25 de octubre de 2013

Los sillones de los académicos asturianos en la Real Academia Española.

LOS 300 AÑOS DE FUNDACIÓN DE LA R.A.E. (Real Academia Española).
 
De izquierda a derecha y de arriba abajo; Luis Pidal y Mon, Martíne Marina, Pedro José Pidal, Ramón Menéndez Pidal, Alejandro Pidal y Mon, Pedro Rodríguez de Campomanes, José Caveda y Nava, Jovellanos y Ramón Pérez de Ayala

Los sillones de Asturias en la Academia.

Del malestar de Jovellanos con la institución de la lengua al escaso conocimiento de Alejandro Pidal y Mon, que no le impidió llegar a dirigirla a comienzos del siglo pasado.

http://www.lne.es
Se cumplen este año tres siglos de la iniciativa que dio origen a la Real Academia Española. Su fundación se debe a Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, que reunió en su palacio de la plaza de las Descalzas de Madrid, el 6 de julio de 1713, la primera junta, compuesta por ocho académicos. La iniciativa tuvo continuidad y el 3 de agosto de 1713 se levantaba la primera acta de estas reuniones.
Con anterioridad, desde fines del siglo XVI y durante el XVII, ya habían funcionado en España, al igual que en Francia o en Italia, academias o sociedades en las que se reunían humanistas y escritores que, sin perder su autonomía, gozaron de protección oficial. Entre otras varias, fue famosa la Academia de Madrid, en la que Lope de Vega leyó a fines de 1607 su "Arte nuevo de hacer comedias".
En Francia se había fundado la Academia de la Lengua y la Literatura en 1635, y a lo largo del siglo comenzaron a instituirse en el país vecino academias de todas las disciplinas intelectuales y artísticas, con una función orientadora y de unificación. Felipe V, iniciador de la dinastía borbónica en España, prestó su apoyo a la Academia Española desde un primer momento y aprobó oficialmente su constitución por una real cédula de 3 de octubre de 1714.
El número de académicos fundadores se incrementó primero a 11 y luego a 14, antes de acabar 1713. En 1715, cuando se redactaron los primeros estatutos, se fijó su número en 24, correspondiéndose con otros tantos sillones designados con las letras mayúsculas del alfabeto, con excepción de las dobles. La Academia adoptó como emblema un crisol puesto al fuego con el lema "limpia, fija y da esplendor". Querían expresar con él "que en el metal se representan las voces, y en el fuego el trabajo de la Academia, que reduciéndolas al crisol de su examen, las limpia, purifica, y da esplendor".
Ningún asturiano participó en la junta de fundadores, pero sí en la segunda ampliación, que elevó a 14 el número de componentes. Con el número 13 y el sillón "M" se incorporó Juan de Villademoros Rico y Castrillón. Aunque desconocemos su fecha de nacimiento y lugar de origen, sus apellidos revelan indudablemente que era originario del occidente de Asturias y, más concretamente, del concejo de Valdés, donde sus tres apellidos estaban firmemente asentados. Nos confirmó la sospecha el candasino Carlos González de Posada, quien lo menciona en sus "Memorias históricas del Principado de Asturias y obispado de Oviedo", publicadas en 1794 en Tarragona, en cuya catedral era canónigo. Entre sus reseñas figura la de Alonso Rodríguez Castañón, del que dice Posada que fue "uno de los primeros individuos de la real academia Española (?), juntamente con D. Juan Villademoros".
Juan de Villademoros se incorporó a la Academia el 13 de noviembre de 1713 y murió el 20 de abril de 1723, antes de la publicación del primer tomo del "Diccionario". Había sido cura de Santa María de Dornelas, en la diócesis gallega de Tuy, y luego de San Adriano de Meder, en el mismo obispado. Trabajó muy activamente, cumpliendo los encargos propios, relativos a diversas combinaciones de la letra "A" y remediando los errores de otros colaboradores. Aportó, además, según el estudio que Fernando Lázaro Carreter hizo del proceso de elaboración del "Diccionario de Autoridades", numerosas voces de "alojería, pastelería, botillería, etcétera, aparte de numerosas fichas de textos clásicos".
Alonso Rodríguez Castañón, al que González Posada daba por asturiano y en el "Asturias" de Bellmunt y Canella es citado entre los personajes destacados del concejo de Mieres, fue el académico número 25 e ingresó en 1717. Rodríguez Castañón había nacido en Lois, un pueblo de la montaña leonesa, en 1669, pero era de origen asturiano. Su familia procedía del concejo de Aller, donde el apellido Castañón estaba muy extendido y asentado, y más concretamente de la parroquia de Nembra, de donde se había trasladado a Lois y emparentado con los Rodríguez.
La primera tarea que acometió la Academia fue la redacción del llamado "Diccionario de Autoridades", cuyos seis tomos se publicaron entre los años 1726 y 1739. En el "Prólogo" del primer tomo se señalaba la inexcusable labor de ese "Diccionario", ante la total ausencia de uno que comprendiese la lengua española, que, "siendo tan rica y poderosa de palabras y locuciones, quedaba en la mayor obscuridad, pobreza e ignorancia, aun de los propios que la manejan por estudio, y remota enteramente a los extrangeros, sin tener otro recurso que el libro del Thesoro de la Lengua Castellana, o Española, que sacó a luz el año de 1611 Don Sebastian de Covarrubias?", obra que, se dice en el citado "Prólogo", "ha servido a la Academia de clara luz en la confusa obscuridad de empressa tan insigne".
La Real Academia, al emprender la tarea del Diccionario de Autoridades reconocía "era poco aire de nuestra Nación estar sin este adorno, quando de este género de libros, en que se explican las voces de las lenguas nativas, se insinúan sus orígenes, y se aproprian las phrases, el autor más antiguo, que se reconoce en la República literaria, fue el español Don Sebastian de Covarrubias".
Hubo de pasar medio siglo desde la fundación para que un nuevo asturiano ingresara en la Academia de la Lengua. Fue el tinetense Pedro Rodríguez de Campomanes, conocido como Conde de Campomanes, una de las figuras señeras de la política y la Ilustración en el reinado de Carlos III, que ingresó el 8 de febrero de 1863. Veinte años más tarde accedió como miembro de número la otra gran figura asturiana de la Ilustración: Gaspar Melchor de Jovellanos. Había sido nombrado académico supernumerario el 25 de septiembre de 1781 y dos años después, el 23 de septiembre de 1783, pasó a ser miembro de número.
