2 de diciembre de 2016

El más pintoresco aspecto de la vieja ciudad asturiana, “Oviedo”

De paseo por Oviedo en 1858
Con ilustraciones del dibujante ovetense Adolfo García
Vista de Oviedo y Catedral Ilustración de Adolfo García  
Acerca de cómo la ciudad impresionaba al visitante a mediados del XIX
Visitantes por las calles de Oviedo. Ilustración de Adolfo García 
http://www.lne.es
Nicolás Cástor de Caunedo y Suárez de Moscoso. ¿Les suena el nombre? Como va a ser verdad eso de que nunca te acostarás sin saber una cosa más, quiso el azar poner en mis manos un texto suyo. Y claro, la curiosidad hizo el resto. Y así supe que se trata de un erudito, escritor y periodista nacido en Gozón en 1818. Que cursó carrera militar alcanzando el grado de Teniente Coronel. Y que una de sus obras más conocidas, fruto del conocimiento de su tierra, es la publicada en Oviedo en 1858 "Un viaje por Asturias". Un libro curioso y digno de lectura del que me sirvo para recrear un pequeño paseo por la ciudad. Cuando se refiere a Oviedo dice el viajero: "El más pintoresco aspecto presenta la vieja ciudad asturiana, cobijada con el manto de los Reyes y asentada majestuosamente sobre una colina que enseñorea altiva una extensa y amena llanura que se despliega como huyendo de los montes de Morcín y de Naranco".

