23 de diciembre de 2016

El dictador Francisco Franco, visitó Mieres

Franco nos visita   (Artículo actualizado)
 
Francisco Franco saliendo del Ayuntamiento de Mieres el día 20 de mayo de 1946






El lunes 20 de mayo de 1946, Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios y de una parte del Ejército español, iniciaba en las instalaciones de Duro Felguera su apresurada visita por las cuencas mineras asturianas
Ilustración de Alfonso Zapico

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El acto se incluía en un periplo de cinco días dedicado a recorrer las principales localidades del centro de Asturias y, como ustedes podrán comprobar, si tienen paciencia y ánimo para seguir este artículo, la prensa de la época tuvo que emplearse a fondo a la hora de magnificar el homenaje que por todas partes recibió el dictador. El Generalísimo llegó a la región el día 18, se alojó en Oviedo y se fue el 22 -vía León- con destino al palacio del Pardo.
Y es que, ciertamente, la gira fue un éxito, teniendo siempre en cuenta que en los días previos se había hecho pasar por Comisaría a todos los elementos sospechosos de poder boicotearla, que no eran pocos. Siguiendo las informaciones de los periódicos, nos enteramos de lo que pasó aquel día, o al menos de la parte oficial, porque de los sabotajes que derribaron varios postes de la luz y de la voladura de la vía férrea que interrumpió más de doce horas el tráfico con la Meseta nadie contó nada.
Así y todo, es curioso recordar cómo se desarrollaron los hechos, con las cifras exageradas de asistentes a las que los españoles estaban acostumbrados (recuerden el millón habitual que cada año se juntaba en la plaza de Oriente, incapaz de albergar al tercio de esa cantidad) y los adjetivos desmesurados para describir el fervor de los ciudadanos (en tres páginas del mismo diario he encontrado en seis ocasiones la expresión «entusiasmo delirante»). Ahora, retrocediendo en el tiempo, les hago un resumen, aunque no he podido evitar añadir algunos comentarios que seguramente reconocerán rápidamente.

El dictador Francisco Franco
Franco, acompañado del ministro de Trabajo, llegó a La Felguera a las 3.30 de la tarde siendo recibido por las autoridades y los mandos de Falange provinciales y locales para dirigirse, como ya anticipé, entre grandes aclamaciones a Duro Felguera, donde presenció la sangría de un alto horno y la elaboración con el hierro fundido del triple grito de «¡Franco, Franco, Franco!» que realizaron para él los patrióticos productores; luego recorrió los hornos de coque y presenció una segunda sangría, esta vez en un horno de acero (ya conocen la predilección que sentía por las sangrías de todo tipo); a continuación salió de las instalaciones en automóvil saludando a las Falanges Juveniles que llevaban su nombre y que agitaban al aire sus boinas desde los más altos tenderetes de la fábrica. 

 
Franco en el Pozo Mosquitera (langreo), en 1946

En el corto trayecto que media con Sama de Langreo la multitud no cesó en sus aplausos y sólo reinó el silencio cuando la banda del tabor de Regulares que entonces guarnecía la villa interpretó el himno nacional en la plaza del Ayuntamiento. Allí, el Generalísimo pasó a los salones del edificio para recibir a varias comisiones de mineros que le agasajaron, aunque tuvo que poner punto final a la recepción para dejarse ver en el balcón ante las personas que le aplaudían, nada menos que 25.000, según los cronistas, aunque también aclaraban que a los mineros de Langreo se habían sumado los de Sotrondio «que han venido voluntariamente desde lejanos lugares, a pie».
Los locutores de Radio Nacional de España contaron a sus oyentes cómo el Caudillo había sido recibido en el Nalón con un calor y entusiasmo tales que algunos momentos se llegó al frenesí: «Hubo un verdadero delirio por manifestar la adhesión y lealtad al salvador de España». Así y todo, y con tiempo para lo de las sangrías, los himnos, los saludos, las recepciones y el viaje hasta el Caudal, de no menos de media hora, a las 5 de la tarde el ilustrísimo visitante ya estaba en la cuenca hermana.
El alcalde de Mieres Guillermo Lorenzo Suárez entregando la primera medalla de oro de la villa de Mieres a Francisco Franco. En Madrid, mayo de 1967 
Los diarios nacionales reprodujeron la curiosa confusión de situar Mieres en el concejo de Aller, pero daba lo mismo: lo importante era reflejar la inquebrantable adhesión de los mineros, y lo de menos estaba en saber dónde vivían: «La llegada de Su Excelencia se anunció al vecindario del valle de Aller con explosiones de dinamita, y la entrada en Mieres fue apoteósica, le esperaban en la calle de Onésimo Redondo el Alcalde y las demás autoridades de la villa, y su marcha hasta el Ayuntamiento fue un verdadero clamor de entusiasmo».
En su recorrido por la villa la multitud pugnó de tal forma por acercarse al jefe del Estado que la fuerza encargada de guardar del orden no pudo contener el alud e incluso hubo un contusionado en el trayecto hasta Barredo, que estuvo protegido por una bandera de Regulares, centurias del Frente de Juventudes y de la Vieja Guardia y mineros de Turón -«puede decirse que se hallaba concentrado todo el vecindario del valle de Aller y los vítores a España y al Caudillo se sucedían sin interrupción»- escribieron los reporteros.

