14 de octubre de 2013

El primer congreso socialista asturiano en la democracia, "enero de 1977"

El primer congreso de la FSA.

Primer Congreso de la FSA en democracia (diciembre 1977). Purificación Tomás protesta ante Francisco Villaverde.

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El primer congreso, el de enero de 1977, estuvo precedido por una intensa actividad durante el anterior mes de diciembre, y se inauguró con una buena noticia: la desaparición del Tribunal de Orden Público (TOP), cancelado por el Gobierno de Adolfo Suárez el último día de 1976. Sin embargo, como los jueces son funcionarios, y un funcionario no pierde su prebenda, así se le haya olvidado todo lo que aprendió para conseguirla, algunos de sus miembros se encastillaron en otros departamentos judiciales, como el famoso Gómez Chaparro, quien, desde su nuevo puesto burocrático, dificultó el proceso político en marcha todo lo que pudo.
El 4 de diciembre de 1976 salió un autocar de Oviedo con militantes socialistas para asistir al congreso del partido que se iba a celebrar en Madrid por todo lo alto, con asistencia de las grandes figuras de las socialdemocracias europeas: Willy Brandt, Prieto Nenni, Michael Foot, Olof Palme, Mitterrand... Todos ellos fueron recibidos con grandes despliegues informativos y de todo tipo; en cambio, al chileno Carlos Altamirano le hicieron esperar durante dos horas en el aeropuerto de Barajas, pues pertenecía a un partido socialista perdedor. Y había delegaciones de Dinamarca, Austria, Finlandia, Noruega, Israel... Un periodista entusiasta constató que desde el Congreso de Escritores de Valencia no habían viajado a España tantas personalidades. Lo de las personalidades es según como se mire: desde el punto de vista de la izquierda ortodoxa, eran personalidades, evidentemente, aunque algunos de ellos ya no gozaban del aprecio de la «progresía», como Willy Brandt, a causa de su firmeza anticomunista. Tampoco parecía gozar de muchas simpatías entre los radicales el partido laborista de Israel, por lo que al ser presentados a la asamblea, se produjo un intento de abucheo por parte de palestinos que estaban allí de observadores y de algunos socialistas de izquierda. Alfonso Guerra actuó con energía, amenazando con expulsar a los palestinos, ya que se encontraban como invitados mientras que el partido laborista israelí estaba de pleno derecho, como miembro de la II Internacional. En realidad, el partido laborista de Israel consiguió con los «kibbutz» o granjas colectivas los únicos casos de socialismo práctico y fructífero que registran las crónicas: algo que, por cierto, ignora el bienaventurado Zapatero, que es capaz de mostrarse en público con el pañuelo de los «fedayin», de la misma manera que otro inconsciente, el primer ministro sueco Olof Palme, salía a la calle con la hucha en la mano.
Este congreso tan esperado fue continuista con respecto al de Suresnes: seguían los mismos, con Felipe González a la cabeza, afectada de bicefalia con Alfonso Guerra, y con ellos continuaban Enrique Mújica, Luis Yáñez, Gómez Llorente, etcétera. Entraron en la ejecutiva como novedades Gregorio Peces-Barba y Miguel Boyer, a quien le decía su maestro, el ilustre economista Fabián Estapé: «Miguelito, desengáñate: al único Boyer que reconocemos los de mi generación es a Charles Boyer». Y se nombró presidente del partido, con carácter más bien honorífico, al histórico Ramón Rubial. Esto puso muy contento a Avelino Cadavieco, que había estado con él en la cárcel y solía decirme cuando González o Guerra venían a Oviedo y Álvaro Cuesta, Agustín Tomé y demás se apresuraban a tenderles la alfombra roja: «Ésos no saben nada, porque el que verdaderamente vale es Rubial».
