiente que efectúa larguísimas migraciones para regresar a reproducirse, y generalmente a morir, a su región natal. La especie es sensible a numerosos problemas ambientales que están ocasionando el declive global de sus poblaciones naturales. Las que se encuentran en el norte de la península Ibérica, entre ellas las asturianas, son especialmente vulnerables, al ocupar el límite sur de su distribución en Europa. Para poder abordar dichos problemas es fundamental conocer la biología de la especie, así como su ciclo de vida, identificando las etapas más vulnerables y los posibles riesgos que existen en cada una para actuar en consecuencia y prevenir o mitigar los declives poblacionales en la medida de lo posible. A continuación resumiremos la vida de un salmón típico de los ríos asturianos.
El inicio del ciclo de vida de un salmón tiene lugar en torno a diciembre, mes en el que sus progenitores llevan a cabo el cortejo en zonas poco profundas y limpias con agua bien oxigenada. Las áreas preferentes suelen ser zonas altas de los ríos, en las que la calidad de las aguas es más adecuada. Tras varias horas de cortejo, durante el cual la hembra hace el nido (cama de freza, fregón o fragón en Asturias) y el macho espanta a posibles competidores y/o depredadores, se produce el desove. Hembra y macho liberan simultáneamente sus gametos y se produce la fecundación externa; en la fecundación de las puestas contribuyen a menudo pequeños machos en su primer o segundo año de vida que aún no han migrado al mar, llamados xirones en varias cuencas. Las hembras entierran rápidamente los huevos en la grava y los dejan en el cauce del río, donde completarán su desarrollo embrionario. La velocidad de desarrollo depende de la temperatura, es mayor a temperaturas más elevadas. Cuando los embriones reabsorben el saco vitelino que les sirve de reserva energética salen de la cama de freza y se dispersan por el entorno próximo para comenzar a alimentarse de forma autónoma. Esto sucede aproximadamente entre marzo y mayo, dependiendo de la temperatura del agua, y es una etapa en la que son muy frágiles y suele haber una gran mortalidad por su pequeño tamaño y la dificultad del aprendizaje para capturar sus propias presas. Pasan su primer verano en el río alimentándose y creciendo. A finales del otoño algunos machos maduran en el río (xirones o vironeros) y pueden participar en las puestas de los grandes salmones. Una vez transcurrido el invierno, en función de lo que hayan crecido, pueden migrar al mar o quedarse en el río durante todo el verano para migrar a lo largo de la siguiente primavera. En este último caso, prácticamente todos los machos que se quedan hasta el segundo año maduran en el río.
La preparación para las condiciones marinas (mayor presión osmótica debida al agua salada) es lo que se denomina esguinado. Es una etapa especialmente frágil para los salmones, porque implica grandes cambios fisiológicos, suele ocurrir entre marzo y abril, nuevamente dependiendo de condiciones ambientales (temperatura, caudal). Los esguines son plateados y desescaman fácilmente. Bajan por el cauce del río hasta el mar y una vez allí comienzan su etapa más desconocida: una larga migración masiva hasta los comederos marinos. No sabemos con seguridad adónde migran todos los salmones asturianos, pero mediante marcaje y recaptura se han identificado algunos salmones de esta zona frente a las costas de Noruega y también en Groenlandia, aunque los datos son aún escasos a nivel estadístico para conocer con certeza la ruta mayoritaria. Se está estudiando ahora dentro del proyecto europeo «Salsea», en el que está implicado nuestro grupo de investigación. El viaje de ida, aún más que el de retorno, es especialmente difícil: los pequeños salmones son depredados por numerosas especies marinas y muchos no pueden llegar hasta las alejadas regiones ricas en presas.
Los salmones permanecen en las zonas marinas de engorde alimentándose de una variedad de especies que incluyen gambas, calamares y otros peces, como arenques. Además de por sus depredadores naturales (peces como el bacalao, aves y mamíferos marinos), también pueden ser capturados por buques pesqueros en estos caladeros. La mayoría de los machos y alguna hembra vuelven al cabo de un año (salmones añales), y el resto (mayoritariamente hembras) vuelven tras pasar dos inviernos en el mar, por lo que han tenido más tiempo para engordar y crecer y alcanzan mayor longitud y peso. Esta estrategia favorece especialmente a las hembras, que producen puestas más abundantes y de mejor calidad. El regreso es tan largo como la ida, y en su transcurso encuentran dificultades diversas que pueden ir desde contaminación en el océano hasta las rutas de grandes transatlánticos. Van llegando y entrando al río natal secuencialmente: primero las grandes hembras, al principio de la primavera (desde marzo), y luego los machos y hembras añales, a lo largo del verano. Las hembras mayores van eligiendo su futuro lugar de desove, posicionándose en los ríos aguas arriba según la calidad ambiental y el caudal fluvial. El ascenso hasta los frezaderos puede durar varios meses o ser muy rápido, apenas unos días, dependiendo del caudal y la temperatura del río, e incluso del tiempo atmosférico. Durante la entrada al río tiene lugar la época de pesca deportiva fluvial (de marzo a julio en las últimas décadas). Los salmones se capturan en su ascenso hacia las zonas de puesta aguas arriba, salvo los que entran en verano y/o otoño después de la temporada de pesca. A finales de otoño o principios de invierno, según las condiciones ambientales, comenzará de nuevo el cortejo y se reproducirá el ciclo que empezó entre dos y cuatro o cinco años antes. La mayoría morirá tras desovar, y los escasos supervivientes (no más del 10% en el mejor de los casos) bajarán de nuevo al mar y podrán volver con mucho más peso para desovar de nuevo el año siguiente.
