14 de mayo de 2017

Ocurrió hace 1.176 años en Oviedo

Réquiem por el rey peregrino  (Con dibujos del asturiano Adolfo García)
Dibujo de ruinas en Oviedo, por Adolfo García
El aniversario de la muerte de Alfonso II el Casto. Un 20 de marzo de 840 fallecía a los 81 años Alfonso II el Casto. Lo hacía en Oviedo, la ciudad donde había querido fijar su corte 50 años antes, siendo su reinado uno de los más largos y fructíferos de la historia
Rey Alfonso II el Casto según un grabado de Manuel Rodríguez en Retratos de los Reyes. (Historia del Condado de Castilla)

www.lne.es 
Aunque han pasado nada menos que 1176 años, no viene nada mal recordarlo y hacérselo saber a los más jóvenes para que los asturianos tengamos claras las raíces que sustentan nuestra historia y el porqué de un mantenido agradecimiento.
Alfonso II fue un gobernante prudente, un guerrero valiente y un excelente constructor. Estableció relaciones con quien sentó las bases de lo que sería la Europa occidental de la Edad Media, el gran Carlomagno, organizando en tres ocasiones delegaciones astures a la corte carolingia.
Frenó el avance musulmán, con reconocidas victorias como la de Lutos, en respuesta al saqueo de la Catedral que había mandado construir su padre Fruela. También venció a los musulmanes en Naron y Anceo, consiguiendo con esas victorias afianzar su presencia en Galicia, León y Castilla, reorganizando estos territorios políticamente.

Dibujo de Oviedo medieval, por Adolfo García
Engrandeció Oviedo convirtiéndola en una ciudad regia, dotándola de edificios cortesanos y eclesiásticos en el solar que hoy ocupa la Catedral de San Salvador. Su palacio real se disponía al sur y contaba con estancias residenciales, baños y numerosas dependencias para actividades cortesanas y administrativas. Integrada en ese complejo palaciego estaba la Capilla Real inspirada en los monumentos paleocristianos. La formaban dos pisos: el inferior o cripta, destinado a uso funerario y dedicado a la virgen toledana Santa Leocadia, y el piso alto con la capilla de San Miguel o Cámara Santa, dedicada a custodiar las reliquias del Arca Santa de Jerusalén, hoy en restauración, que atrajo a numerosos peregrinos de toda la cristiandad. Gracias a Alfonso, Oviedo pasó a ser como la nueva Toledo, construyendo un nuevo templo, dedicado al Salvador y a los 12 apóstoles, a cuya iglesia dona la Cruz de los Ángeles, emblema de la ciudad.
Dibujo del mercado del Fontán en Oviedo, por Adolfo García
También mandó construir San Tirso, cuyas ventanas de tres arcos de ladrillo sostenidos por columnas de mármol y enmarcados por un alfil de influencia mozárabe, constituyen el emblema de Asturias. Asimismo, fue el artífice de la iglesia y residencia regia de Santullano, en las afueras del Oviedo de su época. Además, fundó el monasterio de San Juan Bautista de las Dueñas, hoy Las Pelayas, y construyó un buen tramo de muralla defensiva, aproximadamente por las actuales calles de San Vicente, San Antonio, Canóniga, Rúa, San Juan y Jovellanos.
Pero, sobre todo, Alfonso fue un rey peregrino. De niño, ya se fue a Samos, cerca de Lugo, donde su tía le propicio un buen refugio con los monjes, tras el asesinato de su padre Fruela. Más tarde, ante la mala sombra de Mauregato, caminó hacia tierras alavesas, buscando protección cerca de su familia materna. Finalmente, abrió camino hacia Santiago de Compostela, siendo el primer peregrino que visitó al apóstol y mandó construir el templo originario que cobijó sus restos. Gracias a él, Oviedo está en el origen de una ruta, la Jacobea, que mueve millones de personas, proyectos y voluntades.
La deuda de la ciudad de Oviedo con el rey Alfonso es grande. Por todo ello es necesario que el recuerdo
de su memoria permanezca vivo 1176 años después.
Estatua de Alfonso II El Casto de asturias, junto a la catedral de Oviedo. (El codice negro)
FUENTE: CARMEN CASAL 
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Alfonso II, el Casto
Recreación de Alfonso II el Casto. (Enciclopedia de Oviedo)
http://el.tesorodeoviedo.es
Rey de Oviedo (791-842), con quien se produce un profundo proceso de renacimiento interior en todos los órdenes. Hijo de Fruela, es llamado a reinar por los magnates palatinos y la reina Adosinda, a la muerte de su tío Silo I; pero fue desposeído del trono por un bastardo de Alfonso I, Mauregato, por lo que se vio obligado a refugiarse en tierras alavesas, de donde procedía su madre. Fue marginado del trono por los sucesos con su padre. Nacido probablemente en Oviedo, poblado unos años antes por el presbítero Máximo, se vería alejado durante largo tiempo del trono paterno. Cuando se hizo cargo del Reino, éste tenía la extensión actual de la provincia, con los límites vasconavarros y gallegos. Trasladó la corte a Oviedo, que había crecido rápidamente. Mientras, se había casado con doña Berta, viviendo castamente con ella. En el 791, tras renunciar Bermudo al trono, sucesor de Mauregato, es restituido en el trono, viéndose nuevamente alejado, aunque por muy escaso tiempo, a consecuencia de una revuelta palatina rápidamente sofocada por sus fieles, hacia los años 801 u 802.
Tras el saqueo de Oviedo a manos de Abd al-Malik en 794, Alfonso decide evitar riesgos y se alió a Carlomagno, con quien mantuvo contactos con resonancias a partir de la herejía adopcionista.
San Miguel de Lillo (Oviedo), dibujo de Adolfo García
Dadas las divisiones internas entre los árabes, en el 798 Alfonso decide emprender la ofensiva, llegando triunfante hasta Lisboa. Al-Hakam, emir cordobés, apuesta por frenarle con Abd al-Karim, cuando Alfonso estaba con su ejército en los confines de Castilla la Vieja, cerca de Miranda de Ebro. Tras tres días de enconada lucha, los cristianos se retiran por la superioridad enemiga, refugiándose en los desfiladeros del Pancorbo (816). Tras el saqueo de Álava por Abd al-Rahman II en el 822, Alfonso vence repetidas veces a los árabes en Galicia estableciéndose una tregua de doce años, aprovechada para reorganizar el régimen interior de los estados, engrandeciendo y fortaleciendo Alfonso la ciudad de Oviedo y, pensando en convertirla en el nuevo Toledo.
La iglesia dedicada al Salvador, fundada por Fruela, y casi destruida en los reinados anteriores, la restauró con amplitud, siendo consagrada en el año 802, con asistencia de siete obispos refugiados en Oviedo. Levantó la Iglesia de Santa María, hoy capilla del Rey Casto, edificó otra iglesia de San Miguel, San Julián de los Prados, a un estadio de la ciudad, proveyó de agua a Oviedo por medio de un acueducto cercano a San Lázaro, construyó el hospital de San Nicolás, una muralla, y un palacio.
Dibujo de Oviedo medieval por Adolfo García

