8 de abril de 2023

En "memoria" del escritor mierense Alberto Cienfuegos Martínez (1936-2022)

Recuerdo del café Palau de Mieres
Alberto Cienfuegos. Foto: PAÑEDA. El Comercio.

Decía el escritor mierense Alberto Cienfuegos que nunca dejó de sentirse mierense y «Siempre ejercía como tal y estaba orgulloso de sus orígenes»
Mieres. Cine-teatro-bar Argentino (Salón Palau), inaugurado el 9 de octubre de 1926 con un aforo de más de 500 personas y propiedad de D. Alfredo Martínez Herrero y hermanos. (Foto Archivo).

El Blog de Acebedo
Ejerciendo "mierensía", Alberto Cienfuegos relataba las historias del viejo café mierense en junio del año 2000, para el álbum de las fiestas de San Juan del Casino de Mieres. El escritor mierense era hijo de Cándido Cienfuegos, un reconocido esperantista que organizó en Mieres, en 1970, un simposio internacional dedicado a la citada lengua. Alberto Cienfuegos, desde joven mostró afición por la escritura: «Escribió desde teatro hasta poesía». El blog de Acebedo reproduce íntegramente el artículo publicado por este "mierense de pro" para el mencionado álbum:
Mieres. El tren del Peñón en la C/Manuel Llaneza el sábado 22 de junio de 1957, su último día de funcionamiento. A la derecha la Terraza del Café – Bar Palau. (Foto Archivo).

GLOSA Y REMEMBRANZA (Al café Paláu)
Ya en el siglo XV Jorge Manrique, condolido por la muerte de su padre (el maestre de Santiago, don Rodrigo de Manrique), principiaba sus amargas coplas filosofando del siguiente modo: «Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...» (sic) «...cómo a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado fue mejor», etc. Y es que, efectivamente, con el transcurso inexorable de los años los pasos presurosos de la existencia se patentizan y aceleran más en busca de su definitiva consecución. Pero, en tanto que así ocurre, los recuerdos de una ya distanciada juventud, afluyen clementes a la memoria pretendiendo hacernos olvidar, al menos por breves momentos, el progresivo deterioro celular que nos arruga y encanece. Por eso, y en virtud a tan perogrullesca reflexión, es por lo que ahora doy en justificar la creación de este escrito. 
Pipi y Felipe, del bar “Palau", con Sabino (cliente y amigo). Posiblemente en un homenaje, que les hicieron en la sala de baile "el Yubana". Facebook: Mieres Antes y Ahora de Carlos Díaz Marcos.

Rescatando del embrollado baúl de mis recuerdos el de aquel Regido por el bonachón y complaciente Felipe y por su cuñado, el grandullón e inolvidable Pipi, y gobernada su cocina por Olvido (suegra y madre respectivamente de ambos a dos, y a quien nosotros jamás daremos en olvidar ya que nos solía deleitar con unos excelsos bocadillos de «Coyotes» que no eran sino más que fresquisimos calamares de lejano recuerdo, pues aún no se había comercializado el congelado).

Terraza de "el Palau". Foto Alonso (1958). Facebook: Mieres Antes y Ahora de Carlos Díaz Marcos.

