23 de octubre de 2013

Asunción Sánchez Tudela, primera esposa de Santiago Carrillo

El misterio de la primera mujer de Carrillo.

 
Carrillo, en el congreso del PCE de 1945, junto a Líster y Pasionaria, entre otros.

El histórico dirigente del PCE nunca aclaró la muerte de Asunción Sánchez, a la que conoció en la Revolución de Asturias de 1934 y con la que tuvo una hija que murió a los 2 años.

Entre los asuntos más oscuros de la trayectoria de Santiago Carrillo, está sin duda el de su primera esposa, Asunción Sánchez Tudela, a la que el gijonés llamaba por el diminutivo de «Chon» y que le dio una hija, Aurora (por el acorazado «Aurora» que bombardeó el Palacio de Invierno en octubre de 1917), que falleció a muy corta edad. Sobre el destino de Asunción y Aurora, la forma en que se produjo la separación de ellas, Carrillo ofreció versiones contradictorias. Y el final de Chon es también un misterio vidrioso. Otro histórico comunista español, el general Enrique Líster, llegó a asegurar que la mujer había sido estrangulada y enterrada en el jardín de la casa en la que Dolores Ibárruri, «La Pasionaria», vivía en Toulouse, en 1945. Hay quien pone serias objeciones a esta versión, lanzada en un momento en que Líster estaba enfrentado a muerte con Carrillo, y que el general republicano había tomado de otro dirigente del PCE purgado. Hay historiadores, como Ricardo de la Cierva, que dibujan otro final más prosaico para la relación entre Carrillo y Chon: ésta conoció a un tal Muñoz y se marchó a Cuba. Allí murió, asegura otro historiador, en la época del dictador Batista.
De Asunción Sánchez dicen que era una joven morena muy hermosa, muy militante, pero también aquejada de una enfermedad grave, que la llevaría a la tumba. El propio Carrillo, en una entrevista televisiva, aseguró que su hija Aurora había nacido muy discapacitada debido a la enfermedad cardiaca que sufría Chon. A Asunción la conoció, según algunos, durante la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias. Carrillo así lo reconoció. Aunque también dijo que la había conocido un poco antes. Se casaron en 1936, aunque esto tampoco está muy claro, porque el propio Carrillo se refirió a ella como su «primera compañera».
Pocos conocieron a Asunción Sánchez en esta época. Uno de ellos fue Fernando Claudín, el dirigente de la Juventud Comunista que llegó a un acuerdo con Carrillo para reunir éstas con las Juventudes Socialistas en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) en marzo de 1936. Un historiador asturiano recuerda haber estado en cierta ocasión en casa de Claudín, cuando éste ya había cortado con Carrillo. Un poco tomado, hizo algún comentario sobre Chon, que a quienes no conocían la historia de Asunción les sonó a chino. Otros amigos cercanos de Carrillo, como el poeta Marcos Ana, el ex dirigente de Comisiones Obreras Julián Ariza o el empresario Teodulfo Lagunero jamás oyeron hablar de Chon ni de su hija Aurora.     

