27 de noviembre de 2012

Braulio Vigón Casquero

«Vientu de caín, amor de bruxes».

D. Braulio Vigón Casquero nació en Mieres en 1849 y pasó su infancia entre la villa y Laviana, por lo que hay que incluirlo por derecho entre los hijos ilustres de la Montaña Central de Asturias.


«Vientu de caín, amor de bruxes». Que traducido al castellano viene a ser algo así como «viento del Oeste, amor de brujas». Eso reza un refrán marinero, recogido en Colunga por Braulio Vigón que hace referencia al caín, con minúscula, esa niebla espesa que a veces cubre la costa haciendo que, por ejemplo, los aviones no puedan operar en el aeropuerto de Ranón, mientras en el interior gozamos de un día espléndido.
Al parecer, solo la disipa el viento del Oeste, pero por más vueltas que le doy, no sé lo que quiere decir el aforismo, porque desde mi infancia aprendí a entender mejor el pensamiento de los mineros que el de los hombres del mar, pero aún así, hoy lo he elegido para titular está página pensando en todo lo que uno puede imaginarse cuando lo escucha.
Don Braulio recogió este y otros refranes en un trabajo sobre el folklore del mar, que fue publicado en 1889 en un revista de Palermo. Y es que fue un hombre de costa, que pasó la mayor parte de su vida trabajando y escribiendo en Colunga, por eso durante mucho tiempo se dio por hecho que había nacido allí.
Pero no. Braulio Vigón Casquero vino al mundo el 7 de noviembre de 1849 en Mieres y pasó su infancia entre esta villa y el concejo de Laviana, por lo que debemos incluirlo por derecho entre los hijos ilustres de la Montaña Central. Sabemos que aquí estudió sus primeras letras antes de marchar para Llanes y, aún adolescente, se embarcó para La Habana en un intento fallido de hacer fortuna. La razón de estas mudanzas infantiles estaba en el trabajo de su padre, Juan Vigón, miembro de una de las primeras promociones de la guardia civil que se había fundado en 1844 para proteger la seguridad pública en las zonas rurales y aún no vestía su característico uniforme verde, sino el original azul oscuro con detalles en grana.
Hablamos de unos años en los que la industrialización estaba en mantillas y Mieres, aunque era ya Ayuntamiento, todavía no existía como pueblo, puesto que sus escasos habitantes se repartían en dos pequeños núcleos -Requejo y La Villa- separados por un kilómetro de carretera real. En La Villa se estableció la primera casa-cuartel de la Benemérita, con la finalidad de proteger a las diligencias que frecuentaban aquella ruta yendo y viniendo de Asturias a León.
Don Juan se había casado un año antes con la joven Rita Casquero, a la que llevaba 12 años, una diferencia de edad que se notaba más en aquel tiempo que ahora, y con ella iba a tener otras dos hijas. La familia fue viviendo por diferentes puntos de la región, siguiendo los destinos de su padre, hasta que 1869 le llegó el retiro en Colunga. En aquel momento solo era cabo primero y en consecuencia la paga de su jubilación no daba para mucho.
Braulio Vigón, tenía entonces 20 años y hacía tiempo que había regresado del Caribe para trabajar como dependiente en un comercio de Gijón al mismo tiempo que asistía a clases nocturnas para mejorar su formación, pero para ayudar a la economía de los suyos buscó empleo en un tienda colunguesa, cercana a la casa de sus padres; aunque para mantener su independencia decidió quedarse a vivir solo en una habitación inmediata al mismo comercio. Dos años más tarde, se convertiría en propietario de aquel establecimiento, lo que le permitió contraer matrimonio con María del Rosario Suerodíaz Montoto, quién sería la madre de sus once hijos, de los que sobrevivieron nueve.
El mierense murió en Colunga en 1914, después de haber dedicado su vida a esta población, compaginando los cargos municipales con su negocio; fue elegido alcalde en 1877 y, directa o indirectamente, la villa costera debe a sus gestiones numerosas obras públicas, carreteras, escuelas e incluso la construcción de su iglesia; pero Braulio Vigón no ha pasado a la historia por esto, sino por su labor como investigador de la historia, las tradiciones y las costumbres asturianas.
Su interés por esta tierra comenzó, como ha sucedido en casos parecidos, como una afición para ocupar sus momentos libres; estudiando primero los castros y los restos romanos más próximos a su residencia de los alrededores, para pasar enseguida a interesarse por las leyendas y las formas de expresarse de sus vecinos y así hizo el camino desde el paisaje al paisanaje para llegar por fin al país. Y este país no era otro que Asturias.
Posiblemente, el momento más importante de su vida intelectual se produjo a finales de 1872 cuando se puso en contacto con Fermín Canella, entonces secretario de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Oviedo, para entregarle algunos materiales que había encontrado en sus excursiones arqueológicas.
Don Fermín, quién sería en 1906 rector de la Universidad ovetense, estaba empeñado en aquel momento en reunir a los investigadores que venían publicando trabajos dispersos sobre temas asturianos desde diferentes puntos de la región, para coordinarlos en un mismo grupo; de esta manera los conocimientos de cada uno podían ayudar a los demás y al mismo tiempo, el trato entre todos podía evitar que se repitiesen inútilmente los mismos temas mientras otros aspectos de nuestra cultura permanecían inéditos.
Con estas premisas, en 1881 los dos amigos fundaron el grupo asturianista «La Quintana» al que pertenecieron entre otros Máximo Fuertes Acebedo y Joaquín García Caveda «Xuaco les Mariñes», que murieron pronto; Rogelio Jove; el banquero y, aunque parezca contradictorio, buen investigador, Fortunato de Selgas «Fortún de Cudillero»; Bernardo Acebedo; Ciriaco Miguel Vigil, cronista de Asturias, y Julio Somoza «Xulín de Xixón». Pero la utopía duró poco y al final los intereses personales de algunos minaron la moral de los demás haciendo que todo se fuese al traste.
En aquel ambiente cultural, Braulio Vigón y Fermín Canella fueron acrecentando poco a poco su amistad. De las cartas pasaron a las visitas y acabaron compartiendo ideales políticos y anhelos morales. Ambos fueron republicanos y masones. Braulio desempeñó el cargo de secretario del Comité de la Juventud Republicana de Gijón y tuvo el cargo de maestro (Grado 3º) en la prestigiosa logia ovetense Juan González Río, tomando el nombre simbólico de Martínez Marina.
En la misma logia se sentaron también otros cinco mierenses, que les cito a continuación porque sé que estas cosas satisfacen la curiosidad de muchos lectores: Rafael García Cañete, Julio Fernández, Demetrio Fernández Nespral, Dionisio Muñiz y Eugenio Quintana Lavilla. Si no encuentran aquí a su bisabuelo y dudan sobre su pertenencia a la fraternidad, no duden en preguntarme, ya que este no fue el único taller masónico que funcionó en la Asturias del siglo XIX y en las listas de los otros aparecen once mierenses más y trece vecinos de los concejos del Nalón.
Vigón publicó «Antigüedades romanas de Colunga», «Tradiciones populares de Asturias. Juegos y rimas infantiles recogidos en los concejos de Villaviciosa, Colunga y Caravia» y «Vocabulario dialectológico del concejo de Colunga», además de numerosos artículos sobre etnología en revistas especializadas, lo que le valió el reconocimiento de los expertos internacionales de la época con los que en algún caso llegó a cartearse frecuentemente.
Cuando murió estaba en posesión de las medallas de la Orden de Isabel la Católica y de la Real Academia de la Historia y actualmente en Colunga, donde un colegio lleva su nombre, su figura está suficientemente reconocida con el nombramiento de hijo adoptivo de la localidad. Sin embargo en Mieres, de donde era hijo natural, no intenten ustedes buscar ningún recuerdo suyo, porque no lo encontrarán.

