21 de abril de 2017

Burlando la prohibición de tener un lápiz o bolígrafo

Las cartas de Narciso Gil
Ilustración de Alfonso Zapico
Ver artículo del blog: Nos dejo Felipa, Mieres está un poco más triste”
Felipa del Río perdió a su marido en 1938 al ser fusilado y guardó toda su vida los escritos que le dirigió desde la cárcel
Ilustración de Alfonso Zapico
Este 23 de marzo se cumplen cuatro años desde que falleció Felipa del Río. Fue más que una amiga, que quiso compartir conmigo sus recuerdos sobre los principales acontecimientos de la historia del siglo XX y la vez me enseñó a entender el paso del tiempo con más tranquilidad. Una tarde me dio su autorización para publicar en estas "Historias Heterodoxas", que siempre leía y me comentaba, las cartas escritas por su marido Narciso Gil Vivas desde la cárcel Modelo de Oviedo mientras esperaba que se cumpliese su sentencia de muerte.
En 2011, su nieto Tony Fernández Gil, pionero de la psiquiatría alternativa en Asturias y mierense (aunque ha vivido la mayor parte profesional en diferentes países), ya las incluyó como un homenaje familiar junto a sus ensayos y poemas en "La sombra del silencio es alargada", un libro que tuvo poca difusión en la Montaña Central, por lo que creo que no está de más que ustedes las conozcan hoy en esta página. 
Felipa del Río, junto a su hijo Narciso, acompañada de Antonia, viuda del ex alcalde de Aller Aquilino Vega, y María, viuda de Jesús Iglesias, en la fosa común de Oviedo en 1954
Felipa y Narciso Gil se encontraron por primera vez en la manifestación del 1 de mayo de 1934 y vivieron juntos una breve pero intensa historia que se interrumpió en el momento de su detención. Los dos procedían de familias humildes llegadas desde el otro lado de la cordillera en busca del trabajo seguro que entonces ofrecía la mina, se casaron en 1936 y al llegar la Guerra Civil él se incorporó a un batallón de Colloto donde obtuvo el grado de teniente.
Con la caída de Asturias fue detenido y llevado hasta Ujo para ser trasladado después a la cárcel de Oviedo. Allí se le sometió a un "juicio farsa" y después de haber pasado poco más de dos meses en prisión fue fusilado el 31 de mayo de 1938. Contaba 26 años y dejó a Felipa al cargo de dos hijos: Narciso y Olga.
Felipa del Río
Igual que otros presos en las mismas circunstancias, escribió en su celda cartas de despedida a sus familiares. En su caso fueron cinco, dedicadas individualmente a sus padres, hermanos, su hijo Narciso, su hija Olga y la propia Felipa, y también una última nota muy breve y apresurada después de haber recibido la noticia de que le quedaban pocas horas para ser colocado ante el pelotón de fusilamiento: "Queridos padres, hermanos y esposa: Llegó la hora de dejar este mundo. Nada de llantos. La venganza dicen que es la cosa más práctica, yo voy tranquilo y muero cara al enemigo. Os abraza, Narciso. ¡Valor! 31 de mayo de 1938. Dos y media de la mañana ¡Viva la República!".
Lo hizo, burlando la prohibición de tener consigo un lápiz o bolígrafo, gracias a un objeto punzante y con tinta artesanal, usando como papel el destinado a liar cigarrillos, lo mismo que varios casos que conocemos entre otros condenados de la cárcel Modelo de Oviedo. Luego, repitiendo también la práctica habitual para burlar la vigilancia de los carceleros, los papeles se escondieron entre la ropa sucia la familia iba a recoger cada martes. En el caso de Narciso introduciéndola por un pequeño descosido dentro del elástico de los calzoncillos, que Felipa revisaba cuidadosamente al llegar a casa.
Las extensión de las cartas supera el espacio de que dispongo, por lo que me he visto obligado a extraer algunos fragmentos, relegando forzosamente las referencias estrictamente familiares y algunos consejos que dedicó sobre todo a sus hijos, para que supiesen afrontar el futuro que les esperaba. Aún así, creo que lo que van a leer es un buen resumen de los sentimientos de Narciso Gil y por extensión de lo que también pensaban otros muchos de quienes cayeron como él ante el mismo paredón.
Ilustración de Alfonso Zapico
"Para Feli. Querida compañera: mis últimas letras quiero que te sirvan de consuelo, con esta intención las escribo, pues si fuera otro el resultado nunca lo haría. Serenidad y calma, querida compañera. Espero no tardarás en ver el triunfo de la causa por la cual doy la vida contento; no es de esta forma como yo la quisiera perder, pero, después de todo, muero cara al enemigo, indefenso, sí, pero altivo y orgulloso.
Mi muerte no es a causa de una u otra acusación, el motivo es que soy antifascista y enemigo de ellos (.) Feli, si encuentras un hombre que te guste puedes casarte con autorización mía. Para mí lo único que te pido es respeto para mi recuerdo. Por mal que te encuentres nunca vendas tu cuerpo, pues por mucho que sufras, más sufrirás después (.) Te besa y abraza tu compañero que siente mucho hacerte sufrir tanto.
"Para mis padres. Vivan la vida lo mejor que puedan y ya nada más que un recuerdo para el que ha dejado de existir. Yo muero tranquilo por estar seguro de que el triunfo de la República, no podrán por mucho que hagan, arrebatarlo. He hecho cuanto pude por vencerlos y no lo conseguí, pero aún cuando no muero matando a los enemigos de la humanidad al menos moriré cara a ellos y sonriente porque sé que no conseguirán nunca lo que pretendían.