Aurora, la primera hija de Carrillo, nació en 1938, en plena guerra, y murió dos años después. El lugar en el que se produjo este fallecimiento es otro misterio. Carrillo aseguró en una entrevista que, en 1940, él y Chon partieron de Moscú hacia América y la dejaron en un hospital de la capital soviética, a punto ya de morir. Eso según sus memorias.
En una entrevista para la televisión pública en 2005, Carrillo ofreció otra versión. La caída de la República le cogió a Carrillo en Barcelona, y a su mujer y su hija en Alicante. Allí las atraparon y las metieron en el campo de concentración de Albatera, en Alicante, y más tarde estuvieron en varios pueblos. Finalmente, el partido pudo sacarlas de España hacia Francia, donde los Carrillo permanecieron unos seis meses antes de partir a Moscú. La niña está «prácticamente muriéndose», reconocía Carrillo, y al parecer pudo fallecer en Francia.
Hay una tercera versión, ésta de Ricardo de la Cierva, quien asegura que la niña murió durante el exilio americano de Carrillo, en Cuba. Y una cuarta variante de la salida de España y la muerte de la niña, a cargo esta vez de Enrique Líster. Según este «Héroe de la Unión Soviética», Carrillo, su mujer y su hija partieron de España el 8 de febrero de 1939, casi un mes antes del golpe de Casado (que fue apoyado por el padre del dirigente comunista, el socialista Wenceslao) y un mes y tres semanas antes del fin de la guerra. Líster añade que partieron a la Unión Soviética, donde Carrillo se sintió ignorado, y luego se trasladó a Japón, y de allí a Nueva York, para recalar en La Habana, donde murió Aurora. De Cuba, la pareja marchó a México, más tarde a la capital argentina, Buenos Aires (donde Carrillo pudo iniciar una nueva relación) y Montevideo, en Uruguay. Estamos en 1944 y Carrillo se marcha a Lisboa, y más tarde a Francia, pero deja orden al comunista vigués Luis Cabo Giorla de que impida a Asunción Sánchez que le siga a Francia.
En un capítulo de su biografía que fue eliminado por el editor José María Lara, Líster desarrollaba una historia que le había contado, en 1961, el comunista Vicente Uribe, purgado de los órganos de dirección del partido. Uribe le contó a Líster, y esto lo ratifica el propio hijo del general, Enrique Líster López, profesor jubilado de la Universidad de Poitiers, que Cabo Giorla dejó que Chon viajase finalmente a Toulouse, donde al parecer ocasionó un problema a Carrillo y al partido. Sostenía Uribe que decidieron eliminarla, que la estrangularon y la enterraron en el jardín de la casa donde vivía Pasionaria. Otros indican que se deshicieron del cadáver en una casa que tenía el PCE, también en Toulouse. De la versión escrita de esta historia no queda rastro. El hijo de Líster asegura que un miembro de la ejecutiva del PCE se llevó los papeles del general cuando éste murió en Madrid a finales de 1994.
Ricardo de la Cierva sostiene que fue Chon quien inició otra relación con un tal Muñoz, después de que Carrillo iniciase otra relación, y terminó marchándose a Cuba. Una vez en Francia, Carrillo rompió la relación con la mujer que había conocido en Buenos Aires y terminó casándose, en 1949, con la compañera que estaría junto a él hasta el final de sus días y que le daría tres hijos, Carmen Menéndez Menéndez.
Entre los dirigentes comunistas corría el rumor de que Asunción Sánchez se había suicidado en Moscú, incapaz de superar la depresión por la muerte de su hija. Si esta versión es cierta, el final de Chon sería similar al que sufrió la segunda esposa de Stalin, Nadejda Aliluyeva, fallecida en 1932, aunque, en este caso, presentada oficialmente como una muerte por peritonitis, ha llegado a hablarse incluso de un homicidio.
Carrillo no expresó grandes sentimientos hacia su primera compañera cuando le preguntaron en el año 2005. «Era una simple muchacha como había muchas, no era ninguna persona conocida», aseguró, sin darle mucha importancia. Quienes han conocido más de aquella relación sostienen que, simplemente, la pareja siguió caminos diferentes cuando llegaron a América, una consecuencia quizá lógica de las experiencias que había vivido este matrimonio: una guerra fratricida y cruel, el estallido de una Guerra Mundial, el exilio, la pérdida de su única hija. Como tantos otros aspectos de la extensa y prolífica vida de Santiago Carrillo, la historia de Asunción Sánchez Tudela quedará velada entre sombras.

                                           Caricatura de Santiago Carrillo

FUENTE:  L. Á. VEGA
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La misteriosa muerte de la primera esposa de Carrillo: suicidio, estrangulamiento...

 
Santiago Carrillo

Carrillo tuvo una primera esposa y una hija, que han desaparecido del mapa, y que murieron rodeadas de misterio. 