Su fiel servidor y biógrafo Ceán Bermúdez resalta la dedicación de Jovellanos a la Academia señalando que asistía con regularidad a las sesiones y llevaba un libro en el que recogía notas de vocabulario y papeletas para el aumento del Diccionario. Sin embargo, según José Caso, las relaciones de Jovellanos con la RAE se torcieron en seguida. El ilustrado gijonés fue encargado por la institución de leer, el 21 de octubre de 1783, una "Felicitación de la Real Academia Española al señor don Carlos III con motivo del nacimiento de sus nietos los dos infantes don Carlos y don Felipe". Algunos académicos consideraron muy largo el discurso y propusieron algunas correcciones, que Jovellanos no recibió de buen grado. La Academia acordó entonces hacer "las alteraciones que tuviera por convenientes" y el gijonés, según José Caso, a partir de finales de 1783 fue espaciando sus apariciones por la Academia.
Dentro de la nómina de ilustrados asturianos que accedieron a la RAE hay que incluir al canónigo ovetense Francisco Martínez Marina, que lo hizo en 1800. Algo posterior, en 1814, en pleno proceso de la reacción fernandina, ingresó Juan Pérez Villamil, natural de Santa Marina de Puerto de Vega (Navia), autor del manifiesto leído por el alcalde de Móstoles contra los franceses y considerado redactor del llamado "Manifiesto de los Persas", en el que se solicitaba a Fernando VII la vuelta al absolutismo y la derogación de la Constitución de Cádiz.
Villaviciosa es, junto con Oviedo, el lugar de Asturias que más académicos tiene entre sus naturales. El primero fue Pedro José Pidal y Carniado, que accedió como miembro de número el 25 de febrero de 1847, siendo honorario desde 1844. Con él comienza la saga de los Pidal y la presencia de Villaviciosa en la Academia. Pedro José Pidal tenía una valiosa biblioteca y contaba con el único manuscrito conocido del "Poema del Cid", la copia de Per Abad.
José Caveda Nava fue el siguiente villaviciosino que entró en la Academia. Pronunció su discurso de ingreso el 29 de febrero de 1852, sobre "La poesía castellana como documento de la Historia", y fue contestado por Pedro José Pidal. Caveda recopiló una "Colección de poesías en dialecto asturiano" publicada en 1839.
El siguiente Pidal en la Academia fue Alejandro Pidal y Mon, hijo de Pedro Alejandro. Aunque nacido en Madrid, estuvo siempre vinculado a Asturias y a Villaviciosa. Fue conocido como "el zar de Asturias" y el "gran cacique", por su falta de reparo a la hora de conseguir votos, y era extremadamente conservador. Ocupó el sillón "V", el mismo que Jovellanos, y según una biografía suya escrita por Joaquín Fernández, eran escasos sus "conocimientos sobre la lengua española y hasta reñidos con las más elementales normas de la gramática y la ortografía". A pesar de ello, fue el primer asturiano director de la RAE, entre 1906 y 1913. Algunos años después, en 1926, accedió a la dirección de la institución Ramón Menéndez Pidal, el que más años ha ejercido el cargo. El último asturiano al frente de la RAE ha sido Víctor García de la Concha, también natural de Villaviciosa, que desempeñó la dirección desde 1998 a 2010.
A lo largo de más de un siglo hubo algún Pidal en la RAE, llegando a coincidir tres a un mismo tiempo. Luis Pidal y Mon, hermano de Alejandro e hijo de Pedro José Pidal, nacido también en Madrid aunque permanentemente unido a Asturias, ingresó en la Academia el 3 de marzo de 1895 con el discurso "La epopeya y el drama nacionales". Ramón y Juan Menéndez Pidal completan la nómina de los "pidales" académicos.
Ramón Menéndez Pidal nació en La Coruña en 1869, pero sus raíces eran asturianas por todos lados. Su padre, Juan Menéndez y Fernández Cordero, era natural de Pajares, y su madre, Ramona María Pidal Pando, era de Villaviciosa, sobrina de Pedro Alejandro Pidal y prima de Alejandro y Luis. Fue el académico de más larga permanencia y el director con más años en el cargo. Tomó posesión de su sillón el 19 de octubre de 1902, a los 32 años. Su discurso, "El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina", fue contestado por Marcelino Menéndez y Pelayo. Fue la figura máxima de la filología española y personaje central en la cultura lingüística e histórica española. "Su labor al frente del Centro de Estudios Históricos, dependiente de la Junta de Ampliación de Estudios, transformó totalmente el paisaje de la investigación y la crítica españolas", escribe Alonso Zamora Vicente en su "Historia de la Academia Española".
Fue director de la RAE en un primer período entre 1926 y 1939, año en el que fue destituido por las nuevas autoridades franquistas. Había salido de Madrid en noviembre de 1936 y anduvo exiliado por Francia, Estados Unidos, Cuba y de nuevo Francia, París, la Sorbona, donde le acomodaron un lugar para trabajar. Por medio de Navarro Tomás, y con la ayuda de Rafael Lapesa y el asturiano Lorenzo Rodríguez Castellano, pudo contar con el material de trabajo que había dejado en Madrid al marchar. Tras años de cierto ostracismo y constante trabajo, fue nuevamente elegido director de la Academia en 1947, al frente de la que continuó ya hasta su muerte, ocurrida el 14 de noviembre de 1968, a punto de cumplir los cien años y aún manteniendo su actividad intelectual.
A Menéndez Pidal le sucedió en su sillón, el "b", el que fuera obispo de Oviedo y entonces cardenal Vicente Enrique y Tarancón, elegido para el cargo el 29 de mayo de 1969 y posesionado el 24 de mayo de 1970, con el discurso "Liturgia y lengua viva del pueblo".
Otro Pidal en la Academia fue Juan Menéndez Pidal, hermano de Ramón, que hizo una muy meritoria labor recopiladora del romancero tradicional.
Para el mismo sillón "L" que ocupó José Caveda Nava fue elegido en febrero de 1893 el cardenal fray Ceferino González y Díaz Tuñón, natural de Villoria (Laviana). No llegó a tomar posesión del asiento por su pronta muerte, ocurrida el 29 de noviembre de 1894, aunque tenía ya escrito el discurso de recepción: "Relaciones entre el habla castellana y la mística española, representada por fray Luis de Granada y Santa Teresa de Jesús".
El vegadense Emilio Cotarelo Mori fue premiado por la RAE en 1897 por su estudio sobre "Iriarte y su época". Tres años después, en 1900, ingresaba en la ilustre institución con el discurso "Imitaciones castellanas del Quijote". En 1911 ocupó el cargo de bibliotecario y en 1913 fue nombrado secretario perpetuo, ejerciendo hasta su muerte, el 27 de enero de 1936. Fue un colaborador asiduo del "Boletín" de la Academia y trabajó arduamente en las nuevas redacciones del Diccionario.
Literatos de renombre elegidos académicos fueron, antes de 1936, el poeta naviego Ramón de Campoamor, que ingresó solemnemente el 3 de octubre de 1861. El novelista lavianés Armando Palacio Valdés tomó posesión del sillón "k" el 12 de diciembre de 1920 con el discurso titulado "Qué es un literato". El escritor ovetense Ramón Pérez de Ayala fue elegido el 26 de abril de 1928 por unanimidad de votos, mas por diversas circunstancias nunca llegó a tomar posesión de su sillón. Desde 1936 hasta finales de 1954 estuvo exiliado y murió en Madrid el 5 de agosto de 1962. Otro académico asturiano electo y que no tomó posesión fue el tradicionalista Juan Vázquez de Mella, natural de Cangas de Onís.