Aunque el Partido Socialista asturiano gozaba del máximo prestigio, se hizo notar muy poco en este congreso, no figurando ningún asturiano entre los quince miembros de la ejecutiva. Tan sólo Emilio Barbón fue elegido miembro de la mesa y el antiguo guerrillero José Mata, presidente de la ponencia de Administración. Rafael Fernández y Tino Zapico volvieron del congreso, por lo tanto, muy enfadados.
El 9 de diciembre se convocó una asamblea en Oviedo para informar sobre el congreso de Madrid, y se llegó a la conclusión, un tanto decepcionante, de que Felipe González había impuesto la línea socialdemócrata. Por aquel entonces era frecuente que los socialistas dijeran que socialdemócratas, jamás, aunque tampoco había nadie dispuesto a tomar el palacio de invierno. Pura retórica, pues, aquel rechazo de la socialdemocracia. Lo lamentable del PSOE es que nunca llegó a ser verdaderamente socialdemócrata, como los partidos socialistas europeos, y así nos luce el pelo. De no ser por esa retórica trasnochada, ¿cómo iba a ser posible que alguien como Z. sea jefe de Gobierno de una nación civilizada, o que un ministro del Interior como Rubalcaba le eche capotes a ETA siempre que se le presenta oportunidad?; la última, negando que esos terroristas fueran contrabandistas de cocaína, como afirmó el escritor Savinio, cuando lo razonable es que se hubiera callado.
Pepín el de Latores aprovechó esta asamblea informativa para proponer la renovación del comité local de Oviedo, mas predominó el sentido común, y a propuesta de Longinos, no habría cambios hasta que no se conocieran con detalle las resoluciones del congreso. Al iniciarse la asamblea, un militante recién ingresado protestó porque le parecía que los miembros de la mesa, Avelino Cadavieco y Peña, un primo de Ramón González Peña, no llevaban tiempo suficiente en el partido. Cadavieco era un hombre tranquilo, pero Peña, que no lo era en absoluto, se remontó afirmando que llevaba en el partido cuarenta años. Bueno: en estricta militancia, muchos menos, pero había pertenecido a las Juventudes Socialistas antes de la Guerra Civil.
Por aquella semana empezaron a llegar los ejemplares de «El Socialista» en el día. A Oviedo sólo enviaban 300 ejemplares. Al principio hubo quejas, porque se consideraba que eran muy pocos, pero en seguida nos dimos cuenta de que eran muchísimos, dado el nulo interés del periódico.
Los preparativos para el referéndum del 15 de diciembre ocuparon la primera parte del mes. Hubo que negociar con los comunistas a propósito de una actitud conjunta, pero nadie hizo caso y las peticiones de abstención no fueron escuchadas: votó el 79% del electorado. Y en el aspecto folclórico, el 22 de diciembre, la Policía detuvo en Madrid a Santiago Carrillo con una peluca. Algo verdaderamente grotesco, ver a un personaje de esa catadura disfrazado de manera tan burda.
Del congreso del partido convocado el 1 de enero de 1977, los socialistas no se acordaron hasta última hora. El 30 de diciembre hubo asamblea de la Agrupación de Oviedo que salió muy mal. Se distribuyó una candidatura a la ejecutiva regional que al principio nadie quería avalar, pero como al fin dieron la cara por ella Avelino Cadavieco, Isaac Ortega y Pepín el de Latores, se supuso que estaba teledirigida por Rafael Fernández. Una vez inaugurado el congreso, se dedicó todo el 1 de enero a discutir un proyecto de estatutos elaborado por la ejecutiva regional. Y el día 2, que era domingo, más de lo mismo. Se nombró nueva ejecutiva regional en la que Rafael Fernández sustituía como primer secretario a Suso Sanjurjo, tal como estaba previsto. Sanjurjo abandonaba temporalmente la militancia por causa mayor: iba para la «mili». No dejaba de resultar pintoresco que un político experimentado y con muchas horas de vuelo como Rafael Fernández sustituyera a un joven que apenas estaba en edad militar. Los restantes miembros (Manolo Mondelo, Justina Perales, Avelino Cadavieco, Isaac Ortega, Leonardo Velasco, etcétera), no constituyeron sorpresas. A Vigil se le nombró miembro del comité federal.