                                                     Santiago Carrillo en un mitin

http://www.libertaddigital.com
Santiago Carrillo se casó con en 1936 con Asunción Sánchez de Tudela, alias Chon, con la que tuvo una hija, de nombre Aurora. Su actual viuda, Carmen Menéndez, no fue la única mujer en la vida del fallecido comunista. Pero todo lo que rodea a esta primera familia es un gran misterio, una historia con tintes policiacos y de la que no existen apenas certezas.
Este domingo, Crónica de El Mundo ha recopilado algunas de las teorías que los conocidos de Carrillo y compañeros de juventud recuerdan de aquellas dos mujeres, de cuál fue su destino, y de qué pudo ocurrir con ellas. También de sus enemigos políticos como Líster. Muchos de sus íntimos –como Marcos Ana o Teodulfo Lagunero- , ni siquiera sabían de la existencia de Aurora y Asunción. Porque, literalmente, se las ha tragado la tierra.
Existen multitud de teorías. La primera de ellas, la exponía el propio Carrillo en sus memorias, publicadas en 2006, donde aseguró que la última vez que vio a su hija fue en un hospital de Moscú en 1940, donde la pequeña murió por una enfermedad congénita. Según dijo, él huyó a América con Chon.
Sólo habló de ellas en otra ocasión, en 2005, durante una entrevista en Informe Semanal, y la versión es bien distinta. Literalmente, Carrillo dijo: "Sí, mi primera compañera, con la que empecé a tener relaciones antes del Movimiento de Octubre, se llamaba Chon. Al comenzar la guerra, tuvimos una hija que nació en condiciones muy difíciles porque mi compañera tenía una afección al corazón muy seria. Al terminar la guerra, mi compañera y mi hija terminaron en el puerto de Alicante. Yo había terminado la guerra en el otro lado, en Cataluña... Y pudieron pasar desapercibidas porque no era mi compañera ninguna persona conocida. Era una simple muchacha como había muchas. Consiguieron escapar vivas del puerto y estuvieron en el campo de Albatera [Alicante]. Allí seleccionaban a la gente y la enviaron a sus pueblos para poderla controlar mejor. El partido consiguió sacar ilegalmente por la frontera a mi compañera y a mi hija, que estaba... la niña estaba muriéndose". Jamás la llamó esposa.

Estrangulamiento, suicidio, enterramiento...

Según el catedrático Ricardo de la Cierva, la versión de Carrillo es mentira. "En 1949" asegura a Crónica "Asunción le abandona por un tal Muñoz y se va con él a Cuba. Carrillo se deshace de la porteña que le buscaba desde los días alegres de Buenos Aires y se casa con su secretaria, Carmen, que será desde entonces su pareja estable".
El militar e histórico comunista Enrique Líster va más allá, y sostiene otra versión. Según dice, la primera esposa de Carrillo acabó enterrada en el jardín de la casa de La Pasionaria en París. Líster intentó contar esta historia en  el librio Así destruyó Carrillo el PCE, pero José Manuel Lara, propietario de Planeta reconoce claramente que "amputó" el capítulo, porque no se podía demostrar. Sobre la casa de Dolores Ibárruri se ha construido un rascacielos.
Hay más versiones. Según ha confesado a Crónica uno de los descendientes de los altos dirigentes comunistas españoles en Moscú "entre los dirigentes comunistas de la URSS se comentaba en secreto que Chon se suicidó al no poder superar la depresión motivada por el fallecimiento de su hija, minusválida de nacimiento, y que había muerto anteriormente en Moscú", explica.
Lo cierto es que todo lo que rodea a Chon es un auténtico misterio. Los testimonios sitúan a Asunción, antes de su muerte, en Toulouse, Montevideo, Moscú, Francia o La Habana. Se da por hecha su muerte, pero el lugar –y los motivos- de su desaparición es un secreto que Santiago Carrillo se ha llevado para siempre con él.

Santiago Carrillo, La Pasionaria y Rafael Alberti en el hemiciclo del Congreso (Madrid)

FUENTE:  http://www.libertaddigital.com
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Santiago Carrillo, el último icono de la Transición y de la utopía del PCE.
Tenía 97 años e iba muy avanzado para cumplir los 98, pero murió tranquilamente mientras dormía la siesta. Con la muerte en la tarde de este martes de Santiago Carrillo Solares (Gijón, Asturias, 18 de enero de 1915) finaliza realmente toda una época histórica. Después de la muerte de Manuel Fraga el pasado 15 de enero, Carrillo era quizá el único representante que quedaba de aquella España que llegó a oler a sangre y a pólvora de guerra civil, pero que después se reconvirtió en olvido y abrazo de reconciliación.
No es fácil glosar la figura de Santiago Carrillo, como no lo fue hacerlo con la de Manuel Fraga. Carrillo representó toda una etapa, todo un siglo, el XX español. Casado con Carmen Menéndez, tenía tres hijos (Santiago, profesor de matemáticas; Jorge, economista, y José, licenciado en Exactas). Era hijo del obrero fundidor y líder socialista Wenceslao Carrillo (1889-1963), con quien discutiría y mantendría luego una terrible correspondencia política.
Pero hasta entonces, el joven Santiago comenzó su actividad profesional en una imprenta en la que se editaban las publicaciones del PSOE, en la que comenzó como botones y llegó a periodista. En este campo profesional, fue redactor municipal de El Socialista, redactor de Cortes de Tribuna y director de la revista Renovación, una profesión que nunca olvidaría del todo y retomaría muchos años después, alejado ya de la política activa y tras su 'autoexpulsión' del PCE.
Inició su militancia política en las Juventudes Socialistas (1928), de cuya organización fue secretario general del Comité de Madrid (1931) y secretario general (1934). Fue encarcelado (1934/ 1936) por su participación en la revolución de Asturias y a su salida de la cárcel, en 1936, fue uno de los principales artífices de la fusión de las Juventudes Socialistas con las Juventudes Comunistas, que dio lugar a las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas), de clara tendencia y preponderancia comunista, en las que desempeñó siempre puestos de especial significación.

Los fantasmas de Paracuellos del Jarama.

Su trayectoria política ya estaba clara, y conformaría algo que no olvidaría el Partido Socialista, que nunca se lo perdonó: al estallar la Guerra Civil ingresó en el Partido Comunista de España (PCE, julio de 1936) y al constituirse la Junta de Defensa de Madrid (noviembre de 1936), fue comisario de Orden Público y miembro de la Junta, encargado de las cuestiones de orden público (dimitió en 1937).
Mientras permaneció en ese cargo se produjeron los fusilamientos de Paracuellos del Jarama (Madrid, noviembre y diciembre de 1936), por lo que algunos autores (Guillermo Cabanellas y Ricardo de la Cierva, entre otros), le han achacado la responsabilidad de las ejecuciones, imputación que Carrillo ha rechazado siempre, señalando que él sólo se limitó a ordenar el traslado de unos presos de Madrid a Valencia, los cuales fueron fusilados en el camino "por fuerzas que en ese momento no pudimos concretar quiénes eran" (Diccionario de la Guerra Civil española, Manuel Rubio Cabeza, Editorial Planeta, Barcelona, 1987).
Paracuellos siempre le persiguió, y Carrillo siempre negó que tuviera nada que ver con aquella masacre. Hace casi dos años, llegó a mandar al "infierno" a un conocido periodista radiofónico cuando le insistió por tercera vez consecutiva en directo en antena por aquellos sucesos: "Váyase usted al infierno", le dijo. 
                                        DNI falso de Santiago Carrillo
Fulgurante carrera en el PCE.
Lo cierto es que su carrera fue fulgurante: en febrero de 1937 figuraba ya en el buró político y en el Comité Central del PCE, pero a punto de finalizar la Guerra Civil cruzó la frontera francesa y llegó a París (febrero de 1939), iniciando un exilio que fue un periplo universal: Francia, Unión Soviética, Estados Unidos, Argentina, México, Cuba, África del Norte y, finalmente, París (donde fijó su residencia bajo el seudónimo de Giscard); desde todos los países citados prosiguió su lucha contra Franco, responsabilizándose de la reorganización del PCE, partido en el que desde 1946 figuró como delfín de Dolores Ibárruri, Pasionaria.
Como dirigente comunista en el exilio, fue uno de los principales impulsores de la lucha guerrillera en los Pirineos, formó parte del Gobierno Republicano en el exilio presidido por José Giral (1946), propició el cambio de orientación del PCE (en 1956 definió la "política de reconciliación nacional", lo que produjo una primera escisión de carácter marxista-leninista) y culminó su carrera política en el VI Congreso (1960), cuando Dolores Ibárruri fue elegida presidenta y él secretario general, cargo en el que permaneció durante veintidós años (hasta 1982), consiguiendo mantener el poder frente a las tendencias marxista-leninistas (1963 y 1968), democratizadoras (1964 y 1982) o estalinistas (1971).
                       
