5 de agosto de 2012

José Vitos Natal

José Vitos Natal, en el Canal de la Mancha. Agosto 1958


Vitos, en la sala de trofeos de la Channel Swimming Association, Museo de Dover
 Todo comienza en el año 1957, después de cruzar el estrecho de Gibraltar, José Vitos es recibido en Madrid por dos personas, le proponen que pida, deportivamente hablando, lo que quiera para Mieres. En aquella reunión Vitos pidió, los Campeonatos de España y que lo llevaran a cruzar el Canal de la Mancha, el responsable por aquellas fechas del deporte nacional dijo, ¿El canal, tu sabes lo que es eso? es imposible, después de este comentario hubo un silencio y Vitos, mirando al ministro Solis, le dijo, Ministro, si no voy al Canal ¿lograre cruzarlo? contestó, claro que no, Vitos comento, ¿y si voy? entonces el ministro se rió y le dijo “Vitos al canal”. Así empezó la aventura para un minero que con 16 años trabajaba de fogonero encendiendo las máquinas de vapor en el valle carbonero de Turón; aprendiendo a nadar, a su manera, en un río de apenas 5 metros de ancho y que se impresionó el día que conoció en Mieres la piscina climatizada en donde hacia largos y mas largos y nunca se cansaba.
Después de un mes de espera, llega la noticia de Madrid, se da el visto bueno para que el nadador asturiano José Vitos Natal prepare su intento de atravesar a nado el Canal de la Mancha. Vitos sale para Madrid, iniciará los entrenamientos a las órdenes del húngaro Janos Nemeth, preparador de la selección Española de Natación. Después de dos meses de entrenamiento en Madrid, haciendo a diario entre 10 y 15 kilómetros, vuelve a Asturias y empieza a entrenar en Perlora (pueblo cercano a Gijon), cambia el sistema de entrenamientos pasando a meterse a diario en el mar Cantábrico en invierno, pasa de 5 a 6 horas entrenando verdaderas barbaridades, para aquella época, haciendo varias veces la travesía Candas-Gijón e incluso en una ocasión Candás-Gijón-Candás, entrenamientos en Perlora de noche y saliendo a mar abierto, totalmente solo, haciendo Candás-Perlora para adaptarse a la noche en el mar, son famosos sus entrenamientos en pleno invierno, nevando, en una charca cercana a Mieres, sobre todo no quería fracasar por el frío.
El dos de agosto de 1958 sale para Dover, el 15 de agosto ya lleva varios días entrenándose en el Canal el agua está muy fría (10 a 12 grados) casi como en Asturias en invierno, es muy importante lo que sucedió aquellos días en Dover y Folquestone. En uno de aquellos entrenamientos un Observer de la C. S. A. Channel Swimming Association le comenta al responsable de la expedición española que ve a Vitos muy bien para intentar cruzarlo al estilo braza, ya que es un record que él piensa se puede batir, se lo comentan a Vitos y acepta el reto. El 22 de agosto les comunican que sobre el 27 o el 28 se intentará la travesía. El 27 de agosto salen por la mañana hacia Calais (Francia), el 28 a las 7 de la mañana se encuentran en una playa cerca de Cabo Gris Nez, a las 4 de la mañana sale de Dover el barco que acompañará al nadador junto a los Observer de la C. S. A. cronometrador y piloto de la embarcación a las 8 de la mañana por fin dan la salida. Este es el relato comprimido y narrado por el propio Vitos de aquel día.
“Dan la orden de salida, el agua está muy fría, estoy completamente sereno, sigo al barco que va a unos 25 metros por delante de mi, a las doce de la mañana sale el sol, las olas son de unos dos metros de altura pero las paso bien, me vienen recuerdos del mar cantábrico, me toco los brazos y no los siento, creo que llevo unos 12 kilómetros. A las 5 de la tarde estoy medio congelado, me sangra la boca, tengo los ojos muy hinchados me cuesta ver bien, siento molestias debajo de los brazos y entre las piernas por el roce, llevo 9 horas nadando sin parar, pero estoy muy animado porque por dos o tres veces al levantarme las olas veo los acantilados de Dover me dicen que están a unos 9 o 10 kilómetros. Veo los barcos pasar y tocar las sirenas.
