1 de enero de 2017

La sociedad de los astures era un sistema jerarquizado

Jerarquía en la sociedad de los astures
Druida. Sites - Google
Líderes, Druidas y otras figuras de poder en la sociedad de los astures
Líder guerrero astur
Como comentamos en anteriores ocasiones los Astures eran una gran tribu que englobaba 4 Gens (Albiones, Pesicos, Lugones y Vadinienses)  y cada uno de ellos a su vez se componían de varios clanes. El modo de vida de dichos clanes constituye el sistema social del momento. Cada clan se repartiría por varios castros próximos entre sí y cada castro formaba una unidad gentilicia donde el conjunto familiar ocupaba un lugar primordial ya que era la base de la comunidad tribal. Cada unidad familiar se componía de madre, padre, hijas e hijos, la media solía ser de cuatro personas, todos vivían en una única vivienda y compartían el espacio hasta que los hijos/as decidían crear su propia familia. Estas unidades familiares eran matriarcales.

Aldea Neolítica. Vida cotidiana en una aldea Astur
La mujer poseía un papel muy relevante en las decisiones que tuviera que adoptar la familia, en las del castro y en las del clan, por ejemplo, a nivel familiar eran las hermanas las que debían dar su consentimiento y aprobar la mujer elegida por el hermano y poseían el derecho de ser ellas quien eligieran a dicha mujer. A nivel del castro participaban en las asambleas, representaban cargos religiosos y luchaban si era necesario junto con los hombres.

«Para impedir el saqueo de las ciudades las mujeres luchaban con los hombres manejando las armas igual que ellos, sin suplicar ni gritar cuando eran degolladas…»
Bruto Galaico

La mujer astur ha sido definida por los historiadores romanos como duras y fuertes, los escritos nos cuentan algunas de sus particularidades, por ejemplo, cuando parían lo hacían allí donde aconteciese y en silencio, evitando mostrar dolor, una vez solucionado el parto el bebé era entregado al padre quién debería de pasar con él esa primera noche, el objetivo era crear un vínculo padre – hijo similar al que poseen madre – hijo, este ritual se conoce como La Covada, pese a la importancia dada a la figura paterna el futuro niño/a tendría como tutor oficial a su tío materno, esto denota la importancia que se daba a la herencia materna.
Guerrero astur sobre un caballo asturcón
Si la mujer astur representaba la vida social del castro, el hombre astur representa la defensa del mismo, cada castro poseía un líder militar que presidía las asambleas y que era el encargado de mantener las relaciones con otros clanes participando en los consejos tribales. Los jefes tribales poseían un adorno especial que los identificaba, era el torque, un collar abierto que se asocia al dios astur Cernunos y al poder que representaba, es un sello de identidad que se usó principalmente entre los s. VI a.C – s.I d.C.
sociedad de los astures - torque, collar de los líderes astures. http://historiadeasturias.com
Dentro del castro se le daba mucha importancia a la figura del gran guerrero y todos solían dar bastante bombo a sus hazañas y conquistas, el hecho de ser considerado un guerrero fuerte y valeroso implicaba la posibilidad de ascender socialmente y poder participar en las asambleas, consejos y quizás algún días convertirse en jefe tribal. Está bastante aceptado que dicha jefatura se transmitía a través de la línea materna, es decir, el nuevo jefe sería o el hijo mayor o el esposo de la hija mayor, sin embargo no se descartan que se accediera a este cargo de otras formas.
Los consejos tribales no se conocen hasta la época romana, esto no significa que no se hubieran realizado con anterioridad, simplemente no hay documentos escritos u otras representaciones que lo verifiquen. Con la llegada de Roma en el s.I se documentan al menos tres grandes reuniones tribales o consejos de astures, eran asambleas en las que los diferentes líderes se unieron para aumentar sus fuerzas y hacer frente al Imperio.
Las tribus de los astures y los cántabros aparecen retratadas, por los historiadores romanos (Tito Livio, Floro, Orosio, Estrabon, Suetonio y Tácito)
Si en épocas anteriores la colaboración humana era una necesidad indispensable para sobrevivir y evolucionar, a partir de la edad de los metales, con el aumento de la propiedad privada, de las riquezas individuales y de una sociedad más jerarquizada también se incrementan las actividades bélicas en el territorio, tanto que el arte de la guerra es ahora una actividad tan especializada como en su día fue la caza. Los escritores romanos son la referencia más directa que tenemos sobre cómo eran los guerreros astures, en dichos escritos se destaca que tanto hombres como mujeres participaban en la guerra, algo que sorprendía bastante a los romanos, a los hombres astures se les describe con una larga melena, ponían una cinta en la frente cuando tenían que entrar en combate, vestían comúnmente con una prenda conocida como sagum, era una especie de manto con el que cubrían el cuerpo, generalmente de color negro o marrón, siempre llevaban consigo el veneno de tejo para untar flechas, lanzas o espadas con el fin de provocar un golpe mortal al enemigo, si el daño producido por el arma no era suficiente, la infección que se derivaría a causa del veneno no encontraría cura posible, también lo usaban para suicidarse, los astures se caracterizaron por preferir el suicidio individual o colectivo antes que verse derrotado y sometido por el enemigo, ya fuera astur o extranjero.
Sociedad de los astures - Guerrero Astur. Museo Arqueológico de la Campa Torres en Gijón.  http://historiadeasturias.com 
Las armas utilizadas eran principalmente la honda, el arco, lanzas, hachas, falcatas, escudos y como característico de Asturias la espada de antena. No usaban armaduras de metal y, aunque es una desventaja a la hora de recibir y aguantar golpes, supone una ventaja al proporcionar mayor agilidad y rapidez para moverse, no había un uniforme oficial para el guerrero. Las habilidades demostradas por los guerreros astures fueron admiradas por los historiadores antiguos y los diferencian y destacan de otros pueblos “bárbaros” por su disciplina militar, sorprendiéndoles que poseyeran ese conocimiento sin que hubieran sido educados para ello. Floro, historiador del Imperio romano dejó escrito:

