21 de julio de 2016

El descubrimiento del Cobre, Bronce y Hierro en Asturias

La Edad de los Metales en Asturias
Edad de los metales-1
La edad de los metales abarca desde el año 3.000 a.C hasta el s.I  – V d.C, los primeros indicios en Asturias se documentan  en las Minas del Milagro (Onís) y en las del Aramo (Riosa).
Edad de los Metales-2
Esta etapa se divide en tres períodos, son las edades de cobre, bronce y hierro. En Asturias la edad de cobre y bronce, en ocasiones, parece que se solapan y que se dan de manera casi simultánea, durante este tiempo se produjo una importante evolución social, las aldeas se van estructurando para ser duraderas, se establecen zonas para la estabulación del ganado, zonas de cultivo, el área de viviendas y edificios comunales, zonas de trabajo para mineros, herreros, orfebres, carpinteros, canteros… Los grupos de humanos fueron evolucionando hasta desarrollar, en la edad de hierro, la cultura castreña.
Durante toda la edad de hierro la historia de Asturias se desarrolla a manos de las tribus astures, pequeños grupos de población que se unificaron bajo un mismo nombre tribal y que se repartieron el territorio estableciendo unas fronteras bien definidas, con la sociedad castreña se crearon las primeras aldeas fortificadas conocidas como castros, eran núcleos de población que, entre otras novedades, tenían saunas, piscinas o plazas. La necesidad de fortificar una urbe evidencia que había luchas y guerras, en Asturias la primera gran batalla a la que los astures tienen que hacer frente son las Guerras Astur – Cántabras. A finales de la edad de hierro el emperador Augusto Cesar tiene conquistada casi toda la Península Ibérica a excepción de los territorios que se encontraban tras la Cordillera Cantábrica y, en el siglo I a.C, decide invadir el territorio. La presencia de Roma dejará una fuerte herencia en el territorio, los castros poco a poco desaparecen, la gente se traslada a los valles y se crean las villae, grandes casas romanas que regían la vida en una zona y en sus núcleos de población.
Esta etapa de la historia finaliza con la llegada de los Visigodos en el s.V, la caída del Imperio romano y la consolidación del cristianismo como creencia religiosa.

Discos de oro y Anillo de Mata’l Casares
Actividades diarias durante la edad de bronce
Los conocimientos sobre la fundición de minerales alcanzan un nuevo nivel cuando las personas aprenden a realizar aleaciones, es decir, juntar distintos minerales para obtener un nuevo metal mucho más resistente y duradero. El Bronce es una aleación de cobre y estaño que aparece en Asturias en el año 2,000 a. C. El estaño no resulta muy abundante en la zona y, sin embargo, la producción de bronce en algunos lugares del territorio será una de las principales actividades, ejemplo de ello es el Castro de Noega de Gijón, sus habitantes se hacían llamar Cilurnigos “Caldereros de Bronce”.
La edad de Bronce se va a caracterizar por un progresivo aumento de la población, por una gran actividad minera, metalúrgica, comercial y alfarera, por el desarrollo de una agricultura muy variada y de la consolidación de la ganadería de vacuno, por la creación de las primeras fortificaciones y de las primeras acrópolis.
La minería está en plena expansión, la fundición de metales se extendía rápidamente entre la población que demandaba más útiles y armas en metal, esto implicó un mayor mano de obra dedicada a la extracción de minerales. Destaca por un lado la gran actividad que se experimentó en Las minas del Milagro de Onis y, por otro, el progresivo abandono de las minas del Texeu en la sierra del Aramo (Rioseco – Riosa) que dejan de funcionar en torno al año 1.400 a.C tras remover más de 15.000 metros cúbicos de sedimentos y tras enterrar a decenas de mineros. Los enterramientos del Aramo siguen siendo objeto de estudio aunque está bastante aceptada la idea de que las sepulturas dentro de la montaña se hacían siguiendo un ritual específico para la clase minera. Otros centros mineros destacados en esta etapa se localizan en Gamoneu, en Asiego, en Cabrales y en el sector medio de la cuenca del río Nalón.
moldes de hachas de la edad de los metales
Las actividades metalúrgicas durante la edad de bronce crecían y evolucionaban, la demanda de productos ascendía continuamente y los talleres van creando técnicas más especializadas que les facilitaban el trabajo. Aparecen moldes complejos que permitían hacer series de objetos de forma más rápida y, por otro lado, parece ser que en gran parte de las hachas de talón encontradas poseen un porcentaje de plomo a tener en cuenta, no se sabe con exactitud si esta presencia es accidental o intencionada, pero no es raro pensar que, si probaban diferentes mezclas de minerales para ver qué pasaba, se dieran cuenta que añadiendo un poco de plomo se aumentaba el peso de la herramienta y, en el caso de las hachas, es un factor importante.
Entre los objetos en bronce que han podido recuperarse encontramos hachas para la minería y para la tala de madera, hoces, espadas de antena, calderos, útiles decorativos y piezas de orfebrería.
También se documenta el uso del oro, la plata y el cobre para las piezas de orfebrería aunque la explotación era muy reducida y se limitaba a piezas como anillos o discos que seguro representaban una buena posición social. Un ejemplo es el anillo de oro encontrado en el túmulo de Mata’l Casare en el Alto la Cobertoria (entre Lena y Quirós).
La producción de cerámica también es una actividad en auge, la vida sedentaria requiere de platos, vasos, recipientes, vasijas o tinajas, los hornos necesitan tinajas y crisoles en los que fundir el metal, el agua también se almacenaba en grandes recipientes de cerámica. Poco a poco se va confeccionado una cerámica autóctona, se incluyen elementos decorativos y se convierte en una labor indispensable para reponer los útiles de la vida cotidiana.
Edad e los metales-3 
El excedente de productos potenció las actividades comerciales y el contacto con con otros pueblos de dentro y fuera de la Península Ibérica. Algunos autores afirman que ya se mantenía contacto con algunos pueblos del Atlántico como Irlanda, Inglaterra o la Bretaña francesa y hay un debate abierto sobre las rutas de comercio, algunos investigadores sostienen que es posible que existiera una vía de comunicación marítima, sin embargo hay que tener en cuenta que las embarcaciones del momento consistían en troncos de madera vaciados y forrados de pieles que podían tener o no una vela, por ello estos mismos investigadores insisten en que es una hipótesis y que era más sencillo que dichos productos se introdujeran por vía terrestre. Dentro de la Península Ibérica la mayor actividad comercial se desarrolla con otros pueblos del norte, sobre todo para la obtención de materias primas escasas en tierra astur como el estaño, y con el mediterráneo para la obtención de objetos de cerámica de gran calidad.
zonas-mineras asturias oro, cobre y estaño
La ganadería de cápridos y vacunos seguirá siendo una actividad principal. Muchas teorías intentan justificar la escasez de restos de poblados en el oriente de Asturias basándose en la ganadería, argumentan que eran sociedades pastoriles que seguramente crearan asentamientos estacionales a base de elementos perecederos. La ganadería requería una búsqueda continua de pastos para alimentar al ganado, aprovechando las zonas de montaña en los meses más cálidos y los valles durante el invierno. Esta continua trashumancia podría ser la causa del aparente vacío arqueológico del oriente de Asturias a partir de la edad de los metales. Las actividades ganaderas seguían complementándose con la caza, ciervos y jabalíes eran las piezas más comunes, y con la pesca tanto marítima como fluvial.
La agricultura se basaba principalmente en la plantación de cereales como el trigo, la escanda o el centeno, de algunas leguminosas, de guisantes y de berzas. La plantación de cereal implicó un nuevo invento, los molinos de grano, eran grandes piedras abrasivas con forma cóncava donde se depositaba el grano y, con un canto rodado se iba raspando para molerlo. Esta simple herramienta permitió mejorar considerablemente la alimentación porque con la harina aprendieron a confeccionar pan y otros alimentos ricos en hidratos.
Edad e los metales-4
La recolección de frutos del bosque complementaba la dieta, cuando una cosecha se perdía era un sustitutivo importante. El paisaje de Asturias estaba caracterizado por bosques de robles, castaños, nogales, avellanos, alisos, endrinos, pinos, arbustos y árboles frutales silvestres, de aquí obtenían frutos secos como bellotas, nueces y avellanas, éstos formaba parte de la dieta diaria ya que podía encontrarse fácilmente y tras secarlas se conservaba todo un año y, se molían, también se conseguía harina. Recolectaban frutas como cerezas, endrinos y manzanas silvestres y se ha documentado la recolección del miel y cera. El uso de plantas medicinales sigue siendo un aspecto difundido entre la población y las personas con dichos conocimientos seguirán teniendo una posición destacada en el grupo, sin descartar que se le atribuyera algún carácter mágico.
Entre el 1.200 a. C, hasta el año 800 a. C, se desarrolla el bronce final, es una nueva etapa de transito que se solapa con la Edad de Hierro, en ella el bronce poco a poco dejará de ser el metal más usado para ser sustituido por el hierro, el material más resistente que jamás habían visto. En estos años las tradiciones prehistóricas están en decadencia, comienzan a crearse los primeros centros urbanos fortificados con altas murallas de piedra, torreones y fosos, la demanda de armamento aumenta y hay un incremento de la población, todo ello evidencia la tensión que se vivía ante la necesidad de defenderse de otros grupos de humanos, con esta nueva distribución del territorio aparece una nueva cultura conocida como La Cultura Castreña, los territorios están claramente delimitados y repartidos entre las diferentes tribus ya denominadas como Astures.
Edad e los metales-5 
FUENTE: Historia de Asturias - http://historiadeasturias.com
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Los primeros granjeros de Teverga
idealización de una de estas granjas
Las excavaciones realizadas en Berrueño constatan la existencia de un sistema de cultivo cerealístico desde la Edad de Bronce hasta la época tardorromana
La edad de los metales empezó más o menos hace 7.000 años y terminó hace 5.000 años cuando se inventó la escritura
La presencia de animales prehistóricos en el Parque de la Prehistoria de Teverga tiene mucho que ver con el pasado del concejo. La excavación arqueológica dirigida por Alfonso Fanjul Peraza en 2014 ha permitido localizar varias fases de ocupación de una granja en Berrueño (Teverga), desde la Edad del Bronce hasta época tardorromana. Así lo anunció en abril del 2016 en Astorga (León), en las terceras jornadas internacionales sobre la evolución de los espacios urbanos y sus territorios en el Noroeste de la Península Ibérica.
"Durante años hemos defendido la existencia de estas granjas prehistóricas pese a las dificultades de su hallazgo, debido al paisaje vegetal que cubre Asturias y que hace difícil hallar cualquier resto no monumental en superficie", explica Fanjul. Se trata de la primera granja prehistórica que sale a la luz en Asturias tras una excavación arqueológica.
Así, desde finales de la Edad del Bronce hay un impulso de la agricultura cerealística. En la Edad del Hierro casi el setenta por ciento de las laderas de la zona estaban cultivadas o con pastos. Una producción que se frena con la conquista de Roma que, según Fanjul, rompe las estructuras socio-económicas de los astures.
Los arqueólogos, trabajando en la finca Las Vallinas de Berrueño (Teverga) en el verano de 2014
Una de las tres ocupaciones que han excavado se corresponde, según el análisis de carbono 14, con los años 15 y 20 d.C. "Un momento en el que el campo asturiano sigue en pleno shock después de la invasión romana, y donde se evidencia una potente regresión económica, arquitectónica y material respecto a la granja de la Edad del Hierro", comenta.
Lo que le lleva a plantear que, pese al fin de las guerras astures, la conflictividad continúa de forma latente en Asturias hasta mediados del siglo I d.C., donde ya se observan estructuras romanas estables. Las investigaciones también revelan que en la época tardorromana se recuperan cultivos y pastos, con una importante cabaña de ganado vacuno y una cierta diversidad de cultivos, tanto de cereal como verduras.
"Al igual que en el resto de la Europa céltica, los astures no solo vivían en castros, sino que disponían de granjas y otras formas de hábitat menores", explica. Así es que una de las conclusiones de la investigación es que desde la Edad del Bronce se observa que las granjas combinan la economía rural con pequeños trabajos industriales, destinados a productos de bronce en época prerromana y más orientada a la metalurgia del hierro a partir de época romana.
Fanjul publicará la investigación desarrollada en Berrueño en los próximos meses. Una labor científica que se financió con medios propios y con la colaboración para los análisis de los materiales excavados de investigadores de la Facultad de Biología de Oviedo y del Centro Botánico de Gijón. "También agradecemos la colaboración y ayuda de los vecinos de Sobrevilla, propietarios de la finca Las Vallinas, donde se han realizado los hallazgos", concluye Fanjul.
Parque de la Prehistoria de Teverga
FUENTE: SARA ARIAS
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