Dos años antes de la visita de Francisco Franco a Mieres (1944), ya hubo una concentración importante de trabajadores en La Villa (Palacio de Camposagrado) por la visita del ministro de trabajo del régimen, José Antonio Girón de Velasco.

Al pie del pozo se levantó un artístico arco de triunfo flanqueado por dos bocaminas y allí fue cumplimentado por el gerente de la Fábrica de Mieres y por los consejeros e ingenieros de la misma y una nutridísima representación de todas las empresas mineras asturianas, visitó la sala de maquinaria y la central eléctrica e inmediatamente se dirigió a la Casa de España entre grandes aclamaciones, siempre rodeado por millares de personas que le aplaudían gritando sin cesar «¡Franco, sí; comunismo, no!». A continuación, acompañado por su séquito, pudo escuchar a los coros del Frente de Juventudes y de la Sección Femenina, y seguidamente recorrió los locales de la policlínica situada en el mismo edificio teniendo palabras de elogio para las magníficas instalaciones de aquel centro donde había habilitadas quince camas y servicios de las diferentes especialidades aptos incluso para intervenciones quirúrgicas de urgencia.

Francisco Franco aclamado en las calles
De nuevo en la calle, las aclamaciones de la multitud volvieron a acompañar al Caudillo en todo el trayecto hasta el Ayuntamiento, y a su llegada fue interpretado el himno nacional por la banda del municipio, luego revistó las fuerzas que le rindieron honores ante el muro del fuerte, pintado para la ocasión con grandes letras que repetían su nombre y que hace pocos años, tras una limpieza de la hiedra volvieron a salir a la luz haciéndonos recordar aquellos tiempos, y entró en el Consistorio para asomarse al balcón y dirigir a los congregados en la plaza una breve alocución en la que, entre otras cosas, dijo. «Hay muchas tierras españolas y muchos lugares de España a cuyo lado sois unos afortunados, porque tenéis trabajo todo el año y tenéis pan todos los días».
Al terminar de hablar el jefe del Estado la emoción fue indescriptible y la multitud, enardecida, no cesó en sus aclamaciones patrióticas hasta que abandonó la villa, prolongándose también durante todo el trayecto de vuelta a Oviedo, donde ya por la noche, en el Palacio de la Diputación, se celebró una cena de gala en su honor, a la que asistió acompañado de su esposa y de varios ministros.

