12 de junio de 2013

La joya del prerrománico en Lena

SANTA  CRISTINA  DE LENA
JOYA DEL PRERROMÁNICO ASTUR
  
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Edificado no lejos de Felgueras y sobre La Vega del Rey, conservase afortunadamente el templo dedicado a San Pedro y San Pablo, erigido por el abad Flaino, como se lee en la inscripción votiva.
En el siglo XII había desaparecido el monasterio, si ha de creerse al Padre Argaiz, y la ermita en que paró la Iglesia con tierras y heredades que tiene el contorno, se anejaron al monasterio de San Salvador de Valdedios, por donación del emperador D. Alfonso VIII. No hemos podido comprobarlo, mas en el incendio del archivo de Valdedios en el año 1.348, pudo destruirse el privilegio a que se refiere Argaiz, y lo habrá el visto en alguna copia, so no es también que la tradición obtuvo la noticia; pero resulta indudable que en el siglo XV Valdedios poseía terrenos  próximos a Santa Cristina de Lena.  (1)
Atribuíase en el siglo XVI a Ramiro I la fundación del ermitorio, y haber construido por allí un palacio cuyas ruinas y cimientos se mostraban entonces el lugar que por sincopa llamaron “Paz del rey” así como Vega del Rey a la que esta cercana; tradición fortalecida por el hecho de que junto a las Iglesias del Naranco, de Ramiro I también y a las que se parece mucho en su ornamentación la de Santa Cristina hubiese dispuesto edificar el propio soberano “Patalia et balnca pulchra atque decora”, según cotáneos anales, pudiendo haberse elegido de igual suerte para estancia real en este lugar.
La semejanza identidad a veces, del templo de Santa Cristina con los otros fundados por Ramiro I, y en particular con el de Santa María del Naranco, erigido en el año 848 induce a creer próxima la fecha de esas construcciones, hipótesis aceptada por la mayoría de los arqueólogos que las estudiaron, y en donde se apoya la opinión general de que la capilla de Lena es obra del siglo IX.
Aislada sobre un cerro por el amor a la soledad, permanece después de diez siglos esa delicada labor del arte cristiano, donde místicas abejas susurrando oraciones, fabricaron la miel de su vida penitente.
La pequeña ermita se hace notar desde luego por su traza. Lo reducido de sus proporciones, su quebrada perspectiva que contribuyen a formar no ya los ángulos entrantes y salientes de los muros, sino treinta y dos contrafuertes prismáticos que la flanquean, ofrecen un conjunto en extremo agradable, cuya armonía interrumpe el moderno campanario que pesa en la fachada principal del oeste. En forma de cruz griega se agrupan cinco cuerpos de edificación, acusados perfectamente así en la base como en la elevación de fachadas.  


Descuella por su capacidad y altura el central, que es cuadrilongo, y al extremo de sus ejes están situados con simetría los otros cuerpos, mas bajos, menos capaces y de figura cuadrangular, el narthex o vestíbulo, a los pies de la ermita, en el testero el ábside y sendas capillas a los costados.
Un arco robusto, peraltado notablemente, da entrada a la iglesia por el narthex, de donde no pasaban los catecúmenos y los penitentes, pequeño recinto que, con el ábside y las capillas, tiene solo de área unos 2 x 1,79 metros  y esta cubierto con bóveda de cañón de muy poca altura, pues mide 2,30 metros desde el piso a la clave. Inmediatamente después hay un portalejo, flanqueado por dos edículos y encima de el y del narthex hallase emplazada una tribuna, con bóveda propia en el tramo que esta sobre el vestíbulo. A esta tribuna, destinada acaso a las mujeres, se sube por una escalera de doce gradas que se desarrolla en la nave única del templo.
Inclusa la medida del santuario, tiene una longitud la nave 7,50 metros por 4,70 de anchura, y aparece cubierta con bóveda de cañón seguido de medio punto, arruinada no se sabe en que tiempo, si bien consta que ya lo estaba en el siglo XVI, reconstruida hace pocos años. En toda la extensión de los muros laterales resaltan arcos de curva peraltada, sobre columnas de liso fuste y capiteles formados por el segmento inferior de una pirámide, invertido y tajado en triangulares facetas,  con un cordón por orla, así como la cima y base del capitel. Alternando en las facetas vense toscamente labrados leones y enigmáticas figuras vestidas de ropa talar, con una cayada en la mano,  exactamente iguales, (como si las fundieran, dice gráficamente el escritor), a las que en Santa María del Naranco exhornan los capiteles, idénticos también en su forma. Simulando estar pendientes de la cornisa por fajas donde hay esculpidos caballeros en actitud de combatir, caen sobre las enjutas de los arcos, medallones circulares, acordonados en la orilla, y con leones de relieve en su centro. Rompen el macizo de los muros en uno y otro costado de la nave los pequeños arcos que franquean el paso a las capillas, siendo muy de notar en la del norte el restaurado ajimez que la alumbra.
A mas de un metro se eleva sobre el piso norma el santuario que ocupa todo el ancho de la Iglesia, y a el se sube por dos escalerillas de siete peldaños, situadas una a cada extremo, entre las cuales, y al nivel de su primera grada, esta basado el altar. Separa el santuario de la nave no solo su elevación, sino el arco de triunfo que, construido con pobres materiales, recuerda sin embargo los lujosos arcos de triunfo de las Iglesias de Italia y de Oriente, coetáneas de las suyas. Compónese de tres arcos muy esbeltos a los que otros tres escárzanos se sobreponen como en la mezquita cordobesa, tapiados con un muro de sillarejo, en cuya parte central, y lo mismo en las enjutas, se ven a modo de celosías (transnna) tablas de mármol caladas en pequeños arcos de herradura y otras arábigas labores.
 