El pacto antifranquista y el eurocomunismo.
Fue el propio Carrillo el que consiguió romper lazos definitivamente con la Unión Soviética tras la invasión de Checoslovaquia; defendió la autonomía de los diferentes países europeos para buscar su propio camino hacia el socialismo y con respecto a España, formuló su política de pacto con todas las fuerzas antifranquistas, posiciones que fueron perfilando su línea eurocomunista. Pese a todo, fue expulsado de Francia (14.8.1971) y de Alemania (mayo de 1972).
Fue uno de los creadores, junto con Rafael Calvo Serer, de la Junta Democrática (1974), integrada por fuerzas y personalidades políticas opuestas al régimen. Genio y figura, en un intento de agilizar la apertura política, celebró una conferencia de prensa en Madrid (10.12.1976), para que quedara constancia de que había estado residiendo en la capital española desde el 7 de febrero de 1975. Su osadía desencadenó una amplia operación policial que desembocó en su detención (22.12.1976, junto a otros siete dirigentes del PCE) y su procesamiento por asociación ilícita. Su pulso con el Gobierno se saldó con ocho días de cárcel (salió el 30 de diciembre) y una fianza de trescientas mil pesetas.
El Gobierno de Adolfo Suárez ya había celebrado el referéndum para la Reforma Política y quedó claro que el PCE, aunque ilegal, era tolerado. Carrillo aprovechó la ambigüedad calculada de la situación para dar un nuevo golpe de efecto, celebrando en Madrid una cumbre eurocomunista (febrero de 1977) a la que asistieron el italiano Enrico Berlinguer (PCI) y el francés Georges Marchais (PCF). Finalmente, Suárez aprovechó las vacaciones de Semana Santa para legalizar el PCE, el 9 de abril de 1977, el famoso Sábado de Gloria... o, más bien, el Sábado Santo Rojo.
Ya en democracia, Carrillo fue reelegido secretario general (IX Congreso), obtuvo 20 diputados en las elecciones de 1977 y 23 en las de 1979, participó en las negociaciones de los Pactos de la Moncloa con el gobierno y el resto de la oposición para reconducir la economía y firmó un pacto municipal con el PSOE que dio la mayoría de los gobiernos locales a los partidos de izquierda (elecciones municipales de marzo de 1979). Pero no consiguió el principal objetivo comunista: liderar la izquierda en España, papel que los votos dieron al PSOE.
                              
Carrillo y el 23-F. 
Carrillo, junto Adolfo Suárez y el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, alcanzó una justa fama de irreductible la tarde-noche del 23 de febrero de 1981, cuando el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y dos cientos guardias civiles asaltaron el Congreso de los Diputados. Gutiérrez Mellado se enfrentó al teniente coronel, quien no pudo derribar al anciano general, mientras Suárez y Carrillo fueron los únicos diputados que no se arrojaron al suelo cuando los guardias civiles dispararon sus armas automáticas al techo del hemiciclo.
Según confesaría años más tarde, en aquel momento Carrillo pensó que le iban a matar si el golpe triunfaba y "por dignidad" decidió mantenerse sentado en su escaño cuando Tejero ordenó a tiros a los diputados que se echaran al suelo. Así lo afirmó en el programa "Conversas con Mario Soares", del canal estatal portugués RTP Lisboa (EFE, 18.4.1999): "En ese momento yo sufrí mucho, no por quedarme sentado, sino porque los otros se tiraban al suelo. Me indignaba que la Cámara se humillara de esa manera".
"Desde que vi entrar a Tejero supe que si aquello triunfaba me mataban. Como a todos los que hemos estado enfrentados a una dictadura, sabía que esa lucha podía llevarnos un día a morir. Yo dije, bueno, te ha llegado tu hora. Lo importante es que lo hagas con dignidad, que no se rían de ti estos bárbaros y por eso me quedé sentado sin dudarlo...".
En ese programa, Soares afirmó que le dijo a Adolfo Suárez en una reunión que mantuvieron en Lisboa que si no se legalizaba el Partido Comunista (PCE) "no habría democracia en España". Carrillo sostuvo que en cuanto contactó con Suárez se convenció de que éste estaba resuelto "y de que el Rey estaba resuelto" a admitir la existencia de una democracia parlamentaria. "A partir de ese momento no tuve ninguna duda ni en el tema de la monarquía porque el rey era el líder político del reformismo del régimen".
Respecto a sus relaciones con la antigua Unión Soviética, Carrillo señaló que se llevó mucho mejor con Stalin y con Kruschev que con Breznev, que no paró hasta conseguir que perdiera el liderazgo del PCE. "Breznev había jurado terminar conmigo desde la Conferencia del Movimiento Comunista de 1970 ó 1971. Allí me dijo: 'Ten mucho cuidado con lo que vas a decir porque te juegas la amistad de un país de 200 y pico de millones y de un partido de 14 millones. Piénsalo con la almohada'".
Según él, Breznev quería que no criticara la invasión de Checoslovaquia (1968) y que no hablara de las relaciones con China, además de que tampoco le gustaba el tono eurocomunista (comunismo democrático) de su discurso. Al rechazar las exigencias de Breznev, la embajada soviética en Madrid se convirtió, posteriormente, "en un lugar de conspiración" contra su ejecutiva.

