23 de septiembre de 2014

El ilustre Rey Alfonso XIII visita Iglesia de San Martín de Sotrondio para verla tumba del Rey Aurelio.

Alfonso XIII en Sotrondio

Alfonso XIII nació el 17 de mayo de 1886. A los 16 años, en 1902, cumplida la mayoría de edad, juró la Constitución y fue proclamado Rey de España.
La visita del monarca en 1902 para visitar la tumba del rey Aurelio.
Iglesia de San Martín, donde se supone que está enterrado el Rey Aurelio.
La visita de personas ilustres a un lugar siempre es recordado y más lo es si, en este caso, se trata de la llegada de un rey. La visita de una personalidad a un lugar siempre deja para el futuro el grato recuerdo de su estancia y la honra de su presencia. Cándido Fernández Riesgo, autor de la Historia de Langreo (1954), cita que entre las personas calificadas e ilustres que visitaron la Cuenca del Nalón se encuentra el Alfonso XIII.
El rey acompañado de su hermana, la Princesa de Asturias, recorrió y visitó las fábricas y partes de los pozos mineros de las Cuencas y como nota característica de este viaje fue la visita especial que hizo con su séquito a al Iglesia de San Martín de Sotrondio para verla tumba del rey Aurelio.
Sotrondio, en el año 1902, se ubicaba en la zona de la margen izquierda del río Nalón, pasado el puente, donde existía la capilla en honor de Santu Mederu y la Virgen del Buen Suceso. El día 6 de agosto de 1902 había llegado el Monarca a La Felguera y tras recorrer las instalaciones fabriles, señalan las crónicas, el propio rey mostró especial interés, rompiendo todo el protocolo preestablecido, en visitar al concejo de San Martín del Rey Aurelio, único del Principado de Asturias que lleva el nombre de un rey de la vieja y rancia monarquía asturiana.
Tras larga investigación en las hemeroteca de Oviedo y en la Biblioteca de Gijón he podido conseguir las crónicas de aquella visita en el diario "Noroeste" y en la revista "Blanco y Negro".


El Rey Aurelio.
Así dicen: "En la línea férrea de vía estrecha que la Sociedad posee para el transporte del mineral desde la mina a la fábrica se formó un tren de vagonetas cómodamente habilitadas para el rey y su comitiva, partiendo para Santa Ana a las tres y media de la tarde. El camino estaba materialmente cubierto de curiosos, que se descubrían cortésmente al paso de la comitiva".
"El paseo por la cuenca carbonífera en un tren minero es una marcha triunfal a través de los Valles que el Nalón poetiza y entre las montañas bellísimas de las que, apurando la metáfora, podría decirse que engañan, porque con cara tan bella tienen extrañas muy negras."
"El viaje, no obstante lo accidentado se efectuó sin novedad, llegando a Santa Ana, donde el tren se detuvo breve espacio de tiempo para que el rey viera picos, candiles de seguridad y otros útiles empleados en los trabajos de minería."
"La misma operación se realizó en San Martín, en donde salió a recibirle el Alcalde Señor Nespral y en Sotrondio término de la expedición."
En San Martín, donde en aquellos tiempos estaba a la Iglesia Parroquial, visitó el recinto religioso, lugar donde siempre se dijo, que estaba enterrado el rey Aurelio. En la revista Blanco y Negro, hay una foto que representa al monarca Alfonso XIII sentado en una vagoneta. En el trasfondo, aparecen las siluetas de las casa de San Frechoso.
En la estación de este último punto, se encontraba preparado el tren real del Ferrocarril de Langreo, ofrecido por el gerente de la empresa Mr. Fornier, que el rey no aceptó, prefiriendo regresar a La Felguera en el tren de vagonetas en el que hizo el viaje hasta Sotrondio.
Hasta aquí el recuerdo de una vista regia a Sotrondio que me parece pertinente.
Vista de Sotrondio, San Martín del Rey Aurelio. Podemos ver el puente sobre el Río Nalón. Año 1960. http://www.asturias.es
FUENTE: 

Alfonso XIII. Rey de España (1886-1941)