Ilustración de: Alfonso zapico.

FUENTE: ERNESTO BURGOS - HITORIADOR
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Braulio Vigón Casquero.

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Braulio Vigón, hijo adoptivo de Colunga.

Braulio Vigón Casquero nació en Mieres el 7 de noviembre de 1849, hijo de Juan Vigón García y de Rita Casquero Piniella y falleció en Colunga en 1914. Vivió su infancia en la villa del Caudal, Laviana, Llanes y Colunga. También residió unos meses en La Habana y por fin volvió a Asturias donde se matriculó en el Instituto Jovellanos de Gijón.
Acabó fijando su residencia en Colunga donde se casó en 1871 con María del Rosario Suerodíaz Montoto. Allí se dedicó al comercio y fue Alcalde en 1877 destacando siempre en el impulso a las obras benéficas y la creación de centros de enseñanza en su municipio.
Republicano y maestro masón (Grado 3.º) perteneció a la logia ovetense «Juan González Río» colaborando en su juventud en los periódicos «La República Española» de Gijón y «La Opinión» de Villaviciosa. Más tarde escribió para la «Revista de Asturias», dirigida por Félix Aramburu. En 1881 estuvo entre los fundadores del grupo asturianista «La Quintana» al que se sumaron la mayor parte de los intelectuales progresistas de la región y también fue miembro de la Academia Demológica Asturiana.
Escribió numerosas obras dedicadas a la historia y el folclore de la comarca de la sidra, entre las que destacan:
  • «Antigüedades romanas de Colunga»
  • «Tradiciones populares de Asturias. Juegos y rimas infantiles recogidos en los concejos de Villaviciosa, Colunga y Caravia»
  • «Vocabulario dialectológico del concejo de Colunga>>.
A su muerte estaba en posesión de numerosos galardones, entre ellos la Orden de Isabel la Católica (1879) y la medalla de la real Academia de la Historia (1882). Mieres no guarda ningún recuerdo de su presencia en la villa.
Sirva para conocer un poco más a este ilustre colungués de adopción la siguiente conversación que tuvo lugar en Gijón en el verano de 1881, con Julio Somoza, amigo y miembro del grupo «La Quintana», ambos se encontraban charlando ante el mar...
-Ya he decidido mi seudónimo, Julio. Me gusta la idea de firmar en asturiano, si se trata de reivindicar lo nuestro debemos empezar por dar ejemplo. Los lectores deben saber que Julio Somoza puede ser también «Xulín de Xixón», Fermín Canella «Firme d'Uviéu» y Fortunato de Selgas «Fortún de Cudillero». Así que yo he pensado que voy a rematar mis escritos como «Braulio del Sueve».
-Tú verás, Braulio, pero yo siempre te he oído decir que eres de Mieres y, sin embargo, ahora no lo escoges para tu nuevo nombre.
-Sí, es verdad, en Mieres vi la primera luz y estoy orgulloso de esa tierra, pero hace ya tiempo que mis sentimientos están en Colunga. Toda mi familia y los amigos más íntimos son de allí y además, como Alcalde, mi mayor preocupación son sus vecinos, especialmente los más desfavorecidos. Ahora mismo tengo el proyecto de hablar con unos indianos para ver la posibilidad de abrir una fundación benéfica.

-Explícame entonces lo de tu nacimiento.
-Muy sencillo: Juan, mi padre, fue uno de los primeros que se alistaron en Asturias en la Guardia Civil cuando ésta se creó y al principio tuvo que recorrer toda la región de un pueblo a otro según lo demandaba el servicio. En uno de aquellos destinos mi madre se puso de parto y yo acabé bautizado en la parroquia de San Juan, en La Pasera. El recuerdo de mi infancia lo llenan los viajes y los uniformes. De esta forma te explicarás también que llegase a la adolescencia casi sin saber escribir.
-Si, ahí se puede haber forjado tu obsesión por el tema de la enseñanza y tus desvelos por llenar Colunga de escuelas.
-En efecto, estoy convencido de que la educación es el principal cimiento de los pueblos y no quiero que los niños de mis vecinos pasen el mismo frío que yo sufrí recibiendo las clases en los pórticos de las iglesias.
-Sabes que muchos ayuntamientos incumplen las leyes que obligan a dotar de escuelas dignas a sus poblaciones, y, lo que es peor, a muchas familias éste es un tema que les trae sin cuidado. De todas formas tendrás tiempo para revivir tus recuerdos en Mieres, porque es uno de los lugares que tendremos que visitar antes de ultimar ese trabajo que tenemos pendiente sobre la danza prima.
-Puedes estar seguro de que cuando puedo me gusta volver a pasear por sus calles y que, a pesar del cambio en las costumbres que ha llegado allí con la Fábrica de Numa Gilhou, los mierenses siguen conservando las tradiciones como en pocas partes, y en cuanto a la danza prima, aún guardo en la memoria la que se bailaba en las fiestas de San Juan y tu mismo podrás ver que es la más pura de toda la región.
-Asturias se nos escapa, Braulio, todo se lo está llevando la industrialización y resulta difícil ver en el bosque del progreso las huellas de nuestros mayores.
-Por eso creo que nuestro empeño es acertado. «La Quintana» debe ser un primer paso para la recuperación de nuestra historia, nuestra lengua, las tradiciones y costumbres y, en fin, todo aquello que forma parte del carácter asturiano y que hasta este momento nadie ha estudiado. Hasta los juegos infantiles reflejan la identidad de un pueblo.
-Tendríamos que juntarnos todos más a menudo. Fermín Canella me ha dicho que acaba de encontrar una pensión en Oviedo donde podemos disponer de una habitación para las reuniones.
-Y yo estoy de acuerdo, pero es que acercarse hasta la capital a algunos nos cuesta mucho, las carreteras son malas y yo llego siempre con los riñones molidos.
-Aún así es preciso hacer el esfuerzo. Hay muchas cosas que necesitan el acuerdo de todos: por ejemplo, determinar un orden para las publicaciones; consultar las dudas a los demás, o comunicar los descubrimientos que vamos haciendo. Yo ahora mismo tengo la corazonada de que puede haber unas ruinas romanas junto al arenal de San Lorenzo y estoy seguro de que algún día me decidiré a excavar allí.
-¡Ah, la arqueología! Es una asignatura pendiente en la que estoy metido de lleno. Ya sabes que soy miembro de la Comisión Provincial de Monumentos y tengo el empeño de que los asturianos podamos exponer en el Museo Arqueológico unas colecciones tan dignas como las que se ven en otras partes de España.
-Hombre, piezas no faltan, y mientras haya gente como tu que se gastan sus dineros en comprar lo que van encontrando para donarlo después, los fondos del Museo estarán asegurados.
-Creo que esa es mi obligación; unas veces al desconocer el valor de las cosas se destrozan sin más miramientos, y otras, sabiendo lo que valen, se venden al extranjero, y así nos vamos quedando sin nuestro patrimonio. Yo sólo hago lo que creo que debo hacer: Asturias es mi vida.

Rimas Infantiles - Juegos Infantiles recogidos por Braulio Vigón

EL BORRIQUIN:
Se pone al niño sobre una o las dos rodillas y se hace como que va a caballo, utilizándose diversas fórmulas como por ejemplo:
ARRE BORRIQUITO
VAMOS A BELÉN
QUE MAÑANA É FIESTA
Y PASAU TAMIÉN
o esta otra menos conocida:
VA LA SEÑORITINA
DE LA SALA A LA COCINA
TIPITIPITINA, TIPITIPITINA
IBA ´ L SEÑORON
DE LA SALA PAL SALON
TIQUITIN TIQUITON (es aquí donde se producen los sormenones)
o esta:
ASERRIN ASERRAN
MADERINOS DE SAN JUAN
LOS DEL REY SIERREN BIEN
LOS DE LA REINA TAMIEN
LOS DEL DUQUE MANZANUQUE
TRUQUE ..TRUQUE TRUQUE TRUQUE......
otro muy famoso, que aún se da es el siguiente:
Se le pone al niño algo ligero en la cabeza sin que él se percate.. y se recita
BURRIN VALIENTE
LLEVA LA CARGA
Y NON LA SIENTE....

Referencias Bibliográficas

El libro de 1.980 es una miscelánea, pues incorpora varios temas publicados por separado a finales del XIX y principios del XX que se describen detalladamente a continuación:
El título de la miscelánea es: VIGON CASQUERO, BRAULIO : FOLKLORE DEL MAR JUEGOS INFANTILES, POESIA POPULAR Y OTROS ESTUDIOS ASTURIANOS, y está publicado en la famosa BIBLIOTECA POPULAR ASTURIANA en 1.980
Ahora las antigualla:.
1º LA DE 1894: Se refiere únicamente a TRADICIONES POPULARES DE ASTURIAS: JUEGOS Y RIMAS INFANTILES RECOGIOS EN LOS CONCEJOS DE VILLAVICIOSA COLUNGA Y CARAVIA POR BRAULIO VIGON.- VILLAVICIOSA [s.n.] , 1894 (Imprenta la Opinión) 150 p. 20. LOCALIZACION: BIBLIOTECA JOVELLANOS DE GIJON.
2º La de 1895: Tradiciones populares de Asturias :juegos y rimas infantiles recogidos en los concejos de Villaviciosa Colunga y Caravia .... por B.Vigón. Villaviciosa (Imprenta la Opinión) 167p. 18 cm. O-BA Ast. ER.92: Enc.hol.conservando enc. original.- O-BA Ast. M.T/C.I-2:Enc. original.- Real Instituto de Estudios Asturianos RIDEA (Oviedo) F.153, C.A.-I/3: Encuadernación rústica; Ann, ms. Marginales.- Real Instituto de Estudios Asturianos. RIDEA (Oviedo) VIGIL/42:Enc. tela.- O(G) BJ 41/28: Enc.hol. LOCALIZACION: Biblioteca Central del CSIC-Biblioteca Central: Biblioteca de Asturias Ramón Pérez de Ayala (Oviedo) (la del Fontán) Real Instituto de Estudios Asturianos RIDEA (Oviedo) y Biblioteca Jovellanos de Gijón.

FUENTE:  http://www.buscolu.com

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