18 de abril de 2019

Sucesos paranormales

Desmontando a un fantasma
Ilustración de Alfonso Zapico
Los sucesos de El Rayán, en 1915, y el espectro que aterrorizó Langreo en 1976 ilustran los casos locales de supuestos sucesos paranormales
Ilustración de Alfonso Zapico
Vital Aza dijo en una ocasión que él solo creía en Dios y en el sulfato de quinina, y yo con los mismos argumentos científicos tampoco oculto que creo en la existencia de los fantasmas y ya lo he confesado en esta página alguna vez. Aunque mis fantasmas se ajustan más a los que visitaban a nuestros ancestros en el siglo XIX que a los que nos presentan actualmente las televisiones en los programas para entretener a celadores nocturnos e insomnes. Los de ahora adoptan comportamientos más adolescentes: incordian a las familias jugando con la cacharrería de cocina, apagan bombillas, cierran y abren puertas, descuelgan cuadros, y hasta escriben sus nombres sobre el vaho de los espejos del baño. Los hay que incluso hablan, pero sin contar nada que nos interese, de manera que los coleccionistas de psicofonías recogen sus lamentos, sus peticiones o sus amenazas con aparatos de alta tecnología, olvidando algo tan elemental como que los espectros por su propia esencia no tienen materia física y por lo tanto tampoco pueden disponer de un aparato fonador que emita voces ni suspiros.

17 de abril de 2019

Un tribunal vergonzante

Con el oro de la Inquisición
La General Inquisición. MuyHistoria.es
Saben ustedes de sobra lo que fue la Inquisición; aquel tribunal vergonzante que durante siglos se encargó de purificar mediante el fuego y la tortura todas las creencias e ideologías que no fuesen las que profesaban nuestros gobernantes y la Santa Madre Iglesia 
Ilustración de Alfonso Zapico
Contrariamente a lo que se cree, no fue una invención española, pero aquí estos delitos de pensamiento los castigaban los obispos hasta que en 1748 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón le dieron entidad propia a la institución. Dice la historia que el primer auto de fe se celebró en el quemadero de La Tablada de Sevilla el 6 de febrero de 1481 y que en él fueron llevados públicamente a las llamas seis infelices. Ellos inauguraron una orgía de sangre que según el cronista de aquellos años, Hernando del Pulgar, convirtió en pavesas a 2.000 personas en sólo diez años, eso sin contar a la multitud que tuvo que sufrir el variado repertorio de penas y maldades que iban imaginando un puñado de sádicos ensotanados con el beneplácito de la autoridad. El engendro de la muerte se ocupó en su origen de perseguir y expulsar a los judíos, luego a las brujas, más tarde a los protestantes y finalmente, ya en el siglo XVIII, acabó detrás de los masones y los seguidores de la Ilustración y de la Revolución Francesa.

16 de abril de 2019

El arraigo de la Pascua en Mieres

Aquellas Semanas Santas
lustración de Alfonso Zapico
Hay a quien le gusta y hay quien la odia. Hay quien no se explica por qué en el siglo XXI en nombre de una religión se siguen cortando las principales calles de las ciudades y se paraliza durante dos días la vida en muchos pueblos de este país, y quien lo justifica como una salvaguarda de las tradiciones y por el rendimiento económico y turístico que producen las procesiones
Ilustración de Alfonso Zapico

https://www.lne.es
Por último -y aunque debería ser el motivo principal no es el que más abunda- hay también quien acude a ellas movido únicamente por la fe. Todos, unos y otros, tienen sus razones y mis respetos y no es ésta una página que busque la polémica. Mi labor es la de entretener con estos escritos a quienes quieran leerlos y de paso devolver a la memoria las cosas de un pueblo que se niega a perder sus recuerdos. Hoy les voy a contar cómo era la Semana Santa cuando era semana y santa. Hubo una época, hace apenas treinta años, en la que existían en Mieres dos cofradías que sacaban sus pasos en procesión para recorrer las calles con sus capuchones, sus cirios y sus tambores, e incluso en alguna ocasión se recuerda el inicio de alguna saeta que fue rápidamente abortado por la autoridad competente -léase Cabo Blanco- que no entendía de cantos foráneos ni de costumbres sureñas.

15 de abril de 2019

Los "casi" cien días de un mandato

Apuntes sobre Alcalá-Zamora y Asturias
Gobierno Provisional del 14 de abril de 1931: de pie: Indalecio Prieto, Marcelino Domingo, Casares Quiroga, Fernando de los Ríos, Lluís Nicolau d'Olwer,  Francisco Largo Caballero, José Giral, Diego Martínez Barrio. Sentados: Alejandro Lerroux, Manuel Azaña, Niceto Alcalá Zamora, Julián Besteiro y Álvaro de Albornoz.

Tras el feliz hallazgo de «los papeles» de Alcalá-Zamora, sustraídos en febrero de 1937, acaso sea el momento de ocuparnos, en tanto aguardamos con interés la publicación de los documentos recuperados, de lo que don Niceto dejó consignado en las «Memorias» que reescribió en el exilio, no sólo en torno de personajes asturianos de su época, sino también de la Revolución del 34 que le tocó vivir desde su atalaya de presidente de la República
Niceto Alcalá-Zamora en 1931. (Wikipedia)
 Y es que, a juzgar por lo que se ha venido publicando en los últimos tiempos, da la impresión de que muy pocos leyeron los textos memorialísticos del que fue primer presidente de la II República.
Antes de nada, recordemos, una vez más, lo que el propio don Niceto dejó escrito a propósito del contenido de sus obras: «La parte final, la más importante, llamábase “Dietario de un presidente”… Fue el libro-registro de todo mi mandato… El primer volumen comprendía los 22 días finales de 1931 y el año 1932. Luego, 1933, 1934 y 1935 tenían cada uno su volumen, siempre con índice alfabético por personas y asuntos que remitía a cada efeméride. Los cien días escasos de mi mandato en 1936 formaban un apéndice breve y movido, reflejo de aquellas turbulencias, prólogo inmediato a la tragedia que siguió a mi destitución”.