29 de junio de 2017

Una asturiana de hace 7.100 años

Morena, menuda y de ojos azules: así era "Covadonga", la asturiana de hace 7.100 años
Cazador epipaleolitico con sur armas. (Pinterest). EL MESOLÍTICO. es el periodo de transición entre el final de la glaciación y el inicio del neolítico, constituyó una especie de hiato en el registro arqueológico llevado a cabo en el siglo XIX. Con el paso del tiempo se acuñó el término ‘mesolítico’ (edad de la piedra media) para denominar este periodo de transición en Europa.  Por lo general los grupos mesolíticos siguieron siendo cazadores-recolectores, como sus predecesores, pero pasaron a cazar otras especies de animales muy diferentes (como el ciervo rojo y el cerdo en vez del reno) debido al cambio del clima, que tras la glaciación se hizo más templado. El utillaje lítico refleja este cambio de las condiciones ambientales y está caracterizado por la presencia de los microlitos geométricos. Éstos no se utilizarían solamente como puntas de flecha sino también como elementos de instrumentos más complejos, uniendo las puntas, con resina, a mangos de madera o astas de animales, que se emplearían como hoces u otros tipos de aperos para la recolección. http://deesperanzaadosminutos.blogspot.com.es
Investigadores de Cantabria desvelan a partir de yacimientos del Danubio y Cabrales que los primeros campesinos presentaban una mezcla genética con los antiguos cazadores
Recreación de 'Covadonga', la asturiana de hace 7.100 años cuyo fósil permitió obtener material genético
De piel morena y ojos azules, con el cabello oscuro e intolerante a la lactosa. Así era la asturiana de hace 7.100 años. Una investigación sobre el origen de los primeros agricultores europeos y la genética de sus poblaciones, en la que participa el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, Pablo Arias, evidencia la presencia de un fenotipo, hoy desconocido, entre la población femenina del Principado. El trabajo, publicado en el último número de la revista "Current Biology", pone sobre la mesa la presencia de una fuerte carga genética asociada a los antiguos cazadores en los primeros grupos de campesinos europeos, fruto de la interacción entre unos y otros.
las sociedades mesolíticas como cazadores-recolectores. (Pinterest)
Si bien el estudio se centra en los últimos cazadores del valle del Danubio, los investigadores quisieron aprovechar la mejora en las técnicas de extracción del ADN para analizar los restos recuperados de la excavación de tres tumbas prehistóricas en la cueva de Los Canes (Cabrales), situada en medio de una escarpada ladera en la vertiente meridional de la sierra del Cuera. Uno de los tres esqueletos localizados es el de "Covadonga" (que podría significar etimológicamente "cueva honda", como el lugar que habitaba), una asturiana de tez morena y ojos azules, que sirve como referencia, según los investigadores, de cómo era el genoma de un cazador-recolector del Mesolítico. Lo interesante de esta mujer (bautizada a nivel interno durante las excavaciones como Gloria aunque en los documentos oficiales figuraba únicamente como "IA de Los Canes") es que existió en un momento en que en Asturias aún eran cazadores-recolectores (mesolíticos) cuando en la Meseta y el valle del Ebro ya había agricultores(neolíticos). 
Recreación de la vida en una cueva. (SobreHistoria.com)
La mujer presentaba una complexión menuda -metro y medio de estatura y 50 kilos de peso-, de unos 60 años de edad, con signos también de haber sufrido enfermedades derivadas de una vida no muy cómoda. "Además de intolerancia a la lactosa, tenía muchas caries vinculadas, probablemente, a una mala alimentación", prosiguen los expertos. Para el momento en que se han datado estos restos, solo existe otro caso en España donde se haya identificado un genoma similar, en el yacimiento de La Braña-Arintero, en Valdelugueros (León), precisa Pablo Arias. "Demuestra la interacción entre cazadores y campesinos durante el Neolítico", detalla el profesor de la Universidad de Cantabria.
Dibujo de cazadores de Raúl Martín. (roble.pntic.mec.es)
En esa época -entre 7.200 y 7.000 años atrás, según las pruebas del carbono 14- había grupos de agricultores con una fuerte carga genética derivada de los cazadores. Los estudios realizados en el valle del Danubio, concretamente en el yacimiento rumano de Gura Baciuli, donde se enmarca la investigación de los restos de la cabraliega "Covadonga" evidencian esa mezcla genética, lo que demuestra según el catedrático Pablo Arias que la llegada de la agricultura no supuso una sustitución de poblaciones sino una mezcla entre los recién llegados y los grupos de cazadores que habitaban esas latitudes. En el Cantábrico, en la época en la que existió "Covadonga" en la cueva de Los Canes, se vivía de la caza. "Ya había grupos de agricultores en el Alto Ebro y la Meseta, por ejemplo en La Rioja alavesa, con los que probablemente tuvieran algún tipo de contacto", prosigue el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria.
Estas herramientas muestran los métodos empleados por los cazadores-recolectores prehistóricos. A menudo se usaban trozos de corteza para guardar nueces y bayas, o como platos (arriba a la izquierda). Abajo a la izquierda se muestran reproducciones de aparejos de pesca y flechas empleados alrededor del 8000 a.C. Los mangos de madera de las herramientas para cortar y cavar (derecha) son reconstrucciones. Las azuelas y la herramienta para encender fuego que se muestra debajo son de sílex. http://economorigen.galeon.com