Esta información permite identificar las etapas más vulnerables de la especie. Aunque conocida, no es banal recordarla, porque permite planificar diversas actuaciones para cada una de las etapas. En primer lugar, no puede haber desoves sin reproductores. Facilitar el rápido acceso de las grandes hembras de principio de temporada a sus futuras zonas de desove, sobre todo si éstas están en zonas altas vedadas a la pesca, favorece una mayor producción de futuros alevines. Para ello puede protegerse a la especie durante los primeros meses de entrada en el río, restringiendo y/o retardando la pesca deportiva y evitando en lo posible interferencias en la migración (obstáculos en el río, vertidos, etcétera). El estricto control del furtivismo es una necesidad evidente en esta etapa, como en las demás. Pero las hembras no pueden desovar si no tienen sitios adecuados para hacer las camas de freza. La protección especial de las áreas de desove y la extensión de las mismas, facilitando el remonte aguas arriba de embalses o eliminando obstáculos en la medida de lo posible, pueden ser buenas medidas para el mantenimiento de las poblaciones.
La siguiente etapa vulnerable es la dispersión del nido de los frágiles alevines. El mantenimiento de las zonas de alevinaje, aguas limpias y bien oxigenadas y, a su vez, con numerosas presas (pequeños crustáceos, larvas de insecto, etcétera), son fundamentales, así como una buena cubierta vegetal y un fondo diverso para protegerse de los depredadores naturales. El control de la contaminación y los vertidos y la buena conservación del resto de especies del ecosistema, incluyendo las vegetales, parecen ser las actuaciones más adecuadas en esta etapa. El mantenimiento del caudal ecológico es vital para que los juveniles sobrevivan y crezcan durante el verano, ya que con caudales bajos las temperaturas pueden ser elevadas y los pequeños salmones pueden verse forzados a desplazarse a hábitats menos favorables. En esta etapa suelen producirse las repoblaciones con alevines o juveniles de piscifactoría (entre junio y septiembre). Antes de proceder a repoblar hay que asegurarse de que hay suficiente espacio, caudal y alimento en el río para mantener a los nativos y además dar cabida a nuevos habitantes acostumbrados a condiciones de mayor densidad y competitividad.
Las mismas consideraciones pueden aplicarse a la siguiente etapa vulnerable, el esguinado. La conservación del hábitat y la prevención de actuaciones descontroladas (furtivismo, vertidos) son probablemente las mejores medidas que puede adoptarse para proteger la bajada de los esguines. Una vez llegan al mar, las posibilidades de intervención humana disminuyen considerablemente. Deberán arreglárselas por sí solos para esquivar a los depredadores y sobrevivir al largo viaje que les espera. Lo que parece obvio es que cuantos más esguines salgan de un río, más adultos podrán retornar. Se pueden promover actuaciones como la limitación de las capturas en los caladeros marinos, no sólo de salmón, sino también de las presas que le sirven de alimento. La vigilancia ambiental en el océano para evitar furtivismo y la contaminación es otra medida más que deseable.
Finalmente, cualquier actuación que se plantee será favorecida con una adecuada educación ambiental, con la divulgación de lo que sabe sobre esta especie y todas las demás de su entorno, y con una especial atención a incentivar la sensibilidad pública hacia la naturaleza. Como los humanos, el salmón no vive solo, sino en medio de un complejo entramado de especies que se encuentran en un equilibrio delicado entre sí y con su hábitat. Es parte de los ecosistemas fluviales y también de los marinos. Los gestores pueden abordar cada uno de los puntos propuestos arriba mediante diversas estrategias de manejo. Necesitarán el apoyo de todos los sectores interesados en conservar el patrimonio natural, tanto de los no pescadores como de los pescadores, directos usuarios del recurso. Algunas estrategias, como la protección de los reproductores que entran temprano en el río, no se han ensayado hasta ahora. Aunque, como todas las medidas restrictivas, pueden ser discutidas, parece razonable dar un voto de confianza a cualquier esfuerzo conservacionista debido a que la situación de la especie se percibe públicamente como muy adversa. Al fin y al cabo, conservar un bien público y un recurso natural y cultural como el salmón es lo que todos queremos. Vale la pena sumar iniciativas para que las futuras generaciones puedan disfrutar de esta especie emblemática, este pez valiente, si los lectores nos permiten la licencia sentimental, en los ríos asturianos.