                                   Guerrilleros Asturianos (en el monte) durante la dictadura
Por aquellas fechas aún quedaban muchos presos políticos repartidos por las cárceles españolas y los fugaos se mantenían activos en la zona de la Montaña Central; precisamente la Guardia Civil acababa de desbaratar el intento de cuarenta maquis que habían intentado dirigirse desde Francia a Asturias pasando por los Pirineos, y a ellos y a los apoyos con los que contaban en nuestras cuencas se dirigió un editorial del diario «La Vanguardia» publicado el día 23, cuando el viaje ya había concluido, que de paso daba una pista sobre su utilidad propagandística: «¿Qué dirán cuando sepan que el Caudillo, acompañado de su esposa, se ha metido en la boca del lobo y ha recorrido en triunfo la zona dominada por los rebeldes? ¿Cómo excusarán el entusiasmo demostrado por los insurrectos ante la presencia del Jefe a quien le tienen declarada la guerra?... Posiblemente se disculparán diciendo que quienes aclamaron al jefe del Estado español no eran tales mineros sino moros de Beni Urriaguel disfrazados?»

      El coche del General Franco y escolta en el paseo multitudinario por las calles de Gijón en 1946.

Unas frases del discurso que pronunció en Gijón, en el curso de aquella visita, también nos sirven para comprender cuál fue entonces el tono de su mensaje: «El español es demasiado valeroso para conformarse con la mediocridad ¡Desgraciada de España si no existiera esta muestra de virilidad y rebeldía! Por eso nuestro movimiento fue una necesidad. Habíamos de salir de la mediocridad. No hay redención sin sangre, y ¡bendita mil veces la sangre que nos ha traído nuestra redención!».
Y hasta aquí el resumen de prensa, en el que he evitado intencionadamente los nombres de quienes más se destacaron en los agasajos locales. La mayor parte son conocidos de todos, pero seguramente se llevarían alguna sorpresa al conocer a otros. Sólo una cosa más: Francisco Franco fue nombrado en junio de 1944 hijo adoptivo de Mieres y galardonado posteriormente con la primera medalla de oro de la villa. Ustedes mismos.
 Francisco Franco de cacería con su nieto, en Asturias el 8 de abril de 1964
FUENTE:  ERNESTO BURGOS - HISTORIADOR


Ernesto Burgos Fernández nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957.

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006).Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón.



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PEQUEÑA BIOGRAFIA DE FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE
Francisco Franco en 1964
Nombre completo/verdadero: Francisco Franco BahamondeFecha de Nacimiento: 4 de diciembre de 1892. Lugar de nacimiento: Ferrol, La Coruña (España).
Hijo de Nicolás Franco, capitán de la Marina y de Pilar Bahamonde, hija de un comisario naval, de buena posición social. Su hermano Ramón fue un pionero de la aviación, conocido por participar en el primer vuelo (España-Buenos Aires) del Plus Ultra, un hidroavión del Ejército español. Su hermano mayor, Nicolás, fue diplomático y oficial de marina
Se cuenta la anécdota que, durante su infancia y más tarde siendo militar, fue objeto de burlas debido a su voz atiplada y a su baja estatura. Le apodaron de niño cerillito y de adulto franquito, comandantín y sus adversarios políticos caudillo botijo.
Al cumplir 12 años, comienza a prepararse en una academia con la intención de ingresar en la Escuela Naval de la Armada, pero no lo consigue. y tiene que ingresar en la Academia Militar de Infantería de Toledo, donde consigue el puesto 251 de los 312 alumnos de que constaba su promoción.
Su primer destino será Melilla (África), a petición propia se le destina al Regimiento de Regulares indígenas, formado por mercenarios moros, una unidad de choque.
En 1916, en una razzia, es herido en el vientre y está varios meses convaleciente. A pesar que una herida supone un ascenso, a él no se lo conceden y, tiene que solicitarlo a muchas estamentos militares, llegando hasta el mismo rey Alfonso XIII. Consigue el grado de comandante.
Francisco franco y su mujer Carmen Polo
Es destinado a Oviedo (Asturias), donde llega precedido de cierta fama. Aquí conoce a la que será su esposa, Carmen Polo y Martínez Valdés. Vive la huelga de general de Agosto de 1917, que se distingue del resto del país porque los mineros se hacen fuertes y resisten. Franco dirigió una feroz represión para sofocar a los huelguistas y, que anticipaba su posterior comportamiento.
Millán Astray, un militar de peculiar aspecto (le faltaba un ojo y llevaba un parche, mandíbula rota, lleno de cicatrices y manco), funda la Legión, un cuerpo militar formado por proscritos, y le pide a Franco que sea su segundo jefe. En 1920 Franco vuelve como jefe de la Legión a África.
Regresa a España, para contraer matrimonio con Carmen Polo, en la iglesia de San Juan de Oviedo, la pareja entra bajo palio y con asistencia del gobernador militar el 22 de octubre de 1923.
El 13 de febrero de 1926 es ascendido a general de brigada con 33 años y, el 14 de septiembre nace su única hija Carmen.
El 3 de diciembre de 1933 gana las elecciones la CEDA (agrupación de derechas) y en marzo de 1934 Franco es ascendido a general del división.
El 4 de octubre de 1934 estalla la huelga y posterior revolución en Asturias. Los trabajadores asaltan la fábrica de armas de Trubia, ocupan edificios públicos y detienen al ejército al mando de Milans del Bosch que acude desde León. Franco coordina el mando, desde Madrid, para sofocar la huelga. Se traen tropas de Regulares de África, 18000 soldados que de una manera feroz entran en Asturias a sangre y fuego, dedicándose al pillaje con la aprobación de sus jefes.
La Academia de la Historia modificó la entrada biográfica sobre Francisco Franco para dejar claro que fue un dictador
Desde hacía tiempo venían fraguándose disensiones en el ejército, entre partidario y opositores a la República. En febrero de 1936, el Frente Popular gana las elecciones democráticas. El golpe de estado se está gestando, pretende comenzar la sublevación desde África. El 16 de julio de 1936, el comandante militar de Gran Canaria, el general Balmes es asesinado de un disparo en el estómago. Este hecho sirve de coartada para que asista al entierro, sin levantar sospechas, Franco junto a su familia. Desde Canarias vuela a Tetuán (África) y el 18 de julio de 1936 estalla la sublevación.militar. La clave de la sublevación en las distintas zonas de España estuvo en la guardia civil y guardia de asalto, en las ciudades donde estos se unieron a los rebeldes triunfó y donde estuvieron al lado de la República fracasó.
Estalla la Guerra Civil que dura tres años (1936-1939), que ganan los sublevados. Al final del conflicto, ejerce de Jefe de Estado y líder de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Comienza su mandato con un régimen fascista para, más tarde, convertirse en dictadura.

El 1 de octubre de 1975 sería la última vez que los españoles verían a su caudillo con vida en un acto público, cuando arengó a las masas concentradas frente al Palacio de Oriente sobre la amenaza comunista y masónica que se cernía sobre España. Tras una lenta y dolorosa agonía plagada de errores médicos y desconcierto facultativo, el general Franco moriría oficialmente en la noche del 20 de noviembre de 1975.

El 1 de abril de 1939, termina la guerra y comienza su extenso mandato con represión, suspensión de derechos de todo tipo y ejecuciones en masa. Se define su ideología como nacional-catolicismo. La iglesia Católica arropa al nuevo dictador.
Establece su residencia en el Palacio del Pardo (Madrid) y su sitio de veraneo en el Pazo de Meirás (La Coruña). Los medios de comunicación solo publican lo estrictamente permitido y de su vida privada destacaban su afición a la caza y la pesca, apareciendo frecuentemente en fotografías con grandes piezas.
la agonía de Franco
El 17 de octubre de 1975 preside el último consejo de Ministros y su maltrecha salud se agrava. Comienza una lenta y dolorosa agonía, con múltiples operaciones innecesarias, dirigidas por su yerno médico, el marqués de Villaverde.
El 20 de noviembre de 1975 muere y es enterrado en El Valle de los Caídos. Termina así una de las etapas más negras de la historia de España.
El cuerpo de Franco, expuesto para el público visitante en el Palacio de Oriente.-EFE
Los Restos mortales de Franco
Otras apreciaciones: Aglutinó las diferentes tendencias del conservadurismo, catolicismo y nacionalismo. Exaltó el culto a su persona, acuñando la frase de Caudillo, Generalísimo, ó simplemente Franco, por la Gracia de Dios.
El camión militar Pegaso utilizado como coche fúnebre transporta el féretro de Franco por Madrid
FUENTE: http://www.biografiascortas.com
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