"Hic duae validissimae Cantabri, Astures immunes imperri agitabant"
Las fuertes gentes cántabras y astures se agitaban inmunes al poder del Imperio

Los astures eran buenos realizando emboscadas, su conocimiento del terreno era una ventaja importante, Asturias es una tierra irregular, con mucho desnivel, con frondosos bosques, altos acantilados, pozos que se abren en la tierra, ríos profundos con un gran torrente… El conocimiento de toda la zona facilitaba la elección del lugar para presentar batalla. En los bosques se construían plataformas de vigilancia sobre los árboles en las que siempre había disponible dardos, flechas o lanzas; usaban las mismas trampas que empleaban para los grandes animales como técnica para impedir el avance del enemigo; esperaban agazapados, en silencio, sin mover un músculo para pillar a la avanzadilla enemiga por sorpresa, rodearla y desestructurar su formación haciendo que cundiera el pánico entre los soldados del bando contrario.
Lugareño astur
Cuando combatían en la montaña contaban con otros elementos de su lado, los pasos estrechos, las gargantas, acantilados y las horas de niebla eran sus mejores aliados, solían esperar al enemigo escondidos en la pared de la montaña, a una altura superior al camino de paso para que, cuando el enemigo intentara cruzar, ante la imposibilidad de retroceder si era un ejército numeroso, tuvieran que avanzar y sortear lluvias de flechas, piedras, lanzas… En ese tiempo los pasos de montaña eran bastante angostos y, en el caso del ejército romano hay que imaginarse a miles de hombres, caballos y carretas avanzando por un camino estrecho, pedregoso, con nieve, lluvia, viento… Encontrarse con una emboscada en esta situación era bastante peligroso, la imposibilidad de retroceder debido al gran número de viajantes tan solo permitía avanzar, pero si encima te llovían piedras, lanzas y flechas el asunto se complicaba, los caballos se encabritaban asustados aplastando a sus propios dueños, los hombres se desconcertaban al no saber a dónde dirigirse y muchos se despeñaban, a esto se sumaba las bajas que había por el alcance de los proyectiles astures, muchas carretas terminaban en el fondo del acantilado, si además le sumamos la presencia de niebla el desconcierto era total ya que no podrían ver nada, ni quién les atacaba, ni desde dónde y lo peor es que tampoco podrían ver por donde seguía el camino. Los Astures eran muy cocientes de su inferioridad numérica cuando llegaron los romanos e hicieron uso de sus mejores habilidades, pronto se dieron cuenta que, frente a un ejército tan numeroso que recibía constantemente refuerzos, era más fácil herirlo que matarlo, el tejo vuelve a mostrar un papel muy importante ya que, un ejército que tiene que cargar con sus heridos se vuelve más lento y menos efectivo, este factor fue otra de las técnicas usadas por los astures para hacer frente al Imperio.
líder de guerreros astur-cántabros
La caballería astur fue otro aspecto que sorprendió a los historiadores romanos. Montaban sobre caballos conocidos como asturcones, una raza de color negro – rojizo, pequeña pero fuerte y acostumbrada a moverse con una gran facilidad entre los árboles del bosque y entre las rocas de la montaña. La forma de combatir de los jinetes astures era diferente a lo habitual y los romanos la denominaron como el cantabricus circulus o círculo cantábrico.