Las crisis políticas.
                                               
Las peculiaridades de la transición abrieron profundas crisis en un PCE dirigido férreamente por Carrillo; la fundamental (1981, subsiguiente a la que habían experimentado el PSUC catalán y el PCE vasco, el EPK), con los llamados renovadores que se solidarizaron con el dirigente nacionalista vasco Roberto Lertxundi, mostraron su desacuerdo con la organización del partido y con la rigidez de sus planteamientos y fueron expulsados del Comité Central (Tamames y Almeida entre muchos otros).
Carrillo se impuso a los renovadores en el X Congreso (julio de 1981), pero el desastre electoral en las elecciones andaluzas (mayo de 1982), primero, y en las generales a continuación (octubre de 1982, en las que el PCE perdió 19 diputados, pasando de 23 a sólo 4), provocó una primera dimisión calculada y no admitida (junio de 1982, en la que impuso al Comité Central unas fuertes condiciones para continuar en el cargo) y después una dimisión irrevocable (6.11.1982), sucediéndole el dirigente comunista asturiano Gerardo Iglesias.
Esta vez, su estrategia le fallaría: Iglesias, considerado hasta entonces como un hombre de absoluta confianza de Carrillo y un secretario general de transición o títere, rompió casi inmediatamente amarras con el sector carrillista del partido, dando lugar a una serie de encuentros dialécticos que determinaron la salida del PCE de los prosoviéticos de Ignacio Gallego (enero de 1984, para formar el Partido Comunista de los Pueblos de España, PCPE), primero, y más tarde la de Carrillo y sus seguidores (15.4.1985), después de acusar a la dirección comunista de liquidacionista.

Tras su "autoexclusión" del PCE.
 
«Autoexcluido» del PCE (según la terminología aplicada en el momento), Carrillo decidió crear (noviembre de 1985) la Mesa para la Unidad de los Comunistas (MUC), formación que pasaría a denominarse Partido de los Trabajadores-Unidad Comunista (PTE-UC) y con la que acudió a los comicios generales de junio de 1986, no consiguiendo el acta de diputado. Un nuevo fracaso electoral (elecciones europeas del 15.6.1989), le convenció de no volver a concurrir a nuevos comicios.
Tras numerosas negociaciones, Carrillo firmó el ingreso de los miembros del Partido de los Trabajadores de España (PTE) en el PSOE (27.10.1991), como una corriente interna bajo el nombre de Unidad de Izquierda, aunque él rechazó ingresar en las filas socialistas por considerar que su larga historia de dirigente comunista le concedía autoridad moral para sostener la posición de sus camaradas, pero le inhabilitaba para desempeñar cualquier papel protagonista. No opinó así su mujer, Carmen Menéndez, que sí ingresó en el PSOE (29.10.1991), al considerar que "soy una militante de base y no he tenido responsabilidad en el Partido Comunista de España".
Apartado desde entonces de la política activa, Carrillo se dedicó a escribir libros y artículos en los medios de comunicación y a dar conferencias. El 30.11.1993 presentó en Madrid sus Memorias en un acto apadrinado por Rodolfo Martín Villa y Alfonso Guerra. En 1984 renovó su carnet de periodista y pasó a dirigir el entonces semanario Ahora.
En octubre de 2005 recibió el título de doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que era rector Ángel Gabilondo. Carrillo reivindicó la reconciliación nacional, pero un grupo de unos 40 ultraderechistas trató de reventar el acto al grito de "asesino". Hubo dos detenidos. Allí, Carrillo dijo: "He llegado hasta el día de hoy animado por el sueño de otro mundo, un planeta poblado por mujeres y hombres plenamente libres. Mi generación y las pasadas lo intentaron sin conseguirlo plenamente. Pongo mi esperanza en las nuevas generaciones" (El País, 21.10.2005). Las páginas de Internet del entorno ultraderechista y el programa de Federico Jiménez Losantos en la Cadena Cope, propiedad de la Conferencia Episcopal, habían animado la protesta contra la concesión del título académico a una de las mayores bestias negras del franquismo.
Es autor, entre otros, de los siguientes libros: Después de Franco, ¿qué? (Ediciones Sociales, París, 1965), La JSU está forjada en el yunque de la lucha (JSU, Toulouse, 1946), Sobre algunos problemas de la táctica de lucha contra el franquismo (Ediciones España Democrática, Montevideo, 1961), Eurocomunismo y Estado (Editorial Crítica, Barcelona, 1977), Partido Comunista de España (Editorial Albia, Madrid, 1977), La propuesta comunista (Editorial Laia, Barcelona, 1977), Un futuro para España, Libertad y socialismo, El año de la Constitución (1978), Memorias de la Transición (1983), El año de la peluca (1987) y Memorias (1993).
                 Caricatura de Santiago Carrillo http://www.risasinmas.com
Fue diputado del PCE por Madrid en las Legislaturas Constituyente (1977-1979), I (1979-1982) y II (1982-1986).
FUENTE:  Manuel Ángel Menéndez
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Biografía - Santiago Carrillo.