                       Ilustración de: Pablo García

FUENTE: EVA GARCÍA VÁZQUEZ Y JOSÉ LUIS HÓRREO ESCANDÓN CATEDRÁTICA DE GENÉTICA DEL DEPARTAMENTO DE BIOLOGÍA FUNCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO Y BIÓLOGO. 

17 de junio de 2013

Los molinos de agua asturianos

LOS MOLINOS ASTURIANOS
Molino de Agua
Asturias es una región con abundancia de precipitaciones, además de una orografía abrupta con importantes cadenas montañosas próximas a la costa, dando lugar a múltiples cauces de pequeños ríos, que en cortos trayectos vierten sus aguas al Cantábrico
Viejo molino de agua en La Planadera, Asturias. Foto Figaredo, Gijón

http://www.abamia.net/molinos de agua.
Las precipitaciones en forma de nieve del largo invierno y las bajas temperaturas hacen de la cordillera cantábrica un importante almacén de agua que regará los valles por medio de ríos y regatos durante los periodos de primavera y estío, por lo que estos cauces, aunque
con oscilaciones, son bastante constantes todo el año.

16 de junio de 2013

“Las momias de Teverga”

Las momias malditas de Teverga
La Colegiata de Teverga http://www.infoteverga.com
En el museo de la Colegiata de Teverga (Asturias) residen dos inusuales inquilinos: dos cuerpos momificados. La leyenda cuenta que estos restos pertenecen a dos nobles muy poderosos y crueles que fueron supuestamente maldecidos. La condena de sus almas prosigue en la actualidad, al igual que su misteriosa historia
El claustro actual se edificó sobre un claustro anterior de finales del XV. También se utilizó como lugar de enterramiento. http://cpravilesciencias.blogspot.com.es  
http://www.masalladelaciencia.es
Hay lugares en nuestro planeta que ocultan secretos herméticos que rara vez son mostrados a la población. En el concejo de Teverga (Principado de Asturias) existe un claro ejemplo que muestra el rostro más duro, real y trascendental de la muerte. En el pequeño poblado de La Plaza, capital del concejo, ubicado entre los valles altos de la cordillera Cantábrica y delimitando por las zonas bajas de Grado y Trubia, nos encontramos con la antigua Colegiata de San Pedro, considerado el templo románico más antiguo de la provincia. Allí se guardan, junto a otros tesoros de gran valor histórico, dos cuerpos casi incorruptos conocidos como “las momias de Teverga”. Pero, pese al misterio que les rodea, poco o casi nada se habla de su historia.

15 de junio de 2013

¿Churchill soborno al coronel Aranda?

