26 de enero de 2015

Los reyes de la monarquía astur impulsaron la peregrinación a Santiago

Asturias y el origen de la ruta jacobea

Entre los siglos IX y XIII, antes de convertirse en una ruta exclusivamente religiosa, el camino servía también para intereses políticos. Los nuevos reinos cristianos vieron en el descubrimiento de la tumba de Santiago y la peregrinación una forma de consolidar los territorios reconquistados, a la vez que aseguraban su hegemonía con la unión del poder civil y el religioso. http://arquehistoria.com
La monarquía astur impulsó la peregrinación a Santiago y difundió la creencia que vincula al apóstol con España

Estatua de Alfonso II en Santiago.
Nadie pone en duda la importancia que la peregrinación y el camino de Santiago han tenido en toda la cultura y cristiandad occidental, ni la vigencia que aún mantienen en este siglo XXI, en el que cada año miles de peregrinos siguen recorriendo el camino movidos por quién sabe qué creencias o motivos. En estos tiempos en los que algunas comunidades hacen gala de su singularidad y presumen de raigambre histórica, bueno será recordar el papel fundamental y primigenio que Asturias, a través de los reyes de la monarquía astur, tuvo no sólo en la proyección del camino de Santiago, sino, y lo que es menos conocido, en la propia "invención" de la relación del apóstol Santiago con España.
Es sabido que el primer impulso a las peregrinaciones a Santiago de Compostela, fenómeno sin igual en la historia medieval europea, lo dio nuestro rey Alfonso II y que Alfonso III, último de los reyes astures, fue un gran defensor de la sede compostelana, por citar sólo a los dos monarcas que intervinieron en la construcción de las primeras iglesias levantadas en Compostela. Así lo reconocía hace poco Víctor Manuel Vázquez Portomeñe, exconsejero de la Xunta de Galicia e impulsor del plan Xacobeo 93, en una entrevista publicada en este diario el pasado 17 de agosto.
Pero para que en 829 fuera aceptado en el Reino de Asturias, y posteriormente en otros territorios de la cristiandad, que el apóstol Santiago estaba enterrado en una tumba recién descubierta en Compostela hubo que preparar el terreno con anterioridad, y en esa labor también fue fundamental la tarea llevada a cabo por la Iglesia y la Monarquía astur. Antes del siglo VIII, en cuyo comienzo fundó Pelayo el Reino de Asturias, no se había relacionado al apóstol Santiago el Mayor, hijo del Zebedeo y hermano de Juan, con la Península Ibérica, en las denominadas "sortes apostolicae", o el reparto del mundo hecho entre los apóstoles para la predicación del Evangelio de Jesucristo.

El rey Mauregato
Mauregato y el patrono. 
En el reinado de Mauregato (783-789) fue escrito un himno en honor a Santiago (titulado en latín: "O Dei verbum") en el que se declaraba al apóstol Santiago patrono de España. Dicen sus versos: "Oh muy digno y muy santo apóstol, dorada cabeza refulgente de Hispania, sé nuestro protector y natural patrono evitándonos la peste, sé nuestra salud celeste, aléjanos siempre la enfermedad, las heridas, los males, acompaña favorable y piadoso a la grey a ti confiada, y bondadoso pastor a nuestro rey, al clero y al pueblo, para que con tu auxilio disfrutemos de los goces celestes, alcanzando los reinos revistamos la gloria, y por ti evitemos el infierno eterno".
Cuando fue escrito este himno, la Iglesia asturiana, en la que era figura destacada el monje Beato de Liébana, rebatía al arzobispo de Toledo, de nombre Elipando, que Cristo fuera hijo adoptivo de Dios, erigiéndose en defensora de la ortodoxia cristiana frente a la herejía sostenida por iglesia mozárabe hispana. El primado de Toledo, Elipando, contestó entonces orgulloso y ofendido: "Nunca se ha oído que los lebaniegos enseñen a los toledanos". En la polémica y herejía adopcionista llegaron a intervenir, aparte de los reyes astures, particularmente Alfonso II, el emperador francés Carlomagno y los papas Adriano I y León III, dando siempre la razón a la iglesia asturiana frente a la toledana.
Con estos antecedentes, no es extraño que Alfonso II se apresurara a viajar desde Oviedo a Compostela en cuanto tuvo noticia de la "invención" -palabra utilizada acertadamente por Sánchez-Albornoz para referirse a este hecho, pues el término latino "inventio", de la que deriva, significa tanto hallazgo como invención- del sepulcro del apóstol Santiago. Tal descubrimiento se produjo cuando regía la sede de Iria, a la que pertenecía el lugar de Compostela, el obispo Teodomiro, que fue quien informó de la noticia a nuestro rey, el ovetense Alfonso II. 

Alfonso II de Asturias (c. 760–842), apodado el Casto fue rey de Asturias en dos periodos distintos: primero, en el año 783, y posteriormente, entre los años 791 y 842, en que falleció.
Durante su reinado, que abarcó un periodo de cincuenta y un años, se consideró descubierta en Compostela la mítica tumba del Apóstol Santiago. Libro digitalizado por Google. Retratos de los Reyes de España desde Atanarico hasta nuestro católico monarca don Carlos III. Manuel Rodríguez. Editado por J. Ibarra. 1788. http://es.wikipedia.org
Lás lágrimas del monarca. 
El documento más antiguo que nos trasmite estos hechos es el que recoge la donación realizada por Alfonso II el 4 de septiembre de 829 del espacio comprendido en un radio de tres millas en torno a la iglesia que mandó construir para venerar al apóstol Santiago. En ese mismo documento se dice que el rey Alfonso, con los magnates de su palacio, peregrinaron a Compostela una vez enterados del descubrimiento de la tumba de Santiago, ante la cual, se postraron y la adoraron con "lágrimas y múltiples preces".
Pese a que la "Historia Compostelana", obra escrita entre 1120-1149, sitúa el descubrimiento de la tumba de Santiago hacia 813, para hacer posible que la visitara Carlomagno, muerto a comienzos de 814, no hay ninguna duda de que la fecha real de tan trascendental suceso estuvo próxima a ese septiembre de 829, en el que Alfonso viajó a Compostela. Aparte del documento ya citado, en el que se atribuye un papel fundamental al obispo Teodomiro, que no empezó a regir la sede de Iria hasta mediados de la década de 820, otra fuente histórica más antigua que la "Compostelana", el llamado "Cronicón Iriense", escrito en Compostela hacia el año 1080, cuenta también que el hallazgo del sepulcro de Santiago habría tenido lugar durante el episcopado de Teodomiro, a quien califica de noble y santo varón, a quien Dios quiso revelar donde estaba enterrado el apóstol. El obispo dio noticia de ello al rey Alfonso, otro santo varón, en palabras del "Cronicón", que acudió espontáneamente y con suma reverencia a rezar ante el apóstol Santiago. Allí, con lágrimas e incesantes oraciones, le ofreció muchos bienes y un coto a su iglesia.
El trayecto seguido por Alfonso II y su comitiva desde Oviedo a Santiago de Compostela es, con toda propiedad, el más primitivo de los caminos, pero en rigor histórico hay que decir que no hay ninguna documentación del itinerario seguido ni del tiempo empleado en la marcha. La que hoy se considera como la ruta más antigua a Santiago, desde Oviedo, que pasa por Cornellana, Salas, Tineo, Pola de Allande, Grandas de Salime, Fonsagrada?, no aparece consolidada como tal camino de Santiago hasta comienzos del siglo XIII, cuando el rey Alfonso IX lo recorrió e impuso la obligación de que pasara por Tineo y el monasterio de Obona. No obstante, tal camino tenía un origen muy antiguo, pues con ligeras variantes era el mismo que desde tiempos del Imperio Romano unía "Lucus Asturum", antigua población astur junto a la actual de Lugo de Llanera, con "Lucus Augusti", el Lugo de Galicia, y continuaba hasta "Iria Flavia", junto a Padrón, cabeza de la sede episcopal a cuyo territorio pertenecía Compostela. 

“La ruta jacobea del Camino del Norte recorre la cornisa cantábrica de Irún a Santiago. En Asturias se divide en dos ramales: el Camino de la Costa y el Camino Primitivo. http://www.jacobeo.net/caminodelnorte
Pueblo elegido por Dios. 
En el conocido como "testamento de Alfonso II" o donación hecha por este monarca a la Iglesia de Oviedo, el 16 de noviembre de 812, se dice que Dios "amante de la justicia antes del comienzo de los tiempos, en verdad desde el comienzo de ellos distribuyes reyes, leyes y juicios a los pueblos de la tierra para alcanzar la justicia". Por voluntad divina, dice el citado "testamento", fue librado Pelayo de la derrota por los árabes, con la que había castigado la "arrogante jactancia" del reino de los godos, y lo había elevado al rango de príncipe y así "luchando victoriosamente, abatió a los enemigos y defendió, vencedor, al pueblo cristiano y astur, dándoles gloria". En el mismo documento, destaca Alfonso II a su padre, "el muy ilustre hijo de su hija [de Pelayo], Fruela, [que] fue honrado con la corona del reino". Hay una muy clara intención en este importante documento de Alfonso II, de tono muy providencialista, en presentar al pueblo cristiano y astur como los elegidos por Dios para vencer a los enemigos y "darles la gloria".
En la misma línea providencialista, el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago era un nuevo espaldarazo de la Providencia al proyecto político y religioso del reino de Alfonso II. Este monarca había creado una sede regia en Oviedo con la que trató de prestigiar y defender su iglesia frente a la mozárabe de Toledo, cuyo titular Elipando había cuestionado la autoridad y ortodoxia de los cristianos del Norte que se oponían a la dominación musulmana. La "Crónica Albeldense", terminada de escribir en 883, confirma estas intenciones de Alfonso II, cuando dice de él que "instauró tanto en la Iglesia como en el Palacio el orden que había en Toledo". Que el Reino de Asturias tuviera en su territorio las reliquias de un apóstol suponía un privilegio y una distinción, desde el punto de vista cristiano, de la que sólo gozaban Roma y Jerusalén, de ahí su gran importancia.              
Lauda sepulcral de Teodomiro, descubierta en las excavaciones de la catedral compostelana.
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