18 de marzo de 2016

La leyenda de los Picos de Europa, el Naranjo de Bulnes - Picu Urriellu

La pasión invernal del Picu
Artículo actualizado
Naranjo de Bulnes. Autor: Enrique Herreros
La primera escalada en invierno de la Cara Oeste del Naranjo de Bulnes, realizada en febrero de 1973 por García Gallego, Lucas, Ortega y Pérez de Tudela, concentró la atención informativa de toda España
En primer término, de izquierda a derecha, Pedro Antonio Ortega, «El Ardilla»; José Ángel Lucas, César Pérez de Tudela y Miguel Ángel Gallego, «El Murciano», en Poncebos, a su regreso del Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu). 

http://www.lne.es
Cuentan que, en sus últimos años, a Pedro Pidal, primer conquistador (con Gregorio Pérez, el Cainejo) del Naranjo de Bulnes, le gustaba acercarse por la primavera al mirador del Pozo de la Oración y que desde allí saludaba al Picu con estas palabras:
-Hola, viejo amigo, ¿cómo has pasado el invierno?
No consta la respuesta del Picu, pero, en el caso de que la hubiera habido, podría haber sido algo así:
-Bien, pero un poco aburrido. Por el invierno aquí no viene nadie.
Porque así había sido siempre, y lo continuaría siendo durante bastante tiempo después de las primeras conquistas. Aunque a partir de los años cuarenta las escaladas en el Picu Urriellu se incrementaron de forma creciente, se trataba de una actividad estacional, centrada básicamente en los meses de verano y comienzo del otoño. Era, asimismo, una actividad presidida por una estricta discreción, en la que el relato de las hazañas deportivas, como la apertura de nuevas vías, quedaba poco menos que relegada a los boletines de los clubes de montaña. Ni siquiera el hito de la primera ascensión invernal, culminada el 8 de marzo de 1956 por Ángel Landa y Pedro Udaondo, alcanzó mayor resonancia.

Pérez de Tudela, durante la primera invernal al Urriellu, en febrero de 1973
Yo tuve la suerte de oírsela contar a Udaondo mucho tiempo después y, con la franciscana modestia que le caracterizaba, casi ponía más énfasis en relatar las penalidades para trasladar el equipo por unos Picos cargados de nieve o en describir el intenso frío que se sufría en el interior del refugio de Vega de Urriellu - «una nevera»- que en ponderar las dificultades que habían debido sufrir para progresar hasta la cima por la vía elegida, la de los Hermanos Régil, en el espolón Noroeste, tallando escalones en el hielo o quitándose las botas, porque Ángel Landa descubrió que, calzados sólo con calcetines, los pies se adherían mejor al hielo.
 


ÉPICOS RESCATES. Todo empezó a cambiar a partir de dos resonantes rescates en los que la épica se mezcló con la tragedia. El escenario fue esta vez una parte concreta del Picu, su impresionante Cara Oeste, una pared vertical de 500 metros de altura como no hay otra en España y no hay muchas en el mundo. Desde que el 21 de agosto de 1962 los aragoneses Alberto Rabadá y Ernesto Navarro habían culminado la hazaña de vencerla, trazando para ello una vía que de inmediato se convertiría en legendaria, la repetición en invierno de ese itinerario imposible se había convertido en el mayor reto del alpinismo español, si bien tal desafío no trascendía del ámbito relativamente reducido de los iniciados. Por eso, cuando a finales del mes de 1969 los guipuzcoanos Francisco Berrio y Ramón Ortiz se propusieron acometerlo en invierno, es posible que sólo estuvieran al cabo de sus planes unos pocos allegados. Hay evidencias de que prácticamente llegaron a alcanzar su objetivo, pero el desprendimiento de un taco de sujeción, muy cerca de la cima, provocó una caída brutal, en la que fueron saltando uno tras otro los seguros que habían ido colocando mientras los cuerpos de los dos escaladores se despeñaban golpeándose contra la pared hasta que, ya sin vida, quedaron colgando sobre el vacío, uno a cada lado y unidos por la cuerda que, al engancharse en un saliente de la roca, había impedido su caída hasta la misma base.
Rescate de Lastra y Arrabal en el Urriellu (1970)
El accidente se reconstruiría luego, porque nadie lo vio. En Vega de Urriellu no había en ese momento equipo de apoyo alguno. Por eso lo ocurrido tardó varios días en trascender. Sí lo hizo, en cambio, el rescate que se puso en marcha cuando los familiares de los dos escaladores encendieron la alarma ante la falta de noticias sobre ellos. Las peripecias de la arriesgada operación de rescate que fue necesario poner en marcha para intentar llegar hasta los accidentados y, a la postre, para sólo poder recuperar sus cuerpos, aunque fuera dejándolos caer al vacío, pues no se pudo hacer otra cosa, tuvieron una gran repercusión en los medios de comunicación, no solo en los asturianos sino también en los nacionales.


