3 de marzo de 2016

La llama apagada de Ramón Pérez de Ayala

La lista de los godos de Pérez de Ayala
Ver artículo del blog de 11 de marzo de 2014 “Ramón Pérez de Ayala, poeta, narrador, ensayista, periodista y diplomático español, nacido en Oviedo”
 Ramón Pérez de Ayala
La charla que desveló el escaso entusiasmo del autor de "Tigre Juan" por ser recordado más allá de por una mera relación de títulos
Había recibido llamada de Cayo. Quería cambiar impresiones conmigo sobre un tema relevante. Quedamos para comer. De la conversación telefónica había trascendido que la invitación corría a mi cargo; el Marchica fue el lugar elegido por mí. Pasaba un buen rato de la hora fijada y comenzaba a preocuparme su tardanza. Al final apareció con cara de circunstancia. "Perdóname chico, pero es que Olegario [salón de limpiabotas en la calle Milicias], es un pelmazo", se disculpó. La elegancia era algo innato en él pero aquel día, si acaso, resaltaba aún más. "Puro paño Tamburini", dijo mientras frotaba con las manos el tejido. "Bueno, ¿ya me dirás lo que te ocupa?, pregunté un tanto intrigado. "Mira muchacho, los años van pasando, me encuentro muy mayor...; la cosa es que quiero escribir mis memorias", dijo. "Me parece muy bien", le animé, "supongo que no te resultará difícil teniendo en cuenta el bagaje que llevas acumulado en tu vida", reflexioné. Respondió: "No creas que es tan fácil, me gustaría priorizar, sobre todo, en las cosas buenas". ¿Acaso tienes algo malo que ocultar, Cayo?", cuestioné. "Nada, no es eso", respondió, "pero no quisiera tener que omitir cosas".
La charla quedó interrumpida por la llegada a la mesa de un suculento mero al horno con guarnición. Al poco, Cayo Fontán retomó la conversación. "Mira Bradomín, en esta ciudad siempre existió mucho grandón de rancio apellido; gentes que mantienen a duras penas la fachada y de puerta para adentro: mirlotos fritos y fariñas con leche toda la semana. No conviene molestar a nadie ¿comprendes?", afirmó con seguridad. "De acuerdo", dije, "pero también trataste con personajes importantes; aquí y en el resto de España: por ejemplo a Ramón Pérez de Ayala", le subrayé. "Bueno... tratar. Algo menos", asegura con modestia Cayo, antes de iniciar el relato: "Fue en Madrid, en el año 1961. Me había preparado la visita un antiguo compañero de estudios y conocido periodista asturiano que frecuentaba la amistad del literato. Es necesario aclarar que mi abuelo había iniciado en la cría de gallos de pelea al padre de don Ramón.

Antonio Machado, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala cofundadores de la Agrupación al Servicio de la República
Vivía en el barrio de Salamanca, no recuerdo la calle. Un piso modesto. Nos recibió en la puerta su mujer. Me hizo esperar en un pequeño hall, mientras ella y mi introductor se dirigieron a una salita donde se encontraba don Ramón. Era menudo y sumamente delgado, estaba sentado frente a una pequeña mesa entre libretas, plumas y lápices. Recordó a mi abuelo, habló de razas de gallos, de su Oviedo, hasta que en un momento de la conversación comenté que mi padre había conocido al trasunto del Tigre Juan. '¿Cómo es que la figura del personaje resulta tan edulcorada cuando según tengo entendido era un gañán?', me atreví a decir. Ayala trazó una desganada sonrisa: 'Veo que tienes el talento crítico que distingue a los ovetenses. Supongo que eres buen lector y, como tal, sabrás la facilidad que tenemos los escritores para fabular. En realidad poco importa, al final todo se resumirá en recordar mis títulos de carrerilla; igual que los reyes godos: tal y tal, Tigre Juan, Belarmino y Apolonio. Como la eléctrica del Oviedo: Lángara, Herrerita y Emilín. Igual'. No me dio opción a más. Algún tiempo después supe por mi amigo que pasaba por una etapa de pesimismo. Un año más tarde falleció".
Retrato de Ramón Pérez de Ayala. Obra de Ignacio Zuloaga
FUENTE: EMILIO CEPEDA (La Nueva España)
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BIOGRAFÍA de RAMÓN PÉREZ DE AYALA (OVIEDO, 1880 – MADRID, 1962)
Retrato de Ramón Pérez de Ayala de Joaquín Sorolla
Ramón Pérez de Ayala Fernández del Portal nació en Oviedo el 9 de agosto de 1880. Era hijo de don Cirilo, oriundo de Tierra de Campos (Reino de León), y de doña Luisa, de Asturias, concejo de Valdés-Luarca, su madre murió cuando él era pequeño. Fue bautizado en la iglesia de San Isidoro. A los nueve años ingresó en el colegio de jesuitas de San Zoil, en Carrión de los Céspedes, Palencia. Dos años más tarde pasó al colegio de la Inmaculada Concepción, en Gijón.
Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo bajo la protección de Leopoldo Alas, "Clarín". Allí entró en contacto con los pensadores del Krausismo, entre ellos Rafael Altamira, Posada. Le atraía tanto el Regeneracionismo de sus mentores como el Decadentismo estético de la Europa de preguerra.
En 1903 formó parte de la revista «Helios» de tendencia modernista. En 1904 publicó su primer libro «La paz del sendero» elogiado por Rubén Darío. A partir de entonces, su principal actividad sería la literatura.
Pedro González Blanco lo puso en contacto con los modernistas de Madrid: Jacinto Benavente, Francisco Villaespesa, Gregorio Martínez Sierra, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y José Martínez Ruiz, "Azorín". A partir de 1904 empezó a colaborar en El Imparcial y ABC. En 1907 se fue a vivir a Londres. Al año siguiente su padre se suicidó tras arruinarse.
Volvió a Madrid donde colaboró con diversos medios: «El Heraldo», «El Imparcial», «Alma española», «El Liberal».
perezayala-www.escritores.org