La arcada inferior tubo un antepecho que dejaba libre únicamente en los costados el hueco de las escalerillas, y parte de aquel permanece aun cerrando el arco central con tres losas, mas anchas las de los lados que la de en medio y todas esculpidas a manera de fajas perpendiculares cargadas de cruces, estrellas y otras molduras. En el borde superior tiene grabada en caracteres isidorianos, con algunas siglas, una leyenda que aun no ha podido descifrarse por completo.
En la primera y tercera losa, dice las letras de resalto: + OFFERET FLAINUS ABBA IN HONORE APOSTOLOrum Dei + sanCtoRum PETRI PAULI. Y en la piedra del centro, en caracteres rehundidos + ANTISTITA ó ANTISTITAM, que parece ser el principio de un tercer epígrafe ininteligible, grabado a su izquierda en dirección vertical.  (2)
En el fondo del santuario, guarnecido también por tres arcos que a los extremos de la nave se apoyan en pilastras y en el centro en pareadas columnas con estría funicular, aun se elevan sobre tres escalones, dos hornacinas, y abierto entre ellas el pequeño ábside con su altar. De única en su extraña y misteriosa distribución califica esta Iglesia el insigne arqueólogo Don José M. Quadrado; y con razón de ellos e admira, pues como si un espejo invisible refractase multiplicados los términos de tan limitado recinto, en ellos a la vista, engañada por la óptica, se aleja de la realidad. Por su estructura típica que permanece intacta desde el siglo IX; por el tono marcadamente oriental que baña el conjunto y resalta en los detalles; por sus dimensiones y por la escasez de recursos con que se fabricó  este monumento, difícilmente ha de encontrase otro mas original entre todos sus contemporáneas dentro y fuera de la península Ibérica. (3).

(1)  Según documento que se conserva el Archivo Histórico Nacional (caj.186 - Valdedios documento 114) fechado en “La Pobla de Lena”, a 27 días del mes de abril de 1.430. Autorizan el documento, Pedro Alvarez “el mozo”, Juez del concejo de Lena, y Diego Fernández de la “Veiga del Rei” alcalde de Lena de Yuso.

(2)  reseñaron este documento , e hicieron de el un estudio detenido entre otros: Fr. Gregorio Argaiz, escritor 1.675; Francisco Reiter, pintor asturiano que reconoció la ermita en 1.771; Ciriaco Vigil, escritor 1.887; José Caveda, historiador 1.849; José M. Quadrado, arqueólogo 1.855; José Amador de los Ríos, arqueólogo 1.867; La Real Academia de la Historia el 12-1-1.884; Juan Bautista Lázaro 1.894. Respecto a la parte dudosa inscripción votiva, Quadrado leyó, ANTIS STEFANI; Amador de los Ríos, ANTISTITAM, aventurándose a interpretar toda la inscripción; Vigil, ANTITIF ANI; La Academia  se propone estudias la leyenda.

(3) Opina así la real Academia de Historia en el informe que sirvió de legal fundamento al Excmo. Sr. Alejandro Pidal y Mon, que siendo Ministro de Fomento, declaro esta ermita Monumento Nacional por R.O. de 24-8-1.885, a petición de la Comisión Provincial de Monumentos Artísticos de Oviedo.

