19 de marzo de 2016

El banquero allerano Eloy Santiago Vallina García

Unos gramos de plomo
Ilustración de Alfonso Zapico
La historia del banquero Eloy Santiago Vallina García, nacido en Caborana y asesinado en México en 1960 por un militar por un asunto personal
Ilustración de Alfonso Zapico
El miércoles 18 de mayo de 1960, el diario "ABC" publicó una pequeña reseña internacional que había recibido de la agencia "Efe". Apenas cinco líneas: "Banquero mejicano asesinado. Chihuahua (Méjico) 17. El destacado banquero e industrial Eloy S. Vallina ha resultado muerto a consecuencia de los disparos hechos contra él cuando entraba en el banco de que era presidente. El atacante ha sido identificado como el comandante David Corona, al que se ocupó un revólver del calibre 45. Se desconoce hasta ahora el móvil del crimen".
Nada más. Y la noticia tampoco se amplió en los días que siguieron a pesar del enorme poder económico que tenía el asesinado, aunque tampoco andaríamos errados si pensásemos que fue precisamente esta circunstancia el motivo de que no se ampliase.
El corajudo Eloy Santiago Vallina García aún tuvo arrestos para sujetar a su agresor antes de caer asesinado por las balas de un revólver 45; una escena dramática que tuvo como escenario el símbolo de sus negocios: la entrada del Banco Comercial Mexicano, emplazado entonces en la céntrica esquina donde se juntan la avenida Independencia y la calle Victoria en la ciudad de Chihuahua.
Al contrario de lo que podía esperarse, el suceso no estuvo provocado por ningún deudor ni guardaba relación con el mundo del dinero; lo motivó un tema personal con faldas de por medio. El autor del crimen fue el comandante de policía David Corona Arizpe indignado por la relación que el financiero mantenía con su joven hija Graciela, a pesar de que Eloy llevaba más de 30 años casado con otra mujer que le había dado 9 hijos.

