31 de mayo de 2014

El Milano Real en Asturias, una de las joyas en la historia de nuestras rapazes.

El regreso del milano real.

                                    Milano Real 

La rapaz, desaparecida hace décadas como reproductora en Asturias, ha establecido recientemente una población invernante que esta temporada se ha cuantificado en más de medio centenar de individuos.
Milano real, silueta

http://www.lne.es.
El planeo ligero y ágil del milano real, como el de una cometa (no es casualidad que esta rapaz y otras de su género reciban en lengua inglesa el mismo nombre que el artefacto volador), se observa con regularidad desde hace cinco años en algunos lugares de Asturias durante el invierno. Es frecuente en la franja costera y en los valles bajos en paso, en primavera (estos días han empezado a verse los primeros migrantes) y, sobre todo, en otoño, y también aparecen aves en la cordillera durante los meses de verano, en dispersión desde la Meseta Norte, pero no se conocía la existencia de una población invernante hasta que, hace cinco temporadas, el ornitólogo José Antonio García Cañal obtuvo las primeras evidencias en la sierra de Tineo (con anterioridad se disponía de citas sueltas, irregulares y siempre de aves aisladas y muy dispersas por la región). Este invierno se ha llevado a cabo una primera estimación de esa población, dentro de un censo nacional de la especie promovido por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), y se ha podido determinar un mínimo superior al medio centenar de ejemplares, en su mayoría vinculados a dormideros (lugares de reunión nocturna), tres occidentales y el cuarto, oriental.
                                  Craneo de Milano Real.

El milano real o milán del ráu forcáu (el nombre asturiano hace referencia a su característica cola ahorquillada) anidaba antiguamente en nuestros bosques: aparece citado con frecuencia en las topografías médicas y en otras publicaciones de principios del siglo XX, y todo indica que debió ser un reproductor regular y posiblemente común al menos hasta la década de 1940, quizá incluso hasta los años setenta o primeros ochenta (aunque los datos de la segunda mitad del siglo son muy imprecisos). Su desaparición probablemente obedeció a la persecución humana directa (disparos) e indirecta (venenos), la misma que hoy representa su principal amenaza en España, donde vive una de las principales poblaciones reproductoras de milano real del mundo -junto a la alemana y la francesa-, con un censo de entre 1.900 y 2.700 parejas en 2001, y donde se refugia en invierno el grueso de los milanos del centro y el norte de Europa (entre 54.000 y 62.000 aves en 1994).
La población invernante detectada en Asturias por los ornitólogos del grupo SEO-Asturias y de la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies (COA) representa una fracción insignificante del total nacional (apenas un uno por mil), pero tiene importancia por tratarse de una especie "casi amenazada" mundialmente (ha desaparecido de numerosos países europeos y en otros ha quedado reducida a cifras mínimas). Además, el milano real está declarado "en peligro" en España, con una tendencia demográfica muy negativa: la población reproductora disminuyó un 43 por ciento entre 1994 y 2001, y el declive continúa. La mayoría de las parejas vive en Castilla y León, aunque esta comunidad ha perdido al menos la mitad de sus milanos reales en los últimos 20 años. Esta primavera se abordará un nuevo censo de la población reproductora española y dentro del mismo se intentará localizar alguna pareja en Asturias en lugares donde han sido observadas aves en época de cría en los últimos años.

                            Dibujo de Milano Real con una presa.

Los milanos reales que pasan el invierno en Asturias se concentran en los montes de Tineo, donde este mes de enero se censaron 32 ejemplares repartidos entre dos dormideros, uno seguido desde la temporada 2009-2010 y otro nuevo. El invierno 2012-2013 la cifra fue de 52 y un año antes, de 51, según los conteos efectuados por la COA. La aparición de dormideros desconocidos de un año para otro es habitual en esta especie, que también manifiesta un intenso trasiego de ejemplares entre dormideros vecinos, de manera que los conteos en fechas diferentes, aunque sean muy próximas, suelen dar resultados dispares. Las razones de esa conducta se desconocen, ya que no está relacionada con molestias ni con el calendario de la invernada. Un tercer dormidero, con solo tres aves, se localiza muy cerca de los anteriores, en Salas, mientras que el cuarto se encuentra en el valle del Güeña, en Cangas de Onís, sin emplazamiento fijo (varía de día en día) y con una ocupación máxima de 12 individuos. Probablemente haya alguno más en la cuenca del Nalón-Caudal (aguas arriba de Ribera de Arriba), en el valle del Deva-Cares, en torno a los embalses costeros del centro y en el valle alto del Narcea, a tenor de las citas recogidas este invierno, aunque todos ellos sumarán pocas aves, de manera que la cifra total de milanos invernantes en la región podría rondar los 60 o 70 ejemplares. Concentraciones superiores al final del otoño pueden corresponder a movimientos de paso o de dispersión, dado que esas aves no se relocalizan una vez entrado el invierno.
Radiografía del milano real disparado Una vez en el hospital de GREFA, San Sebastián de los Reyes (Madrid),
 