Se diferenciaba como tal café de aquellos otros citados por cuatro peculiares características: 
  1. En que a principios de la década de los cuarenta fue, además de Sala de Fiestas, academia de baile bajo la experta dirección de Ernesto Tallos y del propio Pipi Paláu.
  2. Que, también por entonces, y durante ciertos días semanales, tan pronto podía transformar su salón en atracción radiofónica, emitiendo un variopinto programa bajo el nombre de MIERES, AL MICRÓFONO, como en impresionante ring de boxeo o lucha libre.
  3. Que, a principios de la siguiente década también se convirtió en Sala de Juegos al instalar, provenientes de Madrid, las primeras máquinas tragaperras (prohibidas poco después), y otras disqueteras o de entretenimiento, provistas algunas de estas últimas de unos divertidos osos rugientes que a cada disparo electrónico acertado rugían y giraban tambaleantes para caer al fin, en tanto que las musicales desgranaban los últimos éxitos habidos en boleros o rancheras, tan en boga entonces.
  4. En que se trataba de un bar de perenne y renovada juventud. Lo que le imprimía un especial carácter.
Ilustración de Alfonso Zapico. Alfonso Zapico (Blimea, San Martín del Rey Aurelio, Asturias, 1981) es un historietista e ilustrador español. En 2012, su novela gráfica Dublinés fue galardonada con el Premio Nacional de Cómic. Entre otros trabajos es de destacar su ambiciosa obra, La Balada del Norte. Saber más… WIKIPEDIA.
La sala de baile, que como tal no venía a observar mayor diferencia con cualquier otra de las de la época, perduró de esa guisa hasta ya bastante avanzados los años sesenta, ofreciendo, por entonces, el esnobista detalle de una enorme bola giratoria, plena de espejitos, que desde el techo silueteaba incansable con sus fugaces e infinitos destellos ora las oscuras y sicodélicas paredes del salón, otrora las sicalípticas cabezas de los embelesados danzantes. Más, cuando el habitáculo se convertía en cancha de lucha, la lona de las doce cuerdas se elevaba en su centro rodeada por innumerables sillas, de las de tijera, donde se aposentaba un clamoroso público que tan pronto alentaba entusiasmado a figuras como Peltop (cabeza de hierro), Caldueño, Ballesteros, Kit Carson, La Pantera Langreana, o a tantos otros púgiles, casi convertidos en ídolos, como gritaba unánimemente rabioso: «¡Tongo - tongo!», si en su amarga decepción la lucha desmerecía. 
Ilustración de Alfonso Zapico. Alfonso Zapico (Blimea, San Martín del Rey Aurelio, Asturias, 1981) es un historietista e ilustrador español. En 2012, su novela gráfica Dublinés fue galardonada con el Premio Nacional de Cómic. Entre otros trabajos es de destacar su ambiciosa obra, La Balada del Norte. Saber más… WIKIPEDIA.
Pero, aparte del interés que todo aquello pudiere suscitar, fue el PALÁU, al menos durante más de tres décadas, cobijo rotativo y generacional de la juventud mierense. Todos los años, una flamante playa de núbiles mozalbetes (en la mayoría estudiantes), apenas iniciada su incipiente juventud, pasaban a engrosar la variopinta clientela de nuestro café supliendo, de este modo, la carencia de los que paulatinamente iban envejeciendo, sin renunciar por ello a su bien ganado escaño de fiel parroquiano. Lo cual, daba como consecuencia lógica que el abanico en la de edad de su clientela fuera abriéndose progresivamente para acabar, al cabo de los años, conviviendo un sin fin de generaciones en perfecta armonía.
Ilustración de Alfonso Zapico. Alfonso Zapico (Blimea, San Martín del Rey Aurelio, Asturias, 1981) es un historietista e ilustrador español. En 2012, su novela gráfica Dublinés fue galardonada con el Premio Nacional de Cómic. Entre otros trabajos es de destacar su ambiciosa obra, La Balada del Norte. Saber más… WIKIPEDIA.
Y como esta selección se producía de una forma natural, también los futbolistas del CAUDAL (que por los años cincuenta, se hallaba en Segunda División), al ser igualmente jóvenes, acabaron frecuentando el café-bar, haciéndose pronto asiduos clientes del mismo por integración voluntaria. (Tales fueron los casos de Oribe, Urosa, Santamaría, Lombas, Guinea, y un largo etcétera). De igual manera, ese mismo fenómeno se producía también con los jóvenes policías de nueva promoción que eran destinados a Mieres: Gordón, Tizón-Diz, Pedro, Carbailo, Peces y tantos otros que, por las muchas horas pasadas en él, casi consiguieron hacer del lugar su propio domicilio. 
Baile en "el Palau", año 1962. Actuaba el conjunto "Los Mogambo". Foto y texto, gentileza de Nieves Blanco Mateos. Facebook: Mieres Antes y Ahora de Carlos Díaz Marcos.

