9 de abril de 2018

La conflictividad desarrollada en Asturias a principios del siglo XX

De la Huelga General a la Dictadura (1917-1923). La crisis de 1917
Ilustración de Alfonso Zapico
Pese a los desajustes iniciales, sin embargo, la expansión de la economía fue un hecho. Hasta los años 1920 el número y capital de las empresas continuó incrementándose, comunicando a las actividades económicas un apreciable vigor 
Ilustración de Alfonso Zapico
Mientras la siderurgia quedaba re­zagada frente al formidable empuje de la producción vasca, el sector químico, el alimentarlo, los trans­portes o el sector naviero, registra­ron avances significativos. La ban­ca regional, entre tanto, acogía la aparición de entidades como la Banca Calcoya o el Banco Minero Industrial de Asturias (en 1918), y el Banco de Oviedo o el Gijonés de Crédito (1920).
Proyecto de 1914 para la Casa del Pueblo de Sama
El sector hullero vi­viría también una época dorada, al reducirse drásticamente las impor­taciones importaciones inglesas e Incrementarse notoriamente los precios; el crecimiento de la producción, que hizo que se alcanzase en 1918 la cifra de 3.409.700 toneladas extraídas, pese a disminuir algo en años posteriores, se mantuvo siempre próximo a los tres millones de toneladas hasta 1921, aunque parte del incremento se debiese a chamizos, explotaciones marginales que surgirían al amparo de aquella coyuntura excepcional y que morirían con ella. En vísperas del estallido de la crisis del año 1917, el desarrollo de una burguesía políticamente progresista no dejaba de reflejar las diferencias entre el desarrollo Industrial de la periferia del Estado, y unos gobiernos centrales mucho más imbricados con los Intereses de una oligarquía agraria o especuladora. La accidentalidad de las formas de gobierno, declarada por Melquíades Álvarez en 1913, y que abría la posibilidad de una Integración del Reformismo en el sistema restauracionista, se estrellaría muy pronto ante la cerrazón de la monarquía Alfonsina a cualquier reforma democrática profunda.
Ilustración de Alfonso Zapico
En 1917, pues, el Reformismo estaba en condiciones de confluir con otras fuerzas políticas para forzar una salida democrática al sistema restauracionista y, en concreto, con el Socialismo, capaz en Asturias de aportar al movimiento una base popular amplia y fuertemente disciplinada.
Al mismo tiempo, y ya desde 1916, sindicatos socialistas y anarquistas confluían en la necesidad de acciones de protesta contra la carestía de las subsistencias que, al menos en Asturias, habían desbordado ampliamente el crecimiento de los salarios. En estas condiciones, el estallido huelguístico de 1917, con expectativas distintas en unos y otros, confluía en moviliza dones cuya extensión y profundidad serían notorias en Asturias. Pese a ello, sin embargo, la huelga acabaría con una grave derrota del proletariado, que hubo de enfrentarse a una dura represión que contrastaría con el carácter pacífico de la huelga. Junto a ello, fue apreciable además el comienzo de un ostensible pánico de aquella burguesía progresista ante el espectáculo de unas masas dueñas de la calle. La carta de Secundino Felgueroso a Melquíades Álvarez, dándose de baja en el Partido Reformista, o las opiniones de Álvarez Valdés («prefiero [llegaría a decir]),  la tiranía de los de arriba a la de los de abajo») pueden ser buenas muestras de ello.
Ilustración de Alfonso Zapico
El camino hacia la Dictadura.
Los excesos cometidos en la represión del movimiento y en la que el general Burguete se distinguiría castigando la «zona minera, donde (según sus palabras) se han refugiado alimañas, no hombres», abrieron una reacción conservadora que se prolongaría a las elecciones generales de 1918.
En aquellos comicios la candidatura en Gijón de M. Álvarez sería derrotada merced a las mañas del conde de Revillagigedo, que gastó en aquellas elecciones sumas considerables de dinero en la compra de votos. Por esos años se asistiría también al relanzamiento de opciones regionalistas de Inequívoco tinte conservador, que buscaban recuperar por esta vía la influencia política perdida. Nacieron así, en 1918, la Junta Regionalista del Principado, inspirada por el tradicionalista Vázquez de Mella, y la Liga pro-Asturias, desde sectores conservadores y animada por Nicanor de las Alas Pumariño. Ambas formaciones apenas si tuvieron eco en Asturias, aunque el regionalismo se convirtiese circunstancialmente en la bandera retórica de un movimiento municipalita o de la Junta de Fomento y Defensa de los Intereses de Asturias, en realidad defensores exclusivos de medidas de protección para la industria hullera.
Proyecto de 1914 para la Casa del Pueblo de Sama
El movimiento obrero, que entre tanto había registrado movilizaciones importantes y éxitos organizativos con posterioridad a las jornadas del diecisiete, cayó después en una crisis particularmente apreciable en el socialismo regional. El Sindicato Minero, que había conseguido la jornada de 8 horas en el interior de la mina en 1919, consiguió rebajar a 7 horas el horario, aplicándose tal medida desde 1920. Sería ésta la última de las grandes victorias del Sindicato antes de empezar un período cuajado de dificultades. 
Con el fin de la huelga minera inglesa se reanudó el flujo de importaciones de carbón a la Península, volviéndose así a las tradicionales dificultades del sector hullero. Se redujeron las cifras de producción y se impusieron los descensos salariales o de plantillas. Llaneza, desde la dirección del Sindicato Minero, involucró a la organización sindical en las luchas empresariales por una mayor protección del Estado a la industria hullera y, al propio tiempo que el Gobierno mostraba su ineficacia en la contención de la crisis, acabaría por transigir con aumentos de rendimientos y rebajas de salarios.
Manuel llaneza fundador del Sindicato Minero en 1910
Las posiciones de la dirección sindical ante los empresarios aumentaron los descontentos entre los afiliados, abriéndose un período de conflictos internos que, incluso, llegaría a apartar temporalmente a Llaneza de la dirección del Sindicato en 1921. Un nuevo elemento se venía a sumar a aquellos conflictos: el impacto de la Revolución rusa y el debate acerca del ingreso socialista en la Internacional Comunista, asunto que fue vivido con especial intensidad en la región.
En los mítines del primero de mayo de 1921, y en un clima de fuerte confrontación en el seno del Sindicato Minero, Saborit  (opuesto a la alternativa comunista),  fue interrumpido y contradicho en varios de ellos. Poco tiempo después se consumaba una escisión de cierta importancia inicial en Asturias, arrastrando los comunistas a figuras del prestigio de Isidoro Acevedo, antiguo presidente de la Federación Socialista Asturiana y director de la Aurora Social. En 1922, finalmente, 21 secciones del Sindicato Minero fueron expulsadas, integrándose los sectores comunistas en el anarquista Sindicato Único de los Obreros Mineros de Asturias, creado en 1920. En el trienio que precedió a la llegada de la Dictadura se asistió también a una cierta recuperación de la iniciativa política e ideológica de sectores de la burguesía regional o de la Iglesia.
Ilustración de Alfonso Zapico
En lo que a esta última atañe, los postreros años del pontificado de Baztán y Urniza prolongaron la tónica de los primeros, y entre 1914 y 1917 la crisis de vocaciones alcanzó las cotas más altas del primer tercio de siglo, en cuanto a número de alumnos del seminario y de sacerdotes ordenados. Continuó sin embargo publicando sus insulsas pastorales de cuaresma, y culminó su pontificado con la venta del Seminario al Estado (que lo convirtió en Cuartel del Regimiento Príncipe de Asturias); hecho este que acabó precipitando su dimisión y posterior reclusión en su Navarra natal. El 30 de noviembre de 1921, sin embargo, se hizo público el nombramiento del nuevo obispo, Juan Bautista Luis y Pérez que, pocos meses después, inauguraría un período de febril actividad en la diócesis que se prolongaría en los años de la Dictadura. 