El hábitat ocupado en Asturias por los milanos invernantes coincide con las preferencias generales de la especie: arboledas para los dormideros, tanto de especies caducifolias como perennifolias (eucaliptos y pinos), y campos abiertos para alimentarse. Esta especie posee una de las dietas más variadas de entre todas las rapaces europeas, que admite desde insectos hasta aves del tamaño de una corneja. También aprovecha las carroñas, a las que suele llegar antes que los buitres, aunque depende de ellos para tener acceso a la carne. Su baja carga alar le permite planear en condiciones en las que resulta imposible para la mayoría de las aves de presa y realizar largos desplazamientos de búsqueda de alimento con un bajo gasto energético.
                                      Preciosa instantanea de un Milano Real

FUENTE: 


EL MILANO REAL (Milvus milvus)

El milano real (Milvus milvus) es una especie de ave accipitriforme de la familia Accipitridae. Es similar en aspecto al milano negro, del que se distingue por su cabeza de color gris plateado y su silueta.
Los ejemplares que anidan en el norte de Europa se desplazan al sur para invernar; algunos de ellos atraviesan el estrecho de Gibraltar hasta llegar al norte de África. Su distribución llega hasta Canarias y las islas de Cabo Verde.
La población de las Islas Baleares (España), se encuentra desde hace poco clasificada como en peligro de extinción debido al uso de venenos. http://es.wikipedia.org.

El Milano Real tiene el privilegio de ser la más elegante de nuestras rapaces y una de las aves más características de nuestra fauna. Su área de distribución cubre la mitad de Europa y sectores de Africa del Norte, pero no se encuentra en ninguna otra parte del mundo.

Distribución: Verde, todo el año. Azul,Invierno. Naranja,Estival. http://es.wikipedia.org

Buen velero y normalmente poco arisco, ofrece el espectáculo fascinante de su absoluta maestría en el aire. Durante las paradas nupciales la pareja acompaña sus acrobacias veleras con dulces relinchos: «hiou-hiou-hiouou». El nido es un buen montón de ramas, guarnecido de tierra, lana, musgo y toda clase de trozos de papel e incluso de plásticos.
Con frecuencia el Milano Real forma parte de las partidas de carroñeros que recorren los campos a la espera de reses muertas; junto a los cadáveres se le ve con buitres, córvidos y su pariente el Milano Negro, con el que compite fuertemente por los lugares de nidificación, en determinados emplazamientos, ya que, en general, el Milano Negro es mucho más abundante y común en época de cría. Sólo en invierno, a causa de las muchas aves de su especie que llegan de otros puntos de Europa, puede verse al Milano Real por todas partes.

Milano en inglés significa cometa, este nombre es tomado por la similitud de su vuelo con esta.
Identificación: Plumaje castaño rojizo con cabeza blancuzca listada; cuerpo grácil; alas estrechas, agudamente acotadas hacia atrás en vuelo; cola profundamente ahorquillada; hembra ligeramente más oscura.    

                             Nido de Milano Real
 
Nidificación: Ambos sexos construyen nido de palos y tierra, en árbol, frecuentemente en nido antiguo de córvido; puesta, de marzo a mayo, usualmente 2 ó 3 huevos blancos con motas rojo acastañadas; incubación, de 28 a 30 días sólo por la hembra; los pollos alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 50 a 55 días. 

                           Milano real alimentándose 
 
Alimentación: Pequeños mamíferos, conejos, carroña, aves jóvenes, a veces lombrices y ranas.
                     
Hábitat: Bosques.


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28 de mayo de 2014

El héroe de Abtao (costa sur de Chile), el general de la Armada don Claudio Alvargonzález y Sánchez

Un gijonés en aguas chilenas

                     Claudio Alvargonzález y Sánchez.