La caballería armada con jabalinas formaba dos grupos, el ataque consistía en que cada grupo se dirigía en hilera sobre los flancos del enemigo y a una cierta distancia lanzaban las jabalinas y retrocedían cubriéndose con el escudo de forma circular para poder recargar o para cambiar de jinete. Cada grupo giraba en un sentido, el que atacaba el flanco derecho giraban de izquierda a derecha y los que atacaban el flanco izquierdo giraban de derecha a izquierda, según realizaban estos movimientos el círculo se iba cerrando con el fin de estrechar el cerco. En ocasiones se describe como dos guerreros astures compartían un mismo asturcón, de este modo había un caballo con dos jinetes, con esta táctica uno de los guerreros desmontaba del caballo para combatir a pie mientras que el otro cabalgaba alrededor para apoyar a su compañero, esto permitía acosar más al enemigo y que los guerreros astures pudieran turnarse entre el caballo y el combate a pie.
Dentro del castro también residían otras personalidades importantes en la vida socio-política, que podían ser o no líderes, pero que desempeñaban un papel fundamental dentro del sistema social, son los narradores, sanadores y augures o druidas, cargos que podían recaer en una misma persona o repartirse entre varias.
La narración era la principal forma de transmisión del conocimiento, y por lo tanto aquellas personas conocedoras de la historia, de los cuentos y de las leyendas se encargaban de transmitir esas tradiciones a las futuras generaciones.
La sociedad de los astures - circulo cantábrico de la caballería. http://historiadeasturias.com 
Los augures o druidas eran un clase específica dentro la gran tribu de los astures y, en realidad, dentro de todas las tribus con influencia celta. Eran los principales transmisores del conocimiento científico, dedicaban su vida al estudio del medio que les rodeaba con el fin de comprender los secretos de la naturaleza, las estrellas, el movimiento del cielo, la luna, el poder medicinal de las plantas etc. Cada druida transmitía ese conocimiento eligiendo a uno o dos pupilos, los elegidos algún día pasarían a formar parte del poderoso clan druídico y conocerían cosas que estaban prohibidas para la mayoría de los humanos pues, se piensa que, gran parte del conocimiento que adquirían solo podían compartirlo con sus iguales, es decir, con otros druidas. En Europa están documentados movimiento masivos de druidas donde todos peregrinaban para reunirse en un punto concreto y tratar temas vitales del momento, incluso el Imperio Romano respetaba a los druidas como representante de los Dioses y evitaban atacarlos por si recaía algún tipo de venganza divina sobre ellos ya que se les atribuía toda clase de extraños poderes.
La sanadora o el sanador era un cargo que se transmitía, presuntamente, a través de la línea materna, en el caso de Asturias se cree que en su mayoría eran mujeres. Era una figura muy importante y muy respetada en el castro porque podía tratar afecciones graves, no solo conocían plantas medicinales, también tenían conocimientos quirúrgicos, arreglaban huesos fracturados, cosían las heridas y atendían a los enfermos e investigaban sobre su dolencia. Seguramente no todos los castros disponían de esta figura, la sanadora, además de atender a las personas de su poblado, seguramente se desplazaba según la solicitaran en uno u otro sitio.
La sociedad de los astures era por tanto un sistema jerarquizado dirigido por unos líderes tribales y espirituales que organizaban la vida cotidiana del castro.
Mujeres astures buscando pepitas de oro. ESPERANZA MARTÍN - MÓNICA ÁLVAREZ
FUENTE: TEXTOS EXTRAÍDOS DE “HISTORIA DE ASTURIAS”
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