Los académicos asturianos.

Juan de Villademoros Rico y Castrillón (1713-1723). - Sillón M.

Pedro Rodríguez de Campomanes (1763-1802). - Sillón E.

Gaspar Melchor de Jovellanos (1783-1811). - Sillón V.

Francisco Martínez Marina (1800-1833). - Sillón S.

Juan Pérez Villamil y Paredes (1814-1824). - Sillón G.

Pedro José Pidal y Carniado (1847-1865). - Sillón g.

José Caveda y Nava (1852-1882). - Sillón L.

Ramón de Campoamor y Cam - Sillón E.

Alejandro Pidal y Mon (1883-1913). - Sillón V.

Fray Ceferino González y Díaz Tuñón (1894). - No tomó posesión del sillón L.

Luis Pidal y Mon (1895-1913). - Sillón A.

Emilio Cotarelo Mori (1900-1936). - Sillón i.

Ramón Menéndez Pidal (1902-1968). - Sillón b.

Juan Menéndez Pidal (1914-1915). - Sillón A.

Armando Palacio Valdés (1920-1938). - Sillón k.

Juan Vázquez de Mella Fanjul (1906). - No tomó posesión del sillón C.

Ramón Pérez de Ayala (1928). - No tomó posesión del sillón C.

Emilio Alarcos Llorach (1973-1998). - Sillón B.

Manuel Díez-Alegría y Gutiérrez (1980-1987). - Sillón G.

Carlos Bousoño Prieto (1980). - Sillón M. El más antiguo de los actuales miembros de la Academia

José García Nieto (1983-2001). - Sillón i.

Víctor García de la Concha (1998). - Sillón c. Activo

Ángel González Muñiz (1996-2008). - Sillón P.

Margarita Salas Falgueras (2003). - Sillón i. Activa

Salvador Gutiérrez Ordóñez (2008). - Sillón S. Activo


                Apertura de la Academia según una estampa de "La Ilustración Española". 

FUENTE: 


Real Academia Española.

Sede de la Real Academia Española en la calle Felipe IV, 4, en el barrio madrileño de Los Jerónimos. El edificio, diseñado por Miguel Aguado de la Sierra y realizado ex profeso para albergar a la Academia, fue inaugurado el 1 de abril de 1894 con asistencia de S.M. el Rey Alfonso XIII y de su madre, la Reina Regente, Dª María Cristina de Habsburgo-Lorena.
 
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La Real Academia Española1 (RAE) es una institución cultural con sede en Madrid. Junto con otras veintiuna Academias correspondientes en sendos países donde se habla español, conforman la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Se dedica a la regularización lingüística mediante la promulgación de normativas dirigidas a fomentar la unidad idiomática dentro y entre los diversos territorios; garantizar una norma común, en concordancia con sus estatutos fundacionales: «velar por que los cambios que experimente [...] no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».2
Fue fundada en 1713 por iniciativa del ilustrado Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, a imitación de la Academia Francesa. Al año siguiente, el rey Felipe V aprobó su constitución y la colocó bajo su protección.3
Las directrices lingüísticas que propone se recogen en diversas obras. Las prioritarias son el diccionario, abreviado DRAE (art. 2.º de sus estatutos), editado periódicamente veintidós veces desde 1780 hasta hoy; y la gramática (4.º), editada finalmente en diciembre 2009.
Desempeña sus funciones en la sede principal, inaugurada en 1894, en la calle Felipe IV, 4, en el barrio de Los Jerónimos, y en el Centro de Estudios de la Real Academia Española, en la calle Serrano 187-189, en 2013.

Historia.           Miembros fundadores4

                                        Juan de Ferreras y García
                                        Gabriel Álvarez de Toledo
                                       Andrés González de Barcia
                                         Juan Interián de Ayala
                                         Bartolomé de Alcázar
                                               José Casani
                                       Antonio Dongo Barnuevo
                                          Francisco Pizarro
                                   José de Solís Gante y Sarmiento
                                  Vincencio Squarzafigo Centurión

Fundación.

La Real Academia Española fue fundada en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, con el propósito de «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza».5
El objetivo era fijar el idioma en el estado de plenitud que había alcanzado durante el siglo XVI y que se había consolidado en el XVII. Se tomaron como modelo para su creación la Accademia della Crusca italiana (1582) y la Academia Francesa (1635). Su primera sesión de trabajo se celebró en la propia casa del marqués de Villena el 3 de agosto de 1713.6 Su creación, con 24 sillones, fue aprobada el 3 de octubre de 1714 por Real Cédula de Felipe V, quien la acogió bajo su «amparo y Real Protección». Esto significaba que los académicos gozaban de las preeminencias y exenciones concedidas a la servidumbre de la Casa Real.5 7

Lema.

En la conciencia, según la visión de la época, de que la lengua española había llegado a un momento de perfección suma, fue propósito de la Real Academia «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza». Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol puesto al fuego, con la leyenda Limpia, fija y da esplendor. Nació, por tanto, la institución como un centro de trabajo eficaz, según decían los fundadores, «al servicio del honor de la nación».
Esta vocación de utilidad colectiva se convirtió en la principal seña de identidad de la Academia Española, diferenciándola de otras academias que habían proliferado en los siglos de oro y que estaban concebidas como meras tertulias literarias de carácter ocasional.

Afianzamiento.

En 1723 se le concedieron 60.000 reales anuales para sus publicaciones. Fernando VI le permitió publicar sus obras y las de sus miembros sin censura previa.
En 1784, María Isidra de Guzmán y de la Cerda, primera mujer doctora por la Universidad de Alcalá, fue admitida como académica honoraria y, aunque pronunció su discurso de agradecimiento, no volvió a comparecer más. Se cuenta entre las primeras mujeres académicas del mundo.8 No volvió a haber otra fémina hasta la elección como académica de número de Carmen Conde en 1978.
En 1848 la Academia reformó su organización por medio de unos nuevos estatutos, aprobados por Real Decreto. Sucesivos reales decretos (1859, 1977, 1993) aprobaron nuevas reformas.

Las Academias nacionales.

Tras la independencia de los países americanos, la Real Academia Española promovió el nacimiento de academias correspondientes en cada una de las jóvenes repúblicas hispanoamericanas. Esta decisión estuvo motivada por la idea central del movimiento llamado panhispanismo o hispanoamericanismo, según la cual los ciudadanos de todas las naciones de matriz española tienen por patria común una misma lengua (el español) y comparten el patrimonio de una misma literatura.9 A pesar de que hubo precedentes de academias nacionales creadas con independencia de la Española, como la Academia de la Lengua de México (1835),10 que se disolvió para dar paso a la correspondiente Academia Mexicana de la Lengua (1875), y de que alguna de las academias americanas, como la Academia Argentina de Letras (1931), no tuvo vinculación estatutaria con la RAE hasta fundarse la ASALE, desde 1870 se establecieron en América diversas academias hispanoamericanas subordinadas estatutariamente a la RAE, a las que se llamó correspondientes por mantener con la academia matriz una relación por correspondencia postal. A ellas se añadieron la Academia Argentina de Letras, la Academia Filipina de la Lengua Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española, que tienen actualmente igual rango y condiciones que la RAE. Estas veintiuna academias constituyen con la Real Academia Española la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), fundada en 1951 en el marco del I Congreso de Academias celebrado en México.
La ASALE es el órgano de colaboración de todas ellas en la promoción de una política lingüística panhispánica.11 Esta política, plasmada en numerosos proyectos de trabajo conjunto, fue galardonada en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, concedido a la Real Academia Española, junto con la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Una nueva visión.

 Ilustración con el lema de la Academia (edición de 1822).

El 20 de octubre de 1993 se constituyó la Fundación Pro Real Academia Española, entidad que tiene como finalidad atraer recursos económicos para la financiación de las actividades e iniciativas de la Academia.12 Está regida por un patronato, cuya presidencia de honor corresponde al rey de España, Juan Carlos I, la presidencia al gobernador del Banco de España y la vicepresidencia al director de la Real Academia Española. Las vocalías corresponden a otros académicos, presidentes de las comunidades autónomas y de empresas privadas, como socios fundadores.
En los nuevos estatutos aprobados en 1993, se consideró necesario supeditar el antiguo lema fundacional -Limpia, fija y da esplendor- al objetivo superior de trabajar al servicio de la unidad idiomática. El artículo primero establece, en tal sentido, que la Academia “tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”. De esa forma quedaba sancionado un compromiso que la Academia había asumido ya desde el siglo XIX.
La Fundación está abierta a la participación de particulares mediante la correspondiente cuota económica, miembros benefactores, y entre las actividades subvencionadas se encuentran la realización del banco de datos, el Diccionario del estudiante, el Diccionario panhispánico de dudas y otras obras en proyecto o desarrollo como la Gramática normativa.

Funciones.

El artículo primero de los estatutos de la RAE dice:
«[...] tiene como misión principal velar por que los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico. Debe cuidar igualmente de que esta evolución conserve el genio propio de la lengua, tal como ha ido consolidándose con el correr de los siglos, así como de establecer y difundir los criterios de propiedad y corrección, y de contribuir a su esplendor. Para alcanzar dichos fines, estudiará e impulsará los estudios sobre la historia y sobre el presente del español, divulgará los escritos literarios, especialmente clásicos, y no literarios, que juzgue importantes para el conocimiento de tales cuestiones, y procurará mantener vivo el recuerdo de quienes, en España o en América, han cultivado con gloria nuestra lengua. Como miembro de la Asociación de Academias de la Lengua Española, mantendrá especial relación con las Academias Correspondientes y Asociadas.»

 
Fachada del antiguo Palacio del Marqués de Villena, primer lugar de reunión de la Real Academia.

Organización y funcionamiento.

Según sus estatutos, la RAE está compuesta por:
  • Académicos de número (46 en total).
  • Académicos correspondientes españoles (hasta un máximo de 60).
  • Académicos correspondientes extranjeros.
  • Académicos de número de las academias americanas (que por derecho son académicos correspondientes).
  • Académicos honorarios.
Una junta de gobierno rige la Academia y supervisa todos los asuntos relativos a su buena operación, tanto en lo relacionado con su funcionamiento interno como con sus relaciones con los organismos del estado, y las demás Academias. Esta junta la preside el director de la Academia y está constituida por el vicedirector, el secretario, el censor, el bibliotecario, el tesorero, el vicesecretario y dos vocales adjuntos. Todos estos cargos son electivos y, a excepción de los vocales, que se eligen cada dos años, pueden ejercerse durante cuatro años, prorrogables sólo una vez.
La Academia funciona en Pleno y en Comisiones que se reúnen semanalmente. Las Comisiones tienen la misión de elaborar las propuestas que posteriormente examinará el Pleno para decidir sobre su aprobación. En la actualidad existen las siguientes comisiones: Delegada del Pleno, de Diccionario usual, de Diccionario histórico, de Gramática, de Información lingüística, de Vocabulario científico y técnico, de Ciencias humanas, de Publicaciones y de Premios. Además, existe una Comisión encargada de la conservación de la casa del Museo de Lope de Vega.
El Pleno, formado por todos los académicos, se reúne durante el curso académico los jueves por la tarde. Una vez aprobada las actas de la sesión anterior y de debatir cualquier tema general, los asistentes presentan enmiendas y adiciones al Diccionario. Acto seguido se examinan las propuestas formuladas por las diversas Comisiones. Las resoluciones, en el caso de que se produzca disparidad de criterio, se adoptan mediante votación.
Al servicio de los trabajos que la Academia desarrolla en Pleno o en Comisiones, funciona el Instituto de Lexicografía, integrado por filólogos y lexicógrafos que realizan las tareas de apoyo para la elaboración de los diccionarios académicos.

Académicos de número.
 
Su Majestad la Reina junto a las autoridades y académicos de la Real Academia Española presentes en la inauguración© Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos.

Los 46 miembros de la Academia son elegidos de por vida por el resto de los académicos y se les conoce como Inmortales (quizá por influencia del uso del mismo apelativo en Francia para los académicos galos). Cada académico tiene un sillón asignado a su persona, y distinguido con una letra del alfabeto (tanto mayúsculas, como minúsculas). No se puede elegir un nuevo académico para un sillón hasta que no hayan pasado seis meses desde el fallecimiento del anterior ocupante.
Los académicos de número son, por orden de ingreso:

 (Sillón) nombre del académico (fecha de ingreso en la RAE).
  • M) Carlos Bousoño (1980), poeta y crítico literario
  • (A) Manuel Seco (1980), filólogo
  • (O) Pere Gimferrer (1985), poeta, ensayista y traductor
  • (q) Gregorio Salvador (1987), filólogo
  • (p) Francisco Rico (1987), historiador y filólogo
  • (s) José Luis Pinillos (1988), psicólogo y ensayista
  • (J) Francisco Nieva (1990), dramaturgo y escritor
  • (d) Francisco Rodríguez Adrados (1991), filólogo y helenista
  • (c) Víctor García de la Concha (1992), historiador de la Literatura. Director honorario
  • (l) Emilio Lledó (1994), filósofo
  • (C) Luis Goytisolo (1995), escritor
  • (L) Mario Vargas Llosa (1996), escritor y ensayista
  • (u) Antonio Muñoz Molina (1996), escritor
  • (V) Juan Luis Cebrián (1997), periodista, escritor y empresario
  • (t) Ignacio Bosque (1997), lingüista
  • (K) Ana María Matute (1998), escritora
  • (ñ) Luis María Anson (1998), periodista y empresario
  • (I) Luis Mateo Díez (2001), escritor
  • (N) Guillermo Rojo (2001), lingüista
  • (k) José Antonio Pascual (2002), lingüista. Vicedirector de la RAE
  • (E) Carmen Iglesias (2002), historiadora
  • (i) Margarita Salas (2003), bioquímica
  • (T) Arturo Pérez-Reverte (2003), escritor y periodista
  • (G) José Manuel Sánchez Ron (2003), físico e historiador de la Ciencia
  • (j) Álvaro Pombo (2004), escritor
  • (o) Antonio Fernández Alba (2006), arquitecto y ensayista
  • X) Francisco Brines (2006), poeta
  • (h) José Manuel Blecua Perdices (2006), filólogo. Director de la RAE
  • (a) Pedro García Barreno (2006), médico y ensayista
  • (S) Salvador Gutiérrez Ordóñez (2008), lingüista
  • (R) Javier Marías (2008), escritor y traductor
  • (D) Darío Villanueva (2008), filólogo y crítico literario. Secretario de la RAE
  • (m) José María Merino (2009), escritor. Vicesecretario de la RAE
  • (g) Soledad Puértolas (2010), escritora
  • (P) Inés Fernández-Ordóñez (2011), filóloga
  • (Q) Pedro Álvarez de Miranda (2011), filólogo y lexicógrafo
  • (e) Juan Gil Fernández (2011), latinista y medievalista
  • (f) José B. Terceiro (2012), economista
  • (r) Santiago Muñoz Machado (2013), jurista
  • (b) Miguel Sáenz (2013), traductor y jurista

Académicos electos que todavía no han tomado posesión de su asiento.
  • (Z) José Luis Gómez (2011), actor y director teatral
  • (n) Carme Riera (2012), escritora
  • (B) Aurora Egido (2013), filóloga

Asientos vacantes tras fallecer su último ocupante.
  • (F) vacante tras el fallecimiento de José Luis Sampedro (08-04-2013)
  • (U) vacante tras el fallecimiento de Eduardo García de Enterría (16-09-2013)
  • (H) vacante tras el fallecimiento de Martín de Riquer (17-09-2013)

Algunos académicos destacados del pasado.

  • Pedro Antonio de Alarcón (1877-1891)
  • Emilio Alarcos Llorach (1973-1998)
  • Vicente Aleixandre (1950-1984). Premio Nobel de Literatura en 1977.
  • Dámaso Alonso (1948-1990), fue director de la RAE. Premio Cervantes en 1978.
  • Manuel Alvar (1975-2001), fue director de la RAE.
  • Francisco Ayala (1984-2009). Premio Cervantes en 1991.
  • Rafael María Baralt (1853-1860). Primer hispanoamericano en ser elegido académico.
  • Pío Baroja (1935-1956)
  • Jacinto Benavente (1954. No tomó posesión). Premio Nobel en 1922.
  • Antonio Buero Vallejo (1972-2000). Premio Cervantes en 1986.
  • Julio Casares (1931-1964)
  • Camilo José Cela (1957-2002). Premio Nobel en 1989 y Premio Cervantes en 1995.
  • Carmen Conde (1979-1996). Primera mujer en ser elegida académica en la RAE.
  • Miguel Delibes (1975-2010). Premio Cervantes en 1993.
  • Gerardo Diego (1948-1987). Premio Cervantes en 1979.
  • José de Echegaray (1894-1916). Premio Nobel en 1904.
  • Fernando Fernán Gómez (2000-2007)
  • Melchor Fernández Almagro (1951-1966)
  • Wenceslao Fernández Flórez (1945-1964)
  • Juan Manuel Fernández Pacheco (1713-1725), fundador y primer director de la RAE.
  • Vicente García de Diego (1926-1978)
  • José García Nieto (1983-2001). Premio Cervantes en 1996.
  • Ángel González (1997-2008)
  • Jorge Guillén (1893-1984). Premio Cervantes en 1976.
  • José Hierro (2002. No tomó posesión). Premio Cervantes en 1998.
  • Gaspar Melchor de Jovellanos (1783-1811)
  • Pedro Laín Entralgo (1954-2001), fue director de la RAE.
  • Rafael Lapesa (1954-2001)
  • Fernando Lázaro Carreter (1972-2004), fue director de la RAE.
  • Torcuato Luca de Tena (1973-1999)
  • Salvador de Madariaga (1976-1978. Electo en 1936, efectuó el ingreso tras su exilio).
  • Antonio Machado (1939. No tomó posesión)
  • Manuel Machado (1936-1947)
  • Ramiro de Maeztu (1935-1936)
  • Gregorio Marañón (1934-1960)
  • Julián Marías (1965-2005)
  • Eduardo Marquina (1931-1946)
  • José Martínez Ruiz, Azorín (1924-1967)
  • Marcelino Menéndez Pelayo (1880-1912)
  • Ramón Menéndez Pidal (1902-1968), fue director de la RAE en dos ocasiones.
  • Ramón Mesonero Romanos (1847-1882)
  • Miguel Mihura (1977. No tomó posesión)
  • José María Pemán (1939-1981)
  • Ramón Pérez de Ayala (1962. No tomó posesión)
  • Benito Pérez Galdós (1897-1920)
  • Claudio Rodríguez (1992-1999)
  • Luis Rosales (1964-1992). Premio Cervantes en 1982.
  • Gonzalo Torrente Ballester (1977-1999). Premio Cervantes en 1985.
  • Miguel de Unamuno (1936. No tomó posesión)
  • Juan Valera (1862-1905)
  • Alonso Zamora Vicente (1967-2006), fue secretario perpetuo de la RAE.
  • José Zorrilla (1885-1893. Fue nombrado inicialmente en 1849 pero no tomó posesión)
Como dato de interés, el único Premio Nobel de Literatura español que no ingresó como académico en la RAE fue Juan Ramón Jiménez (galardonado en 1956 y fallecido dos años después).

Publicaciones de la RAE.

Obras publicadas en la actualidad.

Publicaciones conjuntas de la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española:
  • Diccionarios:
  • Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE) (1.ª edición: 1780, 22.ª edición [actual]: 2001. La 23.ª edición se publicará en 2014).13 PD-icon.svgLa primera edición de esta obra se encuentra en el dominio público
  • Diccionario esencial de la lengua española (2006), obra resumida que hace de puente entre la 22.ª y la 23.ª edición.
  • Diccionario panhispánico de dudas (2005).
  • Diccionario de americanismos (2010). Esta obra es un complemento del Diccionario de la lengua española. Cuenta con 70 000 entradas y 120 000 acepciones.
  • Diccionario del estudiante (1.ª edición: 2005, 2.ª edición: 2011). Sustituye al Diccionario escolar de la RAE (1996). Obra dirigida a alumnos de secundaria y bachillerato.
  • Diccionario práctico del estudiante (1.ª edición: 2007, 2.ª edición: 2012). Adaptación para Hispanoamérica del Diccionario del estudiante. Obra a la venta solo en el continente americano.
  • Ortografía de la lengua española (1.ª edición: 1741, última edición: 2010).14 15 16 Esta última edición es la primera ortografía panhispánica y reemplaza a las Nuevas normas de prosodia y ortografía de 1959 y a la anterior edición académica de 1999. PD-icon.svgLa primera edición de esta obra se encuentra en el dominio público
  • Existen tres versiones de la Ortografía de la lengua española:
  • Edición completa (2010): un volumen de 864 páginas.
  • Ortografía básica (2012): en formato bolsillo de 252 páginas.
  • Ortografía escolar (2013): en formato cartilla de 64 páginas.
  • Nueva gramática de la lengua española (1.ª edición: 1771, última edición: 2009). Esta última es la primera gramática panhispánica y reemplaza a la anterior Gramática de la lengua española (1931) y al Esbozo de una Nueva gramática de la lengua española (1973). PD-icon.svgLa primera edición de esta obra se encuentra en el dominio público
  • Existen tres versiones de la Nueva gramática de la lengua española:
  • Edición completa (2009 y 2011): 3 volúmenes que suman 4808 páginas, los dos primeros tomos dedicados a la morfología y a la sintaxis (publicados en 2009) y un tercer tomo de fonética y fonología junto con un DVD (en 2011).
  • Manual (2010): un volumen de 750 páginas.
  • Gramática básica (2011): un volumen en formato bolsillo de 326 páginas.
  • La RAE ha publicado también otras dos gramáticas no institucionales:
  • Gramática de la lengua española (de Emilio Alarcos Llorach, 1994)
  • Gramática descriptiva de la lengua española (3 vols., dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte, 1999).

Proyectos actuales.

  • Nuevo diccionario histórico del español (NDHE). En fase de desarrollo. Sustituirá al Diccionario histórico de la lengua española (primer volumen de 1933, incompleto) y utilizará como base el Nuevo tesoro lexicográfico del español y el Diccionario de autoridades. Presentará de modo organizado la evolución del léxico español a lo largo del tiempo.
  • Diccionario básico para estudiantes de español con 22.000 entradas, previsto para 2015.17

Otras publicaciones.

  • Diccionario de autoridades (título original Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o motivos de hablar, los proverbios o refranes y otras cosas convenientes del uso de la lengua, 6 vols., 1726-1739). PD-icon.svgLa primera edición de esta obra se encuentra en el dominio público
  • Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (2 DVD, 2001), base de datos digital de 50 diccionarios de la lengua española, desde el de Antonio de Nebrija (1495) hasta el Diccionario académico de 1992, e incluyendo todos los publicados por la RAE hasta entonces. Es la primera publicación académica en DVD publicada en el mundo.
    • No debe confundirse con el Nuevo tesoro lexicográfico del español (s. XIV-1726) [11 vols., 2007], de Lidio Nieto Jiménez y Manuel Alvar Ezquerra, obra que refleja la historia de las palabras a través de todos los diccionarios, glosarios y repertorios desde el siglo XIV hasta 1726, fecha en que se publica el Diccionario de autoridades de la RAE. Su versión en línea es accesible desde la página electrónica de la RAE. [1]
  • Léxico hispánico primitivo. Siglos VIII - XII (primer volumen: 1976, incompleto). Glosario del primitivo léxico iberorrománico. Realizado por Ramón Menéndez Pidal y Rafael Lapesa.
  • Diccionario manual e ilustrado de la lengua española (1.ª edición: 1927, 4.ª edición: 1989).
  • Boletín de la Real Academia Española (desde 1914).

Biblioteca Clásica de la Real Academia Española.

  • La Biblioteca Clásica de la Real Academia Española presenta las 111 obras fundamentales de la literatura española en ediciones críticas, anotadas y prologadas. La primera obra publicada en esta colección, iniciada en 2011, es el Cantar de mio Cid. Ver listado completo de obras en: [2]

Ediciones conmemorativas.

  • Don Quijote de la Mancha (1605), de Miguel de Cervantes. Publicada por la RAE en 2004 con motivo del cuarto centenario de su publicación.
  • Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez. Publicada por la RAE en 2007 con motivo del 40.º aniversario de su publicación y del 80.º cumpleaños del autor.
  • La región más transparente (1958), de Carlos Fuentes. Publicada por la RAE en 2008 con motivo del 50.º aniversario de su publicación y del 80.º cumpleaños del autor.
  • Pablo Neruda. Antología General, de Pablo Neruda. Publicada por la RAE en 2010.
  • Gabriela Mistral. En verso y prosa, de Gabriela Mistral. Publicada por la RAE en 2010.
  • La ciudad y los perros (1962), de Mario Vargas Llosa. Publicada por la RAE en 2012 con motivo del 50.º aniversario de la publicación de una obra “fundamental del boom latinoamericano”, como afirmó la RAE en un comunicado.