Juan Alvargonzález impulsó en 1995 la colocación de un busto de su antepasado el «Héroe de Abtao», un marino que se distinguió en la Guerra del Pacífico.

El busto de Claudio Alvargonzález, que mira al antiguo muelle de Abtao del puerto viejo de Gijón. / Ángel González
 
El domingo 2 de mayo de 1897, el año anterior al llamado Desastre del 98, en el que España perdió a cañonazos sus últimas colonias de ultramar de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, el Ayuntamiento de Gijón colocó una placa, en un edificio de la plaza Mayor, en recuerdo de un destacado hijo de la villa. La placa, que se conserva en la fachada principal del actual hotel Asturias, tiene como objeto indicar que en dicho lugar había nacido el «ilustre hijo» de Gijón y «general de la Armada y héroe de Abtao» Claudio Alvargonzález y Sánchez.
Miembro de una de las familias más antiguas e influyentes de la villa (desde 1883 hasta 1917 se cuentan cinco alcaldes de Gijón que llevaban el apellido Alvargonzález: Juan Alvargonzález, Alejandro Alvargonzález, Faustino Alvargonzález, Fernando Galarga Alvargonzález y Santiago Piñera Alvargonzález), Claudio Alvargonzález y Sánchez pasó a la historia naval española por un hecho de armas ocurrido el 7 de febrero de 1866 en aguas sudamericanas del océano Pacífico.
El 6 de julio de 1995, en las escalinatas anejas al edificio de la antigua Comandancia Militar de Marina, frente al puerto viejo de Gijón, se descubrió un busto de Claudio Alvargonzález, en un homenaje impulsado por Juan Alvargonzález González, fallecido el pasado sábado, también marino de guerra y descendiente del «Héroe de Abtao».
Pero antes de entrar en los pormenores de lo sucedido ya hizo 147 años en Abtao, es preciso situar el lugar geográfico donde se desarrollaron los hechos que llevaron a que Claudio Alvargonzález fuera condecorado con la gran cruz de Isabel la Católica y declarado «Benemérito de la Patria».
Abtao es un lugar de la costa sur de Chile situado al Oeste de la ciudad portuaria de Puerto Montt y al Norte de la isla de Chiloé. Una costa intrincada, salpicada de islotes, con angosturas y cerradas ensenadas, verde a vista de barco, como la de Asturias, mientras a lo lejos preside el paisaje, hacia el Este, la línea del cielo que marcan los Andes.
Por lo que respecta a la situación histórica, todo comenzó en 1864, cuando el Gobierno de la reina Isabel II, que sería destronada cuatro años después, ordenó a la Real Armada ocupar las islas Chinchas, situadas frente a la costa del Perú, tras un confuso incidente diplomático. Los hechos posteriores desencadenaron la que en la historia española se llama Guerra del Pacífico, que terminaría por involucrar contra España a una coalición formada por Perú, Chile, Bolivia y Ecuador.
Desde el punto de vista chileno, la historia se cuenta diciendo que España, con el propósito de un viaje de amistad y de comercio con las nacientes repúblicas del Pacífico que antes habían sido territorios españoles, envió una flotilla de tres buques de guerra, pero con otros fines que no eran otros, según la historiografía chilena, que reclamar los territorios que consideraba aún suyos. Además, las Chinchas eran ricas en guano (excrementos de ave muy apreciados como fertilizante), cuya venta proporcionaba al Perú de entonces grandes beneficios.
Reforzado el escuadrón naval español con nuevas unidades ante la posibilidad del inicio de las hostilidades, el Gobierno de Madrid ordenó a sus barcos de guerra bloquear los puertos de Chile y Perú. El capitán de navío Claudio Alvargonzález estaba al mando de la fragata «Villa de Madrid», que formaba parte del segundo escuadrón de la Real Armada despachado al Pacífico por el Gobierno de Madrid.
El almirante español Pareja mandaba las operaciones, pero eran muchas millas de costa las que debía controlar. Por su parte, la incipiente Marina de guerra chilena, que no tenía operativos más que dos buques, el mejor artillado de ellos la corbeta «Esmeralda», dio un golpe por sorpresa y capturó, en combate, la goleta española «Virgen de Covadonga» en aguas chilenas de Papudo el 26 de noviembre de 1865. Al conocer el resultado de la batalla el almirante Pareja se suicidó y fue reemplazado por el vigués Casto Méndez Núnez, que se vio en la imperiosa obligación de vengar la afrenta a la Armada española y a la nación. Los barcos chilenos, mientras tanto, pusieron proa al Sur con el botín y se refugiaron en aguas de Chiloé, uniéndose a varios buques enviados por Perú para formar una flotilla combinada.
Informado Méndez Núnez de la presencia de los buques enemigos en la zona del canal de Chiloé, despachó hacia aquellas aguas dos de sus fragatas para «vengar el orgullo nacional» y calmar las críticas que se le hacían desde Madrid.
Y ahora vamos a las páginas escritas por el que fuera cronista oficial de Gijón Joaquín Alonso Bonet en «Pequeñas historias de Gijón. (Del archivo de un periodista)», en las que relata que «inmediatamente, sonó un nombre (para mandar la delicada misión): el del capitán de navío don Claudio Alvargonzález».
Hacia el Sur de Chile, desde aguas de Valparaíso, partió Claudio Alvargonzález con las fragatas «Villa de Madrid» y «Blanca», esta última mandada por Juan Bautista Topete. Los dos buques se presentaron frente a Abtao, donde estaba apostada la escuadrilla naval chileno-peruana. «Y no queriendo esperar más tiempo, el marino gijonés abrió fuego contra Abtao, obligando a salir y aceptar combate a la fragata peruana "Aprimac" (en realidad "Apurímac") y las corbetas "América" y "Unión", que fueron vencidas y aniquiladas. Era el día 7 de febrero de 1866», escribió Alonso Bonet.
Por parte chilena, la historia se cuenta de otra manera. Por ejemplo, en «Historia de Chile», libro editado en dicho país sudamericano en 1992 y del que son autores Julio Maltés y Alejandro Concha Cruz, se relata que el de Abtao fue «un combate sin mayores consecuencias», dado que la acción se redujo al intercambio de descargas a gran distancia.
Después de Abtao prosiguió la guerra, con el bombardeo del puerto peruano del Callao por los barcos de Méndez Núnez y cinco años después se acordó un tratado de tregua que se convertiría en uno de paz en 1882. Así terminó la Guerra del Pacífico, en la que varios marinos españoles fueron elevados a la categoría de héroes, entre ellos Claudio Alvargonzález y Sánchez (Gijón, 1816-1896).
El mismo año del fallecimiento del «Héroe de Abtao», el Ayuntamiento de Gijón decidió poner su nombre a la calle que bordea el puerto viejo desde los jardines de la Reina hasta el dique de Santa Catalina.