Santiago Carrillo Solares; Gijón, Asturias, 1915 - Madrid, 2012. 
Político comunista español. Hijo de un destacado militante socialista, siguió inicialmente los pasos de su padre ingresando en las Juventudes Socialistas, de las que llegaría a ser secretario general en 1934. Trabajó como periodista en El socialista desde 1928. En 1934 participó en la fracasada Revolución de Octubre en Asturias, por lo que pasó dos años en la cárcel.
En 1936 promovió la unificación de las organizaciones juveniles socialista y comunista, formando las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU); poco después ingresaba en el Partido Comunista de España (PCE), arrebatando así al PSOE su militancia juvenil; en 1937 entró en el Comité Central del PCE. Durante la Guerra Civil española (1936-39) fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid.
Al acabar la guerra marchó al exilio, desde donde siguió participando en la dirección del partido, sobre todo desde que, en 1960, sucedió a Dolores Ibárruri en la secretaría general. En sintonía con sus protectores soviéticos, decidió liquidar la resistencia guerrillera contra el franquismo y promover la idea de una «reconciliación nacional» (1956), así como expulsar del partido a los llamados «desviacionistas de derechas» (Jorge Semprún, Fernando Claudín…) en 1964.
Desde la invasión soviética de Checoslovaquia (1968), que Carrillo condenó, empezó a apartarse de las directrices de Moscú y a alinearse con el Partido Comunista Italiano de Enrico Berlinguer, en una línea de independencia conocida como eurocomunismo.
Al morir Franco en 1975, Carrillo hizo valer el prestigio y la fuerza que los comunistas habían alcanzado en la lucha por las libertades: entró clandestinamente en España, se hizo detener y fue liberado doce días después (1976), como preámbulo de la legalización del PCE (9 de abril de 1977), que fue uno de los pasos más importantes en la transición a la democracia. Previamente, Carrillo había impuesto al Partido una política de moderación y había ofrecido toda clase de garantías de comportamiento democrático y gestos conciliadores (como la aceptación de la bandera nacional).
Desde las primeras elecciones democráticas (1977) fue elegido diputado por Madrid (reelegido en 1979 y 1982); pero los mediocres resultados electorales del partido y el goteo de abandonos de personalidades de talante «renovador» le llevaron a dejar la Secretaría General en manos de un hombre más joven, Gerardo Iglesias, en 1982.
Previamente había impulsado el abandono de la ideología leninista (lo que provocó escisiones del partido por la izquierda, sobre todo en Cataluña); su actitud de creciente acomodo a la realidad le fue alejando incluso del marxismo, de modo que llegó a preconizar un acercamiento al Partido Socialista; el enfrentamiento con la dirección del PCE le llevó a ser expulsado del partido en 1986.
Con sus seguidores más fieles formó entonces un grupúsculo llamado Partido de los Trabajadores de España, que se fusionó con el PSOE en 1991 tras un total fracaso en las urnas. Él mismo, sin embargo, no dio ese paso, sino que se retiró de la política activa, manteniendo una audiencia entre la opinión pública como testigo lúcido de la lucha contra el franquismo, de la transición a la democracia y de la política española en general.

1 comentario:

  1. Personaje siniestro que nunca jamás debió admitirse que tomara parte en la transición que se hizo en España después de la muerte de Franco...

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