Aquel 2 de enero, domingo, al salir del congreso, nos enteramos de que Juanín, Juan Muñiz Zapico, se había matado en un accidente de tráfico, «arriba de Campomanes».

                  Ilustración de Pablo García

FUENTE:  Lne.es » Asturias
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Orígenes y constitución de la FSA - PSOE

Imagen de Pablo Iglesias
http://www.fsa-psoe.org
El 2 de mayo de 1879 se fundó en Madrid el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En Asturias, una intensa actividad propagandística propició la penetración de la ideología socialista en la última década del siglo XIX, años en los que la miseria obrera en minas y fábricas convivía con la nula concienciación de los trabajadores.
Esa labor propagandística se enfrentó a las limitaciones a la libertad política y sindical, chocó con la competencia de l anarquismo y sufrió el desdén de los partidos republicanos. Francisco Cadavieco, Manuel Vigil Montoto, Ramón Fanjul y Eduardo Varela son nombres grabados en la historia del socialismo asturiano, por su ardua tarea, no siempre recompensada por los resultados.
Pablo Iglesias, fundador del PSOE, colaboró en esa labor. Su primera visita a Asturias fue el 26 de febrero de 1892. Dos días más tarde intervino en un mitin en el teatro del Fontán de Oviedo. Las reseñas de la prensa local concluían que "nunca arraigarán en Asturias las ideas socialistas". Y los empresarios de la época hicieron esfuerzos para que así fuera elaborando listas negras de los asistentes. A pesar de todo, Pablo Iglesias multiplicó sus visitas a Asturias.

Estos esfuerzos dieron pronto resultados orgánicos. En 1891, el número 300 de El Socialista recogía la constitución en Gijón la primera Agrupación Socialista Local. En 1892 se creaba la de Oviedo. Y el despegue definitivo del socialismo asturiano se consigue cuando se constituyen, en 1897, las agrupaciones de Mieres y Sama de Langreo.
El 6 de septiembre de 1896 apareció en Gijón el primer número de La Aurora Social, órgano oficial de expresión del socialismo asturiano hasta la aparición del diario Avance . En la solicitud de autorización indicaba que se publicaría "cada dos domingos y defenderá las ideas socialistas del partido obrero". En 1898 las autoridades suspenden su publicación, pero un año más tarde, octubre de 1899, reaparece ya en Oviedo.
Entre 1899 y 1901 se produce el verdadero arraigo del socialismo en Asturias. El protagonismo en los numerosos conflictos laborales; el inequívoco rechazo a la Guerra de Cuba; la participación en comicios electorales -decidida para denunciar su continua alteración-; la celebración, desde 1891, de la jornada reivindicativa del 1º de Mayo; la permanente reprobación de las condiciones de vida de los trabajadores; e incluso la denuncia de espectáculos degradantes como las corridas de toros, centraron la actividad en esa convulsa época y propiciaron su creciente notoriedad.

Orígenes y constitución.
El Congreso constituyente de la FSA-PSOE tuvo lugar en el Centro Obrero de Oviedo el 27 de enero de 1901. Asistieron, según Manuel Vigil Montoto, 35 delegados, pertenecientes a 14 agrupaciones, que representaban a 1.867 afiliados. Esta cifra de afiliados es mayor según La Aurora Social:6.867.
Las agrupaciones que participaron en ese Congreso constituyente fueron:
  • Gijón. Constituida en noviembre de 1891.
  • Oviedo. Marzo, 1892.
  • Mieres. Abril, 1897.
  • Sama. Octubre, 1897.
  • Turón. Octubre, 1897.
  • Trubia. Marzo, 1898.
  • Avilés. Diciembre, 1899.