La placa que recuerda en el edificio del hotel Asturias al «Héroe de Abtao». / Ángel González

FUENTE:

Claudio Alvargonzález Sánchez.

                                      Claudio Alvargonzález Sánchez

http://el.tesorodeoviedo.es
Marino y escritor nacido en Gijón el nueve de agosto de 1816 y fallecido en su ciudad natal el veintiuno de agosto de 1896, con el grado de brigadier.
Perteneciente a una familia de comerciantes y marinos, estudia en el Instituto Jovellanos de Gijón donde aprende las primeras letras y obtiene el título de piloto. Ingresa en el cuerpo de Guardias Marinas el dos de julio de 1835 en la Escuela de Ferrol. Intervino en las batallas navales de la I Guerra Carlista, libradas en el Cantábrico.
En 1844 asciende a Teniente de Navío, siendo destinado a diversos buques tanto en la Península como en Ultramar. En 1853 embarca en el vapor Fernando el Católico con el que logra cubrir la distancia de la Habana a Vigo en quince días, la travesía más rápida de su época. En 1855 asciende a Capitán de Fragata y pasa a Santander como Comandante de la plaza; ocupa este cargo durante tres años: el único periodo de su carrera en que permaneció desembarcado. En 1861 es ascendido a Capitán de Navío, concediéndosele el mando de la fragata de hélice “Villa de Madrid”.
El veinte de diciembre de 1864 se une a la Escuadra del Pacífico, integrada por seis fragatas, cinco de ellas de madera y en mal estado. El siete de febrero de 1866 se topan en aguas de la isla chilena de Abtao con la escuadra chileno-peruana, con la que entablan combate, sufriendo graves daños los americanos. Bombardean a continuación Valparaíso y el dos de mayo de 1866, escasos de carbón y víveres, la Escuadra del Pacífico se acerca al puerto del Callao, defendido por noventa cañones y torres acorazadas, en orden de batalla. Los españoles bombardean el puerto logrando desmontar todas las piezas enemigas menos tres; esta acción constituiría la última gesta reseñable de la Marina Española en las costas americanas del Pacífico. Tras la acción de Callao la escuadra regresa a España siendo la fragata mandada por Alvargonzález la primera en tocar las costas de Cádiz, donde se les tributa un homenaje popular. Una real orden de veintinueve de julio de 1866 lo promueve al empleo de brigadier con el que culmina su carrera militar.
De ideología marcadamente liberal, es sin embargo absolutamente fiel a la reina Isabel II, por lo que al triunfar la Revolución Gloriosa en 1868 pide el retiro voluntario, a pesar de que sus compañeros de armas lo animan a ocupar cargos ministeriales. Con la restauración borbónica, tras el fracaso de Amadeo de Saboya y de la I República, vuelve al servicio activo durante algunos años hasta que le llega la edad de jubilación reglamentaria.
Pasa los últimos años de su vida en Gijón, su villa natal, participando activamente en la vida pública de la ciudad a través de sus negocios y a través de la prensa local, con la que colaboró sobre todo con artículos acerca de temas marineros. El consistorio gijonés le rindió homenaje poniendo su nombre a una calle y colocando una placa conmemorativa en su casa natal.
Recibió algunas de las más altas condecoraciones del estado como la Gran Cruz de Isabel la Católica, el título de Benemérito de la Patria y la Gran Cruz de San Hermenegildo.

