15 de abril de 2016

Una revolucionaria obra de Sánchez del Río (y II)

El hormigón que armó los cimientos del Real Oviedo
Edificio situado en la calle Río Caudal. Su construcción fue promovida por el alcalde de Oviedo Manuel Álvarez Buylla y fue uno de los edificios más vanguardistas construidos en la ciudad entre 1960 y 1970.
Fue diseñado por Ildefonso Sánchez del Río, comenzándose a construir en 1962 y terminándose en 1975. El espacio deportivo y las gradas se encuentran cubiertos con una bóveda de hormigón que exteriormente da al edificio la silueta de una tortuga. El edificio puede albergar unas 6.000 personas. FUENTE: http://el.tesorodeoviedo.es
Continuación del artículo “Una revolucionaria obra de Sánchez del Río (I)
El famoso paraguas invertido proyectado por el ingeniero Ildefonso Sánchez del Río
Tal confianza en el buen comportamiento del fibrocemento o "mortero fibroso", como también lo solía denominar, debió adquirirla por sus experiencias como ingeniero municipal de Oviedo en las obras de abastecimiento de aguas construidas con tuberías de presión. También en la revista "Ingeniería y Construcción", en el número de abril de 1932, publicó un artículo titulado "Tubería de hormigón armado con revestimiento interior de uralita" en el que ponía de manifiesto las excelentes propiedades elásticas de este material constatadas en sus variadas y rigurosas experiencias. Había conseguido la absoluta impermeabilidad en tuberías de hormigón armado interiormente revestidas por un forro de uralita, a pesar de que en el hormigón se hubieran producido abundantes fisuras y grietas a causa de la presión interior y de los asientos del terreno sobre el que descansaban.
Con tan alto nivel confianza en el buen comportamiento de éste material, no es de extrañar que decidiera, sin la menor duda, construir la cubierta de la tribuna del estadio de Buenavista y los voladizos del mercado de Pola de Siero. Las vibraciones y oscilaciones propias de los nervios serian elásticamente absorbidas por las bóvedas de fibrocemento de 2,10 metros de luz y un centímetro de espesor.
Así se construyó una tribuna económica con vuelos de 14 metros mediante la disposición de pórticos planos paralelos y 3 metros de separación, dispuestos transversalmente al desarrollo longitudinal de la Tribuna, subhorizontalmente arriostrados por los forjados inclinados del graderío y, verticalmente mediante una pantalla de hormigón armado que arrancando del nivel de coronación de los pilares delanteros se alzaba hasta el arranque de los nervios volados de los pórticos. Los nervios con sección en T y canto variable, tenían las alas dispuestas en la parte inferior, alzándose las almas de canto variable desde ellas. Las bóvedas se apoyaban en unos rebajes practicados en los bordes superiores de las alas para ser debidamente apoyadas y fijadas en ellos. El borde transversal inferior de cada bóveda se solapaba, superponiéndolo, al borde transversal superior de la anterior, consiguiendo así la impermeabilidad de la cubierta.