Ilustración de Alfonso Zapico
Tengo muchos motivos para no contarles aquí los pormenores de este crimen, pero el principal es que quiero dedicar esta historia a la cara de la moneda de un personaje que fue considerado por todos quienes lo conocieron como una buena persona; que a pesar de su puesto y de su condición tenía buen trato, era sencillo y se preocupaba por las necesidades de sus vecinos como lo prueba la fundación del Instituto femenino de Chihuahua
De cualquier forma, si ustedes quieren informarse por su cuenta, deben saber que todos los detalles se encuentran en una publicación de la que es autor el abogado mexicano Eduardo Ceniceros Ríos con un título que explica muchas cosas, sobre todo en sus última parte: "Comentarios sobre dos juicios; proceso instruido a David Corona Arizpe por el homicidio de Eloy S. Vallina y juicio de nulidad de matrimonio que Eloy Vallina Lagüera promovió en contra de Graciela Corona de Vallina".
Y ahora toca decir que Eloy Vallina fue un perfecto ejemplo de indiano del siglo XX y paradigma del milagro económico que se produjo en México después de su sangrienta revolución y que había nacido en Caborana el 25 de julio de 1903. Por eso les cuento hoy esta historia, aunque el pequeño apenas pudo respirar los aires alleranos, puesto que su padre, incapaz de mantener a la familia con lo que ganaba en el Coto de Comillas había decidido emigrar a México, para buscar allí el mismo trabajo que había tenido en Asturias.
Cuando el hombre logró establecerse en las minas de Piedras Negras, la zona más productora de carbón del país, no tardó en reclamar a los suyos y hasta allí viajaron sin billete de vuelta su mujer y sus cuatro hijos: Rafael, Jesús, Marcelina y Eloy, el más pequeño, que apenas había cumplido los dos años.
Ilustración de Alfonso Zapico
México era entonces un polvorín. Francisco Madero había derrocado por las armas al eterno presidente Porfirio Díaz para mantenerse en el poder desde 1911 a 1913, hasta que otro movimiento contrarrevolucionario colocó a Victoriano Huerta en su lugar, con el disgusto de los jefes más radicales, entre ellos el famosísimo Pancho Villa. Si les digo que Piedras Negras está emplazada justo en la frontera con el estado de Texas, pueden comprender que la familia Vallina, cansada de tanto tiro, acabó cruzándola en 1914 para establecerse primero en San Antonio y poco después en Dawson, una localidad industrial del condado de Colfax en Nuevo México.
Allí encontró Eloy Santiago Vallina su primer trabajo, empezando igual que otros grandes capitalistas desde abajo, como vendedor de periódicos, aunque su inquietud lo llevó a viajar otra vez, en esta ocasión hasta El Paso donde pudo compaginar sus estudios en el Draughon's Practical Bussines College con un curso a distancia sobre temas bancarios que impartía la Universidad La Salle de Chicago.
Con esta formación, lo vemos recorriendo Estados Unidos a partir de 1920, empleado en el First National Bank, el Federal Reserve Bank y el Ibernia National Bank de Nueva Orleans e incluso, por un motivo que desconocemos, trabajando en Cuba, en un ingenio azucarero de Camagüey.
Entretanto, su hermano mayor Rafael, quien se había casado con la hija de Tomás Fernández Blanco, un rico santanderino que iba a fundar en 1925 el Banco Mercantil de Chihuahua, reclamó a su lado a los otros dos varones de la familia, Jesús y Eloy, lo que les abrió las puertas para conocer a la burguesía y a los grupos capitalistas de la región. Eloy Santiago Vallina supo aprovechar esta oportunidad y en 1928 también contrajo matrimonio con María Lagüera Zambrano, una joven de buena posición, con quien ya dijimos más arriba que tuvo nueve hijos.
Ilustración de Alfonso Zapico
Pero un acontecimiento global vino a sumarse en 1929 a la desastrosa situación política mexicana. La Gran Recesión iniciada en Estados Unidos se agravó aquí por la "Ley Calles" que entre otras medidas suprimía la circulación de las monedas de oro limitando la circulación únicamente a la plata, que además bajó su precio. No quiero enfangarles con datos económicos, pero la crisis se prolongó hasta 1932 y en este periodo el PIB absoluto del país perdió un 20,55%.
Finalmente, en 1933 gracias, a los acuerdos de la Conferencia Económica de Londres la plata volvió a recuperarse, lo que permitió a un grupo de empresarios encabezados por Eloy Vallina abrir el 30 de abril de 1934 el Banco Comercial Mexicano, con sede en Chihuahua. Él fue su consejero y gerente general sin sospechar que la muerte iba a elegir precisamente este lugar para llevárselo.
El Banco Comercial Mexicano creció rápidamente fusionándose con otras entidades más pequeñas y abriendo oficinas por todo México hasta convertirse en uno de los cinco más grandes del país y con la ayuda de dos de los linajes más fuertes del país -los Terrazas y los Almeida- lograron crear el Grupo Comermex, que llegó a emplear a 24.000 personas.
Ilustración de Alfonso Zapico
Los negocios de Eloy Santiago Vallina se extendieron a las cementeras, las papeleras, avena, ferrocarriles, maderas, celulosa, aceros y, en 1956, el Grupo Chihuahua adquirió las empresas telefónicas Ericsson e ITT y se hizo con el sistema telefónico nacional para acabar configurando la gran compañía Teléfonos de México (Telmex).
La viuda de Eloy, María Lagüera falleció el 31 de enero de 1991. Entonces ya llevaba las riendas de este complejo entramado el primer hijo varón del matrimonio, del mismo nombre que su padre, quien diversificó sus inversiones en el sur de Estados Unidos comerciando con maquiladoras. Es uno de los hombres más ricos de México y también uno de sus empresarios más controvertidos, pero Caborana a él ya le queda muy lejos? salvo que a alguien se le ocurra recordarle dónde está el pueblo de sus antepasados.
Ilustración de Alfonso Zapico
FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR

Nota: todas las ilustraciones de este artículo son  del ilustrador Alfonso Zapico 

Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Ilustrador y autor de cómic español, trabaja como profesional gráfico desde 2006.
Ha realizado ilustraciones, diseños, animaciones y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales o instituciones. Ha trabajado en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).
Colaborador de diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón), como autor de cómic ha publicado varias obras: La guerre du professeur Bertenev (Paquet/Dolmen 2006), Café Budapest (Astiberri 2008), Dublinés (Astiberri 2011) o La ruta Joyce (Astiberri 2011). Sus títulos más recientes son El otro mar (Astiberri 2013), auspiciada por la Fundación Mare Australe de Panamá, o Cuadernos d’Ítaca (Trabe 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…)http://alfonsozapico.com



Ernesto Burgos Fernández nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957.

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006).Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón.

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