 
Articulo de Octavio Bellmunt y Fermin Canella, de su obra “ASTURIAS”, Publicada el 1-1-1.895. Tomo II, paginas 306, 307,
 

La capilla de Santa Cristina de Lena es uno de los monumentos arquitectónicos de mas importancia  del arte asturiense o prerrománico asturiano. Esta situada en la cima de una colina de la parroquia de San Lorenzo de Felgueras, que se levanta sobre la llamada Vega del Rey, bañada por el río Lena, y como atalaya dominante sobre la carretera y ferrocarril Madrid - Gijón.
Sus orígenes han dado lugar a cábalas sobre su primitiva construcción, suscitadas preferentemente, no por la fabrica en si de la edificación, sino por el iconostasis, pieza originalisima que se conserva en su interior, de filiación visigótica, pero que nada afirma en concreto sobre su autentica pertenencia a la actual Santa Cristina o a una posible ermita o iglesia anterior edificada en el mismo lugar. Pudiera tratarse de una pieza de “acarreo” que estuvo asentada en otro templo, dedicado a los apóstoles San Pedro y San Pablo, de donde seria llevada posteriormente y aprovechada para la nueva construcción. Esta ultima hipótesis es quizá la mas acertada, si tomamos como analogía los precedentes que se dan en algunos monumentos de la época, como San Julián  de los Prados, en Oviedo. Es muy interesante la descripción del monumento que hace Ciriaco Miguel Vigil en si obra, “Asturias Monumental”:
“Original entre sus contemporáneos, de planta cruciforme y muy reducidos sus brazos, atesora en su recinto bellezas arquitectónicas de gran estima y reúne la circunstancia de conservar casi integra su linda estructura. Es de sentir que la bóveda del cuerpo principal hubiera desaparecido, siendo reemplazada su techumbre de madera; la espadaña de un hueco es también moderna y al renovarla parece se imito la primitiva aunque con piedra de distinto color.
Por su construcción latinobizantina con resabios ligeros de gusto árabe, se colige que fue fabricado a fines del siglo IX, pues sus labores y armónico conjunto guardan bastante semejanza con los que caracterizan los de San Salvador de Valdedios, y San Salvador de Priesca, en el concejo de Villaviciosa; San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, en el de Oviedo. La fabrica de todos los machones y pilares de cantería de cortas dimensiones, cuyas piezas no exceden de 20 centímetros de altura, están perfectamente unidas con argamasa. Su perímetro, incluyendo grueso de paredes y salientes de contrafuertes, mide 15 metros de largo por 11 escasos de ancho; la imafronte, el abside y los brazos laterales mas bajos que la nave, permiten a esta descollar formando agradable visualidad.
Dan al edificio suma solidez y lindeza los estribos o contrafuertes prismáticos con que esta revestido, correspondiendo seis al vestíbulo, cuatro a cada flanco de la nave, seis a cada brazo y otros seis al abside; junto 32 estribos un tanto mas bajos que la techumbre; por su simétrico y agradable conjunto de ángulos entrantes y salientes, se dice vulgarmente que cuenta con tantas esquinas, como días el año.
   

