6 de marzo de 2017

La Feria Internacional de Muestras de Asturias pudo complementarse con la I Exposición Agropecuaria en el campo de La Florida

Primo de Rivera retiró la subvención a la Feria Internacional de Muestras
El dictador nacionalista español Primo de Rivera.
El dictador puso el certamen en apuros económicos a pesar de la importancia de la quinta edición, complementada con la primera Exposición Agropecuaria en La Florida
Jaime de Borbón y Battenberg (1908-1975)
Un año antes de su anunciada por inevitable caída, el dictador Miguel Primo de Rivera, aunque pasó por Gijón y no cesó de elogiar las instalaciones de la Feria Internacional de Muestras de Asturias y de la primera Exposición Agropecuaria en La Florida, al año siguiente retiró la subvención estatal de cien mil pesetas, lo que puso en graves dificultades para la organización de la sexta edición. Durante su mandato, no obstante, además de la electrificación de Pajares iniciada por Cambó, innegable resulta que las comunicaciones mejoraban en Asturias, con la apertura también de la carretera entre Asturias y León por el puerto de San Isidro, con la inauguración complementaria del belvedere en el mirador de La Braña. Asimismo se planteaba ya en 1928, la necesidad de construir una autopista entre Oviedo y Gijón, de acuerdo con el proyecto realizado por los ingenieros Sánchez del Río y Corujedo, cuyo presupuesto ascendía a doce millones de pesetas para veintisiete kilómetros de trazado. Sin embargo, medio siglo fue preciso esperar para hacerla realidad porque las necesidades reales de Asturias siempre son unas y las prioridades de los políticos, otras. Y nunca hay que olvidar que resultó una aportación fundamental para la formación docente de la clase obrera la puesta en funcionamiento en 1929 de la Fundación Revilla-Gigedo en El Natahoyo, con la matriculación de los primeros ciento veinte alumnos tras una rigurosa selección, a base de gramática y aritmética. Sin cultura, nunca hay futuro.

