2 de abril de 2018

Tiempos difíciles, preludio de la Guerra Civil (II)

El ensayo de la Guerra Civil en Asturias
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
En la madrugada del 5 de octubre de 1934, conocida la inclusión de tres ministros de la
CEDA de Gil Robles en el gobierno republicano de Lerroux, se desencadena la huelga revolucionaria en las zonas industriales del centro de la región asturiana. Durante quince días, la insurrección nacida en el clima de creciente radicalización política que daría al traste con la II República se coinvertiría en el prólogo de la Guerra Civil Española
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
 La crisis del sistema político de la Restauración sólo permitió un último intento de supervivencia en la Dictadura de Primo de Rivera que, instaurada en 1923, fue entusiásticamente aplaudida por una derecha asturiana que no tardaría en integrarse en las estructuras políticas del partido gubernamental: la Unión Patriótica, cuya presidencia llegaría a estar en manos del empresario asturiano José Sela Sela (Alcalde de Mieres durante el periodo 02 de octubre de 1923 al 26 de febrero de 1930).
José Sela y Sela, alcalde de Mieres desde 1923 a 1930

Ante el creciente empuje social de las organizaciones filo-socialistas, el deseo de restablecer el orden burgués mitigando la contestación social lleva a la vertiente más progresista de la burguesía asturiana a experimentar un notable retraimiento en sus posturas, sumándose muchos de los antiguos reformistas a la posición de fuerza representada por la Dictadura. -proclamada Junta de Defensa de los intereses Religiosos y Patrios de Gijón expresaba al general:
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Así, entre las reacciones ante el golpe de Estado de 1923, una auto
(…)... su más profunda gratitud, tanto por haber puesto fin al predominio de las oligarquías políticas como por las medidas de regeneración moral que viene dictando el Directorio con tacto y acierto extraordinarios... En una palabra, las instituciones políticas que el nuevo régimen ha de crear sean tales que libremente se desenvuelvan las actividades nacionales respetando siempre la ley universal de Cristo Redentor del Mundo que ha quedado promulgada para todos los tiempos y para todos los pueblos, cumpliéndose el deseo manifiesto del Monarca de reanudar la tradición católica de la realeza española interrumpida por un siglo de parlamentarismo que ha arruinado y estaba envileciendo esta gloriosa nación.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)

El ambiente de euforia por el restablecimiento del orden, sin embargo, sólo subsistiría mientras la economía española fue capaz de mantenerse en alza gracias a la favorable coyuntura de los años veinte y a la serie de medidas lanzadas por Primo de Rivera para favorecer la ansiada regeneración nacional. La búsqueda de apoyos para el nuevo régimen incluyó a los indianos enriquecidos que se adhirieron al dictador gracias a la política de promoción que aquél practicó ascendiéndolos a puestos de representación a escala regional donde desarrollarían una notable labor en materia de enseñanza y obras públicas.
Ilustración de Alfonso Zapico
Lo más significativo, sin embargo, va a ser la postura conciliadora adoptada por el Sindicato Minero socialista, el SOMA, con respecto al nuevo poder. Tras la fugaz época dorada que propiciará la Primera Guerra Mundial, la vuelta a las circunstancias normales y la renovada competencia del carbón inglés devolvieron al sector minero asturiano a su estado de crisis crónica. Además, las organizaciones sindicales como el SOMA, que en años anteriores a la Primera Guerra Mundial habían obtenido notables progresos en la condición social de sus afiliados, sufrieron un grave quebranto ante la crisis y el cierre progresivo de explotaciones impuesto por la nueva situación, de modo que con el intermedio de la radicalización de las bases sindicales los primeros años veinte van a contemplar duras luchas entre ellos, y no es la menor la formación del Partido Comunista en 1920.