Aranda, conspirador de dos millones de dólares en nómina de Churchill
El Coronel Aranda (Foto de Angel Jalon)
 La desclasificación de un documento dirigido al primer ministro británico confirma al «defensor de Oviedo» como posible perceptor de un soborno del MI-6
Winston Churchill - Wikipedia


Personaje escurridizo en extremo, más allá de su papel como defensor de Oviedo -cuestionado, no obstante por el comandante Gerardo Caballero en un informe de 1943-, y como capitán general de Valencia -donde persigue y fusila a falangistas-, el general Antonio Aranda Mata (1888-1979) ha pasado a la historia como el conspirador por excelencia y en la nómina del MI-6, el servicio de inteligencia del Reino Unido. Este último dato, ya conocido desde hace años, acaba de ser verificado con la reciente desclasificación de documentos secretos de los archivos nacionales británicos. Dichos documentos incluyen un informe y dos telegramas en los que se explica el plan para hacer llegar fondos británicos -a través del banquero Juan March- a diversos generales españoles. Por lo que se refiere a Aranda, la cantidad que se le asigna es de dos millones de dólares, la misma cifra que al general Nicolás Franco -hermano del Caudillo-, y al general Varela. Se trata de un plan en ciernes, lo que significa que esos documentos no atañen a las cantidades que pudieron ser entregadas efectivamente, según apunta a LA NUEVA ESPAÑA el historiador Luis Suárez.

12 de junio de 2013

En Mieres hubo muchos muertos que habían votado en las elecciones generales de 1881.

El voto de los muertos
Manuel Pedregal y Cañedo
El republicano Manuel Pedregal y Cañedo logró un escaño en las elecciones generales de 1881 gracias a 105 sufragios obtenidos en Santullano que se correspondían con personas fallecidas
Ilustración de Alfonso Zapico

http://www.lne.es
Alfonso XII llevó en su testa la corona de España desde que fue proclamado rey en 1874 por el general Martínez Campos hasta 1902, año en el que le pasó a su hijo los costosos trastos de la monarquía. En este período se celebraron en el país 11 elecciones generales. En la primera y las seis últimas estuvo vigente el sufragio universal -lógicamente sin incluir a las mujeres, que como ustedes saben tuvieron que esperar a la II República para poder ejercer este derecho- pero en los otros cuatro comicios (los de 1879 y los tres que se convocaron en la década de los años 80), el sufragio fue censitario, lo que quiere decir que el número de votantes se redujo a aquellos varones que gozaban de buena posición y cartera abultada.

La joya del prerrománico en Lena

SANTA  CRISTINA  DE LENA 
(JOYA DEL PRERROMÁNICO ASTUR)
  
Iglesia de Santa Cristina de Lena
Edificado no lejos de Felgueras y sobre La Vega del Rey, conservase afortunadamente el templo dedicado a San Pedro y San Pablo, erigido por el abad Flaino, como se lee en la inscripción votiva
Iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena en Asturias. (Guias-viajar.com)