Alfonso XIII, rey de España. Iturriaga. Palacio Real. Madrid.
Texto extraído de http://www.mcnbiografias.com.
Rey de España, nacido en Madrid el 17 de mayo de 1886 y muerto en Roma en 1941. Hijo de Alfonso XII y de María Cristina de Habsburgo, vino al mundo cuando su padre ya había muerto. Fue proclamado rey el mismo día de su nacimiento, quedando su madre al cuidado de la regencia.
La reina María Cristina le dio, como era ya tradicional entre los Borbones españoles, una educación beata y doméstica, con una fuerte orientación militar. Alfonso se mostró desde su temprana juventud más proclive a las diversiones mundanas que a las tareas de gobierno. Hablaba alemán, inglés y francés y era muy aficionado a los deportes. Encorsetado en el ceremonial de una corte que en Europa era conocida por ser la más rígida de la época, el rey se apasionó por los automóviles de forma preocupante y le tomó cierto gusto a la intriga política, para la que demostró notable talento.
Durante su minoría España vivió la pérdida de los últimos vestigios del imperio colonial español (1898). Ello provocó la reacción intelectual de la llamada Generación del 98, a cuyas ideas regeneracionistas no permaneció ajeno el monarca. La reina María Cristina ejerció la regencia hasta el 17 de mayo de 1902, momento en el que Alfonso, al cumplir los dieciséis años, fue proclamado mayor de edad, juró la Constitución y asumió el poder.
El reinado alfonsino (1886-1931), puede dividirse en dos períodos: desde 1898 a 1923. El primer período puede considerarse un largo intento de regenerar el sistema parlamentario heredado del siglo XIX. Estos intentos resultaron infructuosos debido a las fallas internas del sistema y a las crisis exteriores a las que tuvo que enfrentarse España, es decir, la I Guerra Mundial de 1914-1918 y la guerra de Marruecos desde 1920. Se produjo en esta época la desintegración definitiva del sistema de partidos instaurado en época de Isabel II, con fracasados intentos de redimir a los partidos conservador (a cuyo frente estaba Maura) y radical demócrata (liderado por Canalejas).
El reinado de Alfonso XIII.

El inicio del reinado personal (1902-1909)

