4 de mayo de 2015

Mitología Asturiana, "mitos y leyendas" (3)

Seres Mitológicos relacionados con la tierra
http://www.asturiasnatural.com
El Cuélebre
Es una serpiente alada que custodia tesoros y personajes encantados. Vive en las simas, cuevas y fuentes de gran cavidad subterránea, su aliento es fétido y venenoso y sus silbidos se oyen a gran distancia. Ataca y devora a las personas y a los animales, y sus escamass son tan duras que rechazan las balas. El cuélebre crece incesantemente, y a medida que se va haciendo viejo sus escamas se hacen más grandes y más duras, entonces la tierra ya no basta para sostenerlo y tiene que partir hacia la Mar Cuajada. Se dice que en el fondo de este mar hay montones de riquezas, pero los hombres no pueden apoderarse de ellas por causa de la vigilancia de los cuélebres.
El mito del cuélebre es semejante al mito griego del dragón que custodiaba las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, cuyo robo constituyó uno de los doce trabajos de hércules. Asimismo, el vellocino de oro robado por los argonautas también estaba custodiado por un terrible dragón cuyos ojos no conocían el sueño. Jasón logró adormecerle con el auxilio de los hechizos de su amiga, la poderosa maga Medea, y matar al dragón.
Los dragones y serpientes fabulosas constituyen un mito que se extiende por todas las culturas de la tierra. El dragón es el guardián de tesoros de oro y de sabiduría, cuya misión es probar el valor del futuro héroe. Así en los relatos bíblicos, como en las cosmologías y mitologías de Babilonia, de Egipto, de la antigüedad grecorromana, de los países escandinavos, celtas y germánicos, y también en el extremo Oriente, China y Jspón. Mientras que en las mitologías europeas se asocia la figura del dragón con la encarnación del mal ( la palabra griega drakos designa tanto al dragón como al demonio ), los dragones orientales y asiáticos son considerados como animales sagrados, dioses benefactores que rigen la lluvia, los vientos y cuidan de las cosechas. Sus genes están en el origen de las grandes dinastías imperiales, cuya divinidad se fundaba en la sangre de dragón que corría por sus venas. Y en la India, los dragones son los productores del soma, la bebida de la inmortalidad.
Cuélebre
En Asturias, el cuélebre ha dejado numerosas leyendas y algunos rastros en la toponimia. Así, La Cueva del Cuélebre, en Noriega
( Ribadesella ); las Cuevas del Cuélebre, en Mestas de Con ( Cangas de Onís ), el Pozo del Cuélebre, en Cuerres ( Cangas de Onís ), la Fuente'l Cuélebre, en Intriago ( Cangas de Onís ), la Ramada del Cuélebre, en Sobrefoz ( Ponga ) y en Pandefresnu ( Caso ); la Peña'l Cuélebre, en Miera ( Salas ) o la braña de Valdecuélebre ( Somiedo ). Entre los relatos mitológicos, cabe destacar la leyenda del culebrón del convento de Santo Domingo, en Oviedo, que habitaba en una cueva detrás del convento e iba devorando los frailes uno a uno, hasta que un fraile cocinero le dio a comer un pan relleno de alfileres que le ocasionó la muerte. Similares a ésta, se cuentan otras leyendas tradicionales como la del cuélebre de Brañaseca ( Cudillero ), al que los vecinos tenían que alimentar con borona y pan de centeno para que no devorase sus ganados y al que finalmente dieron muerte arrojándole una piedra calentada al rojo vivo, al grito de : ¡Abre la boca, culebrón, que ahí te va el boroñón ¡. Otros cuélebres asturianos fueron muertos por los vecinos de Perllunes ( Somiedo ), mediante una rueda de carro al rojo vivo; por los vecinos de Biescas ( Calgas del Narcea ), con una rueda de carro al rojo vivo; mientras al cuélebre que habitaba en una cueva de Salinas ( Castrillón ) se le intentó dar muerte de la misma forma, pero éste se arrojó al mar y enfrió la piedra que había tragado. También se cuentan numerosas leyendas acerca de cuélebres que salieron volando en dirección al mar, pero quedaron enganchados con sus enormes alas entre los árboles, donde murieron de inanición dando espantosos bramidos. Así, por ejemplo, los cuélebres que habitaban en sendas cuevas de Casazorrina y Figares, en el concejo de Salas.
Aunque en las descripciones de los primeros estudiosos se utiliza el nombre para los tesoros, mientras a las jóvenes doncellas que los custodian son conocidas como atalayas, -el introductor del término parece ser Juan Meriéndez Pidal, al que luego sigue Rogelio Jove y Bravo, mientras los pioneros Laverde y Agüero no las nombran específicamente -los estudios posteriores asimilaron el término a ambos y las hacen prácticamente semejantes a las xanas, por su singular belleza y juventud, aunque parece que se diferencian de éstas en que las jóvenes doncellas son seres humanos encantados, mientras que las xanas no están siempre encantadas. Debido a su penosa situación, presentan habitualmente una expresión de gran tristeza, cantando bellas, pero melancólicas canciones, mientras el cuélebre permanece atento a sus movimientos, excepto el día de San Juan, en que entra en un sopor irresistible, momento en que se les puede desencantar.
Para algunos de los modernos estudiosos del folklore tradicional asturiano, como Xuan X. Sánchez Vicente y Luciano Castañón, el mito no es más que una mixtificación, un invento erudito, acusación muy habitual en estos temas donde los testimonios se van haciendo tan vaporosos como las mismas doncellas.
Distintas representaciones de este animal mitológico en el arte asturiano pueden verse en la sillería del coro de la Catedral de Oviedo, en la iglesia de Santa María de Celón ( Allande ), en la iglesia de San Emeterio de Sietes ( villaviciosa ), así como en los escudos de armas del palacio de Mon ( San Martín de Oscos ) y del linaje de Labra ( Cangas de Onís ) y en algunos hórreos y paneras de estilo Villaviciosa, del siglo XVI.
Es una especie de serpiente enorme, con alas parecidas a los murcielagos y su cuerpo esta protejido con duras escamas, por lo que resulta muy dificil matarlo. Se parece mucho a los conocidos dragones. Vive en cuevas cerca de los rios o del mar, donde guardan tesoros y doncellas encantadas. Tiene un apetito insaciable devora al ganado que encuentra cuando sale de su cueva. De su lado mas oscuro es conocida su aficion por entrar en los monasterios y en los cementerios y devorar los cadaveres.Dicese que los frailes que custodiaban esos lugares, idearon darle una olgaza de pan y ponerle alfileres dentro de la olgaza y cuando se lo comio se murio. http://www.taringa.net
Las Ayalgas son ninfas o hadas hechiceras que viven en las cuevas cristalizadas, tienen un pequeño cuerpo con alas como de mariposa, transparentes como el agua, apenas visibles a no ser por su destellos. Son las guardianas de los tesoros que en la antiguedad dejaron escondidos saqueadores y ladrones las cuevas de los montes. Tambien dicen que son doncellas a la que encantaron para dejarlas para dejarlas guardando sus botines y que ellas llaman con sus destellos y sus canticos para atraer a alguien que encuentre el tesoro y asi rompa su encantamiento. http://www.taringa.net
Las Chalgas o Ayalgas
La referencia a las "Chalgas" o tesoros escondidos es algo consustancial con nuestra tierra asturiana, ya que no hay pueblo o aldea, por remotos que sean, donde no se hallen leyendas de tesoros escondidos, casi siempre atribuidos a los moros.

Alvarez Peña, considera que se está llegando a una confusión entre la denominación del tesoro y de la doncella, matizando que el término "Chalga" se refiere solo al tesoro custodiado por ellas, que serían, por deducción de noticias recogidas en Piloña, etc., princesitas encantadas o moras castigadas por su infedilidad o apostasía, de acuerdo a múltiples noticias. El mito suele estar relacionado con un contexto "pre" o "protohistórico" (presencia de cuevas, dólmenes, túmulos, etc.), como hemos podido constatar en la llamada Cova dos Mouros (Boal) o en el castro del Monte das Coroas, en La Roda (Tapia).
En cambio, Ramón Baragaño, aún dudando de su pertenencia real al patrimonio astur, considerando que es posible que los pioneros hallan engrosado el mismo con mitos de regiones fronterizas a la nuestra, considera discutible la tesis reduccionista de nuestros mitos, abanderada por el anterior, muy en la línea de los "puristas", que inició el inolvidable Aurelio del Llano, y define las "chalgas" como jóvenes hermosas que viven en palacios encantados, guardando enormes tesoros, pudiendo desencantarse en la mañana mágica de San Juan, ya que el cuélebre se duerme profundamente. Siguiendo el hilo argumental de los primeros estudiosos, como Tomás Cipriano Agüero, describe la escena considerando que las jóvenes doncellas se aparecen rodeadas de una tenue llama, que se puede apagar con una ramita de sauce -el valor profiláctico del sauce era conocido desde la más remota antigüedad; su concreción clínica actual se da a través del ácido acetilsalicílico, popularmente la aspirina-; cuando la llamita se apaga, el camino se abre para el intrépido joven, que penetra en la cueva siguiendo a la bella doncella, a la que ase por el ceñidor de su talle, hasta que llega al tesoro. Gumersindo Laverde, coetáneo del anterior, había añadido a la anterior descripción algunos detalles nuevos, tales como que las jóvenes, que considera son algo menos bellas que las xanas, están custodiadas por cuélebres y la causa de su encantamiento y consiguiente desgracia han sido algunas faltas.
Nuestra tesis es la de mantener, a falta de pruebas más contundentes, éste y otros mitos en el catálogo tradicional, bien que con el rótulo de "dudosos". Y es que, en su incesante rastreo por toda la geografía asturiana, Alvarez Peña ha podido documentar algunas leyendas relacionadas con estas jóvenes doncellas, significativamente diferentes de las vinculadas a las xanas. Así, al citado autor se le debe la transcripción de la bella historia que le refirieron en Perlunes (Somiedo), en que una joven doncella encantada le dice al paisano que aparecerá como serpiente y se le enroscará y que si no le teme y cita a Dios o los Santos, haga lo que haga, poseerá sus tesoros. El paisano superó el susto inicial, pero al ver que se le enroscaba y le silbaba ya en la cara, recurrió a Dios y la serpiente y el tesoro se esfumaron. En el área citada, este autor recoge la leyenda de los tres besos a la culebra, que es mucho más habitual en toda el occidente asturiano (lo hemos hallado con mínimas variantes en lugares tan distantes como Vegadeo y Valdés). Actualiza también el referido autor la conocida leyenda del lago somedano, donde hay un mundo subterráneo mágico donde una reina encantada guarda sus tesoros, con ayuda de fieros 
Las “Chalgas” o tesoros escondidos es algo consustancial con nuestra tierra asturiana
FUENTE: ASTURIAS NATURAL (http://www.asturiasnatural.com)
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