Y por eso, la curiosa singularidad de tan entrañable café radicaba precisamente en esa especie de simbolismo juvenil que daba por igual cobijo a estudiantes, trabajadores, profesionales diversos, comerciantes, futbolistas o policías, en torno a las mesas de consumición y juego. Así se hicieron proverbiales las tertulias de su terraza, donde se contaban chistes mientras se admiraba y piropeaba a las viandantes guapas, en tanto que la diminuta locomotora del Peñón descendía o ascendía fatigosamente sus cargas de carbón o de madera por la estrecha vía anunciando su arrastre por el antiguo paseo de Camposagrado con el quejido intermitente de su pitido, algo agudo y afónico. O las literarias del interior, más serias y profundas y tan habituales de la época, cuando ya empezaba a despuntar, como buen escritor y novelista, la figura de Víctor Alperi. O las amenas charlas con Aurelio, el abogau, sempiterno admirador de los versos de Quevedo. O las improvisadas canciones, que de pronto se entonaban al rítmico son de una guitarra. 
Café literario en La Peña Palau de Mieres hacía 1960. En la imagen: de izquierda a derecha; Segundo Posada, Dolores Medio, Carmina Vigil y Víctor Alperi. (Foto Archivo).

O las partidas en torno a las mesas de juego jugando al popular tute, al farolero mus, al excitante póker, al ruidoso dominó o al reposado ajedrez, mientras que desde el mostrador algún pretencioso comentaba unas eróticas fantasías mantenidas con imaginada fémina (en único afán de presumir su machismo, seguramente todavía virginal) tan sólo escuchado por el más viejo de todos los clientes, Quintanal, que desde una mesa contigua y el zénit de sus ochenta y muchos años suspiraba al fin evocando con picarón gracejo: ¡Ay! que cuando Dios nos quita les fuerces tenía que quítanos tamién la volunté; para después, olvidado ya de su senecio, deseo, seguir contemplando a través de la guillotina del amplio ventanal las incesantes idas y venidas que desde la sastrería de Matamoros hasta el puente del Norte, y desde la mañana a la noche, repetía ajeno e incansable con un brazo rígido y mano engarfiada y el otro pendulando marcialmente al ritmo de su paso de legionario, el huraño y misántropo Emilio Lastra, a quien yo apreciara por su inteligencia, pero a cuyo pesar un día decidió interrumpir su eterno deambular en aquel puente... Y no volvió.
Mieres. Café bar Palau hacía 1958. (Foto Archivo).
Y así era aquel viejo y entrañable Paláu de entonces, a quien alguien, injustificadamente dio en llamar el Club de los Vagos, y las chicas el Club de los Mari, seguramente por entender que no las prestábamos toda la atención que sus encantos merecían, pero desconociendo que en realidad se trataba simplemente de un prurito de timidez, muy propio de la época, que nos impedía manifestar libremente nuestro verdadero sentir; mas... ¡ah, si lo hubieran sabido! (En su deseo, se hubieran ruborizado). Lleno de historia y recuerdos fue refugio, en mayor o menor grado, de jóvenes y menos jóvenes que al correr del tiempo serían excelentes profesionales o empresarios. O escritores, periodistas, dramaturgos o literatos como el ya mencionado Víctor Alperi, Rubén Suárez, Paulino Posada, José María Pellanes, Alfredo Zeta, Julián Burgos, Pepín Cienfuegos (que además fue insigne diplomático), etc.
Pipi y Felipe del bar "El Palau", acompañaos de cuatro mozos del "Club la Cucaracha". (Javier, Rodri, Boto y Sabino). Facebook: Mieres Antes y Ahora de Carlos Díaz Marcos.

O cantantes, pintores u otros artistas...: Víctor Manuel, Cholo Boix, Chus Quirós, Ernesto Castro Bardina -que por su polifacética versatilidad podría encajar en todos los grupos-, Ito Posada, Pedro Civera, Nacho Martínez, Ángel Moreno, y tantos otros que ahora mismo quisiera recordar. Lugar en donde un día naciera un club dado en llamar «Peña Paláu» (y algo después «Nuevo Club») del que me cupo el honor de ser (junto con otros), socio fundador y que pronto llegó a ser tan numeroso en asociados como rico en actividades. Y así era aquel viejo y entrañable Paláu de entonces. Lleno de historia y recuerdos. Ese era mi Paláu (Amén).