Alfonso, a pesar de su falta de formación política, fue consciente de que el trono había quedado reducido a una función ceremonial en el sistema de partidos y quiso reinar como rey patriota. Pensaba que sólo una monarquía con capacidad de acción política podía evitar el avance del republicanismo que crecía visiblemente, reforzado por la marea de los movimientos socialista y anarquista.
El primer acto de gobierno de Alfonso XIII fue aclarar al gabinete su particular interpretación de la Constitución. La preocupación del rey por conocer los asuntos de Estado no hizo sino entorpecer la gestión de gobierno, ya que el monarca carecía de iniciativa política y su querer estar al corriente era más una pose que un verdadero interés de hombre de Estado. Los decretos quedaban detenidos en el palacio y se difundían entre los cortesanos, mientras el rey se apoyaba, olvidado por sus ministros, en sus colaboradores militares.
Alfonso se encontraba a sus anchas en los ambientes cuartelarios e hizo saber al gabinete que atribuía gran importancia a la opinión del ejército en materia de gobierno. Esta afición castrense le haría implicarse muy directamente en la deplorable guerra de Marruecos desde 1923. La combinación entre su simpatía hacia la dictadura militar de 1923 y su capacidad para la intriga de salón llevó a la consolidación en el poder de una casta política monárquica sin lealtad personal hacia la Corona y al aislamiento personal del rey, que quedó patente en 1931, al proclamarse la II República.
Tras el desastre del 98 el reino exigía una profunda renovación política. Ésta tuvo sus principales protagonistas en Maura y Canalejas, jefes respectivamente de los partidos conservador y liberal. La renovación generacional en los partidos tradicionales hizo pensar en la posibilidad de la regeneración del antiguo juego de la alternancia política. En la práctica se prolongó la inercia del tradicional alternancia de partidos. El veto impuesto por las formaciones de izquierdas a Maura por el asesinato de Ferrer i Guardia tras la Semana Trágica de Barcelona, y el asesinato de Canalejas frustraron estas esperanzas. La dictadura de Primo de Rivera respondió a esta misma idea de regeneración interior de la que participaba Alfonso XIII, sin salir de los antiguos moldes políticos.
Su primer gobierno estuvo presidido por Sagasta. En 1902 se declaró una huelga de metalúrgicos en Barcelona, que se convirtió en general y mantuvo a la Ciudad Condal en estado de guerra hasta noviembre. La agitación anarquista catalana tuvo un importante papel en la desestabilización del gobierno de Sagasta, que tuvo que ceder su puesto a Silvela. Tras la retirada de Sagasta, se abrió un período conservador, entre 1902 y 1905, en el que el rey actuó como árbitro para dar oportunidad de gobierno a las diversas facciones enfrentadas. Silvela fue sustituido pronto en 1903 por Villaverde, que a su vez fue reemplazado por Maura en diciembre de ese año.
La ascensión de Maura marca un jalón importante en el reinado. El nuevo presidente intentó resolver los problemas sociales mediante un programa de “revolución desde arriba”. No encontró el apoyo de Alfonso XIII y poco después de su nombramiento se vio obligado a dejar el poder. Entre diciembre de 1904 y enero de 1907 se sucedieron los gobiernos de Azcárraga, Villaverde, Montero Ríos, Moret, López Domínguez, Moret y Vega de Armijo. Los gobiernos se mostraron inoperantes y en enero de 1907 Maura fue de nuevo llamado a formar gobierno. Por su rara duración se conoció al gabinete como el “gobierno largo”.
Entre 1907 y 1909 Maura se convirtió en el árbitro de la política española. Legisló con la capacidad de maniobra que le permitía su amplia mayoría parlamentaria y promovió la guerra de España en Marruecos. Para ello trató de ganarse el apoyo de Francia e Inglaterra, celebrándose una entrevista entre Alfonso XIII y el rey de Inglaterra en 1907. El gobierno de Maura se vio sin embargo desestabilizado por la violenta oposición practicada tanto por liberales como por socialistas, anarquistas y republicanos. La hostilidad hacia el régimen llegó a su cenit en Barcelona debido a la represión de la Semana Trágica y a los desastres en África, donde el ejército español hizo un triste papel. La ejecución de Ferrer i Guardia provocó una dura condena de las democracias europeas y la presión internacional hizo que Alfonso XIII destituyera finalmente a Maura. Este gobierno fue el más largo del reinado alfonsino. Maura fue sustituido por Moret y posteriormente por Canalejas.
Alfonso XIII con el primer Directorio.
Durante la primera fase de su reinado realizó diversos viajes por España y el extranjero con el fin de restaurar la imagen pública de la monarquía. El rey visitó Francia (donde fue objeto de un atentado frustrado junto con el presidente Loubet, del que ambos salieron ilesos, en mayo de 1905) e Inglaterra, donde conoció a la princesa Victoria Eugenia de Battenberg, sobrina de Eduardo VII. Tras su conversión al catolicismo, Alfonso XIII se casó con ella, el 31 de mayo de 1906, día en el que se produjo un atentado contra la comitiva nupcial a manos del anarquista Mateo Morral, quien les arrojó una bomba camuflada en un ramo de flores. Los reyes salieron ilesos pero hubo numerosas víctimas entre los espectadores del evento.
La práctica política durante reinado de Alfonso XIII.

La segunda fase del reinado (1909-1912)