Los escritos teológicos del Beato de Liébana, algo anteriores a su reinado, son buena prueba del saber teológico de la época. Es también en época de Alfonso II cuando por primera vez se tiene constancia de las relaciones exteriores del reino de Oviedo, como la embajada con Carlomagno y Pío Ludovico, o la expedición a Lisboa del año 797.
Entre los logros mayores de su reinado figura la donación de la Cruz de los Ángeles para el templo del Salvador, con gran cantidad de oro y piedras preciosas, recogido en las incursiones contra los moros, que la leyenda atribuye a unos ángeles, aunque por su inspiración parece obra de orfebres bizantinos. En cada brazo de la reliquia hay una inscripción de oro que traducida del latín dice así:
Este don permanezca en honra de Dios, siendo recibido agradablemente; ofrécelo el humilde siervo de Cristo Alfonso. Con esta señal el bueno es defendido; con esta señal es vencido el enemigo. Quien quiera que presumiere quitármelo, sea muerto con rayo del cielo, sino cuando mi libre voluntad lo ofrezca. Acabóse esta obra en la Era de ochocientos veintisiete.
Es el blasón de la Santa Iglesia Catedral de Oviedo y también constituye el escudo de dicha ciudad.
También se encontró en su reinado el cuerpo del apóstol Santiago, que supuestamente huyó hacia España, y estaba en Galicia enterrado, aunque su memoria se había perdido.
Dibujo de Oviedo medieval por Adolfo García
El año 814 don Alfonso ordenó edificar una catedral en honor del santo, rumor que se propagó por todo el orbe cristiano, creciendo la devoción por el santo y viniendo de Francia, Italia y Alemania multitud de peregrinos.
A los ochenta y cinco años de edad, y cincuenta y dos años de reinado con grandezas y triunfos, Alfonso II falleció. Su muerte provocó dificultades en la sucesión al no haber dejado descendencia directa y haberse negado a que la descendencia indirecta reinase. El Conde Nepociano se autoproclamó rey, al tiempo que Ramiro era designado como sucesor legal. De la batalla entre ambos producida en el río Narcea, salió victorioso Ramiro I.
Se le considera artífice de la creación del Reino de Oviedo, por la reconstrucción de la ciudad que llevó a cabo y las nuevas edificaciones que construyó durante su reinado y que se recogen en su testamento del año 812. La convocatoria de concilios obispales por parte de Alfonso II sumado al hecho de que Oviedo fuese ciudad-refugio de varios obispos huídos, hizo que ya por estas fechas se conociese a Oviedo como ciudad de los Obispos.
En la catedral de Oviedo, se conmemora todos los 20 de marzo, el aniversario de la muerte de este rey, celebrando un funeral en su memoria.
Grabado figurativo de Alfonso II el Casto (siglo XVIII). (El tesoro de Oviedo)
FUENTE: EL TESORO DE OVIEDO
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