11 de agosto de 2012

El Trio San Juanin

A principios de la década de los años cincuenta, Emilio Álvarez, Eladio Mateos y Pablo Lacalle, tres jóvenes mierenses unidos por una inquietud común y el gusto por la música, deciden asociarse para formar un grupo musical que bautizaron con el nombre de Trío «San Juanín». Anteriormente, Pablo y Eladio, junto con Guzmán y Falo, habían formado parte del Cuarteto «Mieres». Comenzaron a ensayar en el desaparecido Palau, y el principal problema con que se encontró el trío fue el acoplamiento de sus voces. Pablo era excepcional a la hora de fijar la voz en las cuerdas vocales para emitir el sonido en su plenitud, sin la mínima vacilación ni temblor alguno. Tenía unas facultades, una potencia, una seguridad y una impostación envidiables. Eladio poseía también una gran voz de tenor, completada con unas cualidades excepcionales para escenificar. La voz de Emilio era la más sacrificada, al ser la menos perceptible del grupo, en aras a crear la conjunción perfecta del trío, pero dotada de una gran musicalidad. Con esos mimbres y sus respectivas calidades artísticas, pocos ensayos hicieron falta para empezar a cautivar a los clientes que acudían al bar Palau y que los escuchaban en los ensayos, así como a los amigos, que fueron quienes los convencieron para que se inscribieran en el concurso «Rumbo a la gloria», del que se proclamaron vencedores, en su estilo, en el año 1952. Sus premios eran los de mayor cuantía de cuantos concursos se celebraban en Asturias. Además, tenía el aliciente de que a los ganadores se les entregaba el carne profesional de artista del sindicato del espectáculo.
Tras este éxito pasan a integrarse en una compañía que aglutinaba a los campeones en todas las modalidades (canción asturiana, española, instrumentistas, etcétera) y, a partir de ahí, comparten escenario con los mejores de la época: Rosa Mary Patallo, José Manuel Pandiella, Silvino Argüelles y otros muchos. Así recorrieron la geografía asturiana, actuando en los grandes espectáculos de aquel tiempo, como, sin duda, lo eran los teatros Chino y Argentino y las salas de mayor renombre. El circo Hawaiano quiso incorporarlos a sus plantillas de artistas para llevarlos de gira por toda España contratados en buenas condiciones económicas. Pero tenían sus puestos de trabajo fijo aquí —Emilio ya estaba casado y con familia que atender—, y ése fue el motivo que les indujo a renunciar a tan tentadora oferta.
El nombre del trío tiene también su historia. Se debe a que cuando empezaron a ensayar estaban cerca las fiestas de San Juan, y no lo pensaron dos veces: adoptaron el nombre artístico del santo patrón, aunque en diminutivo, porque les pareció más acorde a sus inquietudes artísticas.
Es de reseñar que la primera guitarra electrónica que hubo en Mieres fue para que la estrenase el Trío «San Juanín» en «Rumbo a la gloria».
El Trío «San Juanín» forma parte inexcusable del mejor y más selecto álbum de la tradición musical de la villa de Mieres, donde escribieron páginas brillantes y se adelantaron a una forma de entender la canción y de expresarla acorde con el gusto del público de la época, que siempre les fue fiel y jamás les abandonó.
A pesar de que tuvieron multitud de contratos para actuar fuera de Asturias, sus salidas estuvieron condicionadas, ya que sólo podían desplazarse en el día a zonas cercanas, pues en sus respectivos trabajos no les concedían permiso para cumplir con los compromisos artísticos adquiridos en otras provincias.
En su repertorio figuraban canciones como Mindanao, Los chamaquitos, Cubanacán, etcétera. Pero su mayor éxito fue El Guallito, tema que les era solicitado por el público en todas sus actuaciones.
En el año 1967 Eladio Mateos abandona el grupo y el Trío «San Juanín» se convierte en dúo. Con este cambio se produce un giro en su carrera al incluir en su repertorio temas populares asturianos: Asturias de mi querer, Danza prima, La Virgen de Covadonga, Fui al Cristo, etcétera.
Su calidad les lleva a grabar dos elepés bajo el título genérico de Asturias de mi querer y Recuerdos de Asturias. Enrolados en las agrupaciones Así Canta Asturias y Asturias Canta, participaron en innumerables festivales y en otros benéficos destinados a recaudar fondos para causas humanitarias.
El día 21 de abril de 1995, en el salón de actos de la Casa de Cultura «Teodoro Cuesta», de Mieres, recibieron un importante y merecido homenaje, y con él, ese reconocimiento popular de todos los mierenses y de toda Asturias a toda una vida de dedicación a la música. Eladio, Emilio y Pablo pidieron muy poco y dieron, sin embargo, mucho en unos años en los que los teatros asturianos se llenaban con la fama de su nombre.
 Trio San Juanin.

