27 de octubre de 2016

El día a día a de los monjes benedictinos del monasterio de San Salvador de Cornellana (Salas)

El monasterio de Cornellana (Salas) ya tenía agua corriente en el siglo XVIII
Dibujo del Monasterio de San Salvador de Cornellana

Ver artículo del blog de fecha 14 de abril de 2014: 
“El monasterio de San Salvador de Cornellana fue fundado por la infanta Cristina, hija del rey Vermudo II y su primera mujer, Velasquita, según documento fechado el 31 de mayo de 1024”
El estudio arqueológico de las estancias menores del cenobio ofrece una idea de cómo era la vida cotidiana de los monjes y de qué comían
Ilustración viajeros recibidos por los monjes en la Puerta de la Osa de Monasterio. httpaquerasturias.blogspot.com.es.
El día a día a de los monjes benedictinos que habitaron el monasterio de San Salvador de Cornellana (Salas) en el siglo XVIII está más cerca que nunca. La excavación arqueológica que realizó la Consejería de Cultura en las dependencias menores del inmueble ha dado como resultado un mayor conocimiento sobre la cotidianidad del templo y da cuenta de los modernos sistemas de canalización de aguas con los que contaban en la época. El estudio se completará con un mapa en tres dimensiones que recreará la vida monástica.
Los trabajos arqueológicos se centraron en la cocina, el refectorio y la despensa. Aunque el monasterio data del siglo XI, la investigación se centró en los estratos más modernos, del siglo XVIII, cuando estos espacios menores fueron reformados. Para empezar, la distribución cumple perfectamente con la norma benedictina de establecer las cocinas al suroeste, precisa Alejandro García Álvarez-Busto, director de la excavación. Añade que accedieron a un espacio "deteriorado" por su uso como fábrica de mantecas en el siglo XIX y durante los años de la Guerra Civil.

Vista del Monasterio de San Salvador en Cornellana (Salas)
En la cocina había un moderno sistema de aguas, con agua corriente a presión, que discurría por tuberías de barro. Además, los arqueólogos estiman que este agua se podía calentar en su tránsito por las tuberías ya que pasaba por debajo de los fogones de la cocina, que hasta el siglo XVIII había sido un llar. "Es muy sofisticado para la época, por la relación entre las cañerías y los fogones hay posibilidad de que pudieran calentar el agua; no conseguirían temperaturas muy altas, pero sí se agradecería en invierno", explica García.
El sistema de canalizaciones asistía la cocina del monasterio y contaba con un desbordadero para el agua sucia, que, al mismo tiempo, daba agua limpia a la siguiente estancia, el refectorio. Allí es donde los monjes se lavaban las manos antes de comer. Además, la cocina y el refectorio estaban comunicados por un pasaplatos, por el que introducían la comida.
La sala donde comían y la documentación histórica también ayudan a saber cuántas personas vivían en el monasterio. Serían alrededor de veinte monjes, más novicios y criados, estima el arqueólogo. El refectorio estaba conectado con la despensa por una puerta, la única entrada y salida del espacio.
En la despensa aún se conservan en el suelo baldosas de barro cocido y también el espacio donde albergaban la comida, en tinajas de diferentes tamaños, y las poleas en las que colgaban los jamones o los quesos que querían mantener a salvo de los roedores. En las tinajas, con toda probabilidad, había adobos y escabeches, los métodos de conservación de los alimentos que se emplearon en los monasterios.
Detalle del sistema de cañerías de la cocina
Además, los arqueólogos se encontraron una grata sorpresa en la despensa: en una de las paredes se conservan unas cartelas pintadas justo por encima de las tinajas, en las que se indica la capacidad de almacenamiento, medida en arrobas. Son unos restos que los arqueólogos consideran "especialmente relevantes". Además, han podido conocer que la medida en arrobas que figura inscrita fue modificada con el transcurso de los años.
Pero lo más interesante de la investigación está aún por llegar. Los arqueólogos han recogido residuos del suelo de la cocina y la despensa para analizarlos en el laboratorio de la Universidad de Oviedo, y a partir de ellos podrá obtenerse una idea de cómo faenaban los monjes y criados en la cocina, y será posible conocer qué alimentos tenían en el monasterio por entonces. También están estudiando los objetos que hallaron durante los trabajos, como cerámicas y herramientas.
Los trabajos arqueológicos se desarrollaron en los meses de julio y junio, y ahora los investigadores se centrarán en el análisis de los restos hallados, que podrían estar listos a finales de año, según avanzó García. A la presentación de los resultados acudió la directora general de Patrimonio, Otilia Requejo, el Alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, y el delegado espiscopal de bienes culturales, Víctor Cedrón.
Los responsables de estos trabajos arqueológicos coinciden en que estas dependencias menores corrieron peor suerte que los templos o los refectorios tras el abandono de muchos monasterios durante el siglo XIX, por lo que resultan más desconocidas y enigmáticas. "Es algo muy pocas veces estudiado porque es más extraño que se conserven los espacios de trabajo", precisa García.
En cuanto a la reforma general del monasterio, Requejo apunta que la segunda fase está ya en proyecto, junto con su estudio arqueológico. Unos trabajos que se centrarán en la consolidación de los muros y el cierre de la envolvente, aunque no hay plazos para el inicio de las obras. El monasterio de Cornellana aún tiene mucho que enseñar de su pasado.
Alejandro García muestra las cartelas de las arrobas sobre las tinajas.
FUENTE: SARA ARIAS
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El Monasterio de San Salvador (Cornellana, Salas)
Otra vista del Monasterio de San Salvador de Cornellana.
El monasterio se fundó en el año 1024 a partir de un templo que mandó edificar la infanta Cristina, hija del rey Bermudo II de León. La infanta, después de la muerte de su marido el infante Ordoño, hijo de Ramiro II, decidió vestir los hábitos
 
Fachada del monasterio
En el siglo XII el monasterio pasará a depender del orden de Cluny, que lo reformarán completamente  y se convertirá así en uno de los monasterios más importantes de Asturias.
De este monasterio románico quedan pocas dependencias en pie. La más destacada es la iglesia, si bien muy modificada por el paso de los siglos. Tiene planta basilical con tres naves separadas por arcos de medio punto apoyados en pilares de planta rectangular con columnas adosadas. La nave central destaca por su altura, debida a la restauración que se hizo durante el siglo XVII. Tiene bóveda de cañón y está decorada con pinturas al fresco con motivos geométricos.
Interior del templo
La cabecera está formada por tres ábsides semicirculares cubiertos con bóveda de cuarto de esfera y precedidos de un arco triunfal. El principal está dividido horizontalmente por tres líneas de imposta, la inferior decorada con motivo jaqués. Esta imposta también recorre los dos ábsides laterales. El ábside principal también está dividido verticalmente por dos columnas cilíndricas. Bajo las cubiertas de los ábsides encontramos canecillos, algunos de los cuales esculpidos con motivos geométricos. En el centro del ábside principal se abre una ventana de medio punto con tres arcos en gradación. Desde la