30 de abril de 2014

Enigma jovellanista

Simancas: ¿el tesoro está dentro?
Milicianos durante el asedio, ante la verja del cuartel. https://www.lne.es/servicios/multimedia/imagenes.jsp?pRef=2013022700_99_1374844__Asturama-sobrevivio-asedio-Simancas
El mayor enigma jovellanista podría despejarse con las prospecciones geotécnicas previstas en el subsuelo del Colegio de la Inmaculada
http://www.lne.es
Fue el primero de los grandes y cruentos asedios de la contienda civil española y su célebre grito de guerra ha permanecido esculpido en la historia: «Disparad sobre nosotros, el enemigo está dentro», mensaje que con alto grado de verificabilidad mandó transmitir al crucero «Almirante Cervera» el coronel Antonio Pinilla Barceló, oficial al frente del cuartel de Simancas de Gijón, que el 19 de julio de 1936 se había sublevado de parte del bando nacional contra la II República. El asedio se inició al día siguiente. Poco más de un mes después, el 21 de agosto, cuando el cuartel, prácticamente destruido, estaba cayendo en manos de los asediadores frente-populistas, se emitió el citado mensaje y a la vez nacía el gran enigma: ¿qué había sucedido con la gran colección de arte atesorada en vida por Jovellanos y en posesión del instituto que lleva su nombre, ubicado desde 1932 en colegio de la Inmaculada, tras la expulsión republicana de los jesuitas de España, y convertido en 1935 en cuartel del Regimiento Simancas?

29 de abril de 2014

Los más vergonzosos episodios de la Guerra Civil Española

BREVE HISTORIA DE LA FOSA COMUN DE OVIEDO 
Actualizado el 23-05-2020
Recreación de fusilamiento de Republicanos, la exhumación de las fosas y la imputación de los culpables son tan importantes como un relato objetivo de los hechos. http://nuevosrepublicanos1905.blogspot.com.es
La evolución de los movimientos políticos en Asturias parece estar condenada al mes de Octubre
Durante la Guerra Civil española, cerca de 200.000 hombres y mujeres fueron asesinados lejos del frente, ejecutados extrajudicialmente o tras procesos poco legales. Murieron a raíz del golpe militar contra la Segunda República de los días 17 y 18 de julio de 1936. http://unviajeimposible.blogspot.com.es
https://elblogdeacebedo.blogspot.com/
Si en Octubre de 1934 la Revolución hizo tambalearse los cimientos más sólidos del poder, en Octubre de 1937 comenzó el más vergonzoso episodio de la guerra civil y la represión franquista en Oviedo, que a su vez terminaría en otro Octubre, el de 1952: la inhumación sistemática en una gran fosa común de unos 1.316 cadáveres identificados de combatientes republicanos o simplemente hombres y mujeres de izquierdas, ejecutados tras consejos de guerra que no eran sino meras representaciones teatrales. Identificados unos, porque más de un centenar de personas acabaron en la fosa sin tan siquiera conocerse su identidad. En ese apartado de sus archivos se puede aún leer "procedente de la cárcel" o "paisanos rojos". Era bastante. La fosa común de Oviedo está emplazada el cementerio civil, que durante décadas estuvo separado del católico por fuertes muros de piedra.

27 de abril de 2014

«Por el camino de Mieres», según Víctor Manuel San José.

La canción de los trenes perdidos.
Víctor Manuel de Joven durante el concurso de otoño en Mieres, Víctor Manuel nació el 7 de julio de 1947 en Mieres del Camino.
El cantante mierense Víctor Manuel recogió en Cudillero la  XXXV "Amuravela de oro" el sábado 26 de abril de 2014, (en un acto de más de 350 personas), 34 años después de componer "De Cudillero", una canción que hablaba de las primeras cuotas pesqueras europeas. La propuesta partió de la asociación "Amigos de Cudillero", entidad que le ha considerado merecedor de tan distinguido honor
Víctor Manuel durante una entrevista
www.lne.es 
Víctor Manuel repasa el Mieres distinto del que abandonó en los años sesenta y confirma lo que ya cantaba en los ochenta, que «no dejaron ni migajas de los años de abundancia».
Hay un verso escondido en una canción de 1983 que define sin retoques lo que pasa en la actualidad. En uno de los retratos cantados de su villa natal, «Por el camino de Mieres», Víctor Manuel San José ya escribió entonces, antes del último estribillo, una frase sin sujeto que dejaba en el aire la sentencia «no dejaron ni migajas de los años de abundancia». Sigue sirviendo hoy, con ese trazo valdría para redondear el dibujo. «Ni migajas, así fue». El cantautor mierense asiente, ratifica la lastimosa vigencia del aquel verso suelto, de la melodía con la que sigue pudiendo acompañar hoy la memoria de un pasado distinto. La certeza ha resurgido ahora, avanzado el siglo XXI, al volver a pensar en poner banda sonora a Mieres, en buscar letra y música para la comparación de aquella capital minera y siderúrgica atravesada por trenes de mercancías chirriantes con esta nueva villa más limpia y menos viva. La vida ha resucitado en el río Caudal -«ahora tiene peces, yo siempre lo vi negro»-, a medida que menguaba en un trazado urbano que ha llegado hasta hoy con menos población que nunca desde el apogeo mierense del carbón y del acero. «Ésa es la diferencia con el tejido industrial del País Vasco, por ejemplo», concluye Víctor Manuel. «El capitalismo vasco ha reinvertido históricamente. Nosotros..., deseando que nos comprase el Estado».