A las 7 de la tarde me empiezo a sentir mal, mareos, me entran muchos temblores de frío y apenas veo nada. Ferradas, mi acompañante, me grita desde el barco, me lanzan algo, lo cojo, es mistela lo siento dulce en la boca, se acercan a mi, después me cuentan que me vieron tan mal que temieron que perdiera el conocimiento y me hundiera, creo que estuvieron a punto de subirme, Ferradas me empieza a animar mas que nunca, me grita,“eres un campeón”, “esto lo consigues”, “ya falta poco” y de repente le oigo tocando con su armónica el Asturias patria querida, no me quedan ganas para reírme pero me anima, intento volver a coger el ritmo y lo consigo, a las 8 de la tarde llevo doce horas nadando, calculo que he nadado unos 40 kilómetros, me grita Ferradas que quedan unos dos kilómetros para entrar en Dover, veo muy cerca las luces de los barcos y de la ciudad, sigo muy mal a veces me pregunto a mi mismo ¿donde estoy? Son las 9 de la noche, soy incapaz de entrar en Dover la corriente es muy fuerte, (después me dijeron que el piloto, muchas horas antes debería haber cambiado de rumbo hacia el norte para que esta corriente que siento ahora me hubiera llevado a Dover casi sin esfuerzo, sin embargo lo que estaba pasando era que estaba mas al sur de donde tenía que estar por lo que la corriente me arrastraba hacia Folquestone), está cada vez más oscuro, ahora recuerdo los entrenamientos en Perlora de noche, a lo lejos veo las luces de los trenes que atraviesan los acantilados, 10 de la noche llevo 14 horas nadando la corriente es muy fuerte, ya no puedo más, Dover ya queda a mi derecha, a unos 9 kilómetros, me siguen gritando pero los oigo lejos, de nuevo siento que me vuelven a animar más fuerte, son las 11 de la noche, me dicen que tengo una cala a unos 400 metros que nade lo más fuerte que pueda que si no, otra vez me arrastrará la corriente hacia Folquestone ¡Dios Mio¡ siento que algo me pega en la pierna, es una piedra, la barca está parada unas brazadas más, toco piedras pequeñas y cantos apenas me cubre el agua, a unos metros están los cronometradores y el juez Ferradas me dice que me arrastre para parar los cronos.
 EL NADADOR TURONÉS JOSÉ VITOS NATAL RECOGIENDO UN POCO DE GLORIA Y APLAUSOS A SU REGRESO DEL CANAL DE LA MANCHA TRAS LOGRAR LA PROEZA DE ATRAVESARLO A NADO
15 HORAS ONCE MINUTOS: RECORD DE LA TRAVESIA A BRAZA.
Después de terminar la travesía me subieron al barco, me envolvieron en una manta y pusieron rumbo a Dover. Una vez en el hotel solo recuerdo que estaba muy a gusto en una bañera de agua caliente, el médico me dijo que tenía principios de congelación en piernas y brazos, a la mañana siguiente me pesaron, había perdido 8 kilos.
Jose Vitos Natal llegó a Asturias el 4 de septiembre, el recibimiento fue multitudinario, tanto en Mieres como en Turon, aproximadamente cerca de 22.000 persona expresaron su apoyo al nadador. Vitos nacido en la Rebaldana (Turón) un pueblo sin apenas río había logrado pasar la prueba de travesías más prestigiosa del mundo: EL CANAL DE LA MANCHA.
El record de Vitos estuvo vigente hasta hace bien poco, en el verano del año 2006, Vitos con su familia visitó de nuevo Dover, de la mano de otra grandísima campeona, Montserrat Tresserras que cruzó el mismo día 28 de agosto el Canal junto a Vitos. En el museo de Dover pudimos ver que su record de braza había sido batido por  Patrick Ghysel en el año 2002 con un tiempo de  14 horas 42 minutos, es decir solamente una diferencia de 29 minutos en un periodo de tiempo de 44 años. Ese mes de agosto, Vitos apoyado en la barandilla del barco que nos paso de Calais a Dover miraba pensativo a la superficie del mar, yo le pregunte ¿Qué piensas? Me respondió, lo que me decía cuando estaba metido dentro del agua en el 58, me dijo. ¡¡¡ Venga una hora mas, una hora mas !!! 

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