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| Imagen del viejo Convento de Mieres. El Convento de los Padres Pasionistas de Mieres funcionó como un crucial centro de reclusión y cárcel provisional durante tres periodos clave del siglo XX: la Revolución de Octubre de 1934, la guerra civil española y la posguerra franquista. Su ubicación estratégica en la zona alta de la villa, junto al ferrocarril Vasco-Asturiano, lo convirtió en una infraestructura idónea para el control de prisioneros. Archivo del Blog. |
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| Recreación (Imagen ficticia). Mieres 1937, propaganda franquista y control tras la caída de Asturias. En octubre de 1937, tras la caída del frente norte, Asturias pasó a estar bajo control de las tropas franquistas. Este momento marcó el inicio de una nueva etapa caracterizada por la implantación del régimen, la reorganización del poder local y el despliegue de mecanismos de control político y social. El caso de Mieres permite observar con especial claridad cómo se construyó este nuevo orden desde el ámbito municipal. El bando: anunciar, ordenar y convencer. Un documento conservado en el Archivo Municipal de Mieres recoge un bando emitido por la Alcaldía el 25 de octubre de 1937. Lejos de ser una simple comunicación institucional, el texto constituye una pieza de propaganda política en la que se define el nuevo marco ideológico. (...). Saber más... © Dolores Valdés. |
Así se llama un librito de autor desconocido, (aunque muchos saben que debería llevar el nombre y los apellidos de Alfonso Bocinos, maestro de la villa) que narra lo sucedido en la cárcel que se habilitó en los sótanos del antiguo convento de Padres Pasionistas. Tiene una primera parte dedicada a lo que vivió el autor desde el 8 de julio de 1937, escrito desde un punto de vista que queda claro desde el primer párrafo:
«Cuando la bestia roja volvió por aquí, siendo en días postreros al 19 de julio del 36, su prístina decisión obedeció al doctrinarismo ruso de eliminar nueve décimas partes de ciudadanos considerados así, en tan gran número, como reaccionarios o simplemente indiferentes al magno propósito de implantar en España el estamento a tipo bolchevique».
Una barroca redacción que no deja dudas sobre la orientación política del narrador. Efectivamente, la contienda duró aquí 459 días y desde los primeros momentos de respuesta popular al alzamiento, el templo de La Guareña se destinó a depósito de municiones y armamento, habilitándose el resto de las dependencias del edificio como prisión provisional.