http://www.musicalenapepe.com/
En el siglo XII había desaparecido el monasterio, si ha de creerse al Padre Argaiz, y la ermita en que paró la Iglesia con tierras y heredades que tiene el contorno, se anejaron al monasterio de San Salvador de Valdedios, por donación del emperador D. Alfonso VIII. No hemos podido comprobarlo, mas en el incendio del archivo de Valdediós en el año 1.348, pudo destruirse el privilegio a que se refiere Argaiz, y lo habrá el visto en alguna copia, so no es también que la tradición obtuvo la noticia; pero resulta indudable que en el siglo XV Valdediós poseía terrenos  próximos a Santa Cristina de Lena.  Atribuíase en el siglo XVI a Ramiro I la fundación del ermitorio, y haber construido por allí un palacio cuyas ruinas y cimientos se mostraban entonces el lugar que por sincopa llamaron “Paz del rey” así como Vega del Rey a la que esta cercana; tradición fortalecida por el hecho de que junto a las Iglesias del Naranco, de Ramiro I también y a las que se parece mucho en su ornamentación la de Santa Cristina hubiese dispuesto edificar el propio soberano “Patalia et balnca pulchra atque decora”, según cotáneos anales, pudiendo haberse elegido de igual suerte para estancia real en este lugar. La semejanza identidad a veces, del templo de Santa Cristina con los otros fundados por Ramiro I, y en particular con el de Santa María del Naranco, erigido en el año 848 induce a creer próxima la fecha de esas construcciones, hipótesis aceptada por la mayoría de los arqueólogos que las estudiaron, y en donde se apoya la opinión general de que la capilla de Lena es obra del siglo IX. Aislada sobre un cerro por el amor a la soledad, permanece después de diez siglos esa delicada labor del arte cristiano, donde místicas abejas susurrando oraciones, fabricaron la miel de su vida penitente. La pequeña ermita se hace notar desde luego por su traza. Lo reducido de sus proporciones, su quebrada perspectiva que contribuyen a formar no ya los ángulos entrantes y salientes de los muros, sino treinta y dos contrafuertes prismáticos que la flanquean, ofrecen un conjunto en extremo agradable, cuya armonía interrumpe el moderno campanario que pesa en la fachada principal del oeste. En forma de cruz griega se agrupan cinco cuerpos de edificación, acusados perfectamente así en la base como en la elevación de fachadas.   
Santa Cristina Lena en Asturias - Guías Viajar
Descuella por su capacidad y altura el central, que es cuadrilongo, y al extremo de sus ejes están situados con simetría los otros cuerpos, mas bajos, menos capaces y de figura cuadrangular, el narthex o vestíbulo, a los pies de la ermita, en el testero el ábside y sendas capillas a los costados. Un arco robusto, peraltado notablemente, da entrada a la iglesia por el narthex, de donde no pasaban los catecúmenos y los penitentes, pequeño recinto que, con el ábside y las capillas, tiene solo de área unos 2 x 1,79 metros  y esta cubierto con bóveda de cañón de muy poca altura, pues mide 2,30 metros desde el piso a la clave. Inmediatamente después hay un portalejo, flanqueado por dos edículos y encima de el y del narthex hallase emplazada una tribuna, con bóveda propia en el tramo que esta sobre el vestíbulo. A esta tribuna, destinada acaso a las mujeres, se sube por una escalera de doce gradas que se desarrolla en la nave única del templo. Inclusa la medida del santuario, tiene una longitud la nave 7,50 metros por 4,70 de anchura, y aparece cubierta con bóveda de cañón seguido de medio punto, arruinada no se sabe en que tiempo, si bien consta que ya lo estaba en el siglo XVI, reconstruida hace pocos años. En toda la extensión de los muros laterales resaltan arcos de curva peraltada, sobre columnas de liso fuste y capiteles formados por el segmento inferior de una pirámide, invertido y tajado en triangulares facetas,  con un cordón por orla, así como la cima y base del capitel. Alternando en las facetas vense toscamente labrados leones y enigmáticas figuras vestidas de ropa talar, con una cayada en la mano,  exactamente iguales, (como si las fundieran, dice gráficamente el escritor), a las que en Santa María del Naranco exhornan los capiteles, idénticos también en su forma. Simulando estar pendientes de la cornisa por fajas donde hay esculpidos caballeros en actitud de combatir, caen sobre las enjutas de los arcos, medallones circulares, acordonados en la orilla, y con leones de relieve en su centro. Rompen el macizo de los muros en uno y otro costado de la nave los pequeños arcos que franquean el paso a las capillas, siendo muy de notar en la del norte el restaurado ajimez que la alumbra. A mas de un metro se eleva sobre el piso norma el santuario que