El Trasatlántico ALFONSO XIII en El Musel.
Clausurada la Universidad de Oviedo por las protestas estudiantiles. Mientras algunos políticos socialistas y sindicalistas pactaban con el dictador Primo de Rivera, otros se sentían insultados e injuriados ante la falta de libertades, la censura previa y las caprichosas leyes sin rigor jurídico alguno. No eran ajeno a todos aquellos desmanes ni una representación importante de los militares, ni tampoco los intelectuales y Miguel de Unamuno -desde sus destierros en Fuerteventura, Paris y Hendaya, tras haber sido destituido como rector de la Universidad de Salamanca- respaldó la oposición de todos aquellos que estaban en contra del citador, así como también de los estudiantes que fundaron la Federación Universitaria Española (F.U.E.), rebelión que se extendió a la mayoría de los centros universitarios españoles, por lo que fueron clausurados, entre ellos la Universidad de Oviedo.
Miguel de Unamuno
"Que las cosas se hagan" era la máxima del dictador Primo de Rivera, pero, aunque fuese a su manera, sus promesas y palabras se las llevaban los vientos -con su proyecto de Constitución antiliberal y antidemocrática rechazada por una gran mayoría del pueblo español que encaminaba a aquel régimen hacia la destrucción- que, no obstante, soplaban de popa para la economía española.
La Feria Muestras fue complementada con la I Exposición Agropecuaria. Las advertencias de Romualdo Alvargonzález Lanquine sobre el futuro incierto de la Feria Internacional de Muestras de Asturias, en Gijón, no tardaron en vislumbrarse en el horizonte. Ya en 1927, el alcalde Emilio Tuya reconoció que la organización de la cuarta edición había estado en peligro, a causa de las dificultades económicas, aunque el respaldo de participación popular fue espectacular, a lo largo de los días del 10 al 25 de agosto que duró el certamen en Los Campos Elíseos. Al año siguiente, el Club de Tenis se desplazó hacia Somió y así pudo complementarse la Feria Internacional de Muestras de Asturias pudo complementarse con la I Exposición Agropecuaria en el campo de La Florida, por lo que el recinto ferial pudo ser ampliado hasta los treinta y ocho mil metros cuadrados realizándose transacciones económicas que superaron el millón y medio de pesetas. Además de nuevo recinto también se estrenó otro himno ferial con música del maestro Jacinto Guerrero y letra de Alfredo Alonso.
Jacinto Guerrero (Ajofrín, Toledo, 1895 – Madrid, 1951)
Desajustes intestinales en una comida a la que asistieron el dictador y Franco. No faltó tampoco la asistencia oficial del dictador Miguel Primo de Rivera, segundo marqués de Estella y Grande de España, a quien acompañaban sus hijas Pilar y Carmen. Procedente de La Coruña fue recibido por las autoridades en la carretera de Villaviciosa y después encontró su gratificante solaz en el pabellón de Santa Catalina. Allí cenó y mantuvo la manida frase tan queda bien de "no haber encontrado jamás una reunión tan elegante y nutrida frente a un panorama de costa tan bello". Después, se trasladó al "Teatro Dindurra" para gozar del arte lírico de la mezzosoprano catalana Conchita Supervía.
No tuvieron tanta suerte gastronómica como en el Real Club Astur de Regatas, con el banquete en su homenaje que organizaron el día después en Oviedo, en el paseo de "El Bombé", al que asistió lo más rimbombante de la nobleza asturiana, además de Carmen Polo y su esposo Francisco Franco. En total, mil seiscientas setenta personas que fueron atendidas por ciento cincuenta camareros. El precio del menú fue de doce pesetas y cincuenta céntimos, pero se desconocen las causas por las que, a media pitanza, inoportunos desajustes intestinales obligaron al inmediato abandono de las mesas para acudir a los retretes. Las aglomeraciones fueron tremendas anta la escasez allí y en aquellos tiempos de este tipo de infraestructuras sanitarias.
Una panorámica de la Feria Agropecuaria en La Florida
Primo de Rivera dio prioridad financiera a las ferias de Sevilla y Barcelona. A pesar de que en la verbena de quinta Feria Internacional de Muestras de Asturias fue advertido de la necesidad de mantener el apoyo financiero estatal a la feria gijonesa, el dictador Miguel Primo de Rivera ya no acudió a la Feria Internacional de Muestras de Asturias el año de 1929, dado que había dado prioridad a las cuantiosas subvenciones públicas para las despilfarradoras ferias de Sevilla y Barcelona, por lo que puso todo tipo de excusas para retirar la aportación estatal de cien mil pesetas. No, obstante, a pesar de las dificultades económicas, la sexta edición pudo organizarse y fue inaugurada el diez de agosto. Quien sí acudió al evento fue el infante don Jaime de Borbón, que llegó al puerto de El Musel a bordo del trasatlántico "Alfonso XIII".
Sabido es que los mandatarios son expertos en complicar la vida a los ciudadanos, por lo que entonces marcaron un recorrido obligatorio para los automóviles que iban o regresaban del recinto ferial en los Campos Elíseos. El de ida partía de la calle Corrida, subía para la calle de Acisclo Fernández Vallín, continuaba por el paseo de Alfonso XII y, a la altura del "Teatro Dindurra" torcía por la calle de Covadonga, atravesaba la plaza de San Miguel, para tomar la calle de Uría y finalizar en la carretera hacia Villaviciosa. El retorno se hacía a través de la calle de Benito Pérez Galdós -hoy de Ezcurdia- y la avenida de Rufo Rendueles hasta entroncar de nuevo con la plaza de San Miguel a través de la calle de Capua.
Las azafatas del stand de Mantequerías Arias en la feria de 1928
El Ateneo Obrero mantenía una importante actividad cultural. A pesar de las dificultades políticas -gracias a la eficaz gestión de quienes fueron en aquellos tiempos presidentes del Ateneo Obrero, Secundino Felgueroso, Francisco de Orueta, Ramón Prendes del Busto y Javier Aguirre de Viar- por la prestigiosa tribuna del escenario de las casas de Veronda pasaron personalidades de la talla de Gregorio Marañón, Ramón Gómez de la Serna y Gabriel Miró. Años más tarde, el filósofo José Ortega y Gasset -quien allí adelantó el tema de su popular libro "El hombre y su circunstancia"- destacó la valentía del doctor Gregorio Marañón al haberse atrevido a tratar el entonces delicado tema de "Sexo y trabajo".
Conchita Piquer
Ajena a estos avatares intelectuales, Conchita Piquer, a la que tildaban de "una monada de criatura" arrasaba en el "Teatro Dindurra", donde también fueron presentadas en un espectáculo "Las piernas más bonitas de Berlín" -con vistas que previamente habían sido aprobadas por la censura oficial- que provocaban entre el personal lo que se definía como "el caos y la hipotenusa", con tanto lujo, tanta fastuosidad y la suntuosidad a raudales entre sedas, luz y alegría.
La procesión de la realidad social, económica y política iba por dentro, desde luego, en aquellos calamitosos y hasta apocalípticos años del final de la década de los veinte.
La Playa de San Lorenzo en Gijón
FUENTE: MANUEL DE CIMADEVILLA
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