En 1913 contrajo matrimonio con Mabel Rick y se estableció en Madrid. Consiguió un empleo en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Vivió diez meses en Estados Unidos en 1919.
Se le concedió el el Premio Nacional de Literatura en 1927 y en 1928 fue nombrado académico de la Lengua.
En 1931, con José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, firma el manifiesto «Al servicio de la República», manifiesto antimonárquico que tuvo extraordinaria influencia sobre la opinión pública y valió a los tres el apelativo "Padres espirituales de la República". Al proclamarse la república se le encargó la Dirección del Museo del Prado.
En 1932 fue nombrado Embajador en Londres, cargo del que dimitió en 1936 descontento del rumbo político que imponía el Frente Popular. Volvió a España donde cambió de bando y se posicionó a favor de los sublevados en contra de la República democrática, tras la guerra continuó de funcionario de la embajada española. La amputación de la pierna del menor de sus hijos, primero, y la muerte, después, del mayor, fueron los golpes de gracia que hicieron del suyo un verdadero «dolorido sentir» y lo que le decidió a volver a Madrid, en diciembre del 54. Había pasado fuera de España veinte años. Sus libros en la España nacional no tenían libre circulación y los americanos estaban prohibidos. Regresó definitivamente a España en 1954. Murió en Madrid el 5 de agosto de 1962.
Ramón Pérez de ayala durante una comida familiar. www.abc.es

Toda la obra de Pérez de Ayala parece un experimento literario en el que utiliza la ironía y lo bufo. La frontera entre o irónico y lo real se difumina entonces en un pesimismo vital.
Su obra es dividida por la crítica en dos épocas, una primera época juvenil en que se caracteriza por una visión pesimista de la vida, que se trasluce a través de una sutil ironía, pero a partir de la publicación de Belarmino y Apolonio (1921) empezó su segunda etapa, donde abandonó el realismo en favor del simbolismo caricaturesco y el lenguaje se recargó con componentes ideológicos propios del ensayo.
El estilo de Ramón Pérez de Ayala se caracteriza por la ironía y el uso de un lenguaje muy refinado, donde abundan las alusiones, las citas encubiertas y la intertextualidad, por la abundancia de cultismos y helenismos y por el uso ocasional de las técnicas degradantes del esperpento. El perspectivismo y el contrapunto son técnicas que a veces utiliza, dividiendo incluso la página en dos columnas para contrastar puntos de vista. En su primera etapa reproduce de forma casi naturalista los sonidos.
La originalidad de los planteamientos y argumentos de sus novelas lo convierten en uno de los mejores escritores españoles de este siglo.
Ramón Pérez de Ayala y su mujer-www.blogfundacionbancosantander.com

BIBLIOGRAFÍA
Poesía
·         La paz del sendero (1904)
·         El sendero innumerable (1916)
·         El sendero andante (1921)
Ensayo
·         Hermann encadenado. Libro del espíritu y el arte italiano (1917)
·         Las máscaras (1917-1919)
·         Política y toros (1918)
·         Amistades y recuerdos (1961)
·         Fábulas y ciudades (1961)
Novela
·         Sonreía, 1909. Novela corta en «Los contemporáneos»
·         Tinieblas en las cumbres (1907)
·         La pata de la raposa (1911)
·         M. D. G. (1910)
·         Troteras y danzaderas (1913)
·         Prometeo, Luz de domingo, y La caída de los limones, (Novelas poemáticas de la vida española), 1916. Novelas cortas.
·         Bajo el signo de Artemisa (1924), novelas cortas: Prometeo, Luz de domingo, La caída de los limones.
·         El ombligo del mundo (1924)
·         Los trabajos de Urbano y Simona (1923)
·         Belarmino y Apolonio (1921)
·         Tigre Juan y El curandero de su honra (1926). Novela en dos volúmenes.
Ramón Pérez de Ayala, retratado por Sorolla. www.nuevatribuna.es

FUENTE: ESCRITORES.ORG
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