  • Muros de Pravia. Mayo, 1900.
  • Arenas (Siero). Octubre, 1900.
  • La Moral. Noviembre , 1900.
  • Lieres. Noviembre, 1900.
  • San Andrés. Noviembre, 1900.
  • Soto del Barco. Noviembre, 1900.
  • Quirós. Enero, 1901.
El Congreso fue presidido por Manuel Vigil Montoto (Gijón, 1870 - Valencia, 1961), que también fue elegido director de La Aurora Social y presidente del Comité Ejecutivo Provincial. Días después fueron nombrados Antonio S. Morán (vicepresidente); José Uría (secretario del Exterior); José Cabal (secretario de Interior); Ángel Suárez (tesorero); Cándido Gutiérrez y Perfecto García (vocales).
Primer tercio del siglo XX.
Fue la generación de jóvenes que irrumpe en el socialismo asturiano a comienzos del siglo XX la que asume la responsabilidad orgánica y la práctica política. Se debe destacar el papel de los hermanos ovetenses José María y Juan Antonio Suárez. La biografía del primero transcurre paralela, hasta su fallecimiento en 1927, con la de los dos principales líderes del socialismo regional, Manuel Vigil Montoto y Manuel Llaneza. Con el primero colaboró en la elaboración de La Aurora Social , sustituyéndolo incluso en la dirección del periódico y en la presidencia de la FSA-PSOE. En cuanto a su relación con Llaneza, Andrés Saborit escribe que "desde los primeros pasos dados por Manuel Llaneza para crear el Sindicato Minero fue su brazo derecho".
Por su parte, Juan Antonio Suárez concentra en su persona, tras la muerte de su hermano, la secretaría general de la FSA-PSOE y la dirección de La Aurora Social . En esas responsabilidades afrontó el final de la dictadura de Primo de Rivera y los sucesos posteriores, entre ellos las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 que hicieron posible el advenimiento de la República.
La participación en los procesos electorales, suspendidos temporalmente por Primo de Rivera, constituyó el procedimiento ordinario utilizado por el socialismo democrático para lograr el control de los órganos de decisión política. El constante fraude electoral no pudo impedir la progresiva presencia de representantes del socialismo regional en ayuntamientos, Diputación e incluso en las Cortes Generales.
El 1 de enero de 1902 se abrieron, por primera vez, las puertas de algunos ayuntamientos asturianos para los socialistas. En los comicios del mes de noviembre anterior, fueron elegidos seis concejales: en Oviedo, Ángel Suárez Fierro y Manuel Vigil Montoto; en Mieres, Aureliano Suárez y Francisco Palau; y, por último, en Castrillón se consiguieron otros dos concejales, de los cuales se desconoce el nombre. En las elecciones del año 1903, se presentaron once candidatos socialistas, de los que fueron elegidos nueve.
Pero el despegue definitivo tuvo lugar en la segunda década del siglo, tras la formación, en 1909, de la alianza republicano-socialista: si en España, al año siguiente, el PSOE obtenía su único diputado, Pablo Iglesias, en Asturias triunfaba de forma aplastante en Gijón Melquíades Álvarez, republicano coaligado con el PSOE. Fueron años en los que el socialismo se dejó sentir en Oviedo y en muchos ayuntamientos de las zonas mineras. Se recuerda a José Fernández Flórez, que asumió la alcaldía de San Martín del Rey Aurelio en 1918; a Antonio F. Cienfuegos, que hizo lo propio en Langreo en 1920; y, sobre todo, a Manuel Llaneza, que lo fue en Mieres en enero de 1918, tras ser elegido concejal en 1911. Alcaldes y concejales socialistas, armados con el Programa Municipal del Partido, dejaron por su labor una huella imborrable.
Pero la tendencia del socialismo asturiano a convertirse en un movimiento de masas y en fuerza electoral de relieve se vio frenada por las importantes crisis internas, representación regional de la situación general española.
República y Guerra Civil.
La dimisión de Primo de Rivera, el 28 de enero de 1930, abrió un periodo de once meses dominado por la creciente marejada republicana y la incapacidad del Gobierno para reconducir la situación. En enero de 1931, el Gobierno Berenguer promete convocar elecciones legislativas, a lo que los comiés nacionales del PSOE y de la UGT responden con el acuerdo de defender la abstención.
El día 25 de ese mes de enero, el socialismo asturiano conoció la noticia del fallecimiento de Manuel Llaneza: moría pobre en la Casa del Pueblo de Mieres en la que residía con su familia. El entierro, el día 26, fue una impresionante manifestación de duelo.
El 18 de febrero, el almirante Aznar sustituye a Berenguer en la Presidencia del Gobierno y, dadas las circunstancias, abandona el proyecto de elecciones generales por el de municipales que, percibidas como un verdadero plebiscito sobre Monarquía o República, quedaron convocadas para el 12 de abril.
Las candidaturas monárquicas y reformistas triunfaron en las zonas rurales y en el cómputo global. Mientras, en las zonas urbanas, reconocidas como más representativas, los partidos antimonárquicos obtuvieron una victoria aplastante. El día 14 el rey Alfonso XIII abandona España y el Comité Revolucionario sale de la cárcel para convertirse en Gobierno Provisional de la República , que se proclama entre el entusiasmo general.
En Asturias, las elecciones arrojaron unos resultados parejos al resto de España. En los principales municipios triunfó la conjunción republicano-socialista, lo que se reflejó en la composición de las corporaciones locales.
El 28 de junio se celebraron elecciones a Cortes constituyentes. El PSOE, con 116 diputados, es el partido más fuerte de la Cámara (Julián Besteiro fue elegido su presidente) y principal sostén del Gobierno que, presidido por Manuel Azaña (Alianza Republicana), contaba con tres ministros socialistas: Indalecio Prieto (Obras Públicas), Fernando de los Ríos (Instrucción Pública) y Largo Caballero (Trabajo).
Esta nueva consulta electoral dejó entrever en Asturias la creciente fuerza del socialismo. Los candidatos de la FSA , Teodomiro Menéndez, Amador Fernández, Manuel Vigil Montoto y José Mouriz (residente en Madrid) resultaron electos, formando parte de la mayoría republicano-socialista que obtuvo 12 de los 16 diputados correspondientes a la provincia.
Se inauguraba una etapa, el Bienio Reformista (junio de 1931-noviembre de 1933), que despertó grandes esperanzas en las filas del socialismo. El PSOE, veterano en la lucha por la justicia y las libertades democráticas, veía las posibilidades de transformación de la realidad social española. Las Casas del Pueblo vibraron como nunca lo habían hecho y en Asturias las filas del socialismo se incrementaron espectacularmente. En esas fechas, el 15 de noviembre de 1931, ve la luz por primera vez el diario Avance .
La Transición.
La muerte de Franco en 1975 abre la difícil tarea de la transición hacia la democracia, sólo asentada después del triunfo del PSOE en las elecciones generales de octubre de 1982.
En el inicio de este proceso histórico, cobran especial relevancia algunos hechos. Por ejemplo, la Asamblea Regional de las Juventudes Socialistas de Asturias convocada en septiembre de 1975 en Barredos (Laviana) para elegir a la primera Comisión Ejecutiva desde el final de la Guerra Civil, con Francisco Villaverde como secretario general, cargo que ocupó hasta 1977, cuando se integró en la Ejecutiva nacional. Los jóvenes socialistas asturianos no sólo se confirman como organización autónoma dentro del proyecto socialista, sino que tienden a hegemonizarlo.