Referencias.

  1. Jump up Nombre con el que aparece en sus Estatutos; cf. Estatutos de la RAE. Otros nombres con los que se conoce a la institución son «Real Academia de la Lengua», «Real Academia de la Lengua Española» o «Real Academia Española de la Lengua».
  2. Jump up http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/rd1109-1993.html#a1
  3. Jump up Real Academia Española. Breve historia. Orígenes y fines
  4. Jump up Diccionario de autoridades :Tomo I, pág. 16.
  5. Jump up to: a b Orígenes y fines de la RAE.
  6. Jump up ABC.es (6/06/2013):La RAE, tres siglos con la lengua y la palabra
  7. Jump up Historia de la RAE.
  8. Jump up La primera fue Laura Bassi, que ingresó en la Academia de Ciencias de Bolonia el 20 de marzo de 1732; cf. [http://cis.alma.unibo.it/cis13b/bsco3/bassi/bassinotbyed/introbassiita.pdf Cavazza, M. "Laura Bassi", Classics on Line, p. 5.
  9. Jump up Para una descripción y análisis más detallados del proceso fundacional de las academias americanas y filipina correspondientes, y de los estatutos que las ligaban a la RAE cf. «De la Hispanidad a la Hispanofonía».
  10. Bárbara Cifuentes y María del Consuelo Ros: «Oficialidad y planificación del español: dos aspectos de la política del lenguaje en México durante el siglo XIX», en Políticas del lenguaje en América Latina, Iztapalapa, 29 (1993), pp. 135-146.
  11. Jump up Cf. documento RAE y ASALE: «La nueva política lingüística panhispánica».
  12. Jump up Sobre la historia de la Fundación pro RAE y su contribución a la financiación académica, cf. «Historia de las finanzas de la RAE».
  13. Jump up «Nueva actualización del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en la red». Consultado el 24 de junio de 2012.
  14. Jump up «Ortografía de la lengua española». Consultado el 5 de diciembre de 2010.
  15. Jump up «Acuerdo». Consultado el 5 de diciembre de 2010.
  16. Jump up «Nueva edición de la Ortografía». Consultado el 5 de diciembre de 2010.
  17. Jump up http://elpais.com/elpais/2013/02/28/eps/1362065169_019685.html Entramos en la casa de las palabras, reportaje en El País Semanal, El País]
  1. Para una descripción y análisis más detallados del proceso fundacional de las academias americanas y filipina correspondientes, y de los estatutos que las ligaban a la RAE cf. «De la Hispanidad a la Hispanofonía».
  2. Jump up Cf. Bárbara Cifuentes y María del Consuelo Ros: «Oficialidad y planificación del español: dos aspectos de la política del lenguaje en México durante el siglo XIX», en Políticas del lenguaje en América Latina, Iztapalapa, 29 (1993), pp. 135-146.
  3. Jump up Cf. documento RAE y ASALE: «La nueva política lingüística panhispánica».
  4. Jump up Sobre la historia de la Fundación pro RAE y su contribución a la financiación académica, cf. «Historia de las finanzas de la RAE».
  5. Jump up «Nueva actualización del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en la red». Consultado el 24 de junio de 2012.
  6. Jump up «Ortografía de la lengua española». Consultado el 5 de diciembre de 2010.
  7. Jump up «Acuerdo». Consultado el 5 de diciembre de 2010.
  8. Jump up «Nueva edición de la Ortografía». Consultado el 5 de diciembre de 2010.
  9. Jump up http://elpais.com/elpais/2013/02/28/eps/1362065169_019685.html Entramos en la casa de las palabras, reportaje en El País Semanal, El País]

Fuentes.

  • Fries, Dagmar (1989) (en español). «Limpia, fija y da esplendor». La Real Academia Española ante el uso de la lengua (1713-1973) (1.ª edición). Madrid: SGEL.
  • Zamora Vicente, Alonso (1999) (en español). Historia de la Real Academia Española (1.ª edición). Madrid: Espasa.
  • RAE; Asale (2004) (en español). La nueva política lingüística panhispánica. Madrid: RAE. pp. 26. Consultado el 23 de mayo de 2013.
  • VV. AA. (2011). Senz, Silvia; Alberte, Montserrat. eds (en español). El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española (1.ª edición). Barcelona: Melusina. pp. vol. I: 736; vol. II: 640. ISBN 978-84-96614-97-0; ISBN vol. 1: 978-84-96614-98-7; ISBN vol. 2: 978-84-96614-99-4. Consultado el 23 de mayo del 2013.
  • Senz, Silvia; Minguell, Jordi; Alberte, Montserrat (2011). «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística». En Senz, Silvia; Alberte, Montserrat. El dardo en la Academia. I (1.ª edición). Barcelona: Melusina. pp. 371-550. ISBN 978-84-96614-98-7.

Enlaces externos.

  • Colabora en Wikinoticias Artículos en Wikinoticias: La Real Academia Española incluirá "pen drive" y "USB" a su diccionario
  • Wikisource en español contiene obras originales de la Real Academia Española.
  • Colabora en Commons. Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Real Academia Española.
  • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Real Academia Española.
  • Sitio web oficial de la RAE
  • Corpus Diacrónico del español
  • Diccionario panhispánico de dudas para consulta en línea

 Fuente: http://es.wikipedia.or.

2 comentarios:

  1. Me ha parecido un post muy interesante. Gracias por la información, me ha venido genial para un trabajo que estoy haciendo sobre el tema.

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    1. Muchas gracias por visitar el blog, espero te salga muy bien el trabajo.
      Saludos

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