Troneras agostadas dan paso a la suave luz, que permite penetrar al interior; una sobre el vestíbulo la comunica a un cuartito de ensanche al coro y cuatro repartidas por el flanco diestro, correspondiendo dos a la nave, una al brazo y otra al abside, frontean con otras tantas por el lado opuesto, en el que están tapiadas una en la nave y otra en el brazo.
El ajimez abierto en el centro de su abside rectangular se encuentra deteriorado y fuera de líneas; descubre dos columnitas con bases y capiteles y una pieza con labores incrustada en la lanilla, todo el mármol gris, y esta cerrado entre dos mampostas cinceladas a líneas rectas, colocadas horizontalmente; y otra lumbrera con calados en la piedra, en parte elevada del testero de la nave; carece de ménsulas por su coronación, aunque conserva algunas sin molduras a los extremos del abside. Se penetra al vestíbulo por una pequeña puerta de arco con dos medias columnas por lado, empotradas en machón y coronadas de un medio aro que las abraza a manera de capitel; tiene asientos laterales de piedra y le cierra bovedilla de cañón que arranca sobre una mamposta fija. Hay encima de un local de cortas dimensiones sirviendo de ensanche al coro, sobre el cual levanta la espadaña cuya altura no excede de la nave. La puerta de medio punto de entrada al santuario ostenta labores de principios del siglo XVIII, semejantes a las que corren por el arranque de su reformada cubrición.
El interior maravilla por lo vario y elegante de su distribución; pasado el cuerpo bajo la bovedilla de cañón, en cuyos macizos hay abiertas dos pequeñas estancias de un metro de alto, se presenta la nave esbelta con cinco arcadas de forma peraltada que arrancan sobre las columnas elevadas con basas y capiteles, empotradas en ambos muros; abraza una el hueco del coro, cuyas columnas se cortan en su pasamano o petríl, otra se extiende hasta cerca de la entrada a las estancias del crucero; corre por encima de las puertas de estas estancias; otra llega al principio del plano elevado del segundo cuerpo, y la ultima hasta el final de la nave; sus basas carecen de adornos, mas los capiteles, bordados de cordoncillo grueso por arriba y por debajo y en triángulos por su parte superior, tienen esculpidos leones y toscas figuras de relieve; penden desde la techumbre, correspondiéndose con las enjutas que resultan entre las arcadas, medallones circulares al extremo de anchas fajas, en los cuales hay leones y jinetes a caballo; faltas algunas de aquellas que estarán quizás cubiertas por la lanilla y pintura blanca con que se embadurnaron las paredes.
Se sube al coro por un tramo de doce escalones que arrancan desde la entrada a la estancia del brazo del evangelio, y tiene buen servicio a causa de la agregación del cuartito central de bóveda. A los reducidos departamentos del crucero, da paso una puerta de arco sobre medias columnas sin basas ni capiteles, empotradas a los machones; están ambos destinados a servicio de sacristía y a otros usos de culto.
Desde los extremos de aquellas puertas y adosadas a las paredes a las paredes arrancan siete escaleras angostas por el flanco, que dan acceso al cuerpo alto o coro, sirviendo de presbiterio al camarín y dejando en el centro del bajo el altar principal poco elevado del pavimento, que no parece antiguo ignorándose si habrá pertenecido a la construcción primitiva; tres grandes piezas de mármol le sirven de bastidor o antepecho, en cuyo borde superior aparece esculpida una interesante leyenda que manifiesta haberse erigido el templo por un abad llamado Flaino a honor de los apóstoles San Pedro y San Pablo, desconociéndose la época en que comenzó a denominarse de Santa Cristina.
Aquellos tableros están adornados de muy lindos rosetones, cruces piñas y follaje, faltando algunas piedras de continuación al antepecho. A sus lados y arrimado a los lienzos de las paredes, descuellan cuatro columnas esbeltas, de una pieza, con basas y capiteles de mármol gris claro, sosteniendo tres arcadas peraltadas, sobrepuestas de otras tres; lucen las ultimas en sus centros y enjutas, cinco piezas del propio mármol a manera de celosías, con labores perforadas para dar paso a la luz.
Este templete no llega a la techumbre, permitiendo descubrir el cuerpo que continua; las basas son lisas, no así los capiteles, de proporciones pesadas a los extremos, todos cincelados con hojas dobles semejantes a las de acanto, y una concha o venera en cuatro frentes y a la parte superior de cada uno.
A la conclusión de este cuerpo cierra la nave con una decoración semejante a la descrita por los flancos, consistentes en tres arcadas de abajo, con parecidas columnas y florones colgantes bastante maltratados; las de los extremos están cerradas, presentando en su vano una hornacina para colocar quizás las efigies de San Pedro y San Pablo, y por la del centro se pasa al camarín, al cual y las hornacinas dan acceso tres peldaños. Constituyen la arcada central dobles columnas unidas por lado, estriadas en espiral, sobre basas lisas y lindos capiteles mostrando leones, doncellas y cordones que forman triángulos, de alto abajo y dando entrada al camarín luce otro arquillo de menores dimensiones con dos medias columnas empotradas y unidas, estriadas igualmente en espiral, sin besas ni capiteles. La capillita es de bóveda de cañón con doble nervio, como también el brazo del lado del evangelio, y el cuartito de ensanche a la tribuna: en su retablo se venera la efigie de la Santa Patrona, y tiene un nicho pequeño en cada lienzo”.
A Santa Cristina se la conoce vulgarmente por la “Iglesia de las esquinas”, de las que tiene tantas como días hay en el año, por los numerosos ángulos rectos con que cuenta. Artísticamente debe encuadrarse dentro del arte ramirense, por su semejanza estilística e identidad decorativa con Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, aunque hay autores que ven en ella una filiación posterior a causa de muchos contrafuertes - que no coinciden con el respectivo arco fajón de la bóveda - y ostentar en su alero ménsulas de estructura distinta de la generalidad ornativa de la Iglesia.
Estos datos parecen ser índice de una imitación ramirense mas que obra legitima, tesis muy difícil de sostener, mas que por imposibilidad material, por lo insólito de su planteamiento.

Articulo de Ciriaco Miguel Vigil de su obra ”Asturias Monumental” (Oviedo 1.887) publicado en la “GRAN ENCICLOPEDIA ASTURIANA” tomo nº 9, paginas 57,58 y 59.

FUENTE: José Carlos Alvarez Alvarez
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La iglesia de Santa Cristina de Lena está entre las poblaciones de Pola de Lena (capital municipal) y Vega del Rey, en un alto sobre la Autopista A-66 y ctra. N-630 (Gijón-León). Antes de llegar a Vega de Rey por dicha carretera, hay que coger un desvío a la izquierda en el que hay un indicador que indica la presencia de dicho monumento. Es, sin duda, el monumento más importante que existe en el concejo de Lena y se inscribe dentro del prerrománico asturiano. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1985.

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