D. Ildefonso a los 11 años
La satisfactoria capacidad resistente de esta Tribuna, así como el buen comportamiento de las bovedillas en el que Sánchez del Rio siempre confió, quedaron sobradamente confirmadas por la exigente prueba que tuvo que soportar a causa de una fuerte nevada ocurrida en Oviedo en el mes de febrero de 1935, por la que se llegó a acumular sobre la marquesina una capa de nieve de cerca de 40 cm de espesor, causando la rotura de dos bóvedas de entre las 500 que fueron colocadas en toda la cubierta. A su vez, en el transcurso de la guerra de 1936, el campo quedó inservible para la práctica del fútbol. Durante la contienda se había excavado una trinchera a lo largo de la práctica totalidad del terreno de juego y las bombas se encargaron de dañar el resto de las instalaciones. Los pórticos mantuvieron su estabilidad pero un número importante de las bóvedas de fibrocemento resultaron destruidas.
La obra más importante de características semejantes a las de la Tribuna del Estadio de Buenavista es la que Sánchez del Rio proyectó para otro estadio que nunca se llegó a construir. En el mismo artículo de la revista "Ingeniería y Construcción" en el que daba cuenta de aquella, el autor manifiesta textualmente: " (..) Tenemos en estudio un tipo de tribuna para un campo de deportes del norte de España en la que el vuelo es de 30 m. Esta cifra es extraordinaria, bastante superior a la conseguida hasta la fecha en construcciones de esta índole."
La fuente de los Cuatro Caños, en La Corredoria (Oviedo)
La gran tribuna resultaba finalmente configurada de un modo semejante a la de Oviedo, cubriendo el espacio entre los pórticos paralelos mediante bovedillas de fibrocemento. La diferencia de ésta con la de Buenavista se encuentra en que el ancho de la parte inferior de los nervios volados era variable (en la de Oviedo era constante e igual a 1,00 m) y, por consiguiente, también el vano de las bovedillas. A modo de contrapeso de la marquesina disponía un cuerpo de construcción volado desde los pilares del fondo de la tribuna para centrar así las cargas actuantes sobre ellos. Por desgracia, la gran discreción del ingeniero Sánchez del Rio nos ha impedido conocer la ciudad en la que se iba a construir esta gran tribuna. Tras distintas indagaciones al respecto, el autor de este artículo llega a la conclusión de que dos ciudades podían ser las destinatarias: Bilbao y Gijón.
En 1929 el Atletic Club de Bilbao se planteó realizar una importante remodelación del estadio de San Mamés que finalmente no pudo materializarse por falta de recursos. En 1931 resultó completamente destruida por un incendio la Tribuna Oeste (o Tribunona, por ser muy grande y de madera) del Estadio de El Molinón en Gijón. Ante la precaria situación de la economía del club Sporting de Gijón, pese a numerosos intentos y esfuerzos, no se pudo reconstruir y ello motivó que finalmente el Club devolviera la titularidad del estadio al Ayuntamiento de Gijón en 1944.
Se ha manifestado en diversas publicaciones que el ingeniero Eduardo Torroja se inspiró en la Tribuna de Bellavista para proyectar sus marquesinas en el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid, de las que se muestra a continuación un esquema gráfico del módulo estructural con el que se configuraron:
El autor del presente artículo no comparte tales opiniones; sin más que observar y analizar mecánicamente los dos últimos esquemas estructurales aquí presentados, no cabe duda que debió ser el proyecto de la Gran tribuna con marquesina de 30 m en vuelo en el que Eduardo Torroja pudo inspirarse para proyectar las Tribunas del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid.
Funcionalidad, seguridad y economía, son tres invariantes fundamentales de las estructuras de Ildefonso Sánchez del Rio, junto a su permanente inconformismo con los logros en cada una de ellas, buscando siempre imaginativas soluciones constructivas para afrontar nuevos desafíos.
los paraguas de hormigón
FUENTE: JUAN J. CAJAL MONTAÑÉS PROFESOR DE MECÁNICA DE ESTRUCTURAS DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA – (La Nueva España)
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 Biografía de Ildefonso Sánchez del Río (La Rioja, 1898- Madrid, 1980)              
ILDEFONSO SÁNCHEZ DEL RÍO PISÓN [1898-1980 ] es uno de los más destacados ingenieros de la denominada Generación del 27. Su obra alcanzó reconocimiento internacional a través de su innovador sistema de construcción de estructuras laminares onduladas, que desarrolló desde principios de la década de los años 50, las famosas dovelas-onda. Con este sistema realizó la que fue su gran obra, el Palacio de Deportes de Oviedo (1961-1975), con la que culmina una trayectoria iniciada en los años 20, en Asturias, con obras tan singulares como el depósito de agua de Oviedo o la Plaza de Pola de Siero. http://www.juaneloturriano.com
Ildefonso Sánchez del Río nació en Haro, La Rioja, el 1 de mayo de 1898. En 1917 ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en Madrid, donde se graduó en 1922. Primera etapa de su vida que coincide con la introducción y consolidación en España de un nuevo material de construcción, el hormigón armado, que va a desempeñar un papel fundamental en la actividad profesional del ingeniero riojano.
Ese mismo año, 1922, comenzó su carrera profesional al ser nombrado ingeniero del puerto de San Esteban de Pravia hasta 1925, labor que en su último año simultanearía con el de ingeniero municipal en el ayuntamiento de Oviedo, donde permaneció hasta 1941 y realizó algunas de sus más importantes obras.
En 1925 desarrolló su primera obra personal: el paraguas de hormigón para un puesto de venta de leche en Oviedo, que aún hoy da nombre a la plaza donde se levanta. Le seguirían otros proyectos como el Cuarto Depósito, circular, para abastecimiento de agua de la ciudad de Oviedo (1926-1928); la redacción del Plan de Ensanche de Pola de Siero (1928-1932) o el Depósito de Agua para Pola de Siero (Sistema del IV de Oviedo) (1928-1930).
vista lateral del mercado de Pola de Siero
Estos fueron los inicios de un ingeniero cuyo legado abarcó numerosas contribuciones, en muchos ámbitos, como proyectista de innovadoras estructuras, empresario e inventor, destacando sus novedosas aportaciones al campo de la construcción que quedaron reflejadas en sus diversas patentes. Entre ellas las que se refieren a las llamadas dovelas-onda, sistema pensado para la construcción de grandes bóvedas mediante elementos semi-prefabricados de hormigón armado y cerámica.
Su versatilidad y capacidad de adaptación le llevaron a participar y elaborar otros proyectos, variados y distintos entre sí. Buen ejemplo de ello fue la construcción en 1930 del puente de hormigón armado con una sola articulación, sobre el Narcea en Laneo, Asturias, reconstruído posteriormente por su hermano Carlos tras haber sido destruído durante la Guerra Civil Española, o el proyecto de autovía “Príncipe de Asturias”, de Oviedo a Gijón (1927-1928). Fue además co-fundador de la Sociedad Industrias del Río Caucho en 1939 y de la Sociedad Dragados y Construcciones en 1940. Constituiría, poco después, la Sociedad Río-Cerámica de Alcalá en 1942. Entre 1945 y 1951 fue Director General de Caminos.
Vista aérea del estadio de Buenavista, con la tribuna de Sánchez del Río en todo su esplendor
En los años inmediatos a la guerra intervino en la parte estructural de numerosos edificios, tanto de obra nueva como reconstruidos. Entre los más importantes podemos citar el Teatro Jovellanos de Gijón, el Teatro Campoamor, la sede de la Caja Asturiana de Previsión Social y el Teatro Filarmónica, todos en Oviedo o el Edificio Gran Vía en Madrid. En los años cincuenta aplicará su sistema de bóvedas cerámicas onduladas a la construcción de numerosas naves industriales en toda España, como las realizadas para FEFASA, en Miranda de Ebro. Este procedimiento llegó asu máximo esplendor con una obra tardía, el Palacio de Deportes de Oviedo, en el que cubrió una luz de 96 metros con un espesor de la lámina cerámica de tan sólo 28 centímetros.
la tribuna de Sánchez del Río terminada en el estadio Carlos Tartiere