ocupa todo el ancho de la Iglesia, y a el se sube por dos escalerillas de siete peldaños, situadas una a cada extremo, entre las cuales, y al nivel de su primera grada, esta basado el altar. Separa el santuario de la nave no solo su elevación, sino el arco de triunfo que, construido con pobres materiales, recuerda sin embargo los lujosos arcos de triunfo de las Iglesias de Italia y de Oriente, coetáneas de las suyas. Compónese de tres arcos muy esbeltos a los que otros tres escárzanos se sobreponen como en la mezquita cordobesa, tapiados con un muro de sillarejo, en cuya parte central, y lo mismo en las enjutas, se ven a modo de celosías (transnna) tablas de mármol caladas en pequeños arcos de herradura y otras arábigas labores.
Santa Cristina de Lena. Detalle. (Celtiberia.net)
La arcada inferior tubo un antepecho que dejaba libre únicamente en los costados el hueco de las escalerillas, y parte de aquel permanece aun cerrando el arco central con tres losas, mas anchas las de los lados que la de en medio y todas esculpidas a manera de fajas perpendiculares cargadas de cruces, estrellas y otras molduras. En el borde superior tiene grabada en caracteres isidorianos, con algunas siglas, una leyenda que aun no ha podido descifrarse por completo. En la primera y tercera losa, dice las letras de resalto: + OFFERET FLAINUS ABBA IN HONORE APOSTOLOrum Dei + sanCtoRum PETRI PAULI. Y en la piedra del centro, en caracteres rehundidos + ANTISTITA ó ANTISTITAM, que parece ser el principio de un tercer epígrafe ininteligible, grabado a su izquierda en dirección vertical. En el fondo del santuario, guarnecido también por tres arcos que a los extremos de la nave se apoyan en pilastras y en el centro en pareadas columnas con estría funicular, aun se elevan sobre tres escalones, dos hornacinas, y abierto entre ellas el pequeño ábside con su altar. De única en su extraña y misteriosa distribución califica esta Iglesia el insigne arqueólogo Don José M. Quadrado; y con razón de ellos e admira, pues como si un espejo invisible refractase multiplicados los términos de tan limitado recinto, en ellos a la vista, engañada por la óptica, se aleja de la realidad. Por su estructura típica que permanece intacta desde el siglo IX; por el tono marcadamente oriental que baña el conjunto y resalta en los detalles; por sus dimensiones y por la escasez de recursos con que se fabricó  este monumento, difícilmente ha de encontrase otro mas original entre todos sus contemporáneas dentro y fuera de la península Ibérica.
  • (1)  Según documento que se conserva el Archivo Histórico Nacional (caj.186 - Valdedios documento 114) fechado en “La Pobla de Lena”, a 27 días del mes de abril de 1.430. Autorizan el documento, Pedro Alvarez “el mozo”, Juez del concejo de Lena, y Diego Fernández de la “Veiga del Rei” alcalde de Lena de Yuso.
  • (2)  reseñaron este documento , e hicieron de el un estudio detenido entre otros: Fr. Gregorio Argaiz, escritor 1.675; Francisco Reiter, pintor asturiano que reconoció la ermita en 1.771; Ciriaco Vigil, escritor 1.887; José Caveda, historiador 1.849; José M. Quadrado, arqueólogo 1.855; José Amador de los Ríos, arqueólogo 1.867; La Real Academia de la Historia el 12-1-1.884; Juan Bautista Lázaro 1.894. Respecto a la parte dudosa inscripción votiva, Quadrado leyó, ANTIS STEFANI; Amador de los Ríos, ANTISTITAM, aventurándose a interpretar toda la inscripción; Vigil, ANTITIFANI; La Academia  se propone estudias la leyenda.
  • (3) Opina así la real Academia de Historia en el informe que sirvió de legal fundamento al Excmo. Sr. Alejandro Pidal y Mon, que siendo Ministro de Fomento, declaro esta ermita Monumento Nacional por R.O. de 24-8-1.885, a petición de la Comisión Provincial de Monumentos Artísticos de Oviedo.
Articulo de Octavio Bellmunt y Fermín Canella, de su obra “ASTURIAS”, Publicada el 1-1-1.895. Tomo II, paginas 306, 307,
Plano de la Iglesia (Espacios). (Pinterest)
La capilla de Santa Cristina de Lena es uno de los monumentos arquitectónicos de mas importancia  del arte asturiense o prerrománico asturiano. Esta situada en la cima de una colina de la parroquia de San Lorenzo de Felgueras, que se levanta sobre la llamada Vega del Rey, bañada por el río Lena, y como atalaya dominante sobre la carretera y ferrocarril Madrid - Gijón. Sus orígenes han dado lugar a cábalas sobre su primitiva construcción, suscitadas preferentemente, no por la fabrica en si de la edificación, sino por el iconostasis, pieza originalisima que se conserva en su interior, de filiación visigótica, pero que nada afirma en concreto sobre su autentica pertenencia a la actual Santa Cristina o a una posible ermita o iglesia anterior edificada en el