13 de septiembre de 2014

El puente de La Perra de Mieres y sus problematicos accidentes

Punto negro de la ruta de la muerte

Este es el primer puente de la perra, el que se llevó una riada. https://www.facebook.com/MieresAnos80Y90/photos
Los accidentes en el cruce de la Perra y las protestas para acabar con ellos.


Hay lugares, escenarios determinados, medios concebidos en su día, que pudieron haberse quedado simplemente en la autenticidad de un servicio prestado y pare usted de contar. Otros sobrepasaron ese listón para bien y alguno lo hizo para mal.

Todo tiene su historia y el puente de la Perra, vía obligada en su día para acceder a la margen izquierda del río Caudal, llegó a convertirse en el "punto negrísimo" de un tramo de carretera que también fue bautizado como la "ruta de la muerte" entre Oviedo, capital del Principado, y Mieres, capital de esta comarca minera. Y como los relatos tienen un principio y un final, vayamos con la correlación temporal de los hechos.
 Foto del puente de la perra en construcción después de llevar el antiguo la riada. https://www.facebook.com/MieresAnos80Y90/photos
Debió de ser por 1874 cuando se construyó el primer puente de La Perra, en esta acción inicial a base de madera para el paso de vehículos de tracción animal y el propio andar de los humanos. Había que darle movimiento socioeconómico y habitable a esa característica zona de la villa, donde hoy se asientan pueblos de larga trayectoria histórica. Sin embargo fue treinta y cuatro años más tarde cuando se reforzó la pasarela a base de hormigón. Lo malo es que llegaron las lluvias allá por 1926 y una crecida del Caudal rompió con todas las amarras arrastrando el puente, que hubo de ser nuevamente reconstruido y bien asegurado siete años más tarde con mayor carga y consistencia. Y así hasta el momento actual.



Tras la destrucción por la riada, del puente, prueba de carga del nuevo puente de la perra, el actual. Magnifica foto de Frank. https://www.facebook.com/MieresAnos80Y90/photos
El año 1968 tuvo una influencia decisiva en la historia de este bautizado "puente de La Perra" que, según la leyenda, su denominación le viene de cuando, por lo visto, era obligado, para los carruajes, el abono de diez céntimos de peseta por atravesarlo, dato este que no ha sido posible confirmar pero que lleva mucha carga a favor de la autenticidad.
Precisamente en esa década anual de los sesenta es cuando entra en escena el verdadero motivo de este reportaje. Y es que se pone en circulación el nuevo tramo de carretera general, la N-630, entre Oviedo y Mieres, atravesando los concejos de la propia capital asturiana, Ribera de Arriba, Morcín y Mieres, casi todo el recorrido en clave de valle, a la contra del discurrir del río Caudal que en Soto de Ribera une sus aguas al Nalón. Hasta aquel entonces la única vía de unión entre ambos extremos, por carretera, se veía obligada a salvar, con fuertes ascensos y descensos, los macizos de El Padrún y Manzaneda, lo que suponía, aproximadamente, una duración de viaje cercana a la hora, sobre todo teniendo en cuenta el retraso que imponía el famoso paso a nivel de Renfe en Olloniego. A partir de la puesta en escena del nuevo tramo, el tiempo de viaje se redujo a unos veinte minutos. Y es que, aparte de las dificultades orográficas y las distancias, aquí ocurrió un hecho trascendental que tuvo consecuencias gravísimas y que merece un punto y aparte.
Muchas personas se dejaron la vida en este stop que era la única zona de paso para todos los vecinos de los pueblos de la ladera oeste de Mieres. https://www.facebook.com/MieresAnos80Y90/photos
 Dado que los vehículos a motor por El Padrún y Manzaneda no podían desarrollar grandes velocidades teniendo en cuenta la dificultad del trayecto, una vez inaugurado el nuevo tramo los conductores dejaron correr una especie de sentimiento de "franca libertad" pisando el acelerador que, a tono con ello, provocó uno de los resultados más espectaculares. Fue la frecuencia de accidentes de tráfico y por añadidura balances trágicos, lo que le valió, a la distancia aproximada de veinte kilómetros, el sobrenombre de "la ruta de la muerte". Y como punto álgido de la cuestión el puente de La Perra, donde su condición de cruce de vías, una general y sin limitación de velocidad específica, salvo la propia de toda la carretera -los cien kilómetros por hora-, hizo acto de presencia el constante peligro de choque de vehículos, la mayoría de consecuencias irremediables.
El puente la perra hacia 1969. https://www.facebook.com/MieresAnos80Y90/photos