Fue asiduo colaborador de las revistas técnicas, donde publicó numerosos artículos. El primero en la Revista de Obras Públicas en 1930, con el título “El cuarto depósito de aguas de Oviedo y algunas consideraciones más”. El último fue el titulado “Palacio de Deportes de Oviedo. España”, publicado en 1977 en Informes de la Construcción.
Destacó sobre todo por varias obras fundamentales en la historia de la ingeniería española del siglo XX: los depósitos tóricos de agua, la cubierta del Estadio de Buenavista en Oviedo (1930-1932); el Mercado Cubierto de Pola de Siero (1930-1931), quizás su obra más vanguardista y original, los paraguas de hormigón del Mercado de Ganado también en Pola (1971-1972) y el Palacio de Deportes de Oviedo cuyo anteproyecto se gestó en 1961 con la colaboración de los arquitectos F. Cavanilles, F. Muñoz Uribe y J. Suárez pero cuya inauguración no tendría lugar hasta 1975.
Fue nombrado hijo adoptivo de Oviedo en 1979, y falleció al año siguiente, el 30 de Noviembre de 1980, en Madrid.
la tribuna de Sánchez del Río en construción

FUENTE: Pepa Cassinello y Bernardo Revuelta , Profesora Titular de la ETSAM y Director-Gerente de la Fundación Juanelo Turriano
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