FUENTE:  http://el.tesorodeoviedo.es



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26 de mayo de 2014

La llegada de los españoles a la Florida.

Ases de espadas y corazones.

La colonización española de Norteamérica, con el avilesino Pedro Menéndez como protagonista, se basó «en las alianzas con los indígenas», según un reciente hallazgo documental.

http://www.lne.es
Pedro Menéndez de Avilés fue un hidalgo adinerado, comandó la flota de las Indias del rey Felipe II en nueve ocasiones y fue nombrado Adelantado de la Florida que era, algo así, como ser el gobernador de una tierra desconocida. El marino avilesino fundó y colonizó el primer asentamiento de occidentales en la actual Norteamérica -la ciudad de San Agustín- mucho antes de que los primeros ingleses arribaran a Jamestown, actual Virginia y se fajó con los hugonotes que le pisaban los talones. Menéndez de Avilés es el marino más importante de la historia de Asturias y el héroe más honorable del concejo. Nació en 1519 y falleció en 1574. Pero la vida de Pedro Menéndez de Avilés se caracteriza por enormes vacíos documentales pese a que existen varias biografías.

Se ha escrito que cuando Pedro Menéndez de Avilés fundó la ciudad de San Agustín de la Florida respetó la vida de mujeres y niños, pero que pasó a cuchillo a alrededor de veinte hombres que estaban en condición de luchar. El mismo destino les esperaba a los cientos de soldados de la flota francesa, entre ellos el capitán Jean Ribault. La sangre francesa derramada no quedó en el olvido. Pero la historia de la Florida es de ases de espadas... y también de corazones. Michael Francis, profesor de Historia de la University of South Florida St. Petersburg (USFSP), asegura ahora que en la ciudad de San Agustín, la más antigua de Estados Unidos -una nación que en el año 2013  conmemoró el 500 aniversario de la llegada de los españoles a la península- «convivieron españoles, portugueses, irlandeses, negros e indios», según refleja un raro documento de la época ahora digitalizado.
Frente a versiones que adolecen de falta de rigor histórico, la colonización española en lo que hoy es territorio estadounidense se fundamentó en la búsqueda de alianzas con los pueblos indígenas y en la «diversidad» cultural de su empresa, explicó a la agencia EFE Michael Francis. Este, junto con un equipo de graduados universitarios, concluyó esta semana un trabajo arduo que le ha llevado casi un año: la filmación y digitalización de seis mil páginas de documentos parroquiales de los siglos del XVI al XVIII de un extraordinario valor histórico y que se hallan en el convento de San José, de San Agustín.


En estos registros parroquiales están consignados nacimientos, bautismos, matrimonios y defunciones de los hombres y mujeres que poblaron San Agustín desde 1594, con actas de matrimonios de españoles, portugueses, franceses, irlandeses, indios, africanos y mestizos. Se trata de «unos documentos asombrosos que reflejan la increíble diversidad que marcó la vida desde los primeros tiempos de la fundación de San Agustín por el almirante Pedro Menéndez», destacó el académico, uno de los mayores expertos en el periodo colonial español de Florida.
La exploración y colonización española de Florida -donde aún ondea en el castillo de San Marcos la Cruz de San Andrés o Cruz de Borgoña, bandera de España en el siglo XVI- constituyó, según muchos historiadores, la empresa más dura y costosa de todas las emprendidas por los españoles en el Nuevo Mundo, en la inmensidad de un territorio con una climatología adversa y tribus nómadas hostiles a los occidentales.

Pero ahora estos registros arrojan luz sobre un periodo poco conocido. Abren, según Michael Francis, una «tremenda ventana a la increíble diversidad de San Agustín desde el siglo XVI hasta principios del XIX», en momentos en que Florida conmemora el quinto centenario de su descubrimiento por el explorador español Juan Ponce de León. Para el profesor de Historia de la USFSP, el largo trabajo de digitalización de los registros cumple con dos propósitos esenciales: «La preservación de los documentos más antiguos que existen en EE UU sobre la historia de este país y compartir un capítulo muy poco conocido de la historia de Florida y de la nación».
«Son documentos maravillosos, no sólo por su antigüedad sino porque proporcionan una ventana a la vida diaria de San Agustín desde fechas tempranas. Gente normal, soldados, artesanos y comerciantes figuran en el registro», asegura el historiador. Lo que está claro es que las 6.000 páginas -plastificadas y guardadas en un archivo- ahora digitalizadas permitirán llenar párrafos en la biografía de Pedro Menéndez de Avilés. Dicen los americanos que España fue al Nuevo Mundo buscando «God, gold and glory» (Dios, oro y gloria). Esto ahora, curiosamente, se conoce en España como «sueño americano».

              Estatua de Pedro Menéndez en San Agustín de la Florida-EE UU
 

FUENTE: 
Cinco siglos en busca de la eterna juventud.

Recreación de Ponce de León en el Nuevo Mundo. / Foto: Archivo.
La leyenda atribuye el descubrimiento de Florida por los españoles a los deseos de Ponce de León de alcanzar la inmortalidad.

Litografía de la conquista de las tierras de Norteamérica a manos de Ponce de León y sus hombres

En el año  2013 se cumplieron cinco siglos desde la llegada de los españoles, liderados por Juan Ponce de León, a Florida. La leyenda dice que la expedición liderada por el conquistador vallisoletano no fue casual. Ponce de León gozó tras su llegada a América de los requisitos para si, no ser al menos feliz, sí que disfrutar de una vida del todo acomodada como gobernador de Puerto Rico.
Pero las riquezas del Nuevo Mundo había algo que no le podían ofrecer: ‘La eterna juventud’. Según el relato del cronista Antonio de Herrera y Tordesillas, Ponce de León se dejó embelesar por los testimonios de indígenas que aseguraban la existencia de una fuente que rejuvenecía a aquellos que se sumergían en sus aguas. De esta forma, siguiendo las indicaciones de los testimonios recogidos se hizo a la mar en busca de la isla de Bímini, donde se hallaría la fuente.
En busca de este lugar Ponce de León fue visitando islas de las Antillas hasta dar con Florida, siendo el y sus hombres los primeros europeos que pusieron el pie en Norteamérica. Antonio de Herrera describe la fuente como un lugar donde un anciano, tras zambullirse, podía reanudar "todos los ejercicios del hombre ... tomar una nueva esposa y engendrar hijos". Según añade el cronista, Ponce de León y sus hombres escrutaron, y se bañaron, sin éxito cada arroyo, río o laguna de la costa de Florida. Finalmente el conquistador murió en 1521 a causa de las heridas sufridas en un combate con los indígenas de Florida.
La búsqueda de Ponce de León, a la que muchos no dan credibilidad y creen que fue una burla de sus enemigos hacia él cuando este ya había muerto, se enmarca en una larga lista de leyendas protagonizadas por decenas de españoles que se adentraron en la selva o se embarcaron en busca de lugares mágicos llenos de riqueza. Sin duda los más famosos de estos son la fuente de la eterna juventud y El Dorado, mitos que a día hoy a quien sigue buscando. 
 Un cacique de La Florida, 1591. Ilustración del MEMORIAL, de Gonzalo Solís de Merás.

FUENTE:  CRISTINA L. ÉBOLI 
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