mismo lugar. Pudiera tratarse de una pieza de “acarreo” que estuvo asentada en otro templo, dedicado a los apóstoles San Pedro y San Pablo, de donde seria llevada posteriormente y aprovechada para la nueva construcción. Esta ultima hipótesis es quizá la mas acertada, si tomamos como analogía los precedentes que se dan en algunos monumentos de la época, como San Julián  de los Prados, en Oviedo. Es muy interesante la descripción del monumento que hace Ciriaco Miguel Vigil en si obra, “Asturias Monumental”: “Original entre sus contemporáneos, de planta cruciforme y muy reducidos sus brazos, atesora en su recinto bellezas arquitectónicas de gran estima y reúne la circunstancia de conservar casi integra su linda estructura. Es de sentir que la bóveda del cuerpo principal hubiera desaparecido, siendo reemplazada su techumbre de madera; la espadaña de un hueco es también moderna y al renovarla parece se imito la primitiva aunque con piedra de distinto color. Por su construcción latinobizantina con resabios ligeros de gusto árabe, se colige que fue fabricado a fines del siglo IX, pues sus labores y armónico conjunto guardan bastante semejanza con los que caracterizan los de San Salvador de Valdediós, y San Salvador de Priesca, en el concejo de Villaviciosa; San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, en el de Oviedo. La fabrica de todos los machones y pilares de cantería de cortas dimensiones, cuyas piezas no exceden de 20 centímetros de altura, están perfectamente unidas con argamasa. Su perímetro, incluyendo grueso de paredes y salientes de contrafuertes, mide 15 metros de largo por 11 escasos de ancho; la imafronte, el ábside y los brazos laterales mas bajos que la nave, permiten a esta descollar formando agradable visualidad. Dan al edificio suma solidez y lindeza los estribos o contrafuertes prismáticos con que esta revestido, correspondiendo seis al vestíbulo, cuatro a cada flanco de la nave, seis a cada brazo y otros seis al abside; junto 32 estribos un tanto mas bajos que la techumbre; por su simétrico y agradable conjunto de ángulos entrantes y salientes, se dice vulgarmente que cuenta con tantas esquinas, como días el año.
Visita Guiada a santa Cristina de lena. (LNE)
Troneras agostadas dan paso a la suave luz, que permite penetrar al interior; una sobre el vestíbulo la comunica a un cuartito de ensanche al coro y cuatro repartidas por el flanco diestro, correspondiendo dos a la nave, una al brazo y otra al abside, frontean con otras tantas por el lado opuesto, en el que están tapiadas una en la nave y otra en el brazo.
El ajimez abierto en el centro de su ábside rectangular se encuentra deteriorado y fuera de líneas; descubre dos columnitas con bases y capiteles y una pieza con labores incrustada en la lanilla, todo el mármol gris, y esta cerrado entre dos mampostas cinceladas a líneas rectas, colocadas horizontalmente; y otra lumbrera con calados en la piedra, en parte elevada del testero de la nave; carece de ménsulas por su coronación, aunque conserva algunas sin molduras a los extremos del ábside. Se penetra al vestíbulo por una pequeña puerta de arco con dos medias columnas por lado, empotradas en machón y coronadas de un medio aro que las abraza a manera de capitel; tiene asientos laterales de piedra y le cierra bovedilla de cañón que arranca sobre una mamposta fija. Hay encima de un local de cortas dimensiones sirviendo de ensanche al coro, sobre el cual levanta la espadaña cuya altura no excede de la nave. La puerta de medio punto de entrada al santuario ostenta labores de principios del siglo XVIII, semejantes a las que corren por el arranque de su reformada cubrición. El interior maravilla por lo vario y elegante de su distribución; pasado el cuerpo bajo la bovedilla de cañón, en cuyos macizos hay abiertas dos pequeñas estancias de un metro de alto, se presenta la nave esbelta con cinco arcadas de forma peraltada que arrancan sobre las columnas elevadas con basas y capiteles, empotradas en ambos muros; abraza una el hueco del coro, cuyas columnas se cortan en su pasamano o pretil, otra se extiende hasta cerca de la entrada a las estancias del crucero; corre por encima de las puertas de estas estancias; otra llega al principio del plano elevado del segundo cuerpo, y la ultima hasta el final de la nave; sus basas carecen de adornos, mas los capiteles, bordados de cordoncillo grueso por arriba y por debajo y en triángulos por su parte superior, tienen esculpidos leones y toscas figuras de relieve; penden desde la techumbre, correspondiéndose con las enjutas que resultan entre las arcadas, medallones circulares al extremo de anchas fajas, en los cuales hay leones y jinetes a caballo; faltas algunas de aquellas que estarán quizás cubiertas por la lanilla y pintura blanca con que se embadurnaron las paredes. Se sube al coro por un tramo de doce escalones que arrancan desde la entrada a la estancia del brazo del evangelio, y tiene buen servicio a causa de la agregación del cuartito central de bóveda.