22 de abril de 2014

Una época "casi" desconocida

Oviedo antes de la monarquía astur
De entre los símbolos más importantes utilizados durante los primeros tiempos de la Reconquista destaca la cruz de brazos trapeciales e iguales, llegada a nuestros días como principal emblema heráldico de Asturias, y primitivo lábaro de la reconquista, adoptado por los reyes asturianos como emblema de la monarquía junto a otros modos y costumbres visigóticas «pues en mostrarse heredera de estos visigodos residía su más prestigiosa razón de ser» (…). http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com/2015/02/la-cruz-visigoda-como-labaro-de-la.html
Los últimos estudios científicos remueven las teorías sobre el origen de la ciudad y sirven, según los expertos, para estudiar otros enfoques sobre una época de la que se sabe muy poco
Templo de San Miguel de Lillo. https://www.lne.es/servicios/multimedia/imagenes.jsp?pRef=2011121600_46_1171821__Sociedad-y-Cultura-Oviedo-antes-monarquia-astur
http://www.lne.es
Las últimas dataciones de la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo, que adelantan la fecha de su construcción, han revolucionado en cierta medida el mundo de la arqueología, del arte y de la historia medieval, sin que eso signifique que los expertos pongan en duda los términos de la historia tal como la conocemos hasta ahora. Sobre todo, porque la información referida a los siglos anteriores a las joyas del Prerrománico es escasa. Más que cuestionar lo que hay, la mayoría ha aprovechado, como suscribe el arqueólogo Rogelio Estrada, para poner sobre la mesa la necesidad, «que venimos demandando desde hace tiempo, de realizar unas dataciones fiables sobre todo el Prerrománico».

18 de abril de 2014

En las fiestas del Rosario de Blimea de 1911, el llanto vino a sustituir a las risas

Muerte accidental de un blimeíno (Actualizado el 31-05-2020)
Ilustración de Alfonso Zapico
Las dos versiones de la historia del fallecimiento del joven Avelino Ordiz Montes en las fiestas del Rosario de Blimea en 1911, en las que un Guardia Civil resultó también herido
Ilustración de Alfonso Zapico
http://www.lne.es
Cuántas veces hemos visto que la historia se repite. En los grandes acontecimientos y también en las pequeñas acciones que van conformando nuestra existencia siempre encontramos los mismos errores, siempre las mismas disculpas, e igual que quien tiene boca acaba equivocándose, quien porta un arma también tiene muchas posibilidades de emplearla cuando no debe. Seguro que si hacen memoria pueden recordar varios sucesos similares al que vamos a ver hoy, pero este tuvo la peculiaridad de que ocurrió en 1911, cuando la sociedad era más violenta y no se dudaba en buscar atajos a la justicia. Entonces una sangre se derramó sobre otra antes de que la luna hubiese completado su ciclo en la noche del valle de Nalón.

16 de abril de 2014

El comandante que cayó en Ablaña a manos de la brigadilla, Robustiano Hevia Diaz "Tano".

Recordando a "Tano" Hevia. 
                                                        Robustiano Hevia "Tano"

El comandante, que cayó bajo las balas de la brigadilla en Ablaña en 1939, encabezó junto a Belarmino García y Lucio Deago el asalto del cuartel de Olloniego, primera victoria de los revolucionarios en 1934.
http://www.lne.es.
En la mañana del 20 de octubre de 1937, cuando ya nada podía evitar la caída de Gijón en manos del ejército franquista, los responsables del Consejo Soberano de Asturias y León convocaron una última reunión para cerrar los detalles de su huida. A las dos del mediodía, los dirigentes políticos y militares embarcaron con sus familias rumbo al exilio mientras pequeños grupos armados mantenían una resistencia desesperada en distintos puntos de la región. Entre ellos, unos no hicieron más que cumplir la orden de cubrir esta salida, otros se opusieron a la rendición y algunos simplemente no dejaron las armas porque desconocían la decisión que habían tomado sus jefes.
El comandante Robustiano Hevia mandaba el Batallón de Infantería Asturias nº 217 Ductor 2, que había combatido en la zona de Buenavista y Olivares en el frente de Oviedo. Tenía la autoridad suficiente para haberse marchado aquel día, pero fue de los que decidieron quedarse y luchar, convirtiéndose de esa forma en uno de los primeros jefes de la guerrilla socialista, que en aquellos meses contaba con numerosos efectivos en la Montaña Central. Sin embargo no pudo prolongar mucho tiempo su resistencia, ya que en la primera noche del año 1939, cayó bajo las balas de la brigadilla en los montes de Ablaña en una acción que se cerró con siete compañeros muertos, entre ellos su esposa.
Un traidor había delatado el lugar en el que habían convocado una reunión, seguramente para ultimar la fuga masiva que los maquis asturianos estaban preparando; luego, los servicios de inteligencia policial, conscientes de que la noticia podía abortar otra operación de mayor alcance, se ocuparon de que no trascendiese demasiado para evitar la alarma entre sus compañeros que seguían adelante con el plan.
Dos semanas más tarde, 700 guerrilleros que intentaban llegar al mar, entablaron un combate con las fuerzas franquistas que los estaban esperando en una emboscada. Según contó mucho más tarde el comandante Mata aquel día murieron allí otros 57 combatientes con lo que la resistencia socialista quedó seriamente tocada.