Los estudios de paleodietas y paleopatología realizados muestran que esta primitiva habitante de los Picos de Europa pertenecía a un grupo que vivía fundamentalmente de la caza y la recolección en las montañas, y que padeció durante su vida diversas enfermedades que se asocian a carencias alimentarias. Sobre los ojos azules, precisa Pablo Arias, no se puede hablar de "nada raro" para esta época, ni tan siquiera de contacto con poblaciones del Norte de Europa. El esqueleto fue excavado en 1987 pero entonces no era posible el estudio del ADN fósil porque la técnica tal como hoy la conocemos no existía. Cuando los investigadores decidieron profundizar en el estudio genético de los últimos cazadores del Paleolítico se encontraron con mucha información "porque hasta ahora había muy pocos restos de cazadores tan antiguos", precisa Arias.
Los cazadores del Paleolítico solían cazar en grupo puesto que los animales eran grandes y sus armas sencillas y poco eficaces
La existencia de vestigios prehistóricos en Los Canes fue detectada por Gregorio Gil Alvarez, quien hacia 1973 descubrió grabados supuestamente paleolíticos en la galería del final de la cavidad. En 1980, mientras estudiaban los grabados, los investigadores advirtieron la presencia de restos de industria y fauna holocénica en el vestíbulo de la cueva, que dio lugar a un nuevo sondeo en Los Canes, para estudiar los niveles paleolíticos y neolíticos.
Antiguo cazador recolector. Los estudios realizados sobre los restos de uno de los individuos encontrados en el yacimiento de La Braña en la cordillera cantábrica (municipio leonés de La Braña-Arintero) nos muestran que el antiguo cazador-recolector europeo del Mesolítico tenía la piel oscura y los ojos claros. La transición hacia el Neolítico empezó en el llamado Creciente Fértil (una región en forma de media luna que se extiende desde el valle del Nilo hasta los ríos Tigris y Éufrates) hace unos 11.000 años, poco después del final de la última glaciación. Ayudados por un clima progresivamente más cálido, los humanos desarrollaron la agricultura y la ganadería y abandonaron el modo de subsistencia nómada que los había acompañado durante millones de años. Eso permitió a las primeras sociedades neolíticas establecerse en asentamientos permanentes, disponer de fuentes de alimentos más seguras y aumentar los efectivos demográficos, lo que propició posteriormente el surgimiento de las primeras grandes civilizaciones. http://metode.es
Al interés regional de estos estudios se suma una destacada aportación para conocer los orígenes de la agricultura europea y la genética de su población. Los resultados, apuntan los investigadores, incorporan un nuevo enfoque en el análisis del ADN. "Hasta ahora teníamos muy pocos individuos de esta época en España", expone Arias. Solo otros dos esqueletos, recuperados en Lugo y León, habían otorgado una información semejante a la de "Covadonga", la asturiana de ojos azules de la cueva de Los Canes. "Probablemente todas esas poblaciones de cazadores estaban ahí desde el Paleolítico", explica Arias sobre el origen de estos grupos de población.
El esqueleto del yacimiento de Los Canes (Cabrales-Asturias))
"En Asturias había muchos yacimientos paleolíticos pero no disponíamos de restos humanos", concluye sobre la oportunidad que les ha brindado este trabajo, en el que han trabajado investigadores de la Universidad de Cantabria, la Complutense de Madrid y Coruña, además de Postdam, Ferrara, Cambridge, Edimburgo, Dublín, Viena y Rumanía.
El investigador Pablo Arias
FUENTE: C. JIMÉNEZ 
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