 Miguel Ángel, César, José Ángel y Pedro Antonio en Arenas de Cabrales (Principado de Asturias)
Tras la conquista del Pico Urriellu
                                   
 Febrero de 1970. José Luis Arrabal y Gervasio Lastra quedan atrapados en la cara oeste del Naranjo de Bulnes. A dos largos de la cumbre. Una inesperada tormenta de carácter polar les impide coronar con éxito la 1ª ascensión invernal por la cara oeste.
Un grupo de montañeros, César Pérez de Tudela entre ellos y que 3 años más tarde conseguiría el reto junto con otros tres montañeros, escalan la cara sur para desde allí, con la ayuda de un torno, subir a la cumbre a los dos montañeros aislados. Un helicóptero recogerá en la cumbre a Arrabal. Lastra rapela sin ayuda la cara sur.
Arrabal moriría una semana más tarde a causa de una neumonía masiva bilateral ocasionada por las inclemencias del tiempo durante los días que estuvo en la pared.....
Este es el primer reportaje de Jesús González Green para TVE

Ilustración de Pablo García
 FUENTE: https://montagnamontagna.wordpress.com

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

La primera ascensión al Naranjo de Bulnes

En 1904, dos intrépidos escaladores coronaron los 2.514 metros del Naranjo de Bulnes, uno en alpargatas y otro descalzo. Ahora, cien años después, GEO te cuenta los pormenores de aquella mítica escalada de Pedro Vidal y Gregorio Pérez.

La primera ascensión al Picu fue conseguida por D. Pedro Pidal acompañado por un local de Cain, D.Gregorio Perez, más conocido como el Cainejo
 http://www.mundo-geo.es
En la tarde del dos de agosto de 1904, llegó a Caín de Arriba, pueblecito leonés, un pastor de la Vega de Ario (Asturias), enviado por don Pedro Pidal , marqués de Villaviciosa, para anunciar a Gregorio Pérez  que éste le esperaba para acometer el intento de la subida al Naranjo de Bulnes, tal como habían proyectado el verano anterior. Esa misma noche, aprovechando la luna llena, Gregorio subió a Ario, a donde llegó al amanecer. Pidal le estaba esperando para acometer las ascensiones de la Torre de Santa María y de Peña Santa como entrenamiento.
Al día siguiente, muy temprano, dieron comienzo a la jornada de acercamiento al Naranjo. Bajaron por Ostón hasta el río Cares. Tomaron su primer almuerzo al lado de la espectacular surgencia del Farfao, en la zona inferior de la Canal de Sabugo. Pasaron después por la larga y agotadora ladera del monte Llué hasta el collado Cerrado, desde donde siguieron en travesía hasta la recogida majada de Orandi, en cuya cueva pararon a comer. Fue allí donde Pidal hizo avisar al que tenía que ser el tercer participante de la cordada: Inocencio Mier, excelente trepador. Inocencio y Gregorio fueron siempre sus acompañantes habituales en sus arriesgadas aventuras cinegéticas por los Picos de Europa. Le esperarían en la majada de Camburero, en donde dormirían. Finalizada la comida, prosiguieron por la falda del Albo y Los Collados, excelente mirador desde el que se tiene una bella vista del Naranjo de Bulnes.

Estudio de la ascensión
Vista del Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu)
Sentados en esta atalaya, estudiaron con los prismáticos del marqués las paredes del coloso. Llegaron a la conclusión de que podría intentarse la ascensión por la cara norte, utilizando la brecha que se lanza hacia la parte cimera. Una vez decidido, descendieron a la majada y se alojaron en la cabaña de Esteban Mier, hermano de Inocencio, en la que hicieron tertulia e informaron a todos los pastores allí presentes de su pretensión, que éstos tomaron como una locura, pues “bien atrevidos los hubo en Bulnes y los hay también, y nunca subió arriba nadie; pero es que ni los rebecos tampoco”, como dejó dicho Gregorio.
Al alba del día cinco, esperaron un tiempo a Inocencio, pero como no llegaba, emprendieron el camino hacia la Vega del Urriello. A las ocho de la mañana terminaron de desayunar en la fuente que existe al pie del gran monolito. Subieron por la Canal de La Celada y tengo la firme convicción, interpretando las narraciones de los protagonistas, de que se desplazaron a la frontal Morra de Carnizoso, desde donde comprobaron la posibilidad de llegar al “descanso”, fijando los jalones precisos para ello. Determinados los puntos esenciales de la ruta, se dirigieron a la pared. Comenzaba la histórica aventura. Al pie de la pared, en una pequeña terraza de piedras sueltas, se prepararon para el empeño. Gregorio se descalzó, Pidal se calzó unas alpargatas y allí dejaron el morral con sus pertrechos; tan sólo llevaron una cuerda de cáñamo y los prismáticos.


Comienza la subida al Naranjo
Pero ¿dónde está esa terraza donde todo comenzó? Los croquis , los libros que se han elaborado, las revistas especializadas señalan la terraza situada bajo la “Y” de la pared nororiental. Allí se instaló la talla que recuerda la hazaña. Sin embargo no ha sido así. Habrá que modificar todos esos trabajos para acomodar tanto el itinerario inicial de la llamada Vía Pidal como la ruta de la variante del descenso, jalones que conocemos desde el descubrimiento de los cuadernos de campo de Gustavo Schulze. En el correspondiente a 1906 aparece un dibujo a lápiz de la cara norte del Naranjo hecho por el geólogo alemán en el que traza el camino seguido por los pioneros. Comprobamos lo que ya se sospechaba: el arranque se ubica en otra terraza situada más adelante y más abajo.

Al cabo de un cuarto de hora regresó Gregorio y comentó: “¿Sabe usted que no se me hace tan malo como lo ponían?”. Pidal se echó la cuerda a la espalda y acometieron la ascensión. Así lo narra Gregorio: “Bajé donde estaba él y nos amarramos bien uno por cada punta de la soga; como yo estaba ya descalzo, mis pies pegaban bien a la peña, pero también o mejor pegaban las alpargatas de don Pedro. Subimos poco a poco hasta una llambria que había que atravesar bastante pendicular y sin agarradero ninguno… ”¡Ya están ante la Llambrialina! Gregorio pasó el primero a favor de la adherencia de sus pies desnudos. Luego lo hizo Pidal, apoyando las manos en la pared superior. Vencido el obstáculo, subieron unos metros e hicieron una travesía en horizontal hacia el hombro, que ya podían ver.
Sabemos que nuestros personajes se colocaron en el hombro que habían visto desde Los Collados porque, asentados en este sitio para descansar, divisaron la fuente donde habían desayunado y estuvieron estudiando con los prismáticos las características de la grieta superior. No existe otro punto desde el que puedan verse estos dos objetivos si no es éste.
Acometieron después la escalada del muro vertical que lleva al comienzo de la grieta. Es un muro que exige grandes dotes de escalador. Tiene rugosidades que permiten el apoyo de los pies, pero no presenta cómodos agarres para las manos, de tal manera que todos cuantos hemos pasado por aquí tenemos un recuerdo para las capacidades de aquellos pioneros.

Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu)
"Panza de burra"
Envueltos ya en la niebla, se adentraron en la grieta con toda determinación hasta que Pidal oyó exclamar a Gregorio: “De aquí no pasamos, don Pedro”. ¿Qué había allí? La grieta se hallaba cortada por una formación rocosa que se abombaba, impidiendo el paso. Estuvieron estudiando todas las posibilidades. Al final, Pidal encontró un buen agarre para su mano izquierda. Afianzando bien el cuerpo, pidió a su acompañante que se subiera sobre él y lo elevó con su otro puño. De esta manera Gregorio alcanzó un asidero que le permitió ponerse encima del abombamiento, desde donde ayudó a subir al marqués con la ayuda de la cuerda. Habían superado el obstáculo que ha recibido el nombre de “la panza de burra”.
Superado el nivel de la niebla, se encontraron con el final de la grieta. Al poco se situaron en la cresta cimera. La cumbre estaba a su alcance. Loco de alegría, el marqués se soltó de la cuerda, adelantó a Gregorio, llegó al punto más alto y… “entoné el más formidable ¡hurra! Que di en los días de mi vida”. Era la una y cuarto de la tarde. El mayor coloso de los Picos de Europa había sido vencido. Contemplaron absortos el paisaje que les rodeaba, identificando los picos, torres, pasos, neveros, pedrizas… El tiempo transcurría y aún quedaba lo peor: la bajada. Pero no podían abandonar esta corona sin dejar el testimonio de su estancia, de manera que levantaron tres grandes mojones que aún se mantenían en pie cuando Schulze llegó dos años después. Bajaron por la misma grieta de subida pero, al llegar a la más alta “panza de burra”, Gregorio, que no veía medio de salvar este paso, murmuró: “¡Dios mío, Díos mío! ¿Cómo subí yo por aquí?”. El obstáculo fue vencido mediante el uso de la cuerda. La ataron a una piedra y la introdujeron en un canalizo; después bajaron a pulso y cortaron la cuerda. El trozo que allí quedó sirvió para confirmar a Schulze el paso de los pioneros y fue bajada por Víctor Martínez en 1916.

El pastor Gregorio Pérez "El Cainejo" Foto hecha en Buferrera, El de la izquierda es Gregorio http://www.foropicos.net. El cainejo descalzo abrió la vía y descendió cómo pudo asegurando a su cliente con una cuerdaTodavía hoy cuesta entender cómo lo consiguió y la vía sigue siendo un camino para gente experimentada.
Descenso del Naranjo
Más abajo, para salvar la auténtica “panza de burra”, usaron una técnica parecida al actual rápel. Al salir de la grieta, Gregorio propuso buscar otra ruta de bajada. Así pues, se desviaron a la derecha, introduciéndose en el comienzo de la Gran Terraza. El marqués quedó aguardando mientras Gregorio fue en busca de un nuevo paso. Sobre las siete y media de la tarde, Pidal oyó la voz de su guía que le anunciaba alborozado haber encontrado la Llambrialina. ¿Por dónde bajaron? ¿Dónde está esta variante? Durante muchos años fue una incógnita. Hoy, gracias al croquis de Schulze, contrastado posterior y personalmente por éste cuando se reunió con Pidal y Gregorio en 1907, sabemos que realizaron la bajada por la grieta que comunica la Gran Terraza con la concavidad de piedras sueltas situada al lado del hombro. Poco les quedaba. Pasaron la Llambrialina, recuperaron sus pertenencias, bajaron a todo correr hasta la fuente “secos de sed”. A lo largo de toda la jornada no habían bebido nada y habían comido tan sólo unos caramelos. Comieron entonces unos chorizos y “buenas conservas” y se lanzaron hacia la majada de Camburero entre las tinieblas de la noche. Una pastora oyó sus gritos y les orientó. Llegaron a las cabañas a las once y, mientras cenaron, tuvieron que repetir una y otra vez su hazaña a los asombrados pastores. Así terminó la jornada del cinco de agosto de 1904, fecha de la conquista del Naranjo y del nacimiento del alpinismo en España.

Localización del Naranjo de Bulnes
Pioneros de la escalada en roca
  Gregorio Pérez Demaría    "El Cainejo" Foto: Ayuntamiento de Valdeón
El Naranjo de Bulnes les encumbró en el mundo de la escalada, pero ¿quiénes eran estos dos intrépidos expedicionarios amantes de las ascensiones verticales?
 

Pedro Pidal y Bernardo de Quirós
Pedro Pidal y Bernardo de Quirós nació en Somió (Gijón, Asturias) el 2 de noviembre de 1869. Hijo del famoso político Alejandro Pidal, apodado El Zar de Asturias, heredó esta vocación que le llevó a ser diputado desde muy joven en varias legislaturas y a ser senador vitalicio desde 1914. Fue también deportista olímpico. La regente María Cristina le otorgó el marquesado de Villaviciosa de Asturias con ocasión de su boda con Jacqueline Guilhou, hija del propietario de la factoría siderúrgica Fábrica de Mieres, la cual pasó a dirigir. Desde el Senado luchó por la creación de los Parques Nacionales en España, lo que consiguió en 1918 con los parques de Covadonga y de Ordesa, que organizó y condujo personalmente. Fue cesado en 1935. Falleció en Gijón el 17 de noviembre de 1941. Enterrado en Covadonga, sus restos fueron trasladados posteriormente al Mirador de Ordiales el 18 de septiembre de 1949, cumpliéndose así su última voluntad.

