6 de enero de 2015

Muerte y represión en los maestros republicanos de la Montaña Central

Y la muerte fue a la escuela

¿Quién no recuerda aquellas viejas aulas y los pupitres de madera?
Relación de maestros de las comarcas mineras que fueron ajusticiados, "paseados" y muertos en combate según el historiador Leonardo Borque.
Ilustración de Alfonso Zapico

En todas las épocas y civilizaciones los maestros han sido las primeras víctimas de los violentos, porque estos saben que son los encargados de formar a las personas y enseñarles lo necesario para ser útiles a la sociedad en la que viven. El caso más extremo fue la persecución de los jemeres rojos contra los intelectuales en Camboya. Allí la barbaridad llegó al extremo de matar a todos los ciudadanos que usasen gafas, ya que esta era una señal de que habían leído mucho y por lo tanto iba a ser muy difícil que se pudiesen adaptar al nuevo mundo que debía partir de cero.
Pero en España también tuvimos lo nuestro. En 2010, el historiador y experto en temas de educación Leonardo Borque López publicó un magnífico libro sobre este tema titulado "La represión violenta contra los maestros republicanos en Asturias", acompañando las conclusiones de su investigación con los nombres, fechas y circunstancias que pudo recopilar a lo largo de varios años de trabajo.
En diferentes capítulos el autor dio cuenta de los maestros asturianos que fueron ajusticiados aquí después de aquellos juicios-farsa que se multiplicaron en la posguerra, y también de los "paseados", los muertos en combate, aquellos que cayeron ejerciendo en otras partes de España, los enseñantes que murieron en Asturias sin ejercer en la región y junto a ellos, los presos, exiliados y quienes sufrieron de cualquier forma la represión de los vencedores? o de los vencidos, que como veremos más abajo, cuando tuvieron la justicia en su mano, también la mancillaron con la sangre de sus adversarios.


 
Como comprenderán, es imposible que les dé en esta historia dedicada a la Montaña Central la noticia completa de todo lo que sucedió en nuestro territorio, pero aún así voy a presentarles una relación de casos que puede servir de ilustración para que quienes quieran aumentar los datos o buscar algún caso concreto sepan lo que se van a encontrar en el libro de Leonardo Borque.
Tristemente, en muchas ocasiones los maestros fueron detenidos como consecuencia de la delación de vecinos o padres de sus alumnos -como tan bien se reflejó en la película "La lengua de las mariposas" - pero tampoco fue extraño que a veces la denuncia procediese de algún compañero de ideología contraria que no tuvo inconveniente en personarse como testigo para reafirmar sus acusaciones.
Este fue el caso de Alfonso Alonso Bocinos, conocido en Mieres por ser el autor del libro "Cuando la dominación roja de Mieres" en el que contó lo sucedido en los sótanos del antiguo convento de Padres Pasionistas habilitados como cárcel durante la guerra civil
Bocinos actuó de esta forma en varias ocasiones, por ejemplo contra Pedro Fernández Planas, maestro con plaza en propiedad de Santa Rosa, quien en el momento de su detención estaba militarizado como teniente en el Batallón de Infantería de Asturias nº 252. Le acusó de ser un destacado izquierdista y revolucionario y de haber formado parte del Comité de Defensa de la República de Mieres, donde se había significado persiguiendo a los compañeros de Magisterio que no pertenecían como él a la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de Asturias, vinculada a UGT. El infortunado Fernández Planas negó ante el juez militar estas acusaciones e incluso su pertenencia a la ATEA, pero no pudo evitar ser ejecutado el 5 de enero de 1938.
También llegó al paredón acusado por sus vecinos Julián Gómez Pérez, maestro de Ujo, delegado de Instrucción Pública del Concejo de Mieres y censor postal en la oficina de Correos. De él se dijo entre otras cosas que en los primeros meses de guerra había confeccionado una lista con sus colegas opuestos a la causa republicana y que había sido responsable de saquear el Colegio de Dominicas de la villa.
Lo mismo sucedió con Carlos Rodríguez González, con escuela en Lena, quien fue ejecutado en Oviedo tras un consejo de guerra en el que se leyeron testimonios de su localidad afirmando que en 1936 había maltratado a los presos derechistas
Otro delegado municipal de Instrucción Pública ajusticiado fue Constancio Beltrán Villate, director de las Escuelas Graduadas de Sama, quien durante la guerra fue inspector de 1ª Enseñanza y obtuvo la graduación de teniente del ejército republicano. Como Manuel Rodríguez Bayón, de Ciaño, concejal por el Partido Socialista en la primera corporación republicana de Langreo.
A veces la mala suerte acompañó a las delaciones: Manuel Cuesta Lorenzo, de San Vicente, en San Martín del Rey Aurelio, que también había sido director de la Escuela Nacional Graduada de Ciaño, fue detenido cuando huía en un vapor tras la caída del Frente Norte y fusilado en Gijón, adonde se había traslado para impartir matemáticas en la Escuela de Artillería de Deva.
Y un tercer nombre de Ciaño: el maestro Avelino Fernández García, fallecido en La Mosquitera "a causa de las heridas recibidas en la guerra.
En Gijón cayó Enrique Meré Sánchez Vega, asimismo langreano, quien se había echado al monte al final de la guerra en Asturias y se entregó en esa villa esperando una leve pena de cárcel. Se equivocó, no solo fue condenado a 30 años, sino que cuando llegaron unos informes tardíos de La Felguera, la sentencia se anuló y lo fusilaron en septiembre de 1938.
La misma suerte corrieron Manuel Eladio Fernández Alonso domiciliado en Barredos y maestro de Puente de Arco, quien fue ejecutado en Villaviciosa; Rosa Menor Martín, maestra de Turón ejecutada cerca de su escuela en enero de 1938; Aurelio Fernández Blanco, maestro de La Peña, en San Martín del Rey Aurelio, ejecutado en Blimea; Manuel Recuero Santamaría, maestro de Soto, en Caso, fusilado en Oviedo y José María Suárez Velasco, maestro de otro Soto, en Aller, aunque en su partida de función figure como causa de la muerte "la guerra de liberación de España".
A estos hay que sumar los "paseados", como Bernardo García Fernández Piedraceda, que fue subido a un camión en Caborana en noviembre de 1937 sin que se volviese a ser de él, aunque seguramente su cuerpo se debe buscar en alguna fosa del alto Aller o en el Pozu Fortuna; José María Llamas Álvarez, de Felguerosa, también en Aller, sacado de su domicilio en noviembre de 1937 y que nunca apareció; Manuel Solís López, maestro y responsable de Izquierda Republicana en Sotrondio, secuestrado por unos falangistas el 7 de diciembre de 1937, quienes completaron su acción saqueando su domicilio.
Otros dejaron su vida en las prisiones. Este fue el caso de Luz Almanza Fernández, natural de Valdecuna y maestra interina en Caborana, que fue condenada a nueve años y murió en la cárcel. Aunque el caso más dramático lo sufrió Amadeo Ramón Prieto Pendás, de Villar, Langreo, al que fusilaron en el campo de concentración de Camposantos tumbado en una camilla porque sufría una tuberculosis que afectaba a su columna vertebral y le impedía incorporarse.
Tampoco pudieron regresar nunca a su domicilio Víctor Secades Vigón, interino en la escuela de Tendejón en Langreo, que murió cumpliendo su condena a trabajos forzados, ni Ovidio Ismael Roces Cueto, de Lada, acribillado a tiros en el barrio gijonés de La Calzada.
Pueden suponer que la lista de maestros eliminados por el franquismo es enorme; pero, aunque no se pueda comparar su número, en la otra cara de la moneda, también hubo enseñantes que pagaron con su vida el haber estado en el lado equivocado cuando amaneció el 18 de julio de 1936.
Uno de los primeros muertos de la guerra en Asturias fue Máximo Rodríguez Solís, de Muñón, cuyo cuerpo apareció en la carretera de Pelúgano a las pocas horas de conocerse en Asturias las noticias del alzamiento militar. Como el suyo, otros nombres de maestros figuraron en las lápidas de "caídos por Dios y por España", que se colocaron en las paredes de las iglesias cuando llegó la paz: Buenaventura González García, maestro de Tanes, fusilado y sepultado en el puerto de San Isidro; Antonio Gutiérrez Miyares, de Bueres, detenido en la cárcel de Laviana, y cuyos restos aparecieron el pinar de Lada o Enrique García Antuña, que figuraba en la inscripción de Langreo.
Acusados de intentar pasarse al bando franquista, fueron ajusticiados Benjamín Neira Martínez, de Jomezana, fusilado en un monte cercano a Trubia después de ser incluido en un batallón de trabajadores y Ángel Díaz Fernández, de Serrapio, detenido cuando se internaba por Vegarada hacia la zona "nacional".
Y como final, un personaje muy conocido por los mierenses, Juan Vicario Alonso, director del Grupo Escolar de esta villa, quien tuvo un desgraciado final el 7 de septiembre de 1936 en Bárzana de Quirós, donde se encontraba intentando mediar por la liberación de su padre, que estaba allí detenido. Se llamaba Fernando Vicario Aguilera y era maestro como él, con la curiosa circunstancia de que los dos habían aprobado la oposición en el mismo año de 1912. Finalmente, ambos también compartieron su trágico final.
Demasiada sangre para una página.          
Dibujo de Alfonso Castelao. La última lección del maestro

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR.
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Documento que se envió a los maestros para que supieran las consecuencias de no seguir las pautas de Francisco Franco, el "Caudillo".

"Comisiones Depuradoras de Instrucción Pública de José Mª Pemán".

Burgos, 7 de diciembre de 1936.- El Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, José María Pemán; a los Sres. Presidentes y Vocales de las Comisiones depuradoras del personal de Instrucción Pública:
Circular de 7 de diciembre de 1936, a los vocales de las Comisiones depuradoras de Intrucción Pública.
"Innecesario resulta hacer presente a los señores Vocales de las Comisiones depuradoras del personal docente, la trascendencia de la sagrada misión que hoy tienen en sus manos. Con pensar que la perspectiva del resurgir de una España mejor de la que hemos venido contemplando estos años, está en razón directa de la justicia y escrupulosidad que pongan en la depuración del Magisterio en todos sus grados, está dicho.
El carácter de la depuración que hoy se persigue no es sólo punitivo, sino también preventivo. Es necesario garantizar a los españoles que con las armas en la mano y sin regateos de sacrificios y sangre salvan la causa de la civilización, que no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar, a los envenenadores del alma popular, primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo y han sembrado de duelo la mayoría de los hogares honrados de España. No compete a las Comisiones depuradoras el aplicar las penas que los Códigos señalan a los autores por inducción, por estar reservada esta facultad a los Tribunales de Justicia, pero sí proponer la separación inexorable de sus funciones magistrales de cuantos directa o indirectamente han contribuído a sostener y propagar a los partidos, ideario e instituciones del llamado "Frente Popular".
Los individuos que integran esas hordas revolucionarias, cuyos desmanes tanto espanto causan, son sencillamente los hijos espirituales de catedráticos y profesores que, a través de instituciones como la llamada "Libre de Enseñanza", forjaron generaciones incrédulas y anárquicas. Si se quiere hacer fructífera la sangre de nuestros mártires, es preciso combatir resueltamente el sistema seguido desde hace más de un siglo, de honrar y enaltecer a los inspiradores del mal, mientras se reservaban los castigos para las masas víctimas de sus engaños.
Tres propuestas pueden formular las Comisiones depuradoras conforme a la Orden de 10 de noviembre, a saber:
1º. Libre absolución para aquellos que, puestos en entredicho, hayan desvanecido los cargos de haber cooperado directa o indirectamente a la formación del ambiente revolucionario.
2º. Traslado para aquellos que, siendo profesional y moralmente intachables, hayan simpatizado con los titulados partidos nacionalista vasco, catalán, navarro, gallego, etc., sin haber tenido participación directa ni indirecta con la subversión comunista-separatista.
3º. Separación definitiva del servicio para todos los que hayan militado en los partidos del "Frente Popular" o Sociedades secretas, muy especialmente con posterioridad a la revolución de octubre, y, de un modo general, los que perteneciendo o no a esas agrupaciones hayan simpatizado con ellas u orientado su enseñanza o actuación profesional en el mismo sentido disolvente que las informa.
Las Comisiones depuradoras, al dirigirse a cualquiera autoridad o particular en demanda de informes, deberán hacerles presente la gravísima responsabilidad en que incurren para con Dios y con la Patria ocultando determinados extremos, cuando no llegando a falsear los hechos, valiéndose de reprobables reservas mentales o sentimentalismos extemporáneos. También se ha de combatir y de hacer público, para perpetua vergüenza del que en tal falta de ciudadanía incurra, el nombre de quienes aleguen indebidamente desconocer los hechos o las personas sobre los que se interesen informes. Sería indigno que al heroísmo de nuestros oficiales, soldados y voluntarios que en las líneas de fuego desafían a la muerte soñando con una España mejor, correspondieran con la cobardía y falta de valor cívico las personas que gozan de la paz de las retaguardias.
Si todos cuantos forman parte de las Comisiones depuradoras se compenetran de esta manera de pensar y la transmiten en patriótico contagio a aquellos que han de coadyuvar a su labor con sus informes, es cosa segurísima que antes de mucho tiempo, en esta España que hoy contemplamos destruída, empobrecida y enlutada, una vez restaurado su genio y tradición nacional, veremos amanecer en alborada jubilosa un nuevo siglo de oro para gloria de la Cristiandad, de la Civilización y de España."
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Esta circular de José Mª Pemán es un extracto de un anexo que fue incorporado a la Revista de Orientación pedagógica atenas,Nº 67, año 8º, edición de marzo de 1937, y dirigida al Magisterio en España. Ver páginas 18-19 del e-book:
ENLACES DE INTERES:
Documentales sobre la Guerra Civil española:
FUENTE: Textos extraidos de El blog http://abelgalois.blogspot.com.es 
"érase una vez Niels H. Abel y Evariste Galois"
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