Ilustración Alfonso Zapico
Padres, no puede quedar en Vds. un sitio vacante porque yo no exista, pues aunque yo lo dejo, hay dos para ocuparlo y esos son mis hijos, para ellos todos los sacrificios y cuidados que por mi tuvieran (.) También quiero que a Felipa la tengan como una hija más teniendo en cuenta que es querida por mí y que ella también me ha querido mucho a mí y que ha tenido que sufrir mucho por mi situación. Si algún día ella se casara no lo vean ustedes mal, pues es joven y aún puede ser feliz y vivir bien los años que le restan. Poco noble es arrastrar consigo a la desgracia por egoísmo a otra persona"
"Para mis hermanos. Queridos hermanos: más suerte que la mía os deseo, pero también os digo que, si es necesario, no reparéis en dar la vida como yo he hecho por una causa justa, más espero que no tengáis necesidad de ello y sí podréis disfrutar de los sacrificios que otros hemos sufrido. Os pido que ayudéis a criar a vuestros sobrinos, que los pobres no hayan tenido la suerte de sentir las caricias del padre (.) No dejéis a madre sola y no la dejéis llorar y animarla a que coma (.) y vosotras cuidad de vosotras mismas pues de eso depende que seáis felices o desgraciadas para toda la vida".
Antigua cárcel modelo de Oviedo
"Para Olga cuando conozca las cosas. Querida hijita (.) que no te engañen los que matan a tu padre queriendo haceros ver que si nos mataron fue por los crímenes que cometimos. Los crímenes han sido cometidos por ellos. Te advierto de esto por si el fascismo fuera el que venciera en la lucha que hoy está entablada, no creo que esto suceda, pero, por si la maldad pudiera más que la razón, te pido, desde la celda en que me encuentro condenado a muerte hace ya 38 días, que no ayudes en nada a esa organización de ladrones y asesinos; tu madre te contará las atrocidades que han cometido.
Lo mismo tú que Narcisín estáis sin bautizar, pues no he querido bautizaros porque no creo en las pamplinas de la religión (.) pero si vosotros os queréis bautizar podéis hacerlo. Lo que sí te pido es que no seas falangista y, si te obligaran a serlo, te esforzaras por hacer lo menos que puedas a favor del fascismo".
Ilustración de Alfonso Zapico
"Para Narcisín cuando sepa conocer las cosas. Querido hijo (.) Cuando sepas leer esto ya sabrás las causas de la muerte de tu padre, no te pido que vengues mi muerte solamente por ser tu padre el que ha sucumbido bajo el despotismo de una organización de criminales cual es el fascismo, sino en bien de la humanidad entera. Lucha contra la fiera que quiere manchar el mundo de sangre (.) Nunca seas fascista, nunca hagas causa común con los que mataron a tu padre y te privaron de su ayuda y cariño, sigue los consejos de tu madre y no la disgustes en agradecimiento a los sacrificios que para alimentaros y vestiros tuvo que pasar."
Narciso Gil concluyó todas sus cartas con un ¡Viva la República! y fue enterrado en la fosa común del cementerio de San Salvador. Pocas horas después de su muerte Felipa pudo llegar hasta el lugar de los disparos y manchó sus manos de sangre para recoger del suelo unas balas que conservó como un tesoro y ahora están incrustadas en el monumento que señala el punto en que se produjeron los fusilamientos. Ella dedicó su vida a guardar la memoria de su marido y la de sus compañeros y quiso que sus cenizas también se depositasen en el mismo lugar que alberga sus restos.
Ilustración de Alfonso Zapico
FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR
Dibujos de Alfonso Zapico


Ernesto Burgos Fernández nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957.
Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006).Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón.



Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Ilustrador y autor de cómic español, trabaja como profesional gráfico desde 2006.
Ha realizado ilustraciones, diseños, animaciones y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales o instituciones. Ha trabajado en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).
Colaborador de diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón), como autor de cómic ha publicado varias obras: La guerre du professeur Bertenev (Paquet/Dolmen 2006), Café Budapest (Astiberri 2008), Dublinés (Astiberri 2011) o La ruta Joyce (Astiberri 2011). Sus títulos más recientes son El otro mar (Astiberri 2013), auspiciada por la Fundación Mare Australe de Panamá, o Cuadernos d’Ítaca (Trabe 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…)http://alfonsozapico.com
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1 comentario:

  1. Muchas gracias por publicar esas cartas que nos hace ver la crueldad de aquellos tiempos. Se nos ha acultado tanto la verdadera historias que estos documento son preciosos para conocer lo que sufrieron y pensaron y porque lucharon los que perdieron la maldita guerra. Ojalá un día se haga justicia y se reconozca por todos que murieron por defender la libertad y la
    justicia

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