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| María Martínez, alcaldesa de Peñamellera Alta (Asturias). Foto Mena. Archivo del Blog. |
| María Martínez, la alcaldesa de Peñamellera Alta (Asturias), con Eduardo A. Quiñones. Foto Mena. El Comercio |
Si hubiera que ilustrar en el diccionario la definición de resignación, bien podría valernos la cara con la que María Martínez se dejó retratar cuando Eduardo Quiñones, el periodista de Estampa, fue a entrevistarla por su condición de flamante alcaldesa de Peñamellera Alta.
"Rondaba el año 1933 y la función de regidora situaba a María en una posición poco común: la de ser mujer y alcaldesa a la par era una coincidencia que solo cumplían tres personas más en toda la Península, a saber:
► María Toves, en un pueblo de Salamanca.
► Carmen Segura en el municipio murciano de Beniel.
► Baldomera García, canaria de Sauzal.
Claro que muy a su pesar, a María ni le gustaba el cargo ni acababa de entender por qué le había tocado la china a ella, precisamente. «Me hicieron de la Comisión gestora del Ayuntamiento», dijo, «por ser la más joven de los funcionarios del Estado en este concejo. Después me eligieron presidenta, porque los otros dos miembros de la comisión se dedican a las labores del campo (…) Eso es todo.» Algo más debió haber, claro, para tal eventualidad, pero escasean las noticias".
La de los primeros alcaldes (alcaldesas, en este caso) asturianos de la Segunda República, instaurada va hacer (el 14 de abril de 2027), 96 años por la libre elección del pueblo, no es una historia de la que se haya hablado mucho y que, sin embargo, esconde no poco interés.











