20 de junio de 2017

Edelmira Martínez (Xabina), mujer adelantada a su tiempo

Xavina al volante, con falda y tacones
Policía de trafico en la ciudad. (Pinterest)
Edelmira Martínez se convirtió en la primera mujer de España en conducir autobuses, jamás tuvo un accidente y sufrió el desprecio de la autoridad
Edelmira Martínez, al volante del autobús
La tenista británica Charlotte Cooper hizo historia en los Juegos Olímpicos de París de 1900 al convertirse en la primera mujer en conseguir una medalla. Kathrine Switzer corrió en el Maratón de Boston en 1967 sorteando todo tipo de obstáculos. La austriaca Bertha Von Suttner fue, en 1905, la primera dama en llevarse el premio Nobel de la Paz después de publicar "Adiós a las armas". También pionera fue la polaca Marie Curie al alcanzar el Nobel de Física en 1903 y el de Química en 1911. Clara Campoamor dio una lección de igualdad en 1933 en España pese a que poco después se esfumara su sueño. La soviética Valentina Tereshkova logró llegar al espacio en 1963. Todas ellas suspirarían y se enorgullecerían la primera vez que la asturiana Edelmira Martínez -aún sin conocerla- arrancó el motor de autobús en 1949 para transportar pasajeros desde Ambás a Gijón. Un autobús como aquel en el que dijo "basta" Rosa Parks cuando, en 1955, se negó a ceder su asiento a un hombre blanco. 
Uno de los autobuses que condujo Xavina
Edelmira Martínez nació el 3 de octubre de 1915 en Ambás (Carreño). La llamaron "Xavina" por una casa que tenía su marido en Trasona (Corvera) y bajo ese apodo bautizó la empresa de autobuses que recorría Ambás-Gijón y que ahora gestionan sus descendientes. Se convirtió en una pionera de la conducción de autobuses en Asturias y en España a finales de los años cuarenta. Fue la suya una vida de trabajo y dedicación a su familia, sin darse coba, a pesar de que su valentía abrió la puerta a muchas otras que se negaron a ser sólo esposas.
En 1949 -mientras en Washington se creaba la OTAN y Harry S. Truman juraba en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, en Barcelona fusilaban a cuatro miembros del PSUC y Raniero se convertía en príncipe de Mónaco- Xavina se sacó el carné para conducir autobuses. Era el número 14.287. Se convirtió así en la primera mujer que obtuvo la licencia especial de transportes en Asturias y España. Siempre le dio naturalidad a semejante logro pero no por ello se libró de las ofensas, mayoritariamente provenientes de la autoridad que no soportaba que, además de tener carné para conducir, lo hiciera con los tacones puestos. Y falda. Muy femenina ella. Sin ningún ademán de hombre ni un solo gesto que pudiera antojarse como masculino.
Edelmira Martínez
"Era llegar a cualquier lado y ya 'piii, piii', a pararme", desveló Xavina en una entrevista en LA NUEVA ESPAÑA. Una vez en Santander, de pronto, llegó un agente.
-¿Está usted documentada?
-¿Y a usted qué le parece? ¿Voy a andar de acá para allá sin tener documentación?
En otra ocasión regresaba de una excursión. Una moto se puso detrás de ella nada más verla. La siguió desde Ribadesella hasta Colunga. "A ver, documentación", le espetó el motorista. Aunque se la entregó, el agente insistió. "No, no, usted no está capacitada para conducir este coche".
Hubo una situación peor y más humillante para Xavina. Ocurrió a la entrada de Avilés. "Documentación", le instan con voz firme. Hace entrega y entonces el agente lo mira y remira hasta que, "con cara de asco" le dice: "¿Y su marido, qué? ¿Lo dejó usted en casa repasando los calcetines?". Pero casi le parecía peor quien por dar ánimos metía la pata. "Hala, machota", comentaba alguno. "A mí me lo decía... a mí, que siempre fui yo muy coqueta y presumida".
Su vida al volante comenzó un poco antes. Tras contraer matrimonio con Álvaro Pérez -fruto del cual nacieron Álvaro y Josefina- tenían un caballo y un carro para llevar leche de Ambás a Gijón. Al poco tiempo modernizaron el negocio y compraron una furgoneta.
Edelmira Martínez, recogiendo un premio
Al principio alternaban el jaco y la furgoneta por la carestía del combustible en los tiempos de posguerra. Era una furgoneta "Dodge" con matrícula 0-4502. Después reorientaron el negocio y adquirieron su primer autocar, un Ford 4 con matrícula 0-8041 que funcionaba con gasógeno, con el que empezó a llevar viajeros en la línea Gijón-Ambás que todavía hoy mantienen activa sus descendientes por "razones sentimentales", a pesar de ser deficitaria. Entonces el billete era a una peseta y cincuenta. Esa ruta la recorrió durante años, a veces incluso se tenía que apear del vehículo y tapar ella misma los baches de la carretera. Jamás sufrió un accidente, ni en esa ruta ni en otras tantas que realizaba para excursiones.
A Xavina le gustaba tejer y confeccionaba ropa para sus hijos y nietos en los ratos muertos en cada estación. Después, al apearse del transporte, se ponía a hacer las cosas de casa y atender a los hijos. Su mérito también fue el ponerse a lavar los autocares a las doce de la noche, y tener gracia luego para hacer una empanada, tortilla, empanar carne -dominaba también los postres- y prepararles la cesta de comida que solía llevar al resto de los chóferes de su flota. Incluso ayudaba a su padre con las vacas.
Se bajó del autobús después de jubilada y murió en su Ambás natal el 14 de marzo de 1996, a los 80 años. También con los tacones puestos. En autobús emprendió su último viaje y cuentan que fue recibida por Cooper, Campoamor o Curie y otras tantas heroínas.
Clara Campoamor (1888-1972)
FUENTE: IGNACIO PELÁEZ
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