En octubre de 1975, aún en la clandestinidad, la Asamblea reunida en la cabaña de Peña Mayor, con presencia de 20 a 25 delegados de toda Asturias, constituye una nueva CE de la FSA, de la que Jesús Sanjurjo, de 20 años de edad, es elegido secretario general, cargo en el que se mantuvo hasta 1988, con excepción del año 1977 y el primer semestre de 1978 en que la responsabilidad fue asumida por el histórico Rafael Fernández que, con su mujer Purificación Tomás, había regresado del exilio en México. De la misma formaban también parte otros compañeros como Ludivina García Arias, Aladino Cordero, Celestino Suárez, Fran Varela o Agustín Tomé, que rondaban la edad de Sanjurjo.
Además de los incluidos en las comisiones ejecutivas constituidas en Barredos y en Peña Mayor, se dejaban ver José María Fernández Chema , Juan Luis Rodríguez Vigil y los estudiantes de la Facultad de Derecho de Oviedo, Álvaro Cuesta, Luis Posada, Jaime Estrada, Carlos Piñeiro, Juan José Montero y Miguel Fernández; Rubén Begega y Longinos procedentes del grupo de Barredos; los avilesinos encabezados por Faustino García Zapico; José Angel Fernández Villa que como Nelly Fernández y Manuel Ponga llegaron al PSOE a través del Fondo Unitario de Solidaridad Obrera de Asturias (FUSOA)...
Ese grupo hizo que, desde 1976, el socialismo recobrara su protagonismo en Asturias. Celebrando actos públicos multitudinarios, liderando la plataforma de Convergencia Democrática, desde julio de 1975, y, después, formando parte de Coordinación Democrática, constituida en Asturias en junio de 1976. En medio de la tensión reinante, viejos y nuevos partidos preparaban las elecciones generales, las primeras de la transición, a celebrar el 15 de junio de 1977.
El 1 de mayo la FSA celebró un mitin en el Palacio de los Deportes de Oviedo, poniendo de manifiesto su fuerza al conseguir el lleno total. Ya en plena campaña electoral el PSOE hizo sentir su voz en todos los concejos. Los actos propagandísticos culminaron con un gran mitin de Felipe González en el estadio del Molinón de Gijón, al que asistieron 25.000 personas.
El PSOE triunfó en Asturias obteniendo 5.269 votos más que la Unión de Centro Democrático (UCD) (31,81% y 30,9 % respectivamente, sobre el total de votos válidos). Fueron elegidos diputados: Luis Gómez Llorente, Honorio Díaz, José Manuel Palacios y Emilio Barbón. Por otra parte, la candidatura Por un Senado Democrático , formada por Rafael Fernández (PSOE), Atanasio Corte Zapico (ID) y Wenceslao Roces (PCE), obtuvo un triunfo aplastante. El PSOE ganó las elecciones en los concejos de la zona central, industrial y minera.
La Transición.
El año 1979 fue clave en la historia del socialismo español y asturiano. En las elecciones generales (1 de marzo) y municipales (3 de abril), el PSOE asturiano crece en porcentaje de votos -37,37% y 34,20%- respecto a las de 1977 -30,9%-. En las municipales, el pacto firmado entre la FSA y el PCA hizo posible que las ciudades y villas más importantes de la región, salvo Oviedo, tuvieran alcaldes socialistas. En abril de 1979, la FSA-PSOE se confirma como una opción política que debe asumir la responsabilidad de la gestión pública.
Unos meses antes, Rafael Fernández, secretario general de la FSA-PSOE hasta el 10 de junio de 1978, había asumido la presidencia del Consejo Regional. El poder regional, eso sí, tardará un tiempo en hacerse realmente efectivo: Asturias no dispuso de las primeras transferencias hasta abril de 1980.
La situación de preponderancia política de la FSA-PSOE se correspondía con una cierta debilidad orgánica, puesta de manifiesto por Celestino Suárez, secretario de Organización, en el XXI Congreso (Perlora, 23-25 noviembre de 1979). A ese congreso acudieron 239 delegados, con el mandato de 4.689 afiliados.
Los éxitos electorales, sobre todo municipales, contribuyeron al debilitamiento orgánico, ya que numerosas personas asumieron las responsabilidades en los ayuntamientos. Carencias que tampoco se remediaron con la incorporación a la FSA, en 1978, de unos 140 militantes procedentes del Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván.
Pero la FSA-PSOE no sólo padecía las consecuencias de su " crisis de crecimiento ", sino que en 1979 sufrió, al igual que el resto del socialismo español, una sacudida ideológica, desencadenada por Felipe González, en el XXVIII Congreso, al proponer el abandono del marxismo como referente de la praxis política.
La delegación de la FSA tuvo gran protagonismo. Fue la moción asturiana la esgrimida por el madrileño Francisco Bustelo como alternativa a la sevillana. En la misma se dejaba claro " el carácter de partido de clase, de masas, marxista, democrático y federal " del PSOE.
El intento de Sevilla de enmendar la ponencia asturiana fue derrotado con el voto del 62% de los delegados, provocando la dimisión de Felipe González para desolación de buena parte de la delegación asturiana, algunos de cuyos componentes habían propiciado su promoción a la Secretaría General en Suresnes. Se cuestionaban los principios, pero no al líder que, junto a Alfonso Guerra, acabó saliendo reforzado de la crisis tras el subsiguiente Congreso Federal Extraordinario (Madrid 27 y 28 de septiembre).
La nueva dirección, con Ramón Rubial como presidente, Felipe González como secretario general y Alfonso Guerra como vicesecretario -y en la que la FSA estaba representada por José Ángel Fernández Villa como vocal-, tenía en sus manos un partido casi de nueva planta.
En Asturias, el XXI Congreso de la FSA se encargó de adaptar a la realidad regional los acuerdos del Federal y eligió la siguiente Comisión Ejecutiva:
  • Secretario general: Jesús Sanjurjo.
  • Secretario de Política Sindical: Celestino Suárez (secretario de Organización desde el XX Congreso).
    Angel Balbuena fue elegido secretario de Organización de forma interina hasta febrero de 1980, en que fue nombrado, en reunión del Comité Autonómico, Carlos Alberto Fernández.
  • Secretario de Formación: Ovidio Villa.
  • Secretario de Prensa: Cándido García Riesgo.
  • Secretario de Política Municipal: Faustino González Alcalde.
  • Secretario de Política Sectorial: José Mª Suárez.
  • Secretario de Propaganda: José Manuel Cachero.
  • Secretario de Cultura: Jorge Fernández León.
  • Secretario de Estudios: Luis Martínez Noval.
  • Vocales: Manuel Fernández " Lito " (secretario General de la UGT de Asturias), Honorio Díaz de UCA, José Ángel Fernández Villa (secretario general del SOMA desde 1978), Wenceslao López, Julio César de Langreo, José Manuel Montes, Eduardo Lafuente (secretario general del Metal de la UGT de Asturias) y Antonio Campillo.
En consonancia con la línea oficial federal, que pronto se empezaría a denominar "guerrista", se confirmaba el obrerismo histórico en la FSA. La dirección política fue refrendada en el Congreso Extraordinario que tuvo lugar en Mieres (octubre de 1981), previo al XXIX Federal y en el XXII Congreso (Oviedo, 15 al 17 de enero de 1982), del que salió una Ejecutiva con Sanjurjo de nuevo al frente de la Secretaría General y en la que Luis Martínez Noval asume la Vicesecretaría General de nueva creación.
Además, se aprobó un programa de gobierno para la Comunidad Autónoma, que quedaría constituida como tal el 31 de enero, 20 días después de la publicación del Estatuto de Autonomía en el B.O.E. Rafael Fernández, presidente del Consejo Regional y senador, fue presentado como candidato a presidir el primer Gobierno autonómico.
 Pablo Iglesias, líder y fundador de UGT y del PSOE.

FUENTE:  http://www.fsa-psoe.org/historia/

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