21 de junio de 2014

Corín Tellado (1927-2009), la extraordinaria mujer, nacida en Viavélez-El Franco (Asturias)

Corín Tellado, la culminación de la literatura popular


En las novelas de la gijonesa, el amor triunfa sobre las barreras: es «Romeo y Julieta», con problemas más sociales que políticos
Corín Tellado representaba la culminación, a la vez que el tramo final, de la literatura popular en España, y dos cosas sorprenden con motivo de su muerte bajo la luna llena de Semana Santa: que haya sobrevivido hasta el final de la primera década del siglo XXI, en el que los adelantados de la barbarie electrónica anuncian exultantes el fin de la comunicación escrita con frases normales sobre papel, y que haya muerto relativamente joven, con poco más de ochenta años de edad. Porque la firma de la escritora figura desde hace más de medio siglo en libros de formato pequeño y portadas llamativas, de «usar y tirar», que se vendían en los quioscos, junto con los periódicos, las pipas de girasol y otros materiales perecederos, y en las revistas especializadas de la tendencia que ahora se denomina «del corazón». Siendo yo muy niño ya sabía quién era Corín Tellado sin que por ello la hubiera leído (confieso que nunca leí una novela suya entera), ya que mi madre recibía todos los meses la revista cubana «Vanidades», cuyas últimas páginas estaban ocupadas por una novela de la señora Tellado: sólo texto como colofón de una publicación ilustrada. Tal vez en la primera página hubiera la ilustración de un chico guapo aproximándose a una chica guapa, pero la primera impresión que me producían los relatos de Corín Tellado era la abrumadora presencia del texto.


Novela de Corín Tellado de Editorial Bruguera
En aquella época, yo empezaba a leer libros de mi madre, como «Santa Rogelia», de Armando Palacio Valdés, y «La perfecta casada», de fray Luis de León. Explicaré el hecho sorprendente de que entre mis primerísimas lecturas figura aquel pequeño gran libro clásico. Por aquel tiempo lo habían publicado también en la famosa y popular Colección Pulga, que ponía en circulación conocidas novelas de aventuras convenientemente resumidas, y tomándola por novela de aventuras también leí la preciosa edición de Aguilar con prólogo de Astrana Marín, y no debió parecerme mal, porque la terminé. Sin embargo, no me permitían leer las novelas de la señora Tellado alegando dos razones. La primera era absolutamente disuasoria: se trataba de «novelas de amor», que eran para mujeres o, peor aún, «para niñas», aunque el fundamento de la segunda parte de la prohibición podía hacerlas atractivas. Porque no podía leerlas un niño no sólo porque eran «para niñas» (un tanto crecidas, es la verdad), sino porque eran «novelas fuertes». Que algo fuera «fuerte» remitía inmediatamente al sexto mandamiento. En el cine, todo lo relacionado con el sexto mandamiento tenía su conveniente traducción por medio de un número, el 4 (también traducido por «película gravemente peligrosa») y un color, el grana, peor que el rojo, que ya era decir. En cambio, todas estas sutilezas, tratándose de libros, recibían el calificativo de «fuertes», que era una especie de saco en el que cabía todo y en el que siempre los personajes principales (chica y chico, faltaría más) acababan besuqueándose.

Dos imagenes en el tiempo de Corín Tellado
 De manera que tan «fuerte» podía ser una novela de Maxence van der Meersh como de Corín Tellado, con ventaja en favor de la escritora asturiana, porque el autor belga hoy está completamente olvidado en tanto que la popularidad de Corín Tellado sobrevivió a sus propios libros: hoy supongo que será difícil encontrar novelas suyas, pero todo el mundo sabe, no obstante, quién fue Corín Tellado.
La literatura popular a la que nos estamos refiriendo procede de los grandes e interminables folletones que acompañaban a los periódicos del siglo XIX. Durante la segunda mitad del siglo XX hubo dos grandes manifestaciones de esa «literatura popular»: la llamada «romántica», sentimental y de amor, o «novela rosa» (porque era para chicas) y las novelas de acción, principalmente del Oeste, pero también policíacas, de guerra, etcétera, que leían los chicos e incluso los camioneros. La radio difundía este tipo de historias, siendo memorables los seriales de «Ama Rosa», de Sautier Casaseca, y «Dos hombres buenos», de José Mallorquí. Corín Tellado siempre fue más de libro que de radio, aunque al final hizo guiños para fotonovelas. En sus novelas, el esquema es invariable: la enfermera se enamora del médico o el gañán de la hija del dueño del cortijo, con lo que el conflicto amoroso tiene su origen en un conflicto de clases sociales. Finalmente, el amor triunfa sobre las barreras.

Novela de Corín Tellado de Editorial Coral
Es el esquema de «Romeo y Julieta», de Shakespeare, aunque aquí el problema es más político que social, y en los años 50 y 60 del pasado siglo, en España al menos, se podían plantear conflictos sociales, pero no políticos. Calculo que un marxista de antaño podría sacar conclusiones sobre las novelas de Corín. Hace algunos años, Cabrera Infante, Juan Cueto y otros, intentaron reivindicar a Corín Tellado por la «vía intelectual» de ser intelectuales los reivindicadores: mas no es ése el camino. En realidad, Corín Tellado hubiera querido ser Dolores Medio, para que la consideraran como escritora «de calidad», y a Dolores Medio (me lo confesó un día) le habría gustado vender tanto como Corín. Corín Tellado fue una de las escritoras más vendidas y difundidas de España, y esto es tan magnífico que no necesita reivindicación.

Corín Tellado
 FUENTE: http://ignaciogracianoriega.net

Publicado por La Nueva España el 12 abril 2009 
----------------------------------------------

Corín Tellado, tejedora de sueños

Su mayor éxito fue sin lugar a dudas la inmensa legión de lectores que atesoró.
Viavélez-El Franco (Asturias)
Desde que en la madrugada del sábado 11 de abril de 2009 nos dejara, a sus 82 años, Corín Tellado, se han venido multiplicado las expresiones de sentimiento y admiración por la vida y obra de esta singular y extraordinaria mujer, nacida en Viavélez, pero que fue también, por voluntad y por destino, gijonesa, ya que en nuestra ciudad residió ininterrumpidamente desde 1951. Y, sin haberlo sido de nacimiento, no fue, desde luego, una gijonesa más. Así se lo reconoció unánimemente la Corporación municipal, dedicándole en 1998 una calle en Viesques y nombrándola hija adoptiva de Gijón en 2003.
A esos reconocimientos se sumaron los de hija predilecta del municipio de El Franco, la medalla de plata del Principado de Asturias y la medalla de oro al Mérito en el Trabajo, por recordar sólo algunos de los más relevantes. Pero el mejor premio que Corín Tellado pudo disfrutar, su mayor éxito, fue sin lugar a dudas la inmensa legión de lectores que atesoró a lo largo de una trayectoria creativa verdaderamente incomparable. Ningún escritor hispanoamericano de ninguna época puede resumir su producción con los números de Corín Tellado: cerca de 5.000 títulos escritos y alrededor de 400 millones de libros vendidos.
El éxito de Corín Tellado le llegó ya en 1946, sin haber cumplido siquiera los veinte años, al realizar su primera y atrevida apuesta. Desde entonces no dejaría de escribir a un ritmo vertiginoso, propiciado por el contrato en exclusividad que la mantuvo atada a la editorial Bruguera desde aquellos inicios hasta la quiebra de la editorial en 1986, y por su compromiso quincenal con la revista «Vanidades», una de las de mayor difusión en Hispanoamérica, en gran parte gracias a las entregas de la propia Corín. Asombra la capacidad de trabajo de una escritora que, desde la soledad de su escritorio gijonés, fue capaz de mantener por sí misma la expectativa de millones de lectores que jamás se vieron defraudados.
Nunca fue escritora de parnasos ni academias, ni consideró como terreno propio el de la gran literatura. Pero, siempre independiente, siempre insobornable, sí fue la gran dama de la novela romántica popular, dominadora de las fórmulas de mayor éxito de público, especialmente de las económicas colecciones de novela corta que en los quioscos se vendían o intercambiaban (sistema muy socorrido en otro tiempo), de las colaboraciones en revistas, de las popularísimas fotonovelas, de los no menos populares seriales radiofónicos?
A pesar del desdén con que los intelectuales han mirado siempre estas variedades de la cultura de masas, de la que Corín Tellado personificó durante varias décadas su más triunfante expresión dentro del ámbito hispanoamericano, es preciso reconocer el papel insustituible que la lectura de «romances» jugó en la educación lectora de millones de personas, mayoritariamente mujeres, de todas las extracciones sociales. Salvo en el ya lejano trabajo de Andrés Amorós «Sociología de una novela rosa» (1968), en la biografía de Blanca Álvarez o en el respaldo ocasional de autores como Cabrera Infante y Vargas Llosa, los estudiosos no han valorado en su justa dimensión el «fenómeno Corín Tellado», ni han profundizado en las razones últimas del extraordinario éxito de público que alcanzó. No puede entenderse su desbordante éxito sin la precisa concisión de su lenguaje, ni sin la personalísima conjugación de sentimientos, de conflictos emocionales, ni sin la tensión entre convenciones sociales y rebeldía, a la que la propia autora no fue ajena.
Si a Corín Tellado la siguieron fielmente millones de lectores es porque siempre fue una tejedora de sueños, sueños de papel que sirvieron de alimento espiritual a personas de la más diversa condición y lugar.
María Socorro Tellado, nombre de DNI de Corín Tellado, advirtió que ella sólo dejaría de escribir cuando se le cayera la cabeza sobre la máquina. Y cumplió. Una semana antes de morir, terminó su última novela romántica, una más a su lista de 4.000 editadas. Su estilo sin pretensiones, pero eficaz e intuitivo, "hizo leer a gente que jamás lo hubiera hecho", como afirmó Vargas Llosa. http://www.elpais.com
FUENTE:  JUSTO VILABRILLE LINARES
-----------------------------------------------------------