Primo de Rivera junto a los ministros que conformaron el Directorio Militar (1923-1925). (Pinterest)
El establecimiento de la Dictadura de Primo de Ribera va a consumar la escisión entre las organizaciones obreras, al relegar a anarquistas y comunistas a la clandestinidad mientras que el sindicato socialista colaboraba activamente en la política de contención propugnada por la Dictadura. Con ello se continuaba la tendencia conciliadora impuesta ya en la segunda década del siglo con miras a favorecer el mantenimiento del proteccionismo para unas explotaciones hulleras asturianas poco o nada competitivas. En efecto, el estímulo económico desarrollado por la Dictadura, que fue más que limitado en el campo asturiano, tiene su área de acción preferente en Asturias en la minería, a través del recurso a las soluciones tradicionales de proteccionismo, ventajas fiscales y consumo obligatorio en empresas estatales, situación que se consolida con la promulgación en 1927 del Estatuto Hullero. Sin embargo, si bien es cierto que los costes de producción descienden en este período, ello no se debe tanto a las innovaciones técnicas implantadas como a un palpable empeoramiento de las retribuciones de los trabajadores de la mina, al incremento de su jornada laboral y a la disminución de las huelgas en número e intensidad.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
El mantenimiento de la Dictadura hasta finales de los años 20 iba a sostenerse, de hecho, sobre la favorable evolución económica experimentada en todo el país bajo su mandato, de la que es buena muestra una transformación del tejido productivo regional que hace que a finales de la década más del 40% de la población activa de Asturias se ocupe ya en el sector industrial. Pues no era sólo la minería, sino que en el primer tercio del siglo se había verificado también un notable desarrollo de la siderurgia, y sobre todo de las obras públicas de la Dictadura, concretadas en el mantenimiento de vías de circulación rodada y significativas inversiones en la mejora de puertos marítimos, especialmente Avilés, Gijón y San Esteban de Previa.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Pese a todo, la crisis de la posguerra en Asturias parece haber tenido más larga duración que en el resto del país; la lenta recuperación se refleja en el limitado número de industrias de nueva creación y en los escasos capitales invertidos, y el descontento de las bases trabajadoras con la política de apaciguamiento y colaboraciones  practicadas por los dirigentes del Sindicato Minero se observa en la sangría de las afiliaciones ante el creciente número de despidos.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Así, cuando a finales de la década sobreviene la fractura económica, cristaliza también la crisis política. El deterioro de la marcha económica del país a raíz de la crisis mundial desencadenada en 1929 no podrá ya mantener el funcionamiento de la Dictadura, cuyas instituciones políticas serán incapaces de aglutinar ninguna corriente de opinión. Por su parte, el movimiento regionalista  asturiano sigue confinado en el ámbito de lo cultural y ajeno a las reivindicaciones nacionalistas, y la Junta Asturiana de Fomento y Defensa de los Intereses de Asturias constituida en 1927 va a limitarse en la realidad a exigir soluciones al eterno problema de la minería.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Fracasan asimismo como elemento de conjunción política las asociaciones de tipo eclesiástico: en 1934, tan sólo el 2% de los obreros sindicados lo estaban en sindicatos católicos. En definitiva, la oposición crecía; el propio Melquíades Álvarez redactó el manifiesto del intento de golpe de Estado de 1926, la Universidad fue escenario de conflictos en 1929 y la Sanjuanada en Mieres contó con la participación de cenetistas gijoneses. En fin, a la altura de 1930 lo que había sido apoyo entusiasta al dictador siete años antes se convirtió en Asturias en oposición resuelta, incluso entre las filas de la derecha moderada; en abril de 1931 se instaura la República.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Sin embargo, la exigencia al nuevo régimen de un tipo de soluciones que no podía ofrecer en plazo tan breve como el esperado llevará al conflicto armado. La clase obrera experimenta en paraleló a su crecimiento numérico una notable mejora en su capacidad organizativa, manifestada en la actividad de Ateneos dotados de bibliotecas (era magnífica la de de Gijón) que hacían de los mismos un hervidero ideológico y punto de encuentro, reunión y debate. El aglutinante fundamental de los trabajadores de las cuencas va a ser una vez más el Sindicato Minero socialista, que contaba en su haber con la política de reformas de los primeros años de la República y sobre todo con las expectativas creadas por el acceso de Largo Caballero al Ministerio de Trabajo; pero la no satisfacción inmediata de tales esperanzas y la exasperación creciente de la vida política van a conducir tanto a una radicalización de sus posturas como al crecimiento de las organizaciones comunistas y anarquistas.
Indalecio Prieto, dirigente socialista. Natural de Oviedo. Retrato de Daniel Vázquez Díaz (Ministerio de Hacienda, Madrid)
En las organizaciones obreras legales, los últimos tiempos de la Dictadura habían coincidido con el creciente descontento y la sustitución de Manuel Llaneza por las posiciones más radicales que simbolizaba González Peña, en paralelo a la progresiva tensión de las bases a lo largo de la década de los treinta: desde 1929 el Sindicato Minero se encuentra ya en abierta oposición con el tambaleante régimen, y al mismo tiempo la CNT logra salir de la clandestinidad e imprime fuerza y radicalidad renovada a las reivindicaciones obreras. Pero la ansiada llegada de la República no satisfizo las aspiraciones de los mineros.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
La crisis internacional de 1929 proyectaba negras sombras sobre la situación económica de la región, y aún más profundo era el impacto de sus problemas estructurales, por lo que la economía entró en una fase de claro retroceso caracterizada por los continuos cierres de minas y un visible aumento del paro. De ese modo, la urgencia de unos problemas irresolubles a corto plazo y la inutilidad de las soluciones propuestas por los gobiernos republicanos multiplicaron la crispación política y aceleraron el viraje de las organizaciones obreras desde las posiciones reformistas y conciliadoras de los años de la Dictadura hacia las posturas radicales que conducen a la Revolución de 1934.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
En el clima de creciente tensión que impregna la época de la II República, 1933 es el año en que la conflictividad social y las huelgas en Asturias establecen la cota más alta de todo el Estado español, y al año siguiente la comuna asturiana de octubre constituye una paso decisivo en la agudización de las tensiones que conducen a la Guerra Civil. El detonante inmediato va a ser la creciente tensión política que inunda el país ante el triunfo electoral de las derechas en 1933 y el recelo de las izquierdas ante una actitud de los líderes derechistas, en especial Gil Robles, en los que creían ver una clara sintonía con las ideologías nacionalistas totalitarias que se afirmaban en Europa.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Por encima de una situación económica en claro retroceso, lo cierto es que el crecimiento del paro no justificaba un movimiento de tal alcance, sino que es preciso buscar una voluntad de tipo político en el alzamiento asturiano; el convencimiento de que el avance del fascismo en Europa sólo podría detenerse en España mediante la conjunción de todas las fuerzas de la izquierda es el que lleva a la creación, únicamente en Asturias, de la Alianza Obrera que protagonizará la rebelión; muestra de la determinación política de los obreros asturianos, se forma en la primavera de 1934 con las fuerzas del PSOE y la CNT, a las que en septiembre se agregaría el PCE.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Así pues, a la vuelta de las vacaciones parlamentarias la concesión de tres carteras ministeriales a hombres de Gil Robles en el gobierno desencadena la revuelta; hay disturbios en Madrid y acciones de talante independentista en Barcelona, pero la convocatoria de huelga general fracasa con la única excepción de Asturias. Los mineros disponían de dinamita, armas y comités locales sólidamente organizados, y el objetivo será la toma del poder y la realización de la revolución.
Retrato de Aurelio de Llano (Fuente. Enciclopedia de la Asturias Popular, La Voz de Asturias, 1994, tomo IV)
Aurelio de Llano, privilegiado observador de los sucesos de octubre, refiere el plan de los mineros:
Los revolucionarios tenían preparada la toma de Oviedo para el día 4 por la noche. El plan consistía en prender en sus domicilios, cuyas listas tenían, a los jefes y oficiales de la guarnición francos de servicio; y al mismo tiempo, sitiar los cuarteles y apoderarse de ellos por sorpresa [...] Para realizar esta operación, González Peña condujo de Ablaña al apeadero de Las Caldas un tren de revolucionarios, e inmediatamente subió con él a Oviedo, a la entrada del túnel de San Lázaro, donde debían estar esperándole con armas y municiones los revolucionarios de Oviedo y otras personas comprometidas en el movimiento; pero éstos no aparecieron por ninguna parte, por lo cual fracasó el plan de tomar Oviedo en veinticuatro horas con escasa lucha.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Con el lema UHP (Unión de hermanos proletarios), en el sector central de Asturias la sublevación se mantuvo entre violentos combates hasta el 18 del mismo mes. A los tres días de iniciada, prácticamente la to­talidad de la zona central de la región estaba ya en manos de los mineros, que combinaban la lucha armada con una estricta disciplina en lo militar completamente ajena al caos revolu­cionario que pregonaba la prensa nacional adversa a sus aspiraciones; disciplina que no se aplicó a evitar los numerosos atropellos contra «burgueses» e iglesias, aunque las organizaciones locales organizaban el abastecimiento y el orden público, procediéndose a un experimento de revolución social que incluía la abolición de la propiedad privada y el dinero.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
En cualquier caso, el grado de destrucciones, sobre todo en la ciudad de Oviedo, fue dramático por lo extraordinario e irreparable: aparte de arrasar los cuarteles, que por lo general opusieron una valerosa resistencia a los rebeldes, la dinamita y el fuego causaron daños mucho más graves en el patrimonio monumental de la ciudad. El comité revolucionario prohibió actuar contra la Catedral, donde se habían apostado fuerzas gubernamentales que amenazaban las posiciones de los revolucionarios, pero un grupo de incontrolados dinamitó la Cámara Santa el día 11, y la misma penosa suerte de la destrucción sufrirían los inmuebles de la Diputación, el teatro Campoamor, la Telefónica, la Audiencia o la Universidad, cuya biblioteca fue pasto total de las llamas.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La alada del Norte)
Sin embargo, Oviedo nunca llegó a ser completamente tomada por los sublevados, y el aislamiento de los revolucionarios frente a la legalidad republicana conjuraría su in-tentona en cuestión de días. Acallados los disturbios en el resto del país y en medio de una estricta censura, el gobierno de Lerroux envió al ejército regular con las fuerzas marroquíes y la Legión, quienes, bajo el mando de los generales Franco y López Ochoa y el teniente coronel  Yagüe, penetraron en la región haciéndose con las ciudades de Gijón y Oviedo para, a los pocos días, rendir las cuencas mineras.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte) 
Tras el ejército llegó una fuerte represión y el encarcelamiento de varios miles de participantes en la revuelta. Pero el camino hacia la Guerra Civil no había hecho sino iniciarse; en el último discurso del líder socialista Belarmino Tomás a los mineros de Sama antes de la rendición quedaba clara la voluntad de mantener sus aspiraciones:
(…) hemos sido derrotados sólo por un tiempo. Todo lo que podemos decir es que en el resto de las provincias de España, los trabajadores no han sabido cumplir con su deber y no nos han ayudado. A causa de ello, el gobierno ha podido dominar la insurrección de Asturias...
Todo cuanto podemos hacer es concertar la paz. Pero eso no significa que abandonemos la lucha de clases. Nuestra rendición de hoy no significa más que un alto en el camino, que nos servirá para corregir nuestros errores y para prepararnos para la próxima batalla, que habrá de terminar en la victoria final de los explotados.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Bibliografía consultada;
Textos extraídos de “La Historia Ilustrada de Asturias”
FUENTE: JUAN IGNACIO RUIZ DE LA PEÑA (1941-2016)
Las Ilustraciones (Dibujos) del artículo son del Historietista e ilustrador asturiano Alfonso Zapico

Juan Ignacio Ruiz de la Peña. (LNE)
Juan Ignacio Ruiz de la Peña fue Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, liberal, católico, inteligente y sensible, hizo país con sus estudios y su fecundo magisterio. Nació en Oviedo en 1941 y estudió Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad local, doctorándose en leyes en 1967 con premio extraordinario. Fue profesor ayudante en la cátedra de Historia del Derecho (1963-1966) para luego ser parte del departamento de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo. Ha publicado numerosos trabajos y libros sobre la Historia altomedieval asturiana y ovetense. Formó parte del elenco de autores que confeccionaron la Gran Enciclopedia Asturiana. Era miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) y colaborador habitual de su boletín. El 27 de febrero del año 2008 fue nombrado director del RIDEA, en sustitución de José Luis Pérez de Castro. Falleció el 10 de mayo de 2016.
Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Historietista e ilustrador freelance. Profesional gráfico desde el año 2006. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).  Realiza ilustraciones, diseños y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón, Les Noticies…).
Se estrena en 2006 con un álbum de corte histórico para el mercado franco-belga, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen, 2009). Su primer trabajo publicado directamente en España es Café Budapest (Astiberri, 2008), donde se mete de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido apuesta por recrear en cómic la vida de James Joyce, Dublinés (Astiberri, 2011), que gana el Premio Nacional del Cómic 2012 y a raíz del cual surge el cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011).
Vive en la localidad francesa de Angouléme, donde, tras realizar El otro mar (Astiberri, 2013) a caballo de su Asturias natal, a la que vuelve con regularidad, se encuentra preparando su nueva y ambiciosa obra, “La balada del norte”, que constará finalmente de tres tomos.
Esta magnífica obra es un autentico tesoro de la novela gráfica española y refleja la negrura de los valles mineros de Asturias de los que surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera. Éste es el sonido de "La balada del norte".
Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…) http://alfonsozapico.com
________________________________________________________________________
________________________________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:

·                     § - FACEBOOK - Roberto Cortina Mieres
·                     § Twitter – “El blog de Acebedo”
·                     § - Blog-Blogger.  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario