15 de diciembre de 2012

El origen del reino asturiano, La batalla de Covadonga

HONDERO ASTURIANO, EN LA BATALLA DE COVADONGA, AÑO 718.

La batalla de Covadonga y el origen del reino asturiano.


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Acerca de la batalla de Covadonga se puede decir que reina una gran confusión.  Antes se tendía a mitificar los hechos ocurridos en la batalla; esto se llevaba a cabo por los cronistas cristianos. Hoy en día hay una tendencia a desmitificar la batalla basándose en los cronistas musulmanes.   Estos dos puntos de vista son totalmente distintos: por un lado los musulmanes llegaron a hablar de una batalla contra los cobradores de tributos, y por el otro lado los cristianos llegaron a hablar de 187.000 soldados musulmanes. 

 

                            Pelayo

  El Héroe

De don Pelayo, Hijo del duque Favila, vástago del rey Rodrigo, no se conoce el lugar de procedencia.  De él se ha dicho que es astur, vasco, toledano, gallego, leonés... etc,  lo que sí está claro es que es de origen visigodo.  Sí se conocen otros datos desde su lucha en Guadalete hasta la llegada a la reunión en Cangas de Onís:   Luchó en la batalla de Guadalete, de la que escapó con vida hacia Toledo.  De allí salió hacia Asturias junto con Urbano, arzobispo de Toledo, y las reliquias cristianas.  Se ve que como descendiente de duque visigodo, ocupó un puesto significativo relacionado con la antigua administración del territorio que seguía vigente desde los visigodos.  Al parecer Munuza, valí de Gijón, le envió a Córdoba como un jaray, o impuesto territorial.  Aprovechando la ausencia de Pelayo, Munuza se casó con la hermana de Pelayo ya que este se oponía a la unión.  Hasta ahora Pelayo había cooperado con las nuevas autoridades.  De Córdoba se fugó al cabo de un año, entre Marzo y Agosto del 717.  Tras él fueron algunos perseguidores con intención de prenderle.  Se conoce que cruzó por Brece (pequeño pueblo leonés en la antigüedad) y cruzó como pudo el Piloña, que desemboca en el Sella.  Una vez pasado esto llegó a Cangas de Onís donde se estaba celebrando una reunión de mandatarios visigodos.

 
Estatua de Pelayo en Cangas de Onis

La reunión de Onís

 Don Pelayo llegó a la ciudad después de escapar de Córdoba.  Después de lo sucedido con su hermana y de que Witiza matara a su padre estaba dispuesto a levantar un foco de resistencia a la invasión musulmana.  La oportunidad se le presentó cuando vio que en Cangas de Onís se celebraba una reunión de duques y mandatarios visigodos.  En esta reunión Pelayo habló de sublevación y mencionó a sus antepasados.  Al parecer persuadió a los demás dirigentes con la idea de que el sur de España era una propiedad suya que les habían robado los invasores y por lo tanto tenían que recuperar.  El término de “Reconquista” es muy posterior a Pelayo.  También habló de aprovechar el alto en la campaña musulmana del norte ya que tenían otros enemigos más importantes.
Allí se dice que fue elegido rey, lo cual es improbable.  La teoría más apoyada es que simplemente fue elegido jefe militar de sus tropas en el año 718.  Como dijo Sánchez-Albornoz, “No hubo allí corte, gobierno ni monarca, sino un caudillo y sus guerreros”.

En esta misma reunión se dio el primer paso, no heroico, pero sí decisivo.  Se acordó el dejar de pagar el jaray y el yizia, o los impuestos territoriales.  Esto suponía que Asturias, y en especial Cangas de Onís, se sublevaba contra Al-Andalus.  Hay pequeñas escaramuzas militares por todo el reino y Munuza se ve obligado a pedir ayuda a Córdoba.  Los generales musulmanes aprovechan esto para conseguir una victoria fácil que les suba la moral, especialmente necesaria después de las sucesivas derrotas en Septimania. 


 
 
  Tres imagenes de Real sitio de Covadonga

Covadonga, el sitio idóneo

Pelayo se había enterado de que hacia Asturias se dirigían tropas musulmanas y era hora de preparar una estrategia.  Primero debería reunir un ejército.  Todas las fuentes coinciden en que Pelayo estaba al mando de unos 300 hombres armados.  El camino que deberían seguir las tropas musulmanas era a través de los Picos de Europa.  La Cova Dominica, ahora Covadonga, dedicada a la Virgen María era el lugar perfecto para la defens
“Se ahonda y profundiza el valle, los cerros se convierten en montañas y al cabo se cierra por completo la garganta”.  Los abruptos cerros, los caminos entre muros y precipicios junto con los senderos que obligan a dar la vuelta son un buen lugar para una batalla si se conoce el terreno.  Si además del amparo de los Picos de Europa encuentras una cueva en la cual esconderte, encima de un camino por el que hay cerros alrededor, has hallado el sitio idóneo.  Así es Covadonga y así es el lugar que eligió Pelayo para enfrentarse a su enemigo. Los “asnos salvajes”–así llamaban los musulmanes a los rebeldes del norte– tenían la ventaja de conocer el terreno en el que se desarrolla todo como la palma de su mano, atacar desde arriba y tener la agilidad de trepar o descender por esas paredes.  Los musulmanes, al mando de Alqama, conocían el terreno abrupto de las montañas de Marruecos pero iban a ciegas por los inexplorados senderos que se crean en los Picos de Europa.  Otra desventaja es que Alqama a pesar de tener experiencia no había demostrado ser un gran capitán en cuanto a estrategia se trataba.

 La Batalla

 El 28 de Mayo del año 722 fue la fecha en que sucedió.  El número de tropas musulmanas es incierto, se ha dicho que fue una pequeña escaramuza y también que fueron 187,000.  Tanto Sánchez Albornoz  como Juan Antonio Cebrián coinciden en que fueron unos cuantos miles, diciendo el segundo, que fueron 20,000. Pelayo contaba con trescientos hombres que distribuyó de la siguiente manera: dos tercios fueron a los cerros de alrededor y unos cien hombres junto con Pelayo se quedaron escondidos en la cueva.
Cuando las tropas musulmanas estaban al alcance, los Astures colocados en los cerros empezaron a disparar flechas y a arrojar piedras.  Los musulmanes se defendieron con saetas pero sin que surtieran ningún efecto.  Las tropas musulmanas no pudieron organizarse debido a lo estrecho del camino y a lo abrupto del terreno. Ni recibían órdenes ni tenían capacidad de movimiento debido a su gran número.  A la vez que los soldados escondidos salían de la cueva que para los musulmanes había sido invisible  hasta el momento, los “asnos salvajes” saltaron de los cerros sobre los soldados musulmanes dividiéndolos en dos grupos.  El pánico se apoderó de ellos y huyeron como pudieron. Alqama murió en la batalla y Oppos, el cristiano traidor, fue capturado. Todas las fuentes coinciden en la estrategia seguida, aunque Sánchez Albornoz es el que lo explica con más detalle.

 Estatua de Don Pelayo situada en el santuario de Covadonga.

El Mito

 Cuenta la historia que durante la batalla de Covadonga, se abrieron los cielos y se distinguió una figura.  Era una cruz la que estaba plasmada.  Don Pelayo entonces juntó dos palos de roble en forma de cruz.  Los alzó sobre el campo de batalla en el que se situaban los musulmanes y llovieron piedras sobre ellos.  Así, los cristianos derrotaron a los ejércitos herejes a base de piedras desde la cueva de Covadonga donde se encontraba la Virgen María. Otra versión de la historia dice que cuando Don Pelayo alzó la cruz en el campo de batalla, el general musulmán (Alqama), falleció y los musulmanes al ver esto se retiraron y huyeron de la batalla. Una vez vencidos los musulmanes, la corona de la Virgen María brillaba con esplendor dentro de la cueva.


La Trascendencia de la Victoria.
Cuando Munuza recibió la noticia de que el rebelde “asno salvaje” había derrotado al ejército enviado por Córdoba se retiró de Gijón y Asturias quedó como un gran foco de resistencia.  Pelayo entonces instaló la capital en Cangas de Onís, y desde allí gobernó el reino rebelde. Las noticias de la victoria de Pelayo pronto llegaron a todos los rincones de los territorios cristianos y pronto Pelayo dispuso de 150 caballos y 8.000 infantes (3).  Con estas tropas se dispuso a la conquista de León, donde estaban fortificados los muchos soldados que habían escapado de Covadonga.  No se sabe qué pasó con el ataque, y tampoco parece que tenga mucho soporte.  La victoria de Pelayo dio moral y esperanza a los cristianos que se habían refugiado en el norte.  Era la primera vez que se venció a los musulmanes y se puede decir que fue la primera batalla de “La Reconquista”, el término aún no se utilizaba.
  Tumba en Covadonga de Don Pelayo, su esposa y su hermana

Cuando Pelayo murió por enfermedad en el 737 dejó el trono a su hijo, que murió a los dos años por el ataque de un oso cuando estaba de caza.
Pelayo fue enterrado en Santa Eulalia, cerca de Covadonga y más tarde sus restos fueron llevados a la propia cueva.
La Cruz que forjó Pelayo según la leyenda en la batalla, ha permanecido hasta nuestros días en el escudo oficial de la bandera de Asturias y en la cruz que mandó forjar Alfonso III el Magno y que hoy se encuentra en la Santa Catedral Basílica.
"Trae de azur la Cruz de la Victoria, también llamada de Pelayo, revestida de oro y piedras preciosas por Alfonso III el Magno en el Castillo de Gauzón, trasladada después al relicario de la Santa Catedral Basílica donde se resguarda; penden de sus brazos las letras A (Alpha) y ? (Omega), primera y última del abecedario griego, simbolizando a Cristo, principio y fin de todo lo creado; y por orla, alrededor del escudo, las palabras "Hoc signo teutur pius" a la diestra, y "Hoc signo vincitur inimicus" a la siniestra de oro".
(Ciriaco Miguel Vigil, "Heráldica Asturiana". Oviedo 1892)

 Final del Reino nazarí de Granada, el 2 de enero de 1492. El rey Boaddil entrega las llaves del Reino de granada a los Reyes catolicos, este día terminó, tras casi 800 años, la Reconquista. En esa fecha se puso fin al último Estado islámico de la Península

El Término Reconquista.
Esta expresión apareció más tarde, en tiempos de Alfonso III, para dar moral a las tropas cristianas en la conquista de la Península.  Puso en boca de Don Pelayo las siguientes palabras:

“En Cristo esperamos que por este cerro que aquí veis vuelva la salvación en España y la restauración en el ejército del pueblo Godo... Esperemos que su misericordia venga a recuperar la Iglesia, o sea, el pueblo y el reino”.

De aquí y de la idea goda de que el Sur era suyo, que había que recuperar lo robado por los musulmanes, salió el término de “Reconquista”.  Es muy curioso que los demás países no iniciaran algo semejante en situaciones parecidas.  La resistencia que siempre ha tenido el norte de la península a las invasiones como la romana, es muy peculiar y puede que se deba al aislamiento que siempre ha sufrido debido a la situación geográfica.

FUENTE:   Daniel Valledor

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 El origen de Don Pelayo, nuevos estudios.

A Pelayo lo conocemos en la historia como el fundador de la monarquía en Asturias, es decir el primer Rey asturiano con el que se inicia, a su vez, la Reconquista Cristiana. Pero antes de ser rey, Don Pelayo, puede que fuera un jefe local de Cangas de Onís. El territorio asturiano, a pesar de ser haber sido conquistado por romanos o visigodos, había sabido resistir al yugo del poder extranjero. ”Asturias nunca había estado sometida directamente ni a Roma ni al mundo visigodo. Conquistar un territorio es fácil, pero de ahí a dominarlo existe un abismo”. Son palabras de Javier Fernández Conde,-catedrático de Historia Medieval -en un reciente estudio que revisa la historiografía existente en un complejo contexto, desde la decadencia y posterior desaparición del poder político de Roma hasta la batalla de Covadonga (año 722). El estudio trata de demostrar que la monarquía en Asturias nace por una unión de poderes locales que buscaban combatir entre ellos al Islam. En este contexto se sitúa el héroe Don Pelayo, en una etapa de nuestra historia, que, a pesar de ser decisiva en el comienzo de la Reconquista Cristiana frente al poder musulmán, sigue estando llena de imprescisiones e inexactitudes. El lugar es Asturias  ¿Que ocurrió aquí  en estos territorios entre los s.VII y VIII cuando el resto de la península había sido conquistada rápidamente por los árabes?A Pelayo lo conocemos en la historia como el fundador de la monarquía en Asturias, es decir el primer Rey asturiano con el que se inicia, a su vez, la Reconquista Cristiana. Pero antes de ser rey, Don Pelayo, puede que fuera un jefe local de Cangas de Onís. Esta idea forma parte de una nueva teoría sobre el origen de la monarquía asturiana que acaba de ser publicada en el último número de la revista “Territorio, sociedad y poder” , editada por Trea y la Universidad de Oviedo. A su vez,  el estudio forma parte de las actas dadas a conocer durante el simposio internacional Poder y simbología en Europa. Siglos VIII-X , celebrado en septiembre del 2008 y se titula “Poderes sociales y políticos en Asturias. Siglos VIII-X”Este nuevo estudio que avalan investigadores como Avelino Gutiérrez, Lorenzo Arias y Margarita Fernández Mier, dirigidos por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, Javier Fernández Conde; aportan un nuevo punto de vista. Del estudio se desprende, que uno de los motivos principales por los que estos jefes locales se rebelaron contra el Islam fue que rechazaban los impuestos que les querían imponer. “A los poderes musulmanes les interesaba que la población estuviera dominada pagando tributos”.Que Pelayo aprovechara la resistencia de los nativos a pagar impuestos al poder emergente de Córdoba para formar su propio reino no era extraño.  El análisis añade que “esta situación pudo reforzar la posición de unos magnates” que no habían emergido hasta el siglo VIII.“No somos el ombligo del mundo. Monarquías como las de Asturias se estaban creando en todas partes”, indica Javier Fernández Conde.
Origen de Don Pelayo

Uno de los temas más controvertidos de este personaje de la Historia es su origen, ya que se le atribuyen procedencias de lo más variadas. La Crónica Albeldense le hace un noble godo.El testamento de Alfonso III, del año 869, vincula territorialmente a Pelayo con el área central de Asturias, aunque sin aportar datos sobre su lugar de origen. Recientes investigaciones arqueológicas sugieren que antes de convertirse en el primer monarca astur podría haber sido cabecilla de una organización política local previa.

El posible origen astur de Pelayo.

Las crónicas Albeldense y Rotense de la etapa final del Reino de Asturias (siglo IX) atribuyen un origen godo a Pelayo, aunque este dato ha sido cuestionado por algunos historiadores, especialmente a partir de la publicación de los trabajos de Abilio Barbero y Marcelo Vigil al respecto: resultaría paradójico que los astures, que se habían rebelado contra el dominio godo en tiempos del rey Wamba, aceptasen como caudillo en la nueva lucha contra los musulmanes a un aristócrata enemigo, perteneciente a un pueblo que tan sólo veinte años antes había sojuzgado a Asturias.Por otro lado, ni siquiera las regiones más romanizadas, como la Bética y la Tarraconense, opusieron una seria resistencia al colapso del reino visigótico, y la mayor parte de la aristocracia visigótica, representada por condes como Teodomiro o Casio, aceptó el nuevo dominio omeya a cambio de conservar su estatus. Incluso la viuda de Rodrigo, Egilona, fue tomada como esposa por uno de los jefes de los invasores, Abd al-Aziz, primer valí de Al-Ándalus.Las primitivas crónicas asturianas, como la Albeldense, no incluyen la genealogía de Pelayo, aunque sí lo declaran hijo del duque Faffila —Favila— de ascendencia goda, por tanto. Los primeros documentos que trazan un supuesto árbol genealógico de Pelayo que lo haría descendiente de Chindasvinto (como la Estoria General de España escrita por el rey Alfonso X el Sabio) son cinco siglos posteriores a los hechos. En este sentido, la ideología neogoticista que impregnó los reinados de los reyes de Asturias Alfonso II y Alfonso III hizo desvirtuar progresivamente los orígenes del reino de Asturias: se pretendía entroncar los orígenes del reino de Asturias con el estado visigótico, para de esta manera legitimar las aspiraciones imperiales de los reyes de León y de Castilla.De hecho, el antropónimo Pelayo no es germánico (como lo son todos los nombres de los reyes visigodos), sino que deriva del griego πελάγιος (marino), lo que apuntaría a un origen hispano-romano del personaje. Por lo demás, dicho nombre de pila era usado con profusión por los habitantes del noroeste de España.En cualquier caso, lo cierto es que las informaciones proporcionadas tanto por las crónicas cristianas como por las islámicas lo presentan como un personaje estrechamente vinculado a Asturias y que poseía propiedades fundiarias en la región. De este modo, el testamento del rey Alfonso III (recopilado por el padre Flórez en su España Sagrada) menciona que Pelayo tenía tierras en Tiñana (Siero), no muy lejos de Lucus Asturum, una de las ciudades más importantes de la Asturias romana y prerromana. Por su parte, la Crónica Rotense señala que, tras su huida de Córdoba, Pelayo se refugió en Bres (Piloña) en pleno corazón del territorio de los luggones argandenos y cerca de su capital, Paelontium (Belonciu).Asimismo, tanto Al Maqqari[8] como Ibn Jaldún,en el siglo XVI, atribuían orígenes asturianos a Pelayo, y el primero de ellos, al describir los sucesos de Covadonga, califica al personaje de asno salvaje, una denominación muy poco apropiada para un pretendido miembro de la aristocracia goda y que hace pensar más bien en un caudillo procedente de las montañas y alejado de los refinados centros de cultura romano-visigóticos, pudiendo ser simplemente un hecho de propaganda y rencor escritos en una época totalmente diferente (ocho siglos después), y desde Egipto, lo que deja claras dudas sobre la fidelidad de estos “relatos” que sin testigos, ni acceso a una información lejana, y recopilando los siglos de leyendas anti-Pelayo que se pudieran haber dado en el bando musulman a lo largo de la Reconquista; siendo esta la información accesible para un “historiador” del régimen que escribe sobre los hechos 8 siglos después y a miles de kilómetros, desde Egipto. Los relatos de otros cronistas musulmanes como Iban Al-Akir, en la que relata como “Muza” ataca al enemigo robando, destruyendo iglesias, campanas. o Al-Nuwairi hacen referencia a un lugar denominado la roca de Pelayo, conquistado por Muza en su campaña de los años 712–714, y que los historiadores identifican con el cerro de Santa Catalina, donde se asentaba la ciudad de Gegio (Gijón). El hecho de que el topónimo portase el nombre de Pelayo sugiere que este personaje era por aquel entonces el gobernante local de la villa, aunque si el texto fue escrito con el paso de los siglos, puede ser una variación y adaptación literaria. En tal caso, la leyenda sobre el matrimonio de Munuza con su hermana Adosinda, de ser cierto, habría tenido como objetivo reforzar el pacto entre la aristocracia astur y los nuevos dominadores árabe-bereberes.Por último no puede dejar de resaltarse el hecho de que la transmisión del poder en el seno de la monarquía asturiana se llevaba a cabo siguiendo reglas de origen indígena, residuos de una anterior estructura matriarcal: así, la mujer a menudo transmitía derechos hereditarios al marido, como sucede en los casos de los reyes Alfonso I y Silo, que acceden al poder gracias a sus esposas Ermesinda y Adosinda, ambas de la familia de Pelayo. Sólo en época posterior, a partir de Ramiro I de Asturias, se impone definitivamente la sucesión por línea patrilineal.
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Gaudiosa, la mujer guerrera de Don Pelayo.

De todos es conocida la Batalla de Covadonga que inició la Reconquista y, quien más y quien menos, sabe quien era Don Pelayo, el héroe y futuro rey que encabezó a los guerreros españoles en dicho combate. Pero, seguramente, pocos han oído hablar de su esposa, Gaudiosa, y menos aún conocerán el papel tan importante que desempeño en estos primeros pasos de recuperación del territorio a los invasores. En esta grandiosa mujer se junten por desgracia el hecho del poco interés que los españoles tenemos en general por reivindicar nuestro glorioso pasado; con el no menos lamentable del poco caso que se ha hecho a los actos de las mujeres a lo largo de la historia. Es por tanto muy difícil saber quien fue esta mujer y que es lo que hizo, y los expertos han tenido que bucear mucho en las fuentes antiguas para poder extraer la poca información que de ella poseemos. Una de las pocas menciones a está mejor es la del Códice Ovetense de la Crónica Alfonsina

El nombre de Gaudiosa significa gozosa, o según otros autores, agradable a Dios. Parece ser que nació en la localidad de Liébana, en la zona de Cosgaya, dominio de las tribus de cántabros y astures. Cuando Don Pelayo se refugió en estas tierras, tras la dolorosa derrota del ejército del rey godo Don Rodrigo en Guadalete, fue cuando conoció a esta dama que acabaría convirtiéndose en su esposa. Lo más probable es que fuera la hija de un jefe astur y que el matrimonio le valiera a Don Pelayo ganar aún más confianza con los rudos montañeses. Pero Gaudiosa demostró no ser una mujer que se conformará con su papel de ofrecer descanso al guerrero y cuando Don Pelayo preparó la legendaria resistencia en Covadonga, su esposa, temerosa de que este fuera derrotado no se quedó de brazos cruzados. Aunque su esposo la había enviado a su localidad natal para que estuviera segura, ella por su cuenta y riesgo comenzó a reclutar un ejército con las gentes de Cosgaya para continuar la lucha contra el invasor. Tras recibir las buenas noticias de que su marido había salido vencedor de la contienda y aclamado como rey, de nuevo Gaudiosa dio muestras de su carácter, y lejos de conformarse e irse a lanzar a los brazos de su marido, aprovechó que ya contaba con un ejército formado y salió al encuentro de los restos del derrotado ejército musulmán. Tras dar con ellos, los aniquiló en un lugar cerca de Espinama, el cual hoy día es conocido como Campos de la Reina en honor a nuestra protagonista.

Gaudiosa y Don Pelayo tuvieron dos hijos, Favila, que heredó el trono de su padre, pero que murió atacado por un oso; y Ermesinda, que se casó con el que sería Alfonso I, hijo del duque godo de Cantabria, Don Pedro. De esta manera se unieron en los futuros mona

1 comentario:

  1. El Reino de Asturias es un invento nacionalista español, no hay ninguna fuente internacional de la época que nombre tal Reino.

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