 "Tano" Hevia había nacido el 6 de mayo de 1906 en La Manzaneda, camino de Olloniego, dentro de una familia obrera en la que él fue el mayor de ocho hermanos. Su padre -llamado también Robustiano- era vigilante en una mina que la empresa Hulleras de Riosa tenía abierta en La Pereda, pero en su casa querían para él una vida mejor. Afortunadamente, el chaval era despierto y hábil, así que pronto empezó a trabajar en la barbería del pueblo, el lugar idóneo para conocer gentes de todo tipo, escuchar sus conversaciones e ir formando una opinión propia sobre cualquier asunto.
Allí tomó contacto por primera vez con las ideas marxistas. Primero se limitó a aprender, con prudencia, pero poco a poco se decidió a escribir en la prensa obrera y a colaborar con la sociedad "La Cultural", que desde 1927 se dedicaba a encauzar las inquietudes del proletariado en Olloniego, organizando conferencias, "cafés literarios", representaciones musicales y teatrales, al mismo tiempo que los socios hacían crecer una biblioteca que alcanzó los setecientos volúmenes.
Poco después, el país recibió la República con alegría y la política pudo abordarse de frente y sin tapujos. "La Cultural" se transformó en "La Emancipación Clasista", un nombre que dejaba pocas dudas sobre su ideología. Al mismo tiempo "Tano" fue elegido para presidir las Juventudes Socialistas, que se habían fundado en esta villa en 1930. El listado de actividades que se hicieron bajo su dirección, convirtió a esta organización en uno de los grupos más activos a la hora de preparar la insurrección de octubre.
Cuando por fin llegó el momento de las armas, no dudó en encabezar junto a Belarmino García y Lucio Deago, otros dos dirigentes locales, al grupo de 400 mineros que asaltaron el cuartel de la Guardia Civil de Olloniego, consiguiendo la primera victoria de los revolucionarios. A los tres compañeros le tocó pagar las consecuencias de la derrota, "Tano" prefirió el exilio a la cárcel y logró refugiarse en la localidad de Dieppe, en el norte de Francia, hasta principios de 1936 y ya de vuelta, como hemos visto, al iniciarse la guerra civil, volvió a la lucha como comandante de las milicias republicanas.
La historia de Belarmino García, al que llamaban "Costarapu", fue muy parecida: estuvo junto a él en el exilio y ambos retornaron al mismo tiempo, tras el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936. En la guerra fue comisario político de la 203 Brigada, que combatió en el cerco de Oviedo y formó parte de la guerrilla del monte hasta que fue detenido y torturado a finales de 1948. Por su parte, Lucio Deago también fue comandante y mandó en 1936 los batallones "Henri Barbusse" y "Llaneza", siendo ascendido a mayor en los últimos días de resistencia del Frente Norte. Luego fue fusilado en Gijón.

 "Tano" Hevia fue en su juventud un buen futbolista y llegó a jugar en la línea media del Nalón F. C. En ella coincidió con Ricardo Vázquez Prada, hombre de derechas, que luego sería uno de los periodistas más destacados de la Asturias franquista. En su libro "Prólogo a 1936" contó una curiosa anécdota que nos ayuda a conocer a nuestro personaje.
Ocurrió el 2 de mayo de 1932 y el escenario fue el cementerio de Olloniego. El periodista estaba allí en el entierro civil de la joven María Prada, hija de un amigo, que había muerto en San Esteban de Manzaneda, cuando en medio de la ceremonia laica algunas mujeres del pueblo empezaron a rezar. Entonces el barbero socialista las interrumpió para pronunciar unas emotivas palabras de despedida en la que no se cortó a la hora de criticar a las beatas "brujas de sacristía que creían ganar el cielo dándose golpes de pecho mientras negaban el pan a los jornaleros".
Al día siguiente, en el diario "Región", que curiosamente acabaría dirigiendo Vázquez Prada, apareció un suelto acusando a "Tano" y a otros compañeros de haber cometido el delito de saltar la tapia del cementerio para abrir las puertas sin el permiso del párroco y llevar a efecto el entierro civil.
El comentarista escribió más tarde que "Tano" siempre quería convencerlo de las bondades del marxismo y un día le había dicho: "Tengo catecismos socialistas, que son mejores que los de la Iglesia. Si los lees, seguro que vienes con nosotros", pero hasta la tarde del cementerio nunca le había visto hablar en público y no sabía de su facilidad de palabra. También contó como al volver del sepelio se encontró con don Jesús el cura, que conocía su ideología y le preguntó: "¿Qué dijo ese insensato?". "Que no había cielo ni infierno, don Jesús". Y el cura: "Para los burros, seguro que no".
Robustiano Hevia y su amigo Belarmino García hicieron referencia a este mismo episodio en sendos artículos publicados unos días más tarde en "Avance". Según su versión, el cura, para impedir que se celebrase la ceremonia civil en el cementerio, había mandado bloquear por la noche la puerta de entrada con unos tablones adosados sobre un gran montón de piedras y al día siguiente se le pudo ver subido a una colina cercana observando satisfecho los problemas de la comitiva detenida frente el camposanto.
Entonces "Tano", con sentido del humor, se confesaba "reo de lesa tapia" por haber penetrado con otros camaradas dentro del recinto para quitar aquellos obstáculos provisionales en defensa de un respetado cadáver que en vida pidió se cumpliera su voluntad y concretaba su defensa ante un supuesto juez afirmando que "este cementerio pertenece a Juan Pueblo, soberano en este caso, por encima de San Pedro y de toda esa carcomida magistratura que sigue mal gobernando los destinos de nuestros renovados pueblos".
Fuera de nuestras fronteras, los historiadores conocen el nombre de Asturias por tres capítulos concretos: la riqueza de sus yacimientos prehistóricos, los inicios de la nación española pensada por el rey Pelayo y la Revolución de octubre de 1934. Para nadie es un secreto que este último acontecimiento se ha falseado hasta la saciedad según la tendencia política de quienes lo ha contado y, ahora que ya no quedan testigos directos, cada cual puede decir lo que le venga en gana. Por eso cada nueva información vale su peso en oro.
La familia de Robustiano Hevia Díaz, como sucedió en otros casos parecidos, destruyó todos los documentos que pudiesen comprometerlos en el franquismo; pero ahora su memoria está siendo recuperada por uno de sus sobrinos -el sindicalista Antonio González Hevia-. Si el personaje les interesa y quieren conocer más sobre él, no tienen más que teclear su nombre en la red, allí está reflejado un arduo trabajo por archivos y hemerotecas, que a todos nos viene bien leer.
                        Ilustración de Alfonso zapico.