Canalejas subió al poder en febrero de 1910. Su condición de liberal no le salvó de sufrir una parecida situación de inestabilidad social a la que había provocado la caída de Maura. Canalejas siguió las líneas básicas de la política maurista: intento de renovación interior del régimen parlamentario y guerra en Marruecos. Alfonso XIII viajó a dicho país para sentar las bases del Protectorado establecido en 1912.
El asesinato de Canalejas supuso la ruptura del tradicional bipartidismo. En el lado conservador, Maura había sido abandonado por su partido por declarar una guerra implacable a los liberales. Los conservadores se dividieron en mauristas, ciervistas y datistas; los liberales, en romanonistas, prietistas y albistas. Romanones gobernó de noviembre de 1912 a octubre de 1913, siguiendo un gobierno presidido por Dato, nuevo líder de los conservadores, entre octubre de 1913 y diciembre de 1914.
Dato declaró la neutralidad española en la I Guerra Mundial, que había sido apoyada por Alfonso XIII cuando el presidente francés Poincaré visitó España en 1913. La I Guerra Mundial produjo sin embargo una crisis en el seno de la propia familia real. La reina madre, como austriaca, simpatizaba con los Imperios centrales, mientras la reina Victoria Eugenia se decantaba por los aliados. El rey, en este contexto, se entregó a las labores “humanitarias” ocupándose personalmente de los prisioneros de guerra. En mayo de 1913, en París, el rey ratificó el acuerdo definitivo sobre el protectorado de Marruecos.
En el interior del reino la situación no mejoraba. Dato fue sustituido por Romanones, que se mantuvo en el poder hasta 1917. Le sucedió García Prieto, pero éste tuvo que dimitir al encontrarse con la oposición de las Juntas de Defensa Militar, que propiciaron un nuevo gobierno de los conservadores dirigidos por Dato. La huelga revolucionaria de julio de 1917 fue reprimida por la intervención del ejército, lo que aumentó la crispación social. En noviembre de ese año Dato fue finalmente sustituido por García Prieto, que presidió una coalición de liberales y conservadores. La situación del gobierno era tan precaria que Alfonso XIII tuvo que amenazar con la abdicación para que Maura consintiera en hacerse cargo de la formación de un Gobierno de Unidad Nacional en 1918. Tras este gabinete se sucedieron otros once de duración fugaz. Mientras la crisis gubernativa se agravaba, la situación interna se deterioraba rápidamente y se producía en Marruecos el desastre de Annual, en el que la desafortunada intervención de Alfonso XIII tuvo buena parte de responsabilidad.

La dictadura de Primo de Rivera y la proclamación de la II República.

De la dictadura de Primo de Rivera a la República.
Las simpatías que Alfonso XIII sentía hacía el autoritarismo se manifestaron nuevamente, dentro de este contexto de crisis general, en los discursos de Córdoba y Las Planas en 1921 y 1922. El rey comprendía el fracaso de la pervivencia ficticia del régimen de alternancia, pero la solución que dio a la crisis política fue desafortunada: apoyó el golpe de Estado del general Primo de Rivera en septiembre de 1923.
La Dictadura abrió un nuevo período en el reinado alfonsino. Las fuerzas políticas desaprobaron la suspensión de la Constitución, mientras Primo de Rivera obtenía el apoyo incondicional del monarca, que vio abierta la posibilidad de gozar de una mayor capacidad ejecutiva. Primo de Rivera puso fin a la guerra de Marruecos tras el desembarco de Alhucemas (1925), una de las grandes gestas del más sangriento militarismo español contemporáneo. En el interior, el general puso todos sus esfuerzos en el avance del centralismo administrativo, en el orden público a través de la represión militar y en la salida de la crisis económica. Por otra parte, la situación internacional se mostraba muy favorable a la instauración del autoritarismo militar. En noviembre de 1923 Primo de Rivera y Alfonso XIII demostraron el calado de sus ideas de regeneración nacional en su visita oficial a Mussolini, con quien mantenían excelentes relaciones. El gobierno llevó a cabo una política populista apoyada entusiásticamente por el rey. En el 25 aniversario de su reinado, el rey fundó la Ciudad Universitaria de Madrid (1927). Como exponente del desarrollo económico, se quiso mostrar la prosperidad española en las exposiciones universales de Sevilla y Barcelona de 1929.
A pesar de que en la primera parte de la dictadura Primo obtuvo un cierto apoyo popular, progresivamente la opinión pública se volvió contra él, azuzada por la labor crítica de intelectuales como Unamuno o Blasco Ibáñez. La represión de la oposición a través de encarcelamientos de prestigiosos hombres públicos, la sanjuanada, y los conflictos estudiantiles fueron desacreditando la dictadura, que disparó su último cartucho presentando un proyecto de Constitución.
Finalmente Alfonso XIII retiró su apoyo a Primo de Rivera, que presentó su dimisión al rey el 28 de enero de 1930. Formó entonces gobierno el general Dámaso Berenguer (enero de 1930-febrero de 1931). Pero el cierre del período dictatorial llegaba demasiado tarde. La opinión pública, apoyada por los periódicos, acusaba al rey de complicidad con la dictadura. La monarquía como institución había quedado comprometida. Las huelgas casi ininterrumpidas imposibilitaron la gestión de gobierno a Berenguer, quien perdió cualquier capacidad de mediación tras la dura represión del movimiento republicano de Jaca. Fue sustituido por el almirante Aznar entre febrero y abril de 1931.
El 12 de abril de 1931 tuvieron lugar elecciones municipales, y el juicio de las urnas en las principales ciudades condenó a Alfonso XIII. En la mañana del 14 de abril de 1931, cuando se habían levantado las banderas republicanas en casi toda España y se había proclamado la República Catalana en Barcelona, Romanones escribió una nota al rey recomendándole que abandonara inmediatamente España. Romanones negoció con Alcalá Zamora la salida del rey y éste huyó al volante de su Hispano-Suiza a Cartagena, donde se embarcó con destino a Francia. Alfonso XIII abandonó Madrid en su bólido, y embarcó en Cartagena hasta Marsella. Se suspendió así el ejercicio del poder real, sin que el rey llegara a abdicar formalmente.
En París Alfonso XIII se reunió con su familia y desde allí lanzó un manifiesto en el que denunciaba los motivos de su expatriación. Fue procesado por las Cortes y condenado a deportación perpetua y pérdida de todos sus bienes. Tras pasar una temporada en Fontainebleau, marchó a vivir a Roma. Redactó su testamento en Lausana en 1939, en el que declaraba heredero de la corona a su hijo don Juan, futuro conde de Barcelona. En enero de 1941 abdicó en favor de éste, y murió el 28 de febrero de ese mismo año. Sus restos permanecieron en Roma hasta que, en enero de 1980, fueron trasladados a España y solemnemente enterrados en el panteón real del monasterio de El Escorial.
Alfonso XIII, voz original.
[S.M. el Rey abdica en favor de su hijo don Juan, príncipe de Asturias y futuro conde de Barcelona (1941). Con este acto legitimiza la continuidad de la monarquía española, en el contexto histórico de la dictadura del general Franco, al tiempo que lleva a efecto su voluntad expresada en el testamento redactado en Lausana en 1939, en el que declaraba heredero de la Corona a su hijo].

Descendencia

Alfonso de Borbón y Battenberg (1907-1938). Jaime de Borbón y Battenberg (1908-1975). Beatriz de Borbón y Battenberg (1909-2002). Maria Cristina de Borbón y Battenberg (1911-1996). Juan de Bobrbon y Battenberg, Conde de Barcelona (1913-1993). Gonzalo de Borbón y Battenberg (1914-1934).

Bibliografía.

  • ABAD DE SANTILLÁN, Diego. Alfonso XIII, la Segunda República y Francisco Franco. Madrid-Gijón, 1979.
  • CARR, Raymond. España, 1808-1975. Barcelona, 1992.
  • FERNÁNDEZ ALMAGRO, M. y MAURA, G. Por qué cayó Alfonso XIII. Madrid, 1948.

Autor


  • Sagrario Arenas Dorado
FUENTE: Texto extraído de  http://www.mcnbiografias.com
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1 comentario:

  1. Falta algo muy importante en este articulo de tu blog: una mencion especial a Enrique Lafuente Gutierrez, Ingeniero de Caminos, entonces Jefe de la Demaración, y que era el Director Facultativo de la obra,y que tanto entusiasmo dedicó a la obra que acabó muriendo de infarto, antes de verla finalizda, dados los multiples problemas que su construcción acarreó.
    Nuestro agradecimiento mas profundo a este Ingeniero de Caminos que hizo posible la Autopista "Y" de Asturias, la mejor construida de la época.

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