13 de noviembre de 2012

Represión a los mineros de las cuencas mineras

LA REPRESIÓN DEL REGIMEN FRANQUISTA A LOS MINEROS.


Las continuas represiones que sufrieron los mineros asturianos a lo largo de más de medio siglo constituyen un estudio que muestra las aspiraciones de unos trabajadores conscientes de su lucha, frente a la defensa de unos principios políticos, que personalizados en las fuerzas de seguridad, encarnan un periodo determinado de la historia de España en general, y de Asturias en particular.

  Mineros asturianos detenidos por la Guardia civil

En esta región, el poder de las acciones mineras va más allá de los parámetros políticos o económicos; solamente mediante un análisis socio-político se puede demostrar que partiendo de una determinada concepción del compañerismo y de la solidaridad, una profesión puede convertirse en el eje central de toda una sociedad. Los parámetros económicos, que no pueden dejar de tenerse en cuenta, actúan como estímulo estratégico, aunque por sí solos no elevan el carácter individualista de los hombres para hacerlos un mismo ser, una clase social que actua como único sujeto.

 Franco saliendo del Ayuntamiento de Mieres el 20 de mayo de 1946

Desde la insurrección proletaria de 1934, y hasta las huelgas mineras de 1962, la problemática social del mundo minero asturiano fue uno de los problemas más relevantes de la conflictividad española.
Contextualizando su comienzo en una época marcada por la inestabilidad política, no sólo nacional, sino también internacional, los mineros optaron por una ideología cuya radicalidad iba progresivamente en aumento. La Revolución de Octubre fue el desenlace de una opción sociológica llevada a su máximo grado de extremismo. A partir de entonces la represión política en Asturias sólo es interrumpida por los conflictivos años de la Guerra Civil, a los que sucede un estado de excepción permanente que, tras la difícil posguerra y la adopción de un régimen económico autárquico, marcado por la militarización de los mineros, deja en latente reposo, lo que tras el rejuvenecimiento de las nuevas generaciones permite reivindicar con las huelgas de finales de los cincuenta y principios de los sesenta: una libertad no sólo sindical, sino también laboral.
Los datos recogidos a partir de la amplia selección de lecturas y las disposiciones legales acumuladas en Archivos tanto públicos como privados, permiten establecer tres periodos fundamentales en la historia de la minería asturiana desde principios de siglo.


En un primer momento la región se encontraba inmersa en una coyuntura política dominada por los sindicatos obreros y en la que los propios trabajadores eran conscientes de su propia elección ideológica. Esto marca un periodo, donde la fuerza obrera, no ya sólo como votantes, sino como sujeto colectivo, dispone de sus propias iniciativas, si bien éstas están orientadas por organismos sindicales. La Revolución de Octubre es una clara muestra de la conciencia de clase y de la combatividad del proletariado en Asturias, acto que se muestra como precedente de la lucha en la región durante la Guerra Civil, que los obreros asturianos mantuvieron, en algunas ocasiones, hasta una década más tarde de haber finalizado el conflicto.
Estas actuaciones insurgentes fueron, quizás, los motivos que llevaron al Gobierno franquista al mantenimiento del “estado de excepción”, hasta casi el final de la dictadura.


Los mineros, tras una anterior etapa de libertad sindical, se vieron sometidos a un sistema militarizado, donde las empresas actuaban como regímenes militares, encuadrando a sus trabajadores en arquetipos castrenses. La clandestinidad en el monte, o el exilio, fueron el destino de aquellos militantes que con más ahínco habían luchado por la libertad democrática en Asturias, y que no habían sido encarcelados.

Fugaos de la Güeria San Juan, Marcelino y Manuel fernandez (agachados), Canor de Santa Rosa (de pie)

Dentro de este pesaroso panorama y con el paso del tiempo, hacen aparición a finales de los cincuenta unas nuevas generaciones mineras dispuestas a luchar para reivindicar una auténtica representatividad sindical de los trabajadores. Estas nuevas generaciones consiguieron volver a crear un clima de protesta solidario y conjunto, que a través de paros laborales y de encierros en los pozos, dieron a la lucha obrera en Asturias un auténtico realce.

 Guillermo Lorenzo Suarez, Alcalde de Mieres, con sus concejales en 1967

Numerosas publicaciones no sólo periódicas, sino también de libros y testimonios escritos, han dejado constancia de los sucesos acontecidos en estos años. Mineros o simpatizantes de su lucha, que se vieron obligados a optar por el exilio debido a sus ideas políticas, han sido de gran ayuda para que estos acontecimientos quedasen recogidos a pesar del paso del tiempo.

Carmen polo de Franco y Celso Antuña, alcalde de Mieres, durante la visita a nuestra villa en 1971

Por otra parte, tanto los archivos históricos de distintas fundaciones particulares, como los provinciales o locales, son fuentes perennes de los datos que aquí se recogen, y que permiten un estudio sistemático y cronológico, que si bien abarca un periodo demasiado largo para una descripción exhaustiva, acerca al lector a unos acontecimientos no del todo conocidos pero interesantes.

                                                        20 de noviembre de 1975

Se puede afirmar sin exageracion que una de las constantes del regimen franquista a lo largo de su existencia fue la practica de la represion politica,social y cultural, a Mieres y a las cuencas mineras Asturianas les corresponden el tragico honor de ser uno de los lugares que sufrieron probablemente las acciones mas ferozes de la España derrotada.

1 comentario:

  1. Para profundizar en las temáticas referidas a la minería en San Juan: http://mineriasanjuan.blogspot.com.ar

    ResponderEliminar