25 de mayo de 2017

Los transatlánticos que llevaban el nombre del Principado

Los "Asturias", el contrapunto del "Titanic"
Trasatlántico Asturias de la Royal Mail Steam Packet Company. (Pinterest)
Dos transatlánticos que llevaban el nombre del Principado, fabricados en Belfast, se mantuvieron a flote pese a sufrir sendos ataques militares
El primero de los barcos de pasajeros Asturias, fabricado en 1907, convertido en buque sanitario durante la Primera Guerra Mundial
Aunque el hundimiento del "Titanic" hizo definitivamente imposible aplicar el calificativo de insumergible a ningún buque, sí pueden contarse casos de navíos que han conseguido salvar exitosamente situaciones límite. Sin ser insumergibles, talmente lo parecieron. Dos de ellos llevaron Asturias por nombre y ambos tuvieron de cara la suerte que le faltó al mítico transatlántico engullido por el océano en abril de 1912.  Al igual que el "Titanic", los "Asturias" tuvieron en común haber sido construidos en los astilleros Harland & Wolff de Belfast, ser británicos y contar con capacidad para un pasaje próximo al millar y medio de personas. También ambos fueron torpedeados pero tuvieron la fortuna de sobrevivir a los ataques. 

24 de mayo de 2017

Una zona de ensueño asturiana

La perfecta combinación entre naturaleza, tradición y etnografía
Casa Palacio de Valdés-Salas. (Turismo Asturias)
El suroccidente asturiano cuenta con un rico patrimonio natural, cultural e histórico
Bosque de Muniellos. (Turismo de Asturias)
El suroccidente de Asturias es muy rico. Rico en cultura, en historia, en gastronomía, en patrimonio rural o en arquitectura, así como en espacios naturales. Ocupa un amplio territorio compuesto por los concejos de Salas, Allande, Tineo, Degaña, Ibias, Valdés y Cangas del Narcea, siendo éste último el más extenso del Principado. Algunos de ellos integran la denominada "Comarca Vaqueira", fiel representación de la variedad y riqueza asturiana, con una personalidad singular. Una comarca de impronta medieval, ganadera, trashumante, indiana, minera, castreña o romana, repleta de gentes hospitalarias, naturaleza pródiga y de paisajes sin fin.

22 de mayo de 2017

El “adiós” a un mierense de “pro” y pionero del hockey sobre patines mierense

Los cimientos del hockey se alejan en Mieres
Manuel Luis de pie primero por la derecha. Le siguen- Do Santos, Cidón, Rodrigo, Pepito y Visiola. Agachados- Miranda, Fuertes, Quini y Roberto
El fallecimiento de Manuel Luis González Fernández, otro de los pioneros del Club Patín
Manuel Luis González, 'el Truchu'
Recientemente, las estadísticas señalaban los ochenta años para los varones como esperanza media de vida. Sin duda alguna se trata de una noticia positiva. Sin embargo, no lo es tanto cuando se nos va, a los setenta y cinco abriles, un amigo y un mierense de pro, que falleció (el martes 07-03-17). Se trata de Manuel Luis González Fernández, apodado "el Truchu" por herencia paterna. Quizá estos datos no conciten notoriedad destacada entre los habitantes de la villa. Y es que, "el Truchu", por su carácter, su modestia y su forma de preservar la propia vida, no era dado al boato, aunque mantenía serias y afectuosas relaciones con sus amigos. Sin embargo, presentaba una hoja de servicios con méritos más que suficientes para figurar en el cuadro de las grandes figuras de este pueblo. 

Diego Rodríguez Porcello, señor del coto Curiel

Un asturiano de Peñaferruz, fundador de Burgos
Retrato de Alfonso III el Magno que se encuentra en el salón de plenos del Ayuntamiento de Oviedo
Por orden del rey Alfonso III, Diego Rodríguez Porcello, señor del condado del coto de Curiel, pacificó los territorios que le fueron otorgados para crear la población
Reconstrucción infográfica del castillo de Curiel, en Peñaferruz
El rey Alfonso III "El Magno", al no lograr a finales del siglo IX la pacificación de aquellos territorios ocupados por los musulmanes, mandó allá por el año 870 a Diego Rodríguez Porcello, señor del condado del coto de Curiel, en Peñaferruz, que se ocupase del control de aquella zona del reino de Castilla. Batallas en las que venció a los musulmanes, por lo que en agradecimiento el rey Alfonso III "El Magno" le otorgó a Diego Rodríguez, conde de Castilla, la propiedad de aquellos territorios donde fundó una población, a la orilla del hermoso río Arlanzón, en el año 880, al amparo del cerro del actual castillo y construyó una gran muralla con varias puertas para defenderla de los ataques musulmanes.