3 de septiembre de 2014

El Sanatorio Adaro, el aroma de un pasado

El Adaro, el salvavidas de los mineros.
Antigua fachada del sanatorio Adaro

  • El hospital suma la Medalla de Plata de Asturias a los reconocimientos por su centenario.
  • El sanatorio cumplió cien años el pasado febrero convertido en geriátrico después de ser el centro de referencia para los accidentes de la minería.
 http://www.elcomercio.es
«Hace cincuenta años había medio centenar de muertos anuales en la mina», recuerda Gabriel Menéndez, gerente del Sanatorio Adaro en el último lustro. El hospital, hoy reconvertido en un centro asistencial geriátrico y de salud laboral, nació hace un siglo para atender a los heridos de la mina, que se contaban entonces por centenares.
A instancias de Luis Adaro y Magro, entonces rector de Duro Felguera, nació el sanatorio, una referencia en traumatología porque «lo que se trataba aquí sólo se superaba en las guerras», explica Menéndez. Su propio padre, como otros muchos, le debe la vida a la labor del Adaro, el hospital de los mineros. Allí se atendían los traumatismos más severos y se llevaban a cabo largos tratamientos de rehabilitación. Su creación supuso un enorme avance en la atención a los accidentados, un paso más allá de los hospitalillos y las casas de socorro habituales en aquellas fechas, en su mayoría con insuficientes recursos.

En el Adaro se forjaron algunos de los mejores traumatólogos de la región, como el inolvidable Vicente Vallina, otro nombre propio unido indisolublemente al sanatorio, que después se convirtió en el primer jefe de Traumatología del Hospital Valle del Nalón. Conocido como el «médico de los mineros», fue director del centro durante tres décadas. Su labor le abrió un hueco en la historia de las cuencas mineras.
El Sanatorio Adaro recibió en agosto de 2014 una de las Medallas de Plata de Asturias, un reconocimiento que se suma a otros que ha obtenido este año, el de su centenario: la Medalla de Oro de Langreo, el premio Emilio Barbón, el Langreano de Honor o el de la Sociedad de Festejos de San Pedro. Ha tenido que pasar un siglo desde su puesta en marcha, un 12 de febrero de 1914, para que las instituciones reconozcan formalmente la labor del sanatorio, aunque las gentes de las cuencas siempre supieron valorarlo.
A lo largo de la historia ha pasado por muchas fases. Nació como un hospital de heridos y con tan sólo 16 camas, aunque pronto comenzó a crecer. En 1930 se constituyó la Mancomunidad Sanitaria de Empresas, un colectivo del que entraron a formar parte la mayoría de sociedades mineras de Langreo. Aquello supuso la ampliación del edificio hasta las 200 plazas y su cambio de nombre, adoptando el de su fundador.
El inmueble lleva la firma de Manuel del Busto, que había sido arquitecto municipal de Langreo y responsable del teatro Palacio Valdés y el Hospital de Caridad de Avilés, el edificio del Banco Herrero de Oviedo, la estación de autobuses de Gijón o el Hotel de Ingenieros y el mercado de abastos de La Felguera. Allí se alojaban los pacientes, pero también una comunidad de monjas Dominicas que colaboraba con el personal en la atención sanitaria.
Antiguo quirofono del sanatorio Adaro
Pionero en las terapias
El Adaro fue uno de los primeros centros de Europa en tratar las quemaduras por grisú. En 1926 abrió la primera Unidad de Quemados de España, equipada con bañeras. En 1956 desarrolló la primera Unidad de Parapléjicos del país y también fue el primer centro que incorporó una piscina al servicio de Rehabilitación. Eso fue en 1962, según detallaba Arturo Canga Alonso en su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina del Principado.
El declive de la actividad minera y las mejoras en la seguridad provocaron una caída de la actividad, y el Adaro se vio forzado a adaptarse a los tiempos. Las cosas comenzaron a cambiar en 1994. Ese año se disolvió la Mancomunidad Sanitaria de Empresas, dominada ya por Hunosa, y el histórico hospital de los mineros comenzó su transformacion en lo que es ahora un centro asistencial geriátrico, donde aún se siguen aplicando novedosas terapias de rehabilitación.
El cambio de actividad fue acompañado de una importante reforma. Ya no queda nada de aquellos enormes pabellones con una treintena de camas en el mismo espacio. Hoy mantiene 138 plazas, casi todas concertadas con el Sespa o con el ERA, y existe también un servicio de consultas externas y urgencias de salud laboral, ya que atienden pacientes de mutuas. Es la única reminiscencia de lo que fue el Sanatorio Adaro durante décadas. Aunque, caminando por sus pasillos, aún se puede respirar el aroma de un pasado no tan lejano, de un siglo de buen hacer, de un hospital «familiar» al que le deben la vida muchos mineros.

Antigua habitación del Adaro con varias camas
 FUENTE: Ruth Arias
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De hospital de mineros a hospital de todos.
Postal de sama de langreo. sanatorio adaro.

El Sanatorio Adaro cumple 100 años con una evolución de su asistencia que ha derivado en servicios geriátricos concertados y la puesta en marcha de innovadoras terapias de rehabilitación.

Sanatorio Adaro Antiguo
http://lacuencadelnalon.es.Hace 100 año que el perfil urbanístico de Sama no se explica sin el edificio del Sanatorio Adaro, un inmueble que hace frontera con el vecino distrito de Ciañu y que pasó de ser un referente en la medicina laboral, por el que pasaron miles de mineros, hasta convertirse en lo que es hoy: Una institución centenaria concertada donde pueden encontrar ayuda habitantes de la comarca (y de fuera) de todas las edades. Desde la reciente Unidad de Atención Temprana, que ayuda a niños con problemas, hasta las plazas geriátricas que ya hace años disfrutan muchos vecinos.
Accidentados de la minería haciendo ejercicios de rehabilitación en la piscina del Adaro, a mediados del siglo XX.
 La historia del Adaro comenzó en realidad hace 104 años. Fue en 1910 cuando arrancó la obra y su primer nombre fue “Hospital de Heridos”. Hubo que esperar a febrero de 1914, concretamente al día 12 de ese año (meses antes de que comenzara la Gran Primera Guerra Mundial) para que comenzara a funcionar. Entonces, su apertura supuso un avance importantísimo en atención sanitaria y servicios médicos que, hasta ese año, prestaba la Casa de Socorro. Aquel primer hospital de heridos pasó, quince años después a depender del Patronato para Mineros Heridos de Langreo. Y ahí cambió su nombre para recibir el que fuera su fundador, Don Luis Adaro y Magro. Denominación que aún hoy conserva. Y si Luis Adaro es un nombre propio unido irremediablemente al Sanatorio langreano, otro es sin duda el doctor Vicente Vallina. Traumatólogo, conocido popularmente como “el médico de los mineros”,  Vallina es una figura científica y humana que aún hoy permanece en la memoria colectiva de la cuenca del Nalón. Este médico minero ha marcado un antes y un después en los pacientes y también los profesionales que a lo largo de las últimas décadas han trabajado en el hospital desde su fundación.
 Otra fecha importante para el Adaro es el 25 de enero de 1952. Fue entonces cuando se constituyó la Mancomunidad Sanitaria de Empresas, con carácter particular y sin ánimo de lucro. Las empresas que conforman inicialmente esta entidad se mantuvieron hasta marzo de 1995 cuando la Junta de Gobierno del Sanatorio decide la constitución simultánea de una fundación benéficoasistencial sin ánimo de lucro.
A partir de este momento es cuando la nueva entidad Fundación Sanatorio Adaro inicia un proceso de transformación para su conversión en un centro geriátrico mediante la concertación de camas de carácter residencial con los servicios sociales. Durante ese tiempo, mantiene su tradicional atención ambulatoria a trabajadores accidentados a través de la colaboración con las mutuas de accidentes laborales y su actividad rehabilitadora. En 1998 se lanza a su intención fundamental de ser un hospital geriátrico rehabilitador de media y larga estancia, que permita, entre otros objetivos, realizar una oferta de servicios atractiva y complementaria Desde entonces, también se ha preservado y ampliado su actividad como centro sanitario de referencia en el campo de la salud laboral en el Valle del Nalón.
Con el siglo XXI el Sanatorio Adaro busca la modernización, con la atención a personas con enfermedades mentales, discapacitados. Y en los últimos meses se han incorporado unidades nuevas e incluso únicas en Asturias. Por un lado la Unidad de Atención Infantil Temprana (UAIT) que el pasado año atenció 75 casos de niños de todo el Valle con algún trastorno en el desarrollo o en situación de riesgo y que desde 2014 tiene su sede en el Sanatorio. Y también el servicio de Terapia Acuática del Adaro, que si bien lleva años desarrollándose, ahora incorpora nuevas actividades también para todos los públicos.
Porque lo que empezó siendo el Hospital de los Mineros, ahora es el Hospital de todos los de la cuenca minera.
Vicente Vallina
Don Vicente Vallina, figura relevante de la historia del centrO
Un centenario en el que sin duda se pondrá de relevancia la figura de un doctor que para muchos es una de las partes más importantes de este centro Don Vicente Vallina. Y es que son miles de mineros los que se sienten orgullosos de haber sido atendidos por este doctor que es todo un símbolo de dedicación médica y humanidad entre los asturianos
En los años cuarenta don Vicente ingresó como doctor  en el Sanatorio Adaro, dependiente de la Mancomunidad Sanitaria de Empresas Mineras e Industrias de Asturias, llegando a asumir su dirección desde 1950 a 1982. Logró que fuese hospital de obligada visita de todos los que se dedicaban al tratamiento de las fracturas. Se especializó en las fracturas del raquis, de los politraumatizados o de los quemados por grisú llegando a ser referencia nacional e internacional. Para muchos este doctor nacido en 1914 en el pueblo langreano de La Sampedro  en es el verdadero éxito del Sanatorio Adaro.
Sanatorio Adaro
 FUENTE:  http://lacuencadelnalon.es
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