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR 

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13 de abril de 2014

Cuando una lumbre en Asturias calentaba España entera

Historia y tradición obrera en la cuencas mineras asturianas (actualizado el 31-05-2020)
Cartel  de Picasso en el apoyo a la huelga de 1962-63 contra el régimen de Franco. (Archivo del Blog)
“Hay una lumbre en Asturias que calienta España entera, y es que allí se ha levantado, toda la cuenca minera, toda la cuenca minera. Ale asturianos que esta nuestros destinos, en vuestras manos. Empezaron los mineros y los obreros fabriles, si siguen los campesinos, seremos cientos de miles, seremos cientos de miles. Bravos mineros, siguen vuestro camino los compañeros...” 
(Estrofa de la canción “Hay una lumbre en Asturias”, de Chicho Sánchez Ferlosio).
Recorte de prensa de Mundo Obrerohttps://www.mundoobrero.es/pl.php?id=1769
 http://www.clasecontraclase.org
La tradición de lucha y organización de los mineros tiene un sello de fuego en la memoria de la clase trabajadora del Estado español, dejando jalones de experiencia desde fines del XIX y siendo uno de los sectores de la clase obrera más combativos de su historia. Un minero asturiano estos días decía que las barricadas son la única forma de lucha que conoce: “Mi abuelo luchó en el 34, mi padre en el 62 y ahora me toca a mí”. En la solapa de la chaqueta lleva un pin con una foto de Lenin y la hoz y el martillo. Los compañeros bromean con él. ’Tú lo que quisieras es destronar al Rey e instaurar el comunismo’, comenta un compañero entre carcajadas. A lo que él, muy serio contesta: ’Pues claro’. Para él: “en 80 años la situación no ha cambiado. ’Los métodos son distintos, pero el objetivo es el mismo: aplastar a los trabajadores, que somos quienes mantenemos a la clase política’.” (El País, 17 de junio de 2012). Este joven obrero nos muestra que, cuando la clase obrera retoma la lucha, no empieza de cero. Hoy las nuevas generaciones de jóvenes y trabajadores tenemos mucho que aprender de las experiencias y tradiciones que nos ha dejado nuestra clase. Una experiencia que la ideología burguesa quiere dar por perdida y caduca y que los posmodernos y escépticos de la clase obrera traducen en las “nuevas formas de lucha”, despreciando los métodos “clásicos” del ya “desaparecido” obrero de mono azul, digno de estudios arqueológicos. Los revolucionarios que tenemos la firme convicción de la potencialidad revolucionaria de la clase obrera, pretendemos retomar su tradición de lucha, para recrearla de manera crítica y poner en práctica lo mejor que nos ha legado.
Ilustración de Alfonso Zapico
Hoy como ayer, el motivo de la combatividad de los mineros -que se ha ido perdiendo sobre todo desde la década del ochenta- está en las propias características estructurales de la minería desde décadas. Una interesante informe actual1 detalla cómo las minas españolas del carbón tienen un problema estructural por lo que sin la ayuda del Estado son deficitarias: “Por razones geológicas, el carbón nacional no fue jamás competitivo y ya desde el XIX fue por ello un sector abanderado del secular proteccionismo español. La polémica sobre el carbón nacional y las consecuencias para el desarrollo mercantil español tienen un siglo de existencia. Ya a fines del XIX y primer tercio del XX, y por razones de capacidad energética, presencia de cenizas y volátiles, fragmentación del mineral y otras deficiencias, junto con la dificultad de las explotaciones, sus accesos muchas veces difíciles, la escasa potencia (ancho) de las capas, su irregularidad y las fracturas de las vetas, el carbón español resultaba mucho más caro que el británico pero no solo en origen sino también en destino y una vez desembarcado este en cualquiera de los puertos españoles.” Es por ello que desde los años treinta existió un debate sobre la continuidad o no del mineral español -más caro que el internacional-, mientras las patronales defendían su continuidad en pos de sus beneficios. La minería del carbón español lleva sobreviviendo 90 años bajo la amenaza continua de una liquidación siempre postergada, desde los durísimos años veinte y nuevamente en los primeros años treinta por los efectos recesivos de la Gran Depresión. Es en esta problemática histórica que la clase obrera minera ha protagonizado numerosas gestas revolucionarias, así como procesos de lucha de una gran combatividad. Veamos algunas de estas gestas protagonizadas por los mineros de Asturias.
Dos mineros a la salida del pozo Santiago, junto con un guardia civil en la Huelga del 62.   http://www.fundacionjuanmunizzapico.org
El lema de los mineros asturianos UHP: el lema de la clase obrera.
La Comuna de Asturias de octubre de 1934 ha sido una de las gestas mas heroicas protagonizada por aquellos valientes mineros que transformaron su lucha en una insurrección. La minería asturiana había sufrido una gran destrucción de empleo desde la fase final de la dictadura de Primo de Rivera hasta los primeros años de la República, con su consecuente aumento del paro forzoso en la región desde mediados de 1933. Es así que los procesos de huelgas en las cuencas mineras no se hicieron esperar, con enfrentamientos constantes de los mineros con la patronal asturiana. Así llegaron a octubre de 1934, cuando los mineros fueron la punta de lanza de la respuesta obrera a la entrada en el Gobierno de los proto-fascistas de la CEDA. Su respuesta permitió la toma del poder primero de las cuencas mineras bajo las siglas UHP, Unión de Hermanos Proletarios, significando un llamado al frente único en su lucha contra la opresión. Las cuencas fueron escenario de mineros provistos de dinamita que asaltaban a la guardia civil para ocupar la comarca. Mientras, contagiaban su ímpetu revolucionario a ciudades como Oviedo y Gijón, donde los obreros vieron en la fuerza de los mineros el camino de la insurrección. La noche del 4 de octubre comenzaron la huelga general como en toda España, y a pedir armas en los locales socialistas; pero sus dirigentes no dieron ninguna instrucción, ni armaron al proletariado. El día 6 la ciudad estaba tomada y el socialismo libertario era proclamado en Asturias, gracias a la ofensiva que los mineros lanzaron desde las comarcas, a pesar de la dirección del PS. Durante 15 días funcionó la “comuna asturiana”. 