Piedra grabada en la fuente, junto al refugio de Vegarredonda.
  Gregorio Pérez Demaría    "El Cainejo"
Gregorio Pérez Demaría nació en Caín de Arriba (Valdeón, León) el 9 de julio de 1853. Se casó con la también caineja Francisca Cuevas Roiz, con la que tuvo cinco hijos: Leandro, Dolores, Toribia, Agustín y Ángel. Esta familia es el ejemplo palpable de la desgracia, pues los tres varones murieron bien jóvenes, uno de un disparo, otro despeñado y otro en un barco.
Su suegra murió despeñada en la canal de Recidroño cuando iba a coger tila.
Uno de los yernos, Domingo Gao, también se despeñó, así como el padre de este, un hermano y dos de sus hijos. El Cainejo se dedicó al pastoreo y a la caza. Murió en Caín de Abajo el 9 de julio de 1913 con 59 años a causa de las heridas que le produjo un macho cabrío de su propiedad. Gregorio ha pasado a la historia con el sobrenombre de El Cainejo. No era éste su apodo. Sus vecinos le llamaban El Atrevido, denominación muy apropiada y que expresaba el reconocimiento de sus cualidades.


 Campamento en Áliva del Marqués de Villaviciosa,
D. Pedro Pidal, hacia 1.906. A la izuierda, desollando
un rebeco. (Foto: Marques de Villaviciosa)
.http://www.revistacomarcal.es
Placa de la primera ascensión
Vía Pidal
Croquis de escalada del Naranjo de Bulnes
Primer tramo: Hasta la Llambrialina
Conviene fijar bien la ruta antes de iniciarla ya que, una vez en la pared, se pierden las referencias. Cuestión importante es llegar al punto exacto del inicio de la vía. Está en la pequeña terraza con piedras sueltas situada al final de la bajada desde la gran terraza de la “Y”. Hay que salvar el nervio pétreo y comenzar a ascender hasta un resalte, en el que se realiza una travesía lateral derecha con orientación hacia una pequeña cueva. No hay que llegar a ella.Unos metros antes se toman unos canalizos que llevan a la cueva junto a la Llambrialina. La dificultad técnica del tramo se sitúa sobre el III+ grado. La parte más delicada es la travesía lateral.

Segundo tramo: de la Llambrialina al hombro
La llambria lisa y volcada es uno de los puntos más importantes de la vía. Parece muy difícil pero los pies de gato adhieren bien. Conviene pasarla por su parte superior, apoyando las dos manos en la pared. Después hay que ascender de manera sinuosa, con giro a la izquierda para situarse encima de la Llambrialina y nuevo giro a la derecha para subir verticalmente hasta la siguiente reunión. En el primer giro hay que vencer un tramo de mayor dificultad por la ausencia de buenos agarres, esto hace que su dificultad sea –IV grado. Después de la reunión viene el segundo largo, con travesía relativamente horizontal hasta el hombro sin dificultades superiores al II+.

Tercer tramo: del hombro a la grieta
Desde el hombro hay un espacio amplio y fácil que puede recorrerse desencordado hasta situarse en una plataforma donde hay instalado un seguro. Viene después la escalada en vertical que asciende hasta el comienzo de la grieta. Es una parte exigente técnicamente ya que los agarres de las manos son escasos y de poca entidad. El escalador debe dominar el equilibrio y el avance utilizando preferentemente los pies. No existen problemas de orientación por cuanto que la pared está muy abierta y el siguiente objetivo se sitúa al final de la Gran Terraza, es decir, donde confluye la Vía Schulze con la nuestra. Su dificultad llega al IV+ grado.

Cuarto tramo: de la grieta a la cumbre
Una vez en el entronque de las dos vías, hay que salvar un muro vertical y hacer un giro a la derecha expuesto sobre el vacío para entrar en la grieta. Ésta tiene un comienzo muy estrecho. Viene la “panza de burra”. Hoy se salva por su parte derecha. Sigue la grieta hasta la mayor dificultad: la pared vertical. Es el punto técnicamente más delicado, que alcanza el V+ grado. Es habitual salvarlo por la variante que hizo Schulze utilizando una vira de su derecha. Todavía queda un trecho largo de grieta, cuyas dificultades no pasan del III+ grado. Finalmente la grieta se ensancha. Conviene subir por la llambria de la derecha, con excelente calidad de roca y que lleva a la cumbre.

FUENTE:  http://www.mundo-geo.es/
_____________________________________________________________________
_____________________________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:

·                     § - FACEBOOK - Roberto Cortina Mieres
·                     § Twitter – “El blog de Acebedo”

·                     § - Blog-Blogger.  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario