7 de enero de 2015

La Historia del Campoamor, el gran teatro de Oviedo (Asturias)

UNA DE LAS JOYAS MÁS PRECIADAS DE OVIEDO.
Plaza de la Escandalera después de 1904, tras la construcción de las conocidas Casas Conde (en primer término a la izquierda), proyectadas por la Guardia Civil. A la derecha del teatro, la antigua cárcel de mujeres de la Galera, el edificio de viviendas (1905), que asoma tras está, es obra de Manuel Busto.
El Teatro Campoamor se encuentra situado en la Calle Pelayo y fue construido entre 1883 y 1892 por J. López Salaberry y Siro Borrajo Montenegro, sobre los terrenos que había ocupado el convento de Santa Clara. Su construcción se debió al ruinoso estado de la antigua Casa de Comedias del Fontán. http://el.tesorodeoviedo.es
El Teatro Campoamor en los primeros años del siglo XX. La fachada sigue el proyecto de Salaberry y Siro pero con algunas modificaciones hechas por J.M. de la Guardia: las puertas de la planta baja, los detalles decorativos, las esculturas encargadas a Cipriano Folgueras y la verja que cierra el jardín al sur. Imagen perteneciente al Archivo Municipal de Oviedo.
http://www.teatrocampoamor.es.
OVIEDO QUIERE UN “NUEVO TEATRO”.
El Oviedo que vio nacer el Campoamor discurría en el interior de la muralla medieval y en el ensanche comercial barroco de El Fontán. Los ovetenses se reunían en la Catedral y en el cercano casino, situado en el palacio de Valdecarzana, paseaban por la calle Cimadevilla, la vía comercial por excelencia, estudiaban en la Universidad y asistían a los espectáculos que se ofrecían en el Corral de comedias de El Fontán que, construido a finales del siglo XVII y aunque remodelado a mediados del siglo XIX, se había convertido en un “destartalado y frío teatro” como lo describía D. Fermín Canella.
La calle Cimadevilla a finales del siglo XIX. Fotografía obtenida en Juan de Lillo,
Oviedo, Crónica de un siglo. Tomo I, 1860-1910.
La modernidad llega a la ciudad. El Ayuntamiento es el promotor de nuevos espacios como la apertura de las calles Fruela y Uría para enlazar la ciudad con la estación de ferrocarril del Noroeste. Serán las elegidas por la nueva y emprendedora burguesía para situar sus lujosas viviendas, palacetes y negocios. Por estas nuevas vías circulaban diligencias y tranvías urbanos de tracción animal para viajeros y viajantes.
Clarín publica La Regenta. El ferrocarril, y el teléfono llegan a Oviedo, la luz eléctrica sustituye al viejo alumbrado de gas y se crea el depósito de aguas del Fresno. La vida comercial se fomenta con la iniciativa pública: se construyen los mercados de Trascorrales, del 19 de Octubre y de El Progreso. Se crean numerosas escuelas, mataderos y macelos.
La música y la ópera formaban parte muy importante del ocio de los ovetenses. Debido al deterioro de El Fontán, las funciones operísticas se celebraban también en el teatro-circo de Santa Susana. Comenzaron a alzarse las primeras voces demandando un nuevo teatro como los que estaban construyéndose en muchas ciudades españolas, y a los que los ovetenses miraban con admiración.
Eran modernos teatros a la italiana o coliseos, ideados por y para la burguesía, cómodos y seguros, con amplio aforo y salones de recreo. El modelo a seguir por los teatros españoles levantados a finales del siglo XIX sería el madrileño Teatro de la Comedia, el más moderno del momento, diseñado por Agustín Ortiz de Villajos e inaugurado en 1875.

La calle Uría a principios del siglo XX. Fotografía obtenida de Manuel F. Avello,
En busca del Oviedo perdido.
LOS PRIMEROS PASOS
El consistorio, presidido por José Longoria Carvajal, no sólo escucha la demanda, sino que forma parte de ella. En 1876 crea una comisión encargada de ejecutar las acciones oportunas para conseguir un nuevo teatro para Oviedo. El entusiasmo inicial se apaga y no toma nuevo impulso hasta 1882, año en el que el Ayuntamiento publica la convocatoria de concurso público para la construcción del “Nuevo Teatro”. El único proyecto presentado fue el de los jóvenes arquitectos D. José López Salaberry y D. Siro Borrajo Montenegro. Logra gran éxito entre los técnicos consultados y los ovetenses.
Comienza la búsqueda de emplazamiento entre los terrenos propiedad del Ayuntamiento de Oviedo que se habían obtenido tras las desamortizaciones de mediados del siglo XIX. Es aceptada la propuesta del arquitecto municipal De la Guardia para situarlo en los terrenos de la huerta del convento de Santa Clara, espacio amplio que permitiría levantar un edificio exento junto a un moderno mercado de El Progreso.
Terrenos elegidos para la ubicación
del “Nuevo Teatro” según esquema publicado por Sergio Tomé en Oviedo. La formación de la ciudad burguesa. 1850-1950.
DEL PROYECTO DE 1882 A LA INAUGURACIÓN.
El desaparecido foyer del Teatro Campoamor. Se observa la rica decoración ecléctica y las lámparas eléctricas. No se permitía fumar “en atención a las damas”. Procedencia de la imagen: Archivo Fontela, obtenida de VV.AA., Teatro Campoamor, un siglo de cultura.
Siro Borrajo Montenegro y José López Salaberry proyectan en 1882 un teatro moderno, bello, y seguro. Moderno, con planta de herradura alabada por su buena acústica, se inspira en el Teatro de la Comedia de Madrid, incorporando columnas y antepechos de hierro colado en los palcos y amplios salones que sustituyen a los estrechos pasillos en curva de los viejos teatros. Como gran novedad, introduce la iluminación eléctrica.
Seguro, con amplias y numerosas escaleras para facilitar la evacuación del público y con escenario aislado de la sala para evitar la propagación de los posibles incendios tan frecuentes en la época.
Bello, con una fachada tratada como la de un palacio del renacimiento italiano en la que destacaban las esculturas de La Comedia y La Tragedia de Cipriano Folgueras.
El desaparecido foyer del Teatro Campoamor. Se observa la rica decoración ecléctica y las lámparas eléctricas. No se permitía fumar “en atención a las damas”. Procedencia de la imagen: Archivo Fontela, obtenida de VV.AA., Teatro Campoamor, un siglo de cultura.
En la decoración del interior, intervienen numerosos artistas asturianos que embellecen el foyer y los vestíbulos con ricos artesonados, grutescos, molduras y estucos imitando mármoles, metales y maderas nobles. El Ayuntamiento contrató a los prestigiosos escenógrafos Busato y Muriel para la realización de los decorados, que serían montados por el más destacado maquinista de la época Egidio Piccoli, quien también diseñó el escenario. El éxito de la obra de Busato convence al consistorio encargándole además, la pintura de la cúpula y la realización del telón de boca del escenario. 
El arquitecto municipal J.M. de la Guardia como director de las obras y Conservador del Teatro Campoamor, aporta sus propias modificaciones al proyecto original: sustituye la verja que cerraba la arquería de acceso de la fachada principal por puertas, amplía el aforo, diseña la rejería de la escalera y de los palcos, dota de calefacción al edificio, mejora los servicios de agua y perfecciona las medidas de seguridad contra incendios. Se ocupa también de mejorar y embellecer el entorno del teatro creando una escalinata y la verja que delimitaba el jardín situado al sur del teatro.
Imagen de las oficinas que la Filarmónica instaló y ocupó en el Campoamor entre 1916 y 1934. Obtenida de VV.AA.,
Teatro Campoamor, un siglo de cultura.
Un nombre para el “Nuevo Teatro”.
El nombre del teatro fue propuesto en la sesión municipal del 10 de mayo de 1890 por Leopoldo Alas “Clarín”, autor de la novela La Regenta y concejal del Ayuntamiento de Oviedo en ese período. Propuso que el “Nuevo Teatro”, como se conocía, debía llevar el apellido del célebre poeta naviego Don Ramón de Campoamor, el más popular en la España de fines del siglo XIX y gran político. Fue aceptado por unanimidad.

La inauguración.
El 17 de septiembre de 1892 es inaugurado el Teatro Campoamor, siendo alcalde D. Francisco Secades, con la ópera Los Hugonotes de Meyerbeer. La prensa se hace eco del acto: lo más selecto de la sociedad asturiana queda impresionada por el gran derroche de oro y luz.
El poeta Campoamor es invitado a la ceremonia de inauguración del teatro, pero no asiste. En su lugar, envía a la ceremonia a su hermano Leandro y hace una donación de mil pesetas para los pobres de la ciudad, que es repartida entre cuatro parroquias de Oviedo.
Imagen de sala del Campoamor tras la reforma de 1926 y antes de su destrucción en 1934. Obtenida de VV.AA.,
Teatro Campoamor, un siglo de cultura.

LA SOCIEDAD FILARMÓNICA Y LAS REFORMAS DEL TEATRO.
La centenaria Sociedad Filarmónica de Oviedo es fundada en 1907 con el fin de organizar conciertos y afianzar y consolidar la afición musical de la ciudad. Formaban parte de ella como promotores y socios las más destacadas personalidades del momento. La calidad de los conciertos ofrecidos y el temprano prestigio alcanzado entre el numeroso público asistente hizo pensar a la Filarmónica en la posibilidad de contar con un teatro propio pero el Ayuntamiento, que pasaba en 1916 por dificultades económicas, le cede el arriendo del Campoamor a cambio de un préstamo en metálico, el reparto de los beneficios a partes iguales y la realización de obras en el teatro.
Ese mismo año, la Sociedad instala sus oficinas en el coliseo, añade una fila de butacas hacia el lugar que ocupaba la orquesta, habilita el foyer para restaurante, instala un café en la planta baja y reforma el sistema de alumbrado.
Diseño de la fachada proyectada por Gabriel de la Torriente. Archivo Municipal de Oviedo.
La gran reforma de 1926
Durante la alcaldía de Fernández Ladreda se hace cargo del subarriendo del Campoamor Constantino Fernández Arango. En estos momentos la Sociedad Filarmónica decide acometer obras destinadas a la ampliación del aforo del teatro con proyecto del arquitecto E. Rodríguez Bustelo.
Se ganan 300 localidades más con la introducción de la orquesta bajo el escenario y sustituyendo varias plateas por butacas. Las escaleras laterales se convierten en dos plateas.
En la primera planta se suprimen los palcos, excepto el reservado a la alcaldía, y se forma un anfiteatro de hileras de butacas.
La polémica reforma provocó el descontento de los ovetenses hasta tal el punto que el alcalde Fernández Ladreda, presentó su dimisión.