Las asociaciones culturales, instructivo recreativas, musicales o deportiva (con la excepción del fútbol),  habían atravesado entre tanto una grave crisis. Los propios Centros Obreros, sumergidos en la lucha por el abaratamiento de las subsistencias, la organización de huelgas como la de  1917, o profundos debates ideológicos, relegaron a un segundo plano las actividades culturales. En idéntica dirección, muchos de los coros, sociedades deportivas o instructivas dejaron en aquellos años de reunirse o desaparecieron.
Centro de sociedades obreras de Mieres en 1914
Pero, con el inicio de los años 20, de nuevo, se asistió a un renovado empuje de fundaciones de sociedades de este tipo, o de revitalización de las existentes. Significativamente el Ateneo-Casino Obrero de Gijón, que había atravesado en los años de la Guerra Europea una profunda crisis, reorganizaba sus actividades en 1921, celebraba frenéticamente decenas de conferencias y cursillos, conseguía aumentar su número de socios, y disparaba la cifra de lecturas en su Biblioteca Circulante hasta alcanzar el millar de consultas mensuales. 
Ninguna de estas novedades conseguiría, sin embargo, acabar con la fuerte tensión social existen-te, recomponer la fluidez económica o devolver la credibilidad en un régimen que se cerraba a toda transformación posible. En Marruecos, mientras tanto, habían muerto 12.000 hombres en el desastre de Annual. La investigación para determinar las responsabilidades del asunto, que parecía involucrar a altos cargos militares y al propio rey, no se vería concluida. En la madrugada del 12 de septiembre de 1923 se supo, en medio de una gran indiferencia, del golpe militar del general Primo de Rivera.
EL GENERAL PRIMO DE RIVERA - CARICATURA DE FRESNO - AÑO 1925. (Todocolección)
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·         VARIOS AUTORES, Historia de As­turias. Tomos 5° y 6°, Gijón, 1984.
Textos extraídos de La Historia de Asturias
FUENTE: JORGE URÍA GONZÁLEZ
Jorge Uría González. Nace en 1956. En 1985 se incorporó al Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, donde lee su tesis doctoral en 1990 sobre Sociedad, ocio y cultura en Asturias (1898-1914). Es autor del libro Cultura oficial e ideología en la Asturias franquista: el IDEA (Oviedo, 1984) y de una Historia de Asturias en colaboración con Francisco Erice (Gijón, 1988), así como de trabajos en volúmenes colectivos como el de La prensa de los siglos XIX y XX (Bilbao, 1986), École et Église en Espagne et en Amérique Latine (Tours, 1988), o en la Historia General de Asturias (Gijón, desde 1978). Asimismo ha firmado artículos en revistas como Los Cuadernos del Norte o Estudios de Historia Social.

Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Historietista e ilustrador freelance. Profesional gráfico desde el año 2006. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).  Realiza ilustraciones, diseños y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón, Les Noticies…).
Se estrena en 2006 con un álbum de corte histórico para el mercado franco-belga, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen, 2009). Su primer trabajo publicado directamente en España es Café Budapest (Astiberri, 2008), donde se mete de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido apuesta por recrear en cómic la vida de James Joyce, Dublinés (Astiberri, 2011), que gana el Premio Nacional del Cómic 2012 y a raíz del cual surge el cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011).
Vive en la localidad francesa de Angouléme, donde, tras realizar El otro mar (Astiberri, 2013) a caballo de su Asturias natal, a la que vuelve con regularidad, se encuentra preparando su nueva y ambiciosa obra, “La balada del norte”, que constará finalmente de tres tomos.
Esta magnífica obra es un autentico tesoro de la novela gráfica española y refleja la negrura de los valles mineros de Asturias de los que surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera. Éste es el sonido de "La balada del norte".
Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…) http://alfonsozapico.com
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