El terrible final del general López Ochoa |
| López ochoa en una Ilustración de Alfonso zapico. La Balada del Norte Tomo 3 |
El militar que sofocó la Revolución de 1934 murió fusilado en 1936; Juan Yagüe, el verdadero represor, sigue teniendo una calle en Oviedo |
| Ilustración de Alfonso Zapico |
La Nueva EspañaEl día 17 de agosto de 1936 el general Eduardo López Ochoa, responsable de las tropas que habían dado al traste con la revolución de Asturias, fue fusilado por un grupo de milicianos que lo pasearon después por las calles su cabeza cortada, entre los gritos de satisfacción y los insultos de una multitud. Al final de esta historia les contaré las distintas versiones que existen sobre los detalles de este macabro suceso, pero antes debo decirles que a la luz de la investigación no parece que el militar mereciese acabar así, ni fuese aquel “aventurero sin escrúpulos, responsable de la caza de fugitivos, violación de las mujeres y machacamiento de los niños” que había definido poco antes María Teresa León, la compañera del poeta Rafael Alberti. Algo que les cuadra mucho mejor a Juan Yagüe y Lisardo Doval, los verdaderos culpables de los excesos que se cometieron tras el fin de la insurrección.