El Cinematógrafo
El Campoamor se destina a “ópera, zarzuela, drama, comedia, conciertos, funciones de prestidigitación y demás espectáculos análogos” (según las condiciones de subasta del arriendo de 1892), pero la necesidad de rentabilizar el edificio hace al Ayuntamiento autorizar la instalación en 1915 del cinematógrafo. El cine mudo será sustituido por el sonoro en 1929. El equipo de cine es renovado en 1930 con la instalación de un Western Electric, el mejor de la época.
Teatro Campoamor tras el incendio sufrido durante la Revolución de 1934. Imagen perteneciente al Archivo Municipal de Oviedo.
EL INCENDIO Y LA RECONSTRUCCIÓN
Durante la Revolución de Octubre de 1934 el Campoamor es incendiado por las fuerzas gubernamentales para evitar el ataque del cercano cuartel del convento de Santa Clara por parte de los revolucionarios. Quedaría reducido a cuatro ennegrecidos muros que acogían en su interior un amasijo de hierros.
El primer proyecto de reconstrucción de 1936 viene de la mano del alcalde D. Plácido Álvarez-Buylla y de los técnicos municipales Francisco Casariego, Rodríguez Bustelo -arquitectos- y Sánchez del Río –ingeniero-, que resultó totalmente rompedor con la fisonomía original del teatro. Nunca llegó a realizarse pero marcará la línea a seguir.
El proyecto definitivo será firmado por el entonces arquitecto municipal Gabriel de la Torriente en 1942. Una moderna estructura de hormigón sustituyó a los muros con excepción de la fachada; se elevó un ático que ampliaba a 1.500 butacas el aforo; se creó una sala de fiestas en el sótano y se recuperaron las plateas de la sala devolviendo al teatro un aspecto similar al original. Se amplía el escenario y se dota al teatro de foso y contrafoso. En torno a la torre de la caja escénica se reparten los camerinos. En el sótano se dispusieron los servicios de calefacción, ventilación, salón de profesores, sastrería y atrezzo. El suelo del patio de butacas, fabricado en madera, se elevaba mediante tres gatos hidráulicos que lo sitúan al mismo nivel del escenario dando lugar a una gran pista en la que se celebraban bailes.
Las dificultades económicas, propias de la España de postguerra ralentizan las obras. Los fondos necesarios se consiguieron gracias al empeño del alcalde D. Manuel García Conde.
A escasos meses para su reinauguración se encarga un busto del poeta Ramón de Campoamor en merecido homenaje a quien da su nombre al teatro y que reemplazaría la pintura y tapiz que lucían en el primitivo coliseo. Fue realizado por el escultor ovetense Víctor Hevia Granda
A principios de agosto era colgada de la bóveda de la sala la espectacular lámpara de estilo isabelino que aún hoy resplandece. Realizada en bronce y cristal, puede fecharse a finales del siglo XIX o principios del XX.
Imagen-1
Imagen-2
Imagen -1 y Imagen-2 - Planta baja y sección longitudinal del proyecto realizado por Gabriel de la Torriente. Imágenes obtenidas de la Revista Nacional de Arquitectura, “Teatro Campoamor, Arq. Gabriel de la Torriente”, nº 104, Agosto de 1950. 
La reinauguración
El 18 de septiembre de 1948 se reinaugura el Teatro Campoamor, nuevamente con ópera, con la obra Manón de Massenet, en la que interviene la joven Victoria de los Ángeles. La temporada corrió a cargo de la compañía operística del italiano Ercole Casali.
Desde entonces y hasta la actualidad, la Temporada de Ópera ovetense nunca ha faltado a su cita anual comenzando con las fiestas de San Mateo de Oviedo en el mes de septiembre.
Los ovetenses que asistieron a la sesión inaugural quedaron sorprendidos por el aspecto que lucía el nuevo Campoamor, muy bien reflejado en el folleto entregado a los asistentes escrito por el periodista Manuel Fernández, padre del cronista ovetense Manuel Fernández Avello, en el que se recogía la historia del teatro y se mostraba la admiración por el recién inaugurado coliseo.
Sala en obras, 1986. Imagen obtenida de VV.AA., Teatro Campoamor, un siglo de cultura.
LA RESTAURACIÓN.
Tras muchos años en activo, el Campoamor sufre grandes deterioros. En 1982, se oyen voces reclamando el arreglo de las anomalías detectadas en el coliseo. El mal estado de la instalación eléctrica y el hecho de que las cortinas carecieran de tratamiento ignífugo ponía en serio peligro de incendio al teatro.
La necesaria renovación llega en 1983, durante la alcaldía de D. Antonio Masip, de la mano del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU), al incluir al Campoamor dentro del Plan de Rehabilitación de Teatros Antiguos. El proyecto es encargado a los arquitectos Pedro Casariego Hernández-Vaquero y Fernando Nanclares en 1985. Tras un primer estudio, se detectan problemas estructurales en el edificio que retrasan las obras hasta 1986. Se refuerzan estas debilidades y se renueva la instalación eléctrica, fontanería, calefacción y se crea un completo sistema contra incendios. 
Las cubiertas planas, cuyo deterioro era causa de numerosos desperfectos en el interior, se sustituyen por azoteas del tipo “cubierta invertida” según palabras de los propios arquitectos. Se limpia la fachada y se trata la piedra.
Salón de Té en obras, 1986. Imagen obtenida de VV.AA.,Teatro Campoamor, un siglo de cultura.
En el sótano se concentra la obra de mayor envergadura, con la demolición de la antigua sala de fiestas Carillón, habilitando en su lugar una distribución que configura tres salas polivalentes de distinto tamaño.
El vestíbulo se compartimenta en dos espacios diferentes. Se reduce el Salón de Té y se renuevan las carpinterías exteriores de los ventanales con un diseño similar al primitivo recuperando el sentido de verticalidad que tenía el proyecto original al eliminar la división horizontal que tenían en el centro.
Se amplía el foso y el escenario gana en altura. En la sala, se restauran las pinturas y elementos ornamentales, se elimina la moqueta dejando visto el suelo de madera y se coloca una alfombra en el pasillo central. Los gatos hidráulicos que elevaban el suelo son recuperados.
Nuevamente, el 6 de septiembre de 1986, el Campoamor se reinaugura con Antología de la Zarzuela, contando con la interpretación de tenor Placido Domingo y de la soprano asturiana Josefina Arregui.
El tenor Plácido Domingo y la soprano asturiana Josefina Arregui en la función de reapertura del Campoamor el 6 de septiembre de 1986. Imagen perteneciente al archivo del diario La Nueva España, obtenida de VV.AA., Teatro Campoamor, un siglo de cultura.
FUENTE:  http://www.teatrocampoamor.es
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3 comentarios:

  1. Buenas noches, me dirijo a Vd. después de haber leído tan interesante articulo, en la medida en que me pueda ayudar. Me he enterado que mi tío (Jesús Menéndez) cantó en el Teatro en la ultima representación antes de la Guerra Civil. Me gustaría tener alguna información sobre en tema. Le doy las gracias de antemano.

    Miguel Angel Fabio Menéndez Martinez
    focin@hotmail.com

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  2. Buenos días. Recuerdo el teatro como cine "de pago" cuando era niña. Tengo interés en saber en qué fecha y que película fue la última que se proyectó teniendo el teatro este servivio de cine comercial. Si tiene esta información le agradecería me lo indicara en la siguiente dirección mailboxseveral@gmail.com Gracias anticipadas en todo caso y sobre todo gracias por las interesantes aportaciones de su blog. María A.

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