16 de octubre de 2016

La siempre debatida cuestión de si los Astures eran celtas (II)

¿Eran celtas los Astures? (II)
Continuamos analizando la relación existente entre las razas de ganado autóctonas de Asturias con las de los pueblos celtas de las Islas Británicas, siguiendo la hipótesis de partida de que el pueblo celta que migró hacia las islas llevó consigo sus razas de ganado doméstico
Mapa del dominio lingüístico del Astur-Leonés
En esta ocasión nos centraremos en el ganado vacuno.

Vaca Casina y Vaca Carreñana
Las razas bovinas de la Península Ibérica tienen un origen difilético, procediendo de dos especies bovinas ancestrales: Bos primigenius y Bos brachyceros.
Se estima que los primeros bóvidos domesticados datan del año 6.000 A.C. y estaban localizados en zonas de Mesopotamia, India y Asia Menor. Estos bóvidos pertenecían a la especie Bos Primigenius, que se caracterizaba por tener largos cuernos. Posteriormente se introdujeron en Europa Central  cruzando el Bósforo y diseminándose por diferentes regiones, entre ellas la Península Ibérica, donde dieron lugar a las razas que hoy en día se integran en el llamado Tronco Pardo Cantábrico.

Vaca Casina
Más tarde, hacia el año 4.000 A.C.. aparecieron los bovinos de cuernos cortos pertenecientes a la especie Bos brachyceros. Estos bovinos, vía Egipto, bordearon la costa mediterránea, entraron en la Península Ibérica a través del estrecho de Gibraltar y dieron lugar a las razas de los Troncos Ibérico y Turdetano.
La Vaca Casina o Asturiana de la Montaña y la Vaca Carreñana o Asturiana de los valles pertenecen al  Tronco Pardo Cantábrico.
Vaca Carreñana con xatín           
Otras razas incluidas en este mismo tronco son la Cachena gallega, la Tudanca cántabra, la Monchina de Vizcaya y la Alistana-Sanabresa.
Cachena gallega
Tudanca cántabra
Monchina vasca
Alistana-Sanabresa       
Otras razas emparentadas con las variedades asturianas y más similares a estas desde el punto de vista morfológico son la Vaca Mirandesa, de Miranda do Douro, Portugal. También la Aubrac en el sur del Macizo Central de los Alpes Franceses, la Partenesa en la región de Nantes y la Tarina en la zona central de los Alpes.
Mirandesa
Aubrac del sur de los Alpes
Vaca Tarina de la zona central de los Alpes
Partenesa de Nantes
El parecido con las razas asturianas Carreñana y Casina es evidente. De hecho, la definición del grupo Tronco Pardo Cantábrico se llevó a cabo siguiendo criterios exclusivamente morfológicos y no mediante el estudio de marcadores genéticos. Se trata por tanto de un grupo únicamente fenotípico, aunque parece ser que bien establecido.
Sin embargo para el propósito del presente artículo sería necesario conocer qué tipo de vínculo genético existe entre las variedades bovinas asturianas y las de países como Escocia, Irlanda o Gales. Lamentablemente no he encontrado referencia alguna sobre un estudio de este tipo. Además de esto el origen de las razas bovinas de los paises celtas es muy tardío, siendo muy posterior al momento histórico en el que pudieron llegar los Astures a las Islas Británicas.
En Escocia, las variedades más antiguas de ganado bovino son la Shetland y la Galloway, cuyo origen se remonta como mucho al siglo VIII D.C. En Inglaterra, la raza más antigua es la South Devon Cattle, que fue importada durante la invasión normanda en el siglo XI. Y en Irlanda, la Limousin Catlle no fue llevada a la isla esmeralda nada menos que hasta el Siglo XVII.
Únicamente la Highland Cattle Escocesa, la vaca lanuda de las Tierras Altas de Escocia, se considera una raza ancestral, aunque su origen aún es motivo de todo tipo de especulaciones.
Highland Cattle escocesa
Es llamativo que autores clásicos como Plinio o Estrabón no hiciesen mención alguna acerca de la existencia de un ganado bovino propio de los Astures, toda vez que describieron con detalle las características de sus caballos, cerdos y ovejas. Sin embargo, hay constancia de que las vacas formaban parte de la cabaña ganadera astur, tal y como atestiguan los numerosos restos arqueológicos pertenecientes a los siglos VI y V A.C. encontrados en el yacimiento del Castro de la Campa Torres, en Xixón. Realmente cuesta creer que Estrabón se fijase en sus ovejas y pasase por alto sus vacas, dada la envergadura de estos animales y las importantes consecuencias que tiene su presencia en el modo de vida de los pueblos. También se hace dificil pensar que los Astures dispusiesen de vacas domesticadas en el siglo V A.C. pero no cuatro siglos más tarde. No menos llamativo resulta constatar que la distribución geográfica de las razas del Tronco Castaño en la Península coincide en gran medida con el dominio lingüístico del Astur-Leonés, lo que muestra el vínculo existente entre los Astures, su lengua y su ganado doméstico.
Distribución geográfica del Tronco Pardo Cantábrico en la Península según la Fundación Belenos
Mapa del dominio lingüístico del Astur-Leonés
Así pues, a la espera de la realización de estudios sobre el parentesco genético de la Highland Ecocesa con las variedades bovinas asturianas y en general del Tronco Pardo Cantábrico, debemos concluir que no hay evidencias acerca de que los Astures llevasen consigo su ganado bovino en su conquista de las Islas Británicas. En posteriores entradas analizaremos los casos de la Oveya Xalda, la Cabra Bermeya y la Pita Pinta.
Los Astures, siempre rebeldes
FUENTE: CENIZAS DE ESTRELLAS (http://www.cenizadeestrellas.com)
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