San Miguel de Lillo.  Ilustración de Adolfo García. La iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo, dedicada a San Miguel Arcángel, fue mandada a edificar hacia el 842 por el rey Ramiro I en el Monte Naranco, en los alrededores de Oviedo. Se encuentra a escasos metros de Santa María del Naranco. Wikipedia 
Y es precisamente al mentar el Naranco cuando logra captar más aún (cómo no) mi atención. ¿Y qué dice sobre nuestra Cuesta? Pues el paseante Nicolás se refiere al monte en estos términos: "Este renombrado monte que envuelve en niebla casi de continuo su pelada cumbre, descuella altivo, no lejos de Oviedo ostentando sus poéticos recuerdos y famosas iglesias. Dícese debe su nombre y existencia a cierto gigante llamado Noraco, que reinó en Asturias en los tiempos míticos y que siendo allí sepultado, arrojaron sus vasallos tantas piedras sobre su tumba para formar una pirámide, que resultó el actual monte". Curiosa teoría sin duda. En fin. Como no podía ser de otra forma, hablar del Naranco es hablar de sus "celebradas iglesias" de las que dice: "Fueron edificadas por Ramiro I en muestra de gratitud al Cielo por las victorias alcanzadas contra los moros y con los despojos cogidos en el campo de batalla. La de Santa María es digna de los elogios que le tributan los cronistas contemporáneos cuando dicen: es de admirable belleza y perfecto ornato y no tiene semejante en España" De San Miguel cuenta: "Parece por distinta mano fabricada. Tiene forma de basílica, con cimborrio, crucero y capilla mayor, todo de pequeñas dimensiones, y luce dos bellísimos ajimeces calados en cada uno de los brazos de la cruz, y dos bajos relieves antiquísimos. Lo más sorprendente en ambos edificios es su perfecto estado de conservación después de mil años de existencia. Muy cerca de Santa María se descubrieron los vestigios del palacio de recreo de Ramiro, que hace siglos desapareció".
Antiguo Hospicio Provincial de Oviedo. (hoy hotel Reconquista).  Ilustración de Adolfo García. La necesidad de poner fin a la mendicidad fingida, así como la despoblación producida durante el siglo XVIII en el Principado de Asturias, dieron lugar a la fundación en Oviedo de un hospicio destinado a socorrer a los más necesitados. Su inspirador y autor de sus Ordenanzas fue el Regente de la Audiencia del Principado de Asturias Isidoro Gil de Jaz, quien propuso a la corona el proyecto de un «Hospicio y Hospital de Huérfanos, Expósitos y Desamparados», con el objeto de recoger a huérfanos e inválidos y darles una instrucción que les permitiera desarrollar algún tipo de trabajo. La fundación de Gil de Jaz comenzó a funcionar en el Hospital de San Lázaro ya en 1751, pero siendo insuficiente se comenzó a construir el que sería su emplazamiento más duradero el 11 de mayo de 1752, que fue inaugurado parcialmente el 7 de septiembre de 1752, finalizándose en 1777. El edificio, obra del arquitecto Pedro Antonio Menéndez, es de estilo barroco, con una planta vastísima y cuatro amplios pisos con galerías interiores. Su fachada tiene un pórtico de siete arcos que datan de 1754. El cuerpo principal del edificio se terminó reinando Fernando VI, según inscripción de la fachada (coronada con un espectacular escudo que fue restaurado en 1958 debido al desgaste de los agentes atmosféricos) como la del casi contemporáneo Hospicio de Madrid, con su fachada de Pedro de Ribera. Incluye una iglesia inaugurada en 1770, que fue proyectada por el arquitecto Ventura Rodríguez y ejecutada por Manuel Reguera González. FUENTE: http://el.tesorodeoviedo.es
Bajando el caminante de su paseo naranquino no le fue ajena otra construcción sobresaliente de aquel Oviedo: el acueducto de los Pilares. De él reseña: "Es muy notable la fábrica del acueducto de cuarenta arcos y mil cuatrocientos pies de longitud, y que conduce el agua desde el monte Naranco y que se asemeja mucho a las construcciones romanas, aunque no data sino de últimos del siglo XVI".
Ya en la ciudad, le llama la atención los "paseos que rodean Oviedo" y que, en su opinión, son "amenísimos, mereciendo el primer lugar el de San Francisco, que fue destinado a cementerio en la terrible epidemia de 1517, y donde se enseñan los robustos robles a que fueron atados para ser fusilados el conde del Pinar, Meléndez Valdés, La Llave, Fitzgerald y Ladrón de Guevara que servían a José Napoleón en su gobierno. Más el canónigo Ahumada, sacando el Sacramento de la Catedral, logró acallar al indignado pueblo y que el glorioso alzamiento de Oviedo en 1808 no fuese manchado con sangre".
Patrimonio de la imaginación es el cerrar los ojos, trasladarnos al siglo XIX, y acompañar a Nicolás Cástor en tan ovetense paseo. Prueben.
Viajeros llegando a Oviedo.  Ilustración de Adolfo García 
FUENTE: CARLOS SÁUL FERNÁNDEZ LLANEZA
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Apuntes sobre el Oviedo en el Siglo XIX
Los Pilares de Oviedo. Ilustración de Adolfo García. El 11 de enero de 1915, tras una larga polémica, comenzó el derribo del acueducto (los pilares), que sació la sed de los ovetenses desde el siglo XVI. 
Económicamente en este siglo hubo un despegue económico en Asturias, que se reflejó en la capital a partir de 1850, cuando se maquinizó la Fábrica de Armas (que ocupaba a mil obreros), lo que ayudó a que se instalaran fundiciones metalúrgicas como La Amistad y Bertrand, la Fábrica de gas y una tabacalera
Recreación del Parque San Francisco en Oviedo.  Ilustración de Adolfo García 
https://es.wikipedia.org
Sin embargo, la tarea de Oviedo en el desarrollo capitalista de la región fue la de centro organizador. Su privilegiada localización entre las cuencas hulleras y los puertos fue apoyada por su fuerte capacidad de inversión (antes de 1897 se habían abierto cuatro bancos), capacidad que fue incrementada con el retorno de capitales cubanos tras la Guerra Hispano-Estadounidense en 1898.
La Catedral de Oviedo. Ilustración de Adolfo García. La Catedral de Oviedo, levantada sobre la basílica mandada construir por Alfonso II el Casto bajo la advocación de San Salvador , se construyó sobre las ruinas de una iglesia anterior edificada por su padre Fruela I en el año 765 y destruida en 794 por los árabes. La basílica de San Salvador fue creciendo hasta absorber otras construcciones realizadas por Alfonso II: el palacio regio y la iglesia de Santa María. La capilla palatina del palacio es la actual Cámara Santa que es la parte más antigua de la construcción. Pese al traslado de la corte a León fueron muchas las donaciones que los sucesivos monarcas hicieron a la basílica de San Salvador, centro indiscutible de peregrinaje durante la Edad Media. En esta época se construye la Torre Vieja de estilo románico. En el siglo XIV se inicia la construcción de la Catedral Gótica demoliendo la anterior basílica románica y prerrománica. La construcción dura casi tres siglos, pues se concluye en el s XVI. Las capillas y panteones que completan la obra habrán de exigir aún cien años más. La mayor parte de la catedral es del s XV por lo que, pese a tener distintos estilos, el que predomina es el gótico florido o flamígero.
El sector terciario de la ciudad empezó a ser significativo a comienzos del siglo XX, cuando se frenó el impulso industrializador, y creció rápidamente; en 1930 había operativas 874 licencias comerciales, de las que una de cada tres estaba en la calle de Uría. En parte se debió a la mejora de las comunicaciones, que permitió ampliar el área económica de la burguesía ovetense. El tráfico del sistema ferroviario se incrementó sobremanera: hasta 42 trenes llegaban diariamente en 1924 a las tres estaciones con las que la ciudad contaba entonces. Al mismo tiempo, la red de carreteras también se expandió, creándose líneas regulares de viajeros y mercancías; en 1926 operaban en la ciudad doce compañías de autobuses, aunque hasta 1956 no existieron autobuses urbanos.
Aldeanas en  las calles de Oviedo.  Ilustración de Adolfo García 
FUENTE: WIKIPEDIA
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LAS ILUSTRACIONES DEL ARTÍCULO SON DEL OVETENSE  ADOLFO GARCÍA:
Caricatura de Adolfo García con uno de sus personajes.
Ilustración de Adolfo García 
(…) Nació Adolfo García en Oviedo. Comienza a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en donde permanece durante tres años. Dejó Bellas Artes y empezó a trabajar en LA VOZ DE ASTURIAS, de Oviedo. Allí  publica cabeceras de periódicos, anuncios y por fin una historieta dominical con guión de Juan José Plans.
En LA VOZ DE ASTURIAS permanece por espacio de un año. De este periódico pasa a una empresa de decoración de cerámica en donde aprende el uso de las plumillas y los pinceles y demás utensilios. En esta época hace también una historia del Oeste que es su último intento en esta etapa de dibujo académico (Joe el mestizo). Esta historieta, a través de la agencia gijonesa Publirama, se publica en varios diarios nacionales, entre ellos en LA NUEVA ESPAÑA. Publica en el semanario ASTURIAS SEMANAL, una historieta muy influenciada por el Asterix de Uderzo y Goscinny: Rufo y Xuanón). De decorador, pasa a la agencia publicitaria Brun, surgiendo en ella la oportunidad de hacer lo que sería su primer éxito popular, que le encauzaría a ser un dibujante de historietas de humor. Una marca de chocolate desea hacer una campaña publicitaria. Manolo Brun tiene la idea de hacer una tira cómica para publicar en los periódicos, con una vaca como protagonista. Así nace La Vaca Venancia en tiras semanales, publicadas en LA NUEVA ESPAÑA, que pronto adquiere popularidad.
Dos álbumes de cromos, e incluso pequeñas esculturas con su figura, lo corroboran. La vaca Venancia, que se inicia como personaje secundario, termina siendo protagonista de esta serie de corte regionalista y de ambiente rural que se comenzó a publicar en 1971.
Su labor profesional como dibujante, al margen de la agencia de publicidad, la inició con la publicación de trabajos en las revistas de la editorial Bruguera en el año 1971-1972. (…).
Ayuntamiento de Oviedo. Ilustración de Adolfo García 
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1 comentario:

  1. Me encantó todo lo leído aquí sobre la ciudad de Oviedo con sus bellas y correspondientes ilustraciones...Me trajo el recuerdo de mis viajes a esta ciudad en el tren del Vasco, en compañía de mi madre desde Mieres, en aquellos años 40 de mi infancia en el pasado siglo XX...lo primero que recuerdo que me enseñó ya desde el mismo tren a punto de entrar en la estación fue la torre sobresaliente de la catedral..y desde algún otro lugar donde se hacía visible, la cúpula de la Cárcel Modelo...(Así al parecer era llamada) Algún día, en alguno de nuestros frecuentes viajes, también me llevó hasta un hospicio para enseñarme en su puerta una especie de cajón giratorio al que llamaba un torno, donde me decía que las madres que tenían un hijo al que por las tristes circunstancias de su vida no podían hacerse cargo de él, lo depositaban secretamente en dicho torno, le daban un giro hacia dentro, llamaban a la puerta y se iban antes de que saliera la monja portera a recoger al niño...(así parece ser que funcionaron estas cosas en aquel lejano tiempo sobre el que mi madre me contaba. Al salir de la estación y una vez subidas varias escaleras hasta la calle, solíamos entrar en la confitería Camilo de Blas, donde compraba riquísimas chocolatinas ¡de la marca Nestlé ya en aquel tiempo! para mis meriendas... Y ya por la tarde, al volver a la estación para nuestro regreso a casa, solíamos entrar a merendar en una cafetería llamada "Babusto", o algo parecido, ya que también me suena "El buen gusto"...(y es muy posible que fueran dos con estos parecidos, pero diferentes nombres las que frecuentábamos.)¡Quién iba a decirme entonces que años más tarde me casaría en Oviedo en la iglesia de san Pedro de los Arcos, y que viviríamos unos años al pie del monte Naranco, y en Oviedo nacerían nuestras dos primeras hijas a las que sacaba diariamente a tomar el aire por las praderas de los alrededores del barrio de Vallobín donde residíamos!...Hoy, Oviedo, se ha ido convirtiendo en una bellísima ciudad de la que guardo un gratísimo recuerdo...quizá también porque muchos años atrás, en una noche de verano, víspera de san Mateo-, pasando unos días en casa de unos familiares que me habían invitado a mi paso por Asturias-, en el paseo del Bombé del parque de san Francisco, al lado mismo de aquella "sala" de fiestas que montaban todos los años provisionalmente, cerrada con una especie de empalizada alrededor, conocí a la persona que afortunadamente aún hoy es mi marido, con quien he recorrido un larguísimo camino en la vida hasta aquí...y por lo que no me canso de darle gracias infinitas al buen Dios.

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