Ilustración de Alfonso Zapico
El Comité de abastecimientos de Mieres comenzó a formar milicias y a solventar los problemas de abastecimientos. Lo mismo en La Felguera. La autoorganización fue la tónica general, a través de comités de base en cada localidad para resolver las tareas necesarias. El pueblo trabajador rigió sus propios destinos durante esas dos semanas. Los dirigentes socialistas que habían sido elegidos para formar los diferentes comités creados abandonaron el puesto de lucha el día 11. Esta insurrección fue derrotada por las tropas dirigida por Francisco Franco en nombre de la República. Quedó aislada por la central sindical de los socialistas, UGT, e incomprendida por la central anarquista, la CNT. Como planteaba León Trotsky: “El Partido Socialista Obrero español, como los "socialistas revolucionarios" y los mencheviques rusos, compartió el poder con la burguesía republicana para impedir a los obreros llevar la revolución hasta el fin. (...) los socialistas en el poder ayudaron a la burguesía a desembarazarse de las masas con migajas de reformas agrarias, sociales o nacionales. Contra las capas más revolucionarias del pueblo, los socialistas emplearon la represión.”2 Muchas son las enseñanzas que nos deja esta heroica gesta en la que los mineros se batieron en una lucha constante y firme bajo un combate sin descanso contra las fuerzas policiales. Sólo tras una brutal represión, con miles de obreros asesinados, heridos y mas de 30.000 encarcelados, el gobierno pudo acallarlos. La insurrección de Asturias quedará marcada en la memoria de la clase obrera española, siendo para los revolucionarios el primer intento de los obreros de toma del poder con sus propios organismos de clase; como fueron los comités revolucionarios. Un jalón de experiencia que sería retomado y generalizado en las zonas donde el proletariado derrotó el Golpe de Franco dos años después, iniciando así la revolución española de 1936. El lema UHP pasó a ser el lema de la clase obrera española.
En la primavera de 1962 una oleada de huelgas recorre España. Partiendo de la minería asturiana.  http://www.fundacionjuanmunizzapico.org
La lucha de los mineros bajo el franquismo: las primeras formas de lucha. En las dos primeras décadas del franquismo, tras una política económica autárquica y un aparato productivo precario, el incremento de la producción se garantizaba a costa de una gran explotación de la mano de obra. Esto se materializaba en los bajos salarios, jornadas diarias de más de diez horas y privación del descanso semanal y anual. La forma de implementar estas durísimas condiciones ha sido bajo un Reglamento de Militarización que regulaba las relaciones de trabajo, en las que la desobediencia era considerada como indisciplina, el abandono de trabajo como deserción y el menor incidente como insubordinación o delito de rebelión militar según el Código de Justicia Militar. La OSE2 no pudo contener de ninguna manera el malestar de los trabajadores de la minería, siendo totalmente desbordada como institución. A pesar de la extensa y planificada represión los mineros resistían de manera espontánea, aislada e inconexa, aunque con mucha intensidad. En las primeras décadas los trabajadores resistieron con medidas como la reducción del rendimiento, el abandono voluntario o el despido provocado: “Este comportamiento se presenta como una constante de las relaciones laborales, pero en la primera década del franquismo, se equiparó a la deserción, habida cuenta que los mineros, al igual que los soldados, no podían abandonar por propia iniciativa su puesto de trabajo (...). Aunque no podemos cuantificar la incidencia real de este rechazo individual en el conjunto de la minería, sí podemos precisar que en el Grupo de San Martín, de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, con una plantilla media que frisaba los 2.000 mineros, se produjeron 1.423 abandonos individuales entre 1939 y 1951.”3.
 La huelga silenciosa. O la huelgona minera del 1962.  http://profeshispanica.blogspot.com/2008/11/la-revolucin-de-octubre-de-1934.html
Estas ausencias de los obreros militarizados rápidamente tenían su castigo ante el informe del capataz del pozo o la mina a la patronal de la empresa, hasta llegar a la Comisión Militar de Movilización. Los obreros aducían a deficiencias técnicas para justificar el abandono del trabajo total o antes de la finalización de la jornada; una de las medidas de lucha que quedó en la memoria de los trabajadores desde los orígenes de la minería. Uno de motores de las protestas ha sido la deficiente alimentación, lo que llevó a huelgas o encierros como el de la mina La Piquera, de Turón, en el año 1949 al grito de “¡Queremos más comida!”. Eran conflictos espontáneos, muy difíciles de coordinar y extender más allá de las minas ante la militarización, la censura informativa, la vigilancia policial y la represión. Otra cuestión fue la gran cantidad de accidentes de trabajo, lo que llevó a una dinámica en la cual, ante cada muerte de un obrero, se paralizaba el trabajo en la mina. Esto dejó varios ejemplos en la memoria de los mineros: en 1942 los de la mina de Mieres cuando murió un trabajador y se paralizó la mina con una movilización hasta el cementerio; en marzo de 1948, abril y octubre de 1949, octubre de 1950, y julio de 1952, se registraron paros en los pozos Barredos, Santa Bárbara, San Mamés, Valdelospozos, y Sotón; todos a raíz de la muerte de decenas de trabajadores. Muchas veces esto provocaba una intensa solidaridad con paros de una cuenca minera entera.
Ilustración de Alfonso Zapico
El caso más conocido fue el 13 de julio de 1949, cuando 17 mineros murieron en el pozo María Luisa, de Duro Felguera, que por primera vez se había hecho público en la Revista del Combustible, ya que hasta esa fecha no habían aparecido referencias a accidentes mortales: “Las autoridades y patronal, conocedoras de las tradiciones culturales de los mineros, sabían que del lamento por accidente a la abierta rebeldía había un estrecho espacio, que estaban dispuestos a incrementar con el silencio informativo”.4 Esto causó tanta conmoción que de forma espontánea se paralizaron casi todas las instalaciones del valle del Nalón. Así surgieron las primeras huelgas en señal de duelos por la muerte de los mineros, con manifestaciones hasta el funeral. Ante esto, con el objetivo de impedir estas manifestaciones masivas, la autoridad militar y la Delegación de Trabajo reglamentaron que por cada muerte sólo podían acudir al entierro entre seis y doce trabajadores de acuerdo al tamaño de la empresa.5. En efecto, durante las dos primeras décadas de franquismo, las agotadas minas de montaña fueron dejando pozos que llevaban a vetas más profundas y alejadas con unos procedimientos de extracción mecanizados, en los que predominaban los métodos de perforación sobre los de rotación, y donde los equipos de transporte interior con locomotoras diesel degradaban muchísimo el ambiente. Todo esto, sin un adecuado sistema de ventilación que contrarrestara los nuevos procedimientos de extracción. Por otro lado, se prolongaba la jornada de trabajo con imposición de horas extraordinarias, más la eliminación del descanso semanal y anual, la implantación del sistema salarial en base a la productividad y la deficiente alimentación; todos factores que llevaban a empeorar las condiciones de salud de los mineros en el marco de una carencia absoluta de leyes laborales sobre salubridad. Hacia la década del sesenta, otro de los factores que llevaron a la conflictividad fueron las condiciones inhumanas en las que trabajaban los mineros, que se morían de enfermedades como solicosis, antraconiosis o antracosiliosis; las tres variantes de neumoconiosis.
La huelga minera del 62 en Asturias constituyó un acontecimiento muy importante en la historia de España. https://www.lne.es/asturias/2009/01/05/huelga-minera-62/713036.html
En la década del cincuenta el orígen de la conflictividad laboral estaba en el cambio de signo del mercado del carbón por la competencia de los combustibles líquidos. La patronal minera inició un proceso de reconversión del sector, llamado de “racionalización” que afectaba directamente a las ya durísimas condiciones de los trabajadores. Es así que comenzaron los primeros conflictos y huelgas importantes de esta década. Como la del 9 de marzo de 1957, cuando un grupo de picadores del pozo María Luisa, de Langreo, completaba la jornada sin haber extraído una sola piedra de mineral. El Régimen y la patronal respondieron con la militarización de la mina, pero los trabajadores, dentro del pozo continuaron sin utilizar las herramientas hasta finalizada la jornada. El conflicto acabó momentáneamente cuando la patronal resolvió aumentarles el salario. Sin embargo, el 25 de marzo se comunicó la resolución de los contratos de trabajo anunciando la militarización del pozo, privando de la exención militar a 52 mineros que tenían ese beneficio. Al otro día los obreros se encerraron en el pozo junto a los del Nalón en solidaridad; mientras en el pozo Fondón se encerró la totalidad de la plantilla, en el Sotón lo hicieron por un día y en el resto de los centros hulleros hicieron jornadas de brazos caídos. Mientras continuaba el encierro del pozo María Luisa, las inmediaciones y localidades adyacentes fueron escenario de concentraciones con fuertes enfrentamientos con la policía y las mujeres y los hijos de los mineros se concentraron cortando carreteras. Estas manifestaciones continuaron hasta el día 29 cuando todos los trabajadores salieron de los encierros.
Ilustración de Alfonso Zapico 
Aunque esta jornada de lucha no había logrado que las reivindicaciones de los trabajadores triunfaran, los obreros empezaron a recuperar sus fuerzas y a continuar nuevas jornadas de lucha en los años siguientes. En marzo de 1958 otro duro conflicto surgió en el pozo de María Luisa que acabó con despidos y el cierre de las instalaciones por parte de la patronal. Los trabajadores respondieron con una huelga que afectó a 20.000 obreros. Pero una vez más la patronal, la OSE y el Régimen actuaron contra los obreros clausurando las explotaciones mineras y decretando el estado de excepción. Esto acabó con una durísima represión, detenciones y torturas y con cientos de mineros desterrados a regiones lejanas; la mayoría afectados por enfermedades en regiones empobrecidas sin posibilidad de trabajar. Sin embargo estos serán los obreros que potencialmente fueron preparando una siguiente década de mayor conflictividad y radicalización: se fueron convirtiendo en “héroes”, rodeados de solidaridad y siendo un ejemplo de lo que sufrían miles de obreros bajo los pozos, muriendo en vida con el polvo que penetraba en sus pulmones. Es así que se fueron formando comisiones de solidaridad que recogían dinero para los represaliados y organizaban huelgas de solidaridad, mientras las organizaciones clandestinas se activaban. Por otro lado se fueron creando las primeras comisiones obreras, a partir de los comités de base que organizaban las huelgas de las minas del carbón de la segunda mitad de los años cincuenta. Estos comités -de naturaleza variada- se expandían por diferentes lugares al calor de las luchas y en un principio desaparecían al finalizar las huelgas. Conforme ha ido avanzando la recomposición del movimiento obrero en los años siguientes se han ido transformando en las Comisiones Obreras, el principal organismo de los trabajadores en su lucha contra la patronal y la Dictadura.6