Tellado, Corín. (1927-2009).


http://www.mcnbiografias.com
Escritora española, nacida en Viavélez-El Franco, Asturias, el 25 de abril de 1927 y fallecida el 11 de abril de 2009 en Gijón. Recibió en 1967 el Premio Popular por la Nueva España. Su producción ha sido muy extensa. Ha escrito 2.243 novelas, 16 cuentos juveniles publicados en Editorial Cantábrica y 8 cuentos infantiles publicados por Júcar en 1987. En 1987 editó 25 obras en Libros y Publicaciones Periódicas. Entre sus numerosos títulos figuran:

Los sentimientos de Koldo, El padre soy yo, La segunda oportunidad, Matrimonio obligado, No me gusta divagar, Busco marido, La hija de mi mujer, Convenio sentimental, Volvamos al ayer, Necesito profesora, Las gemelas, María llegó de América, El engaño de mi marido, Fin de semana, etc.

Autor: MFE.

FUENTE: Texto extraído de http://www.mcnbiografias.com
_______________________________________
_______________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:
  • § - Twitter – “El blog de Acebedo”

2 comentarios:

  1. Conocí a Corín Tellado un día de verano, en agosto de 1954, cuando yo tenía 18 años y ella 27... Mi familia de aquí de Gijón, a donde yo había venido desde Santander donde residía, a pasar unos días con ellos, tenían mucha amistad con la familia de Corín, especialmente mi primo Joaquín y su mujer Magdalena los cuales, habiendo vivido en el Natahoyo, por circunstancias de sus respectivas vidas, creí entender que compartieron casa con Corín durante algún tiempo...Y junto a mi prima Maruja, hermana de Joaquín,- la cual también vivía en el Natahoyo y trataba mucho con Corín y su madre y resto de la familia que había por allí,- me recuerdo en una pequeña habitación donde la escritora, sentada ante una máquina de escribir fumaba un cigarrillo mientras nos atendía con la justa corrección que requería el momento...y no recuerdo más sobre aquella escena, pero sí que me llevé alguna novela suya que, pese a la prohibición que, por ser yo una jovencita muy religiosa, de misa y comunión diaria,- que mi familia de aquí, comunista de pro, y, por tanto enemiga acérrima de aquellas mis convicciones no desaprovechaba ocasión de quitármelas de la cabeza,- tenía prohibido leer, por estar aquellas calificadas por la censura con el número 4, lo que quería decir que debíamos considerarlas "gravemente peligrosas"... Y puedo constatar por experiencia propia, que verdaderamente lo eran, pues, al ceder a la tentación de leer aquel verano este tipo banal de lectura, tan alejadas de mis trascendentes aspiraciones, en las que hallaba el descanso por el sentido que daban a mi vida, después de haber pasado una buena parte de mi infancia pensando en el absurdo de haber nacido para tener que morir... en fin...que aunque en principio pareciera que mis primos hubieran ganado la batalla, afortunadamente la sangre no llegó al río y por la gracia de Dios me pude rehacer a tiempo, antes de que un desastre irreparable hubiera destruido mi joven vida.
    Cuando unos años más tarde, ya casada y con dos hijas, nos trasladamos desde Oviedo a vivir a Gijón, me encontré con la sorpresa de que en nuestro edificio recién estrenado, teníamos de vecinos en el séptimo piso, a Nelito, hermano de Corín, con su mujer Paz y sus tres hijos... Pero esto es otra historia con la que creo que ya no procede seguir aquí. A través de los años se fueron sucediendo tantas historias...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida amiga, muchas gracias por tu comentario en el artículo de Corín Tellado y por visitar este blog, te agradezco el pequeño relato de una parte de tu historia y te animo a seguir compartiendo los mismos.
      Aprovecho la ocasión para mandarte un afectuoso saludo desde Mieres.

      Eliminar