Interior de la Iglesia de Santa Cristina de Lena. (arteguias.com)
A los reducidos departamentos del crucero, da paso una puerta de arco sobre medias columnas sin basas ni capiteles, empotradas a los machones; están ambos destinados a servicio de sacristía y a otros usos de culto. 
Desde los extremos de aquellas puertas y adosadas a las paredes a las paredes arrancan siete escaleras angostas por el flanco, que dan acceso al cuerpo alto o coro, sirviendo de presbiterio al camarín y dejando en el centro del bajo el altar principal poco elevado del pavimento, que no parece antiguo ignorándose si habrá pertenecido a la construcción primitiva; tres grandes piezas de mármol le sirven de bastidor o antepecho, en cuyo borde superior aparece esculpida una interesante leyenda que manifiesta haberse erigido el templo por un abad llamado Flaino a honor de los apóstoles San Pedro y San Pablo, desconociéndose la época en que comenzó a denominarse de Santa Cristina. Aquellos tableros están adornados de muy lindos rosetones, cruces piñas y follaje, faltando algunas piedras de continuación al antepecho. A sus lados y arrimado a los lienzos de las paredes, descuellan cuatro columnas esbeltas, de una pieza, con basas y capiteles de mármol gris claro, sosteniendo tres arcadas peraltadas, sobrepuestas de otras tres; lucen las ultimas en sus centros y enjutas, cinco piezas del propio mármol a manera de celosías, con labores perforadas para dar paso a la luz. Este templete no llega a la techumbre, permitiendo descubrir el cuerpo que continua; las basas son lisas, no así los capiteles, de proporciones pesadas a los extremos, todos cincelados con hojas dobles semejantes a las de acanto, y una concha o venera en cuatro frentes y a la parte superior de cada uno. A la conclusión de este cuerpo cierra la nave con una decoración semejante a la descrita por los flancos, consistentes en tres arcadas de abajo, con parecidas columnas y florones colgantes bastante maltratados; las de los extremos están cerradas, presentando en su vano una hornacina para colocar quizás las efigies de San Pedro y San Pablo, y por la del centro se pasa al camarín, al cual y las hornacinas dan acceso tres peldaños. Constituyen la arcada central dobles columnas unidas por lado, estriadas en espiral, sobre basas lisas y lindos capiteles mostrando leones, doncellas y cordones que forman triángulos, de alto abajo y dando entrada al camarín luce otro arquillo de menores dimensiones con dos medias columnas empotradas y unidas, estriadas igualmente en espiral, sin besas ni capiteles. La capillita es de bóveda de cañón con doble nervio, como también el brazo del lado del evangelio, y el cuartito de ensanche a la tribuna: en su retablo se venera la efigie de la Santa Patrona, y tiene un nicho pequeño en cada lienzo”. A Santa Cristina se la conoce vulgarmente por la “Iglesia de las esquinas”, de las que tiene tantas como días hay en el año, por los numerosos ángulos rectos con que cuenta. Artísticamente debe encuadrarse dentro del arte ramirense, por su semejanza estilística e identidad decorativa con Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, aunque hay autores que ven en ella una filiación posterior a causa de muchos contrafuertes - que no coinciden con el respectivo arco fajón de la bóveda - y ostentar en su alero ménsulas de estructura distinta de la generalidad ornativa de la Iglesia. Estos datos parecen ser índice de una imitación ramirense mas que obra legitima, tesis muy difícil de sostener, mas que por imposibilidad material, por lo insólito de su planteamiento.
La iglesia de Santa Cristina de Lena está entre las poblaciones de Pola de Lena (capital municipal) y Vega del Rey, en un alto sobre la Autopista A-66 y ctra. N-630 (Gijón-León). Antes de llegar a Vega de Rey por dicha carretera, hay que coger un desvío a la izquierda en el que hay un indicador que indica la presencia de dicho monumento. Es, sin duda, el monumento más importante que existe en el concejo de Lena y se inscribe dentro del prerrománico asturiano. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1985.

Textos extraídos del Articulo de Ciriaco Miguel Vigil de su obra ”Asturias Monumental” (Oviedo 1.887) publicado en la “GRAN ENCICLOPEDIA ASTURIANA” tomo nº 9, paginas 57,58 y 59.
FUENTE: José Carlos Alvarez Alvarez
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