Terraza de "el Palau". Foto Alonso (1955). Facebook: Mieres Antes y Ahora de Carlos Díaz Marcos.

FUENTE: ALBERTO CIENFUEGOS MARTÍNEZ (1936-2022). Publicado en el álbum del Casino de Mieres del año 2000. Págs. 155 a 161. Alberto Cienfuegos Martínez pertenece a la Asociación Colegial de Escritores de España y es colaborador habitual de la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo de Asturias (ASPET). El Blog de Acebedo.
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LECTURA RECOMENDADA.



LIBRO. «El testamento de un soñador» de Alberto Cienfuegos Martínez. 

Premio de Novela Principado de Asturias. Samuel interrumpió su escritura. Una lejana música llegada del exterior hizo recordar que aquel día era catorce de julio: la mayor exaltación patriótica de Francia. El día en que todos los franceses elevaban al cielo la grande urde la patria común haciendo ondear su bandera tricolor en los balcones. La Fiesta Nacional que se venía conmemorando ininterrumpidamente desde el triunfo de la Revolución... La presente obra obtuvo el Premio de Novela Principado de Asturias 2009 convocado por la Fundación Dolores Medio. Fuente: Todos tus Libros.


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AUTORES.

Alberto Cienfuegos Martínez (1936-2022).
Escritor asturiano de Mieres. Alberto compaginó durante gran parte de su vida su trabajo en Ensidesa con su pasión por la escritura. Con 37 años se trasladó a Gijón arrastrado por la corriente migratoria de la siderurgia. Compartió amistad y traslado vital a la costa con otro escritor mierense, Víctor Alperi, una de las firmas sin las que no se puede entender la literatura asturiana de la segunda mitad del siglo XX y principios del actual. Fue con la novela «El testamento de un soñador» con la que Alberto Cienfuegos alcanzó notoriedad literaria. La publicó en 2009, casi quince años después de haberla escrito. «Seguramente podría encajar en ese género de la llamada memoria histórica», explicaba el propio autor. «Soy de la generación de los niños de posguerra». En lo personal, Cienfuegos conoció el terror de la guerra, ya que perdió a su madre durante un bombardeo en Gijón en 1937. Pertenecía a la Asociación Colegial de Escritores de España y a la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo. Premio Ateneo Jovellanos de Poesía Festiva con la obra Cien gramos de versos lúdicos. Colaborador de revistas y diarios; autor también de cuentos y reportajes en diferentes antologías. Fuentes: KRK Ediciones -La Nueva España. Foto: El Comercio.

Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Historietista e ilustrador freelance. Profesional gráfico desde el año 2006. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).  Realiza ilustraciones, diseños y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón, Les Noticies…).  Se estrena en 2006 con un álbum de corte histórico para el mercado franco-belga, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen, 2009). Su primer trabajo publicado directamente en España es Café Budapest (Astiberri, 2008), donde se mete de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido apuesta por recrear en cómic la vida de James Joyce, Dublinés (Astiberri, 2011), que gana el Premio Nacional del Cómic 2012 y a raíz del cual surge el cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011).  Vive en la localidad francesa de Angouléme, donde, tras realizar El otro mar (Astiberri, 2013) a caballo de su Asturias natal, a la que vuelve con regularidad, se encuentra preparando su nueva y ambiciosa obra, “La balada del norte”, que constará finalmente de cuatro tomos.  Esta magnífica obra es un auténtico tesoro de la novela gráfica española y refleja la negrura de los valles mineros de Asturias de los que surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera. Éste es el sonido de "La balada del norte". En un paréntesis, entre el segundo y tercer volumen de La balada del norte, Zapico completó Los puentes de Moscú (Astiberri, 2018), para mostrar de nuevo su faceta como reportero gráfico al poner el micro al diálogo entre el político Eduardo Madina y el músico Fermín Muguruza. Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…). Foto: Wikipedia  Twitter.

EL BLOG DE ACEBEDO. (ANTOLOGÍA DE LA HISTORIA). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío n’ella”. FUENTE. El Blog de Acebedo.

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Esta página se editó por última vez el 02 de marzo de 2024 a las 08:30 horas.

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