 
También, el día 28 de noviembre de 1999, en el marco del VIII Concurso y Muestra de Folclore «Ciudad de Oviedo», celebrado en el Teatro Campoamor, recibieron otro homenaje, aunque como Dúo «San Juanín».
Muchas de sus actuaciones llevaban el sello de la gratitud, prodigando su presencia en festivales benéficos, homenajes, actos culturales y en los más variados escenarios: en teatros fijos y ambulantes, llagares, circos, plazas portátiles de toros. Por aquel entonces había en Sama de Langreo un minero, el cual, cumplida su jornada laboral, se dedicaba a limpiar calzado, aplicando a obras benéficas y sociales lo que por este trabajo obtenía. Le llamaban, con toda propiedad, el minero-limpiabotas. Con él colaboró el Trío «San Juanín» en la venta de rifas a beneficio de un joven al que una máquina le había amputado ambas piernas y precisaba ir a Rusia a que le adaptasen unas ortopédicas. En todos los actos en los que participaron dejaron ver su mejor expresión artística, y de todos ellos se llevaron los mejores valores humanos para transmitirlos en la próxima actuación, pero, puestos a destacar uno, recordaban con especial cariño su intervención en el que se le tributó a Alfonso Camín, una de las más entrañables personalidades asturianas.
El día 24 de noviembre de 2007, en el salón de actos de la Asociación de Vecinos de Santa Marina (barrio de la villa de Mieres), tenía lugar el último recuerdo póstumo para el mítico Trío «San Juanín», ya que hace unos cuantos años nos dejó Emilio, posteriormente fue Eladio y el 26 de septiembre de 2007 Pablo también nos dejaba para siempre. Con la desaparición de este último se cierra una etapa musical que comenzó en el año 1952 y terminó el citado 26 de septiembre.
La fascinante historia del Trío «San Juanín» es la pura afición por cantar y por hacer disfrutar y vivir a todos un ambiente en el que no falten el espectáculo ni la fiesta.
Tres grandes mierenses, solidarios, generosos, músicos y artistas: Emilio, Eladio y Pablo.

NOTA:
(*) José Manuel García Álvarez, cantante y estudioso de la tonada asturiana, publicó este texto también en la edición para las Cuencas del diario La Nueva España, de Oviedo, el 3 de enero de 2008, con el título Trío «San Juanín», una de las aventuras musicales más gozosas de Mieres.

Este es el artículo :


     

Trío «San Juanín», una de las aventuras musicales más gozosas de Mieres

 







JOSÉ MANUEL GARCÍA ÁLVAREZ A principios de la década de los años cincuenta, Emilio Álvarez, Eladio Mateos y Pablo Lacalle, tres jóvenes mierenses unidos por una inquietud común y el gusto por la música, deciden asociarse para formar un grupo musical que bautizaron con el nombre de Trío «San Juanín». Anteriormente, Pablo y Eladio, junto con Guzmán y Falo, habían formado parte del Cuarteto «Mieres». Comenzaron a ensayar en el desaparecido Palau, y el principal problema con que se encontró el trío fue el acoplamiento de sus voces. Pablo era excepcional a la hora de fijar la voz en las cuerdas vocales para emitir el sonido en su plenitud, sin la mínima vacilación ni temblor alguno. Tenía unas facultades, una potencia, una seguridad y una impostación envidiables. Eladio poseía también una gran voz de tenor, completada con unas cualidades excepcionales para escenificar. La voz de Emilio era la más sacrificada, al ser la menos perceptible del grupo, en aras a crear la conjunción perfecta del trío, pero dotada de una gran musicalidad. Con esos mimbres y sus respectivas calidades artísticas, pocos ensayos hicieron falta para empezar a cautivar a los clientes que acudían al bar Palau y que los escuchaban en los ensayos, así como a los amigos, que fueron quienes los convencieron para que se inscribieran en el concurso «Rumbo a la gloria», del que se proclamaron vencedores, en su estilo, en el año 1952. Sus premios eran los de mayor cuantía de cuantos concursos se celebraban en Asturias. Además, tenía el aliciente de que a los ganadores se les entregaba el carné profesional de artista del sindicato del espectáculo.
Tras este éxito pasan a integrarse en una compañía que aglutinaba a los campeones en todas las modalidades (canción asturiana, española, instrumentistas, etcétera) y, a partir de ahí, comparten escenario con los mejores de la época: Rosa Mary Patallo, José Manuel Pandiella, Silvino Argüelles y otros muchos. Así recorrieron la geografía asturiana, actuando en los grandes espectáculos de aquel tiempo, como, sin duda, lo eran los teatros Chino y Argentino y las salas de mayor renombre. El circo Hawaiano quiso incorporarlos a su plantilla de artistas para llevarlos de gira por toda España contratados en buenas condiciones económicas. Pero tenían sus puestos de trabajo fijo aquí -Emilio ya estaba casado y con familia a la que atender-, y ése fue el motivo que los indujo a renunciar a tan tentadora oferta.

El nombre del trío tiene también su historia. Se debe a que cuando empezaron a ensayar estaban cerca las fiestas de San Juan, y no lo pensaron dos veces: adoptaron el nombre del santo patrón, aunque en diminutivo, porque les pareció más acorde a sus inquietudes artísticas.

Es de reseñar que la primera guitarra electrónica que hubo en Mieres fue para que la estrenase el Trío «San Juanín» en «Rumbo a la gloria».

El Trío «San Juanín» forma parte inexcusable del mejor y más selecto álbum de la tradición musical de lavilla de Mieres, donde escribieron páginas brillantes y se adelantaron a una forma de entender la canción y de expresarla acorde con el gusto del público de la época, que siempre les fue fiel y jamás los abandonó.

A pesar de que tuvieron multitud de contratos para actuar fuera de Asturias, sus salidas estuvieron condicionadas, ya que sólo podían desplazarse en el día a zonas cercanas, pues en sus respectivos trabajos no les concedían permiso para cumplir con los compromisos artísticos adquiridos en otras provincias.

En su repertorio figuraban canciones como «Mindanao», «Los chamaquitos», «Cubanacán», etcétera. Pero su mayor éxito fue «El Guallito», tema que les era solicitado por el público en todas sus actuaciones.

En el año 1967 Eladio Mateos abandona el grupo, y el Trío «San Juanín» se convierte en dúo. Con este cambio se produce un giro en su carrera al incluir en su repertorio temas populares asturianos: «Asturias de mi querer», «Danza prima», «La Virgen de Covadonga», «Fui al Cristo», etcétera.

Su calidad les lleva a grabar dos elepés bajo el título genérico de «Asturias de mi querer» y «Recuerdos de Asturias». Enrolados en las agrupaciones Así Canta Asturias y Asturias Canta, participaron en innumerables festivales y en otros benéficos destinados a recaudar fondos para causas humanitarias.

El día 21 de abril de 1995, en el salón de actos de la Casa de Cultura «Teodoro Cuesta», de Mieres, recibieron un importante y merecido homenaje, y con él, ese reconocimiento popular de todos los mierenses y de toda Asturias a toda una vida de dedicación a la música. Eladio, Emilio y Pablo pidieron muy poco y dieron, sin embargo, mucho en unos años en los que los teatros asturianos se llenaban con la fama de su nombre.

También, el día 28 de noviembre de 1999, en el marco del VIII Concurso y muestra de folclore «Ciudad de Oviedo», celebrado en el teatro Campoamor, recibieron otro homenaje, aunque como Dúo «San Juanín».

Muchas de sus actuaciones llevaban el sello de la gratitud, prodigando su presencia en festivales benéficos, homenajes, actos culturalesÉ y en los más variados escenarios: en teatros fijos y ambulantes, llagares, circos, plazas portátiles de toros. Por aquel entonces había en Sama de Langreo un minero, el cual, cumplida su jornada laboral, se dedicaba a limpiar calzado, aplicando a obras benéficas y sociales lo que por este trabajo extra obtenía. Le llamaban, con toda propiedad, el minero-limpiabotas. Con él colaboró el Trío «San Juanín» en la venta de rifas a beneficio de un joven al que una máquina le había amputado ambas piernas y precisaba ir a Rusia a que le adaptasen unas ortopédicas. En todos los actos en los que participaron dejaron su mejor expresión artística, y de todos ellos se llevaron los mejores valores humanos para trasmitirlos en la próxima actuación, pero, puestos a destacar uno, recordaban con especial cariño su intervención en el que se le tributó a Alfonso Camín, una de las más entrañables personalidades asturianas.

El pasado día 24 de noviembre, en el salón de actos de la Asociación de Vecinos de Santa Marina, tenía lugar el último recuerdo póstumo para el mítico Trío «San Juanín», ya que hace unos cuantos años nos dejó Emilio, posteriormente fue Eladio y el pasado día 26 de septiembre Pablo también nos dejaba para siempre. Con la desaparición de este último se cierra una etapa musical que comenzó en el año 1952 y se terminó el pasado día 26 de septiembre.

También me consta que la asociación quiere colgar en una de sus paredes una fotografía del trío. Con ese gesto los quiere mantener siempre en el recuerdo.

La fascinante historia del Trío «San Juanín» es la pura afición por cantar y por hacer disfrutar y vivir a todos un ambiente en el que no falten el espectáculo ni la fiesta.

Tres grandes mierenses, solidarios, generosos, músicos y artistas: Emilio, Eladio y Pablo. Gracias por vuestra gran obra, y hoy, desgraciadamente, sólo podemos deciros que añoramos (extrañamos) vuestra presencia física, lo que tratamos de mitigar escuchando vuestra música.

Hasta siempre, Trío «San Juanín».

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