Aunque los accidentes se contaron por decenas a lo largo de la vía, dos hechos verídicos vienen a certificar esta conclusión. Por el respeto que merecen sus infortunados protagonistas, se guarda el oportuno silencio sobre la identidad, pero sin que ello suponga faltar a la verdad de los hechos. El más grave lo padeció una pareja de novios que acudieron a celebrar el acto religioso a la iglesia de Seana y que al retorno sufrieron un terrible accidente falleciendo ambos. El segundo un conocido y apreciado mierense que se disponía a cruzar la vía siendo embestido por otro vehículo que lo desplazó y despeñó hasta el río Caudal, cuyas aguas bajaban bastante crecidas, siendo arrastrado y localizado su cadáver, muchos días después, tras una tensa y doloroso espera, cerca de Fuso de la Reina.
Postal de Puente de "La Perra"
Toda esta situación puso en pie de guerra a la masa social de Mieres, encabezada por las autoridades encargadas, en un principio, de demandar soluciones al ministerio correspondiente, el de Obras Públicas y Urbanismo, puesto que por aquel entonces todo dependía de Madrid. De momento no hubo respuestas satisfactorias y la situación continuó arrojando unos resultados negativos. Ello movió los hilos para una protesta unánime que se tradujo en la manifestación multitudinaria que planteó, enérgicamente, las medidas adecuadas y cuyo reflejo gráfico acompaña este texto. En la fotografía se puede observar, al frente de la demanda ciudadana, a los máximos dirigentes políticos y sindicales, entre ellos el alcalde Álvarez-Buylla, Gerardo Iglesias (PCA), Maximino Vicente (PSOE), Miguel R. Muñoz (MCA), Padilla (UGT), Pedro Álvarez (CC OO), Berto Barreo (PCA), Mario Martínez, presidente de la Unión de Comerciantes del Caudal, y Zapico, que más tarde sería consejero del Principado de Asturias, junto con dirigentes vecinales y otras representaciones.
Por fin y tras la construcción de lo que hoy se denomina Puente de Seana, en 1992, ya con la autopista A-66 en plena circulación, el puente de La Perra pasó a ser paso peatonal, previo un pequeño túnel subterráneo, y decorativo en el escenario mierense, presentando actualmente algunas deficiencias por falta del necesario mantenimiento. Pero su historia ha quedado grabada con fuego en el corazón de muchos mierenses.
Manifestación en Mieres con los máximos dirigentes políticos y sindicales en la cabecera

Puente de La Perra de Mieres, ahora peatonal
FUENTE: AMADEO GANCEDO
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2 comentarios:

  1. El Puente de la Perra que yo conocí en Mieres, en aquella década de los años 40 del siglo XX, tenía a su derecha, en dirección de Seana hacia Mieres, una vía que recorría todo el trayecto pasando por Camposagrado, por junto al café Carolina...y a continuación se perdía en aquel túnel que entraba por debajo del monte y estaba situado justamente enfrente a donde hacían esquina Camposagrado,(hoy Manuel Llaneza)(qué absurdo me parece que pongan a las calles nombres que tengan que ver con la política, para tener que andar cambiándolos según la ideología de turno que toque) con la Pasera, donde muy cerca de allí tenía Feli Martinín su "mágica" tienda de juguetes. En ninguna de las fotografías del puente de la perra que vienen aquí me parece distinguir el que yo conocí, con sus rieles bien dispuestos para que pudiera hacer su recorrido el trenecillo de carga que por allí pasaba; y lo recuerdo todo perfectamente, porque andando yo con mi bicicleta por allí, se metió la rueda delantera en medio de un raíl, con "tan buena suerte" que vine a caer hacia la derecha, sobre la misma acera, haciéndome una herida sin mayor importancia en la rodilla; si hubiera caído hacia la izquierda, tal vez ni hubiera podido contarlo, pues, en el momento en que mi bici se metió entre el riel, un camión de carga que ya esta prácticamente encima acababa de hacer su aparición a toda velocidad. De modo que, bien pude darme por satisfecha por el simple restregón que me llevé en una rodilla.
    Me gusta mucho como se ve el puente en la fotografía cerrado al tráfico de vehículos, creo que está bien que lo hayan dispuesto para zona peatonal. No lo sabía, y me gusta cómo ha quedado.

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  2. No me parece posible que hacia el año 1969 el Puente de La Perra tuviera el aspecto que nos presenta la fotografía; ha de ser mucho más antigua pues, en los años 40 estaba , a mi modo de ver en el recuerdo, bastante mejor estructurado...en fin...bien puedo estar equivocada, o más bien, que la foto parece estar cogida ya en las afueras del mismo puente, donde al final había que tirar hacia la derecha para ir a la estación de los trenes de RENFE cuando viajábamos a León.

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