Hay una luz en Asturias que ilumina España entera, es que allí se ha levantado toda la cuenca minera. https://antonsaavedra.wordpress.com/2011/08/05/resistencia-de-los-mineros-asturianos-en-la-dictadura-xxxvii/
Asturias en 1962: la primer “huelgona” obrera bajo el franquismo.
A principios de los sesenta los procesos huelguísticos fueron cada vez más extensos y con mayor coordinación y apoyo social, en un marco de transformaciones económicas y crecimiento económico desarrollado a partir del Plan de Estabilización de 1959. 7 Sin embargo, en los planes de crecimiento económico del Régimen franquista, su aperturismo implicaba golpear duramente a las minas del carbón. La estructura productiva minera española se tambaleaba obsoleta al conectarse con países con otras estructuras altamente tecnificadas y con nuevas estrategias energéticas ante la irrupción de los hidrocarburos. En lugar de plantearse renovar profundamente el sistema productivo, se propuso reducir los gastos sociales, disminuir labores de preparación, en la concentración de las de arranque y en la menor adquisición de herramientas; junto a bajar los salarios, reducir las plantillas y un endurecimiento patronal sobre los trabajadores con medidas disciplinarias y control cronometrado de la jornada laboral.8. Es así que se desarrollaron las huelgas de los mineros de Asturias de abril de 1962, marcando un nuevo rumbo en la lucha de clases bajo el franquismo. Esta huelga se inició a principios de abril cuando despidieron a siete picadores del pozo de San Nicolás (la Nicolasa) de Mieres, y luego se extendió a todas las explotaciones hulleras que fueron clausuradas el 24 de abril.
Ilustración de Alfonso Zapico
El malestar obrero se había intensificado, lo que llevó a la rápida extensión del conflicto en menos de tres días al conjunto de las explotaciones. El día 15 el conflicto se generalizaba en las cuencas vecinas como en Turón, mina Dominica y Minas de Figaredo, y a partir del 18 de abril todo el valle de Aller hasta llegar a todas la explotaciones hulleras de Nalón y La Camocha. En la última semana de abril y primeros días de mayo la huelga se prolongó hasta que los mineros lograron un incremento del precio del carbón que fue aplicado al aumento de salarios.9 Pero el malestar continuaba y el conflicto se extendió en las principales factorías asturianas, prolongándose en las cuencas carboníferas de León, Berga, Teruel, Barruelo y Puertollano y, con diferente intensidad, en las principales concentraciones industriales del país. El rol de las mujeres de los mineros fue clave para el mantenimiento de la huelga, organizando manifestaciones en las inmediaciones de los mineros encerrados, haciendo piquetes para garantizar la huelga en otros sectores de trabajadores como el transporte. También los pequeños comerciantes apoyaban con alimentos a los obreros, junto al movimiento estudiantil y vecinal. Luego comenzaron las protestas en zonas mineras de otras regiones como Vizcaya o Guipúzcoa. Y aunque el Gobierno declaró “estado de excepción” en estas dos ciudades y en Asturias, no pudo impedir que las huelgas se extendieran en las industrias catalanas: a mediados del mes de mayo las grandes empresas metalúrgicas de Barcelona marcaron una dinámica que no se dejó esperar en las grandes empresas de otras ciudades catalanas, “calculándose la participación en unos 50.000 trabajadores”10
Concentración en Bruselas en solidaridad con los huelguistas. https://www.publico.es/actualidad/50-anos-lumbre-minera.html
La prensa oficial atacaba a los huelguistas asturianos como delincuentes. “La última huelga asturiana carecía de las más elementales bases dialécticas. Era puro gamberrismo subversivo.” (…) “Y la huelga de “solidaridad”, una aberración delirante de hombres que, para resolver sus problemas, procuran agravarlos”.11 A partir de aquí el Régimen ha ido adecuando sus mecanismos represivos bajo esta nueva situación. La respuesta represiva -patronal y policial-, se ha ido incrementando ante el aumento de la conflictividad en un proceso de huelgas de carácter ilegal, desde la década del sesenta hasta el fin del Régimen franquista. Pero a la vez, la conflictividad obrera continuó desarrollándose en extensión y radicalidad. Tras las huelgas de los mineros de Asturias y la extensión de la conflictividad laboral, el Régimen respondió con el estado de excepción en Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa en el mes de mayo,12 ampliado parcialmente a todo el Estado español en junio. Y consciente del desarrollo de este movimiento huelguístico, advertía que “en caso de nuevas huelgas, (…) se procedería ’inexorablemente a aplicar la Ley’, cerrando las empresas afectadas y prohibiendo a los empresarios aceptar aumentos salariales obtenidos bajo la presión de una huelga”.13.  
Ilustración de Alfonso 
La solidaridad con los mineros y la denuncia a la represión fue inmensa, decenas de intelectuales firmaron un manifiesto contra la escalada de violencia gubernamental y a nivel internacional el Régimen tenía que lidiar con las noticias de torturas, detenciones... que tiraban por tierra sus intentos de presentarse como una “dictadura moderna”. El recientemente fallecido y “elevado a los altares” del Régimen del 78, Manuel Fraga, por ese entonces Ministro de Información y Turismo, jugó un rol clave en la campaña de propaganda que el Gobierno lanzó para justificar la mano dura contra los mineros. En agosto los mineros asturianos fueron otra vez a la huelga. Nuevamente el Gobierno y la patronal respondieron con una extrema dureza, con despidos, detenciones y la deportación de casi 150 mineros. 14. Sin embargo esta se había transformado en la primera gran huelga de 1962, la “huelgona”. Y con ella comenzaba un nuevo ciclo de luchas en la clase obrera en todo el Estado, colocando a los mineros asturianos a la cabeza de una gesta que ha marcado un “punto de inflexión” en la lucha de la clase trabajadora bajo el Régimen franquista: “En ese año se produjo un importante movimiento huelguístico, en el que participaron entre 200.000 y 400.000 trabajadores.”15
Imagen extraída de; https://territoriomuseo.com/noticias/show/431-en-el-50-aniversario-de-las-huelgas-de-la-primavera-de-1962-pozu-espinos-consultoria-y-gestion-cultural
Como decíamos, la experiencia de la clase obrera española y del mundo merece ser estudiada y conocida por las nuevas generaciones de jóvenes y trabajadores. Muchos son los historiadores académicos de la burguesía que difunden la idea reaccionaria de que la clase obrera ha desaparecido, basándose en vulgares análisis sobre los “cambios sociológicos” de la misma. Lamentablemente, la mayoría de la izquierda anticapitalista reniega de la centralidad de la clase obrera partiendo de las mismas simplificaciones y sin un análisis serio de la misma; motivo por el cual el sujeto de cambio hoy es “múltiple”, abandonando así el campo de la estrategia y negándose a rescatar una “tradición” suponiendo la misma un “dogmatismo” estático. Sin embargo, los trotskystas partimos de las experiencias más avanzadas de nuestra clase bajo la lente del marxismo como “una teoría de la revolución que partiendo de las conclusiones más avanzadas de su época de surgimiento, a mediados del siglo XIX, condensa la experiencia histórica de más de 160 años de lucha de la clase obrera moderna. Una síntesis teórica de las lecciones estratégicas fundamentales de la lucha del proletariado. Y en este sentido, como decía Lenin “una guía para la acción”. Esto no significa que contenga un “manual de procedimientos” que nos señale cómo actuar en todo tiempo y lugar, sino que el conocimiento de la experiencia anterior lo que nos permite es justamente no tener que pensar todo de nuevo cada vez que nos enfrentamos a una determinada situación de la lucha de clases.”16.
FUENTE: Cynthia Lub - 25/06/12
Notas:
1 El País, “La mina arde porque el carbón se apaga”, 17 de junio de 2012.
2 La Organización Sindical Española -OSE- se formó a partir de las Centrales Nacionales Sindicalistas de filiación falangista, de la Confederación Española de Sindicatos Obreros de carácter católico, y de la Obra Nacional Corporativa vinculada al carlismo. Junto a estas tres organizaciones se integraron las asociaciones patronales con el fin de agrupar a trabajadores y empresarios. La OSE se acabó de configurar en 1940 junto a la Ley de Unidad Sindical que marcó la existencia de un único sindicato y su dependencia del partido único. En 1942 se estableció la afiliación obligatoria a la OSE de todos los productores, que para el franquismo englobaba tanto a empresarios como a técnicos y trabajadores. Aparicio, Miguel Ángel, El sindicalismo vertical y la formación del Estado franquista, Barcelona, Eunibar, 1980.
3 García Piñeiro, Ramón, Los mineros asturianos bajo el franquismo (1937-1962), Madrid, Fundación 1º de Mayo, 1990, p. 62.
4 Ibíd., p. 96.
5 Ibíd., p. 105.
6 Asimismo, la introducción de la negociación colectiva fue creando la necesidad de organizaciones más duraderas, y a partir de 1962 la militancia clandestina ha ido organizando nuevos comités de empresa para dirigir las campañas en torno a los procesos de negociación salarial. Fue en Madrid donde se reunieron el 2 de septiembre, en presencia de funcionarios dela OSE, 600 delegados para elegir la “Comisión Obrera del Metal de Madrid”. Esta primer comisión obrera se fundó al calor del proceso de negociación colectiva y dentro de la OSE; aunque en Catalunya ha sido por fuera. Una de las premisas de su fundación ha sido la denuncia al sindicato vertical y la legislación franquista por no reconocer derechos básicos como el ejercicio de huelga. Se aprobó un programa de reivindicaciones y el llamamiento a formar comisiones obreras. A lo largo de la década del setenta éstas continuaron desarrollándose, bajo un fuerte peso del Partido Comunista Español. Ruiz, David, dir, Historia de Comisiones Obreras (1958-1988), Capítulo 3. Comisiones Obreras de Catalunya: de movimiento sociopolítico a confederación sindical”, de Molinero, Carme, Ysàs, Pere, Siglo XXI, Madrid, 1993.
7 Molinero, Carme, Ysàs, Pere, Productores disciplinados y minorías subversivas. Clase obrera y conflictividad laboral en la España Franquista, Siglo XXI, Madrid, 1998, pp.95-140.
8 García Piñeiro, Ramón, Op. cit., p. 55.
9 García Piñeiro, Ramón, Op. Cit., p. 346.
10 Molinero, Carme, Ysàs, Pere. Op. Cit. p. 142.
11 ABC, La crisis del carbón en Asturias, 14 de septiembre de 1962.
12 Ysàs, Pere: Disidencia y subversión. La lucha del régimen franquista por su supervivencia, 1960-1975. Barcelona, 2004, p. 76.
13 Ysàs, Pere: Ibíd., 77-78.
14 García Piñeiro, Ramón, Op. Cit., p. 346.
15 Molinero, Carme, Ysàs, Pere. Op. Cit. p. 95.
16 Entrevista a Emilio Albamonte, (dirigente del PTS -Partido de los Trabajadores Socialistas, corriente hermana de Clase contra Clase en Argentina- y director de la revista Estrategia Internacional), “Táctica y estrategia en la época imperialista”, marzo del 2012. 

FUENTE: CRT Cynthia Lub. Publicado por CRT (Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras), el  22-05-2012. Ver enlace: http://clasecontraclase.org/historia/2012/05/historia-y-tradicion-obrera-en-la-cuencas-mineras-asturianas/


Cynthia Lub, nació en Buenos Aires, Agentina. Vive en Barcelona (Catalunya). Doctora en Historia en la Universidad de Barcelona (UB), especializada en clase trabajadora durante el franquismo y la Transición y estudios sobre género y clase. Comité Editorial de IzquierdaDiario.es. Militante de Pan y Rosas y de CRT (Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras). Fuente: http://www.izquierdadiario.es/Cynthia-Lub




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