16 de julio de 2016

Año 1808, Asturias se levanta contra el invasor Francés

Los efectos de la guerra de la Independencia en Asturias
Reclutamiento de tropas en el Campo San Francisco de Oviedo para frenar al invasor, grabado de J. Cuevas
La llegada a Oviedo (el día 9 de mayo), las noticias referidas a los sucesos ocurridos una semana antes en Madrid y en los que habían participado y muerto varios asturianos, desencadena la revuelta popular ante la eventual parálisis de las autoridades legalmente constituidas
Cuadro de José Uria destruido en el incendio de la Universidad en 1934
El carácter secundario del territorio asturiano a efectos estratégicos condicionaría el escaso desarrollo de episodios bélicos en la región y el consecuente alcance limitado de su guerrilla; aunque fueron cuatro las sucesivas entradas de los ejércitos invasores, en mayo de 1808 aún no se había instalado en Asturias ningún contingente de las tropas napoleónicas.
Sin embargo y a pesar de las recomendaciones conciliadoras emanadas de las autoridades centrales, corresponde a los patriotas asturianos la primacía en el orden de amotinamientos surgidos en todo el país.
La respuesta a la represión francesa nacía con los objetivos básicos de la conservación de la monarquía y la defensa de la patria; pese al vergonzoso comportamiento de la familia real en las entrevistas mantenidas con Napoleón en Bayona, se enarbola la bandera de la monarquía y por las calles de Oviedo se pasearon retratos de Fernando VII. Según el testimonio privilegiado de Ramón Álvarez Valdes.

Bando del la Junta General del Principado fechado el 25  de mayo de 1808, llamando a la defensa de Asturias frente al invasor francés
Un cuadro pintado por José Uría y desaparecido en el incendio del edificio de la universidad de Oviedo en 1934 representaba el episodio en que un canónigo portando la Sagrada Custodia detuvo a los patriotas que pretendían pasar por las armas en el Campo de San Francisco a algunos significados partidarios de los franceses, y los testimonios que atestiguan las sucesivas entradas y predaciones de los franceses se multiplican en los años que discurren hasta el final de la Guerra de Independencia.
La Junta Suprema de Gobierno que se organiza en Oviedo el 25 de mayo nace con todas las atribuciones del poder soberano, introduce el sistema de elección democrática en la designación de las autoridades y se erige como modelo para la futura Junta Central integradora de las múltiples juntas locales nacidas al calor de la revuelta. Los titulares del nuevo poder son en buena parte los miembros de las antiguas instituciones de gobierno, militares, juristas, e incluso algún canónigo y un representante de la nobleza, el Conde de Toreno. Sin embargo ahora su soberanía está legitimada, no por su pertenencia a las capas privilegiadas del antiguo régimen, sino por el respaldo popular y el vacío de poder central. Con tales atribuciones, la Junta declara la guerra a Francia, crea las correspondientes delegaciones de Guerra, Justicia, Hacienda y Estado, y envía embajadores a Inglaterra para recabar ayuda contra las tropas francesas.
El Marqués de la Romana
El más famoso de los mariscales de Napoleón llegó a tierra asturiana en mayo de 1809. El Mariscal Ney. Por aquel entonces, Asturias era una isla rodeada por el territorio ocupado por las tropas imperiales y, si bien no contaba con un gran ejército, sí que constituía una amenaza sobre las comunicaciones entre Galicia y la meseta. A los franceses les preocupaba la presencia en Oviedo del general Pedro Caro y Sureda, Marqués de La Romana, que se había distinguido en su mando sobre la expedición del Báltico. Por este motivo, se planeó la primera de las invasiones contra Asturias partiendo de tres frentes: el este, desde Santander, le correspondería a Bonet; al sur, partiendo de León, se incorporarían las tropas de Kellermann; y deslizándose desde Galicia, al oeste, el Mariscal Ney.
Mariscal Ney, jefe de las fuerzas francesas que invadieron Asturias en la primavera de 1809
El principal objetivo de la invasión consistía en la captura del Marqués de La Romana, lo que exigía contar con el factor sorpresa y evitar que la alarma asturiana advirtiera a la capital. Así, el Mariscal partió de Lugo el 13 de mayo con una columna de unos 4.000 hombres,  integrada por infantería (27º, 39º y 59º de Línea; 25º Ligero),  trescientos jinetes (3º de Húsares y 25º de Dragones) y artillería (ocho piezas de artillería de montaña). En un alarde de astucia, el Mariscal cruzó la frontera asturiana por Ibias, al amparo de terrenos montañosos, donde los caminos eran poco transitables pero, como contrapartida, avanzaría amparado por la discreción. Así, cruzó los puertos de Rañadoiro, Cerredo y Leitariegos, para atravesar luego las villas asturianas del occidente: Cangas de Tineo -actual Cangas del Narcea- (16 de mayo), Tineo y Salas (día 17), cruzando el río Narcea en Cornellana. Al día siguiente alcanzaba Grado, donde encontraría la primera y más importante resistencia que habría de afrontar en el ya famoso encuentro de Peñaflor.
Las curtidas tropas del Mariscal vencieron sin demasiada dificultad a los asturianos, pasando luego a cuchillo a la población de Grado, una consecuencia terriblemente dramática para los habitantes de esos territorios. Tras pernoctar en la casa solariega de La Campona, al día siguiente Ney entra en Oviedo. Pero el Marqués de La Romana ya no estaba en la ciudad. Durante el combate de Peñaflor, se había apresurado a partir hacia Gijón, de cuyo puerto saldría en un buque inglés. Desde luego, esta no era la conducta que cabría esperar de un general de su prestigio.
Álvaro Flórez (Pola de Somiedo 1766-Noreña 1853. Destacado estadista y economista asturiano.(Museo de Bellas Artes de Asturias)
El principal objetivo de la misión se había visto frustrado, y desde Galicia llegaban terribles noticias: el Mariscal Soult había sufrido serios reveses en Portugal y la amenaza sobre Galicia era seria. Por tanto, Ney se vio obligado a retomar el camino de vuelta, esta vez por la costa asturiana, encontrando alguna resistencia aislada por parte de las alarmas de Avilés, Muros del Nalón y Navia.
Casa natal de Flórez Estrada en Pola de Somiedo (Asturias)
Sucesivas intervenciones militares francesas determinarían la disolución de las diferentes  Juntas Supremas que llegaron a constituirse. Las últimas tropas francesas abandonaron Asturias en enero de 1812 y representantes asturianos participaron activamente en la elaboración de la constitución de Cádiz, promulgada en mayo de ese mismo año. La vuelta al absolutismo en la persona de Fernando VII fue recibida con satisfacción por los proclives a esa tendencia y defendían un discurso en contra de la Constitución y a favor del Rey y de la Religión.
Rafael del Riego
FUENTES: JUAN IGNACIO RUIZ DE LA PEÑA - HISTORIA ILUSTRADA DE ASTURIAS EL COMERCIO
________________________________________________________________________
________________________________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:

·                     § - FACEBOOK - Roberto Cortina Mieres
·                     § Twitter – “El blog de Acebedo”
·                     § - Blog-Blogger.  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario