18 de septiembre de 2014

La facultad de derecho de Oviedo, más de cuatro siglos de conocimiento humanístico y jurídico

La Facultad de Derecho en mil páginas, desde el origen de la Universidad hasta el campus del Cristo.

Antigua sede de la Facultad de Derecho en Oviedo.
El libro que resume la cuatricentenaria historia del centro académico hace un recorrido por "todas sus disciplinas y por sus principales maestros".
Dependencias del Edificio Histórico de la Universidad, antigua sede del centro académico.
Más de cuatro siglos de conocimiento humanístico y jurídico se hacen hueco entre las paredes de la Facultad de Derecho. El centro académico, depositario de la causa fundacional de la Universidad de Oviedo, ha visto pasar por sus pupitres, primero en el viejo caserón de la calle San Francisco y ahora en su sede del campus del Cristo, a miles de estudiantes entregados al aprendizaje e interpretación de las leyes, muchos de ellos entre las mentes más preclaras que ha dado Asturias. Un nutrido grupo de profesores, coordinados por el catedrático jubilado Santos Coronas, acaba de hacer justicia con este pozo de sabiduría al publicar la segunda edición ampliada de un vasto libro que aspira a recoger los hitos más señalados de su dilatada trayectoria. Un recorrido por "todas sus disciplinas y sus principales maestros".
"Historia de la Facultad de Derecho (1608-2008)" es un compendio de algo más de 700 páginas que hace un repaso por la evolución de las enseñanzas impartidas en el centro, uno de los más eminentes (tanto por su tradición como por su nivel docente) de la Universidad española. Consta de 15 capítulos, uno dedicado al análisis general de los planes de estudios y, el resto, a analizar la evolución que ha experimentado, desde su implantación, cada una de las disciplinas jurídicas que son materia de evaluación para los alumnos. Todo contado en un estricto orden cronológico para evitar construir la casa por el tejado. "Pretende ser un recuerdo a nuestros antecesores y una memoria para los que nos sucederán en la tan grata tarea docente de la formación jurídica", señala la profesora Ramona Pérez Castro, que ha participado activamente en la recopilación de datos.
La obra comienza su detenido repaso con la creación de los primeros estudios jurídicos en Asturias, que propiciaron la fundación de la Universidad de Oviedo gracias al abrigo del arzobispo Fernando de Valdés Salas (echó a andar el 21 de septiembre de 1608 tras haber recibido la licencia del Papa Gregorio XIII, en 1574, y la autorización real de Felipe III, en 1604). Los primeros estatutos de la institución (denominada entonces Universidad de Estudio General) tomaron como modelo los de la de Salamanca y establecieron el estudio de los derechos canónico y civil.

Grupo de profesores de la Facultad de Derecho, reunidos con alumnos, a principios del siglo XX.
Por entonces, los estudiantes asistían a la Facultad de Leyes a las lecturas de las Instituciones, Codex y Digesto de Justiniano; mientras que en la Facultad de Cánones recibían instrucción con la lectura del Decreto, los Decretales, el Sexto y las Clementinas. La repetición, comentarios y disputas de estos textos formaban académicamente a los estudiantes, que alcanzaban progresivamente los grados de bachiller, licenciado y doctor. "Pocas ramas de la ciencia jurídica son tan venerables como el Derecho Canónico, ya que esta ciencia está presente en la Universidad desde sus albores", afirma el catedrático Andrés Corsino Álvarez, encargado de elaborar el capítulo dedicado a esta disciplina. "De ahí que en tres de las cuatro facultades que están presentes en el momento de la fundación de nuestra Universidad (Cánones, Leyes y Teología) se cultive esta disciplina", añade. La enseñanza de esta especialidad y del resto sufre una importante transformación con la llegada a Asturias de la metodología humanista y racionalista durante el siglo XVIII, apadrinada por eminentes ilustrados como Feijoo, Campomanes, Jovellanos o Martínez Marina. Estas nuevas inspiraciones, tal y como relata el libro sobre la Facultad, propician la primera gran reforma de los estatutos de la Universidad de Oviedo, sancionados el 12 de abril de 1774. De esta manera, en la Facultad de Leyes y Cánones se reformó la enseñanza en base a la paulatina preponderancia del Derecho real (patrio e identificado, tras el reinado de Felipe V, con el Derecho Castellano) frente al común romano-canónico. Los alumnos recibían por entonces el grado de bachiller de leyes o cánones tras aprobar los cuatro cursos de instituciones civiles y un posterior examen general. Para obtener las categorías de licenciado o doctor debían asistir otros cuatro años a las cátedras de Vísperas y Prima de Leyes (tres de ellos de prácticas o pasantías). El mundo jurídico de la enseñanza universitaria se completaba con la instrucción práctica del Derecho vigente, que se impartía en los estudios y despachos profesionales de los catedráticos y doctores, conocidos como "gymnasios de leyes".
La obra sitúa el tercer gran hito de la Facultad asturiana de Derecho en el año 1802, cuando se aprueba un real decreto para modificar la formación jurídica ante la "deficiente formación observada en los abogados". Este cambio normativo prolonga los estudios hasta la friolera de diez años y unifica las enseñanzas a nivel nacional, con la supremacía del Derecho patrio. El plan fijó ocho asignaturas y cátedras: Filosofía Moral, Derecho Romano, Instituciones Canónicas, Historia y Elementos del Derecho Español, Partidas y Nueva Recopilación, Economía Política Práctica Forense y Antigua y Nueva Doctrina. Aunque su aplicación quedó interrumpida con la Guerra de la Independencia, se restableció durante el reinado de Fernando VII.
Pedro José Pidal
Aunque será el "plan Pidal" de 1845 el que sentará las bases de la actual estructura organizativa de la Facultad de Derecho, tal y como se detalla en el libro. Este nuevo programa docente, aprobado durante el reinado de Isabel II, reduce a siete el número de años de estudio. Los alumnos conseguían el grado de bachiller de jurisprudencia con los cinco primeros y el de licenciado con los dos últimos (incluía numerosas prácticas). El grado de doctor tan sólo lo otorgaba la Universidad Central de Madrid (exigía un curso más de formación). Es el momento en el que asignaturas actualmente claves, como la Economía, entran en escena. "Después del 'plan Pidal', la Economía Política se pasa a impartir en el primer curso de los siete que constaba la licenciatura, aunque se cursa por entonces en la Facultad de Filosofía", explica el profesor Antonio Aparicio, encargado de esta materia en el libro. "Sin embargo, el reglamento de 18 de septiembre de 1852 supuso un cambio importante en los estudios de esta Facultad de Filosofía que afectó a la Economía Política, que pasó a impartirse en el primer año con tres lecciones semanales; en el segundo, se impartirá junto con Estadística, igualmente con tres lecciones semanales, y en el tercero aparecerá una Ciencia de Hacienda Pública que se estudiará dentro del Derecho Administrativo con una lección diaria", prosigue.
"La culminación de la instrucción nacional liberal de raíces ilustradas", en palabras de la profesora Pérez Castro, llegará con la ley Moyano de 1857. A partir de entonces, la formación jurídica se imparte íntegramente en la ya denominada Facultad de Derecho, dividida en tres secciones: Leyes, Cánones y Administración. Incluían materias como Prolegómenos de Derecho, Historia e Instituciones del Derecho Romano, Literatura, Historia, Filosofía, Historia e Instituciones del Derecho Civil Español (común y foral), Derecho Mercantil y Penal, Economía y Estadística, Derecho Canónico, Derecho Político y Administrativo y Teoría y Práctica de los procedimientos judiciales. Es decir, la base de la carrera actual. Años después, se aprueban nuevas reformas que ahondan en el carácter de la anterior, como los planes de Rafael Bustos (1858) y de Manuel de Orovio (1866).
"La ley Moyano estableció que todo lo que tenía que ver con la Economía, el Derecho o la Administración desapareciese de la Facultad de Filosofía y Letras", explica el profesor . "Es en esta etapa (mitad del siglo XIX) y hasta el primer tercio del siglo XX cuando aparecen las figuras más representativas de la Universidad de Oviedo", prosigue. En paralelo, se produce la eclosión definitiva de las especialidades vinculadas a la Hacienda Pública. "La ley Moyano estableció que dentro de la asignatura de Ampliación del Derecho se impartiría en la sección de Administración, en sexto curso, la Hacienda Pública", cuenta el catedrático.
También en esta época se produce el auge definitivo de los estudios de Derecho Político y Administrativo (la misma disciplina hasta 1900). Da cuenta de ello el catedrático Leopoldo Tolivar, encargado del tratamiento de este asunto en el libro: "En el ecuador exacto del siglo XIX aparecen impartiendo ya la asignatura de Práctica Forense, Derecho Político y Administrativo Domingo Álvarez y José Higinio Arriaga".
La Restauración borbónica, tras el Sexenio Democrático propiciado por la Revolución de 1868, estará marcada en el plano universitario por el plan de Fermín Lasala (1880), que racionaliza y reestructura la formación jurídica. Momento de emergencia de muchas especialidades, como el moderno Derecho Civil. "Tomando como punto de partida la publicación de la segunda edición del Código Civil en 1889, podemos definir tres etapas en lo que se refiere al capital humano que impartió docencia en el área: la que va desde la Revolución de Octubre y la Guerra Civil, con profesores como Fermín Canella; la de los años centrales del siglo XX y la que comienza en los años ochenta, con presencia de relevantes profesores, como Eduardo Serrano, Joaquín Arce y Ramón Durán", destaca Julio Carbajo, docente encargado de glosar sobre esta materia en el libro de la Facultad.
También el Derecho Mercantil vive en esos últimos decenios del siglo XIX uno de sus procesos de máxima expansión académica, como señalan, en la obra, los profesores José María y María Luisa Muñoz Paredes. "El primer profesor de Derecho Mercantil de la Facultad de Oviedo que puede considerarse propiamente como tal fue Faustino Álvarez del Manzano, que fue nombrado auxiliar pocos años antes de que esta materia adquiriese, por la reforma de los estudios de 1883, plena independencia docente", dicen. "Le sucedió Gerardo Berjano y Escobar, que fue letrado, decano de la Facultad, del Colegio de Abogados y alcalde de Oviedo", prosiguen, antes de destacar a otros grandes mercantilistas, ya en el siglo XX, como Antonio Polo, Rodrigo Uría, Julián Aparicio, Aurelio Menéndez o José María Muñoz Planas.
El cambio de siglo trajo un vaivén de modificaciones legales, que aparecen fielmente recogidas en el libro: plan de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de García Alix (1900), suspensión de autonomía universitaria de 1922, reforma del Directorio de 1928 y la adaptación normativa llevada a cabo por la República en 1932. Y, tras la Revolución del 34 (que acabaría con el edificio de la sede histórica de la Facultad) y la Guerra Civil, el franquismo impuso nuevas directrices.
En este sentido, durante la dictadura militar fue especialmente relevante la reforma del ministro Joaquín Ruiz-Giménez (1953), que dividió los estudios del centro académico en cinco cursos y 25 asignaturas, un plan que tendría una larga vigencia. Mucho menos han durado las propuestas organizativas durante el actual período democrático, que han desembocado en el actual "plan Bolonia", con un grado de cuatro cursos. No obstante, han sido durante las últimas cuatro décadas cuando la Facultad ha tenido que hacer frente a un período de cambios más intensos, en paralelo a las profundas mutaciones que ha experimentado la sociedad asturiana. Así, mudó su sede al campus del Cristo para acoger a los centenares de jóvenes que todos los años se matriculan en el centro (más de dos mil en el curso que acaba de comenzar). De esta forma, se ha convertido en uno de los focos académicos más relevantes del Principado y de sus aulas ha salido buena parte de la clase dirigente autonómica, así como profesionales de primer nivel en los ámbitos social, cultural, empresarial y político a nivel regional y nacional.
"Todas estas vicisitudes aparecen recogidas en el libro de manera extensa", comenta el actual decano de la Facultad, Benjamín Rivaya, que además es autor del capítulo dedicado a la Filosofía del Derecho, "una disciplina que, a lo largo de su historia, ha sido encarnada por profesores de las distintas corrientes filosófico-jurídicas implantadas en España: desde el pensamiento escolástico entre los siglos XVII y XIX, que convive durante un período con el krausismo que representa Leopoldo Alas, hasta las ideas renovadoras del Derecho natural, las positivistas y las marxistas del siglo XX".
"La Facultad de Derecho de Oviedo ha formado parte de la historia universitaria nacional, tras cuatro brillantes siglos de historia", añade Rivaya, que se siente especialmente orgulloso de que el exhaustivo libro haya sido financiado, en parte, gracias a antiguos alumnos. "Una muestra más de que ha merecido la pena", continúa. "Era necesario hacerlo", remata.
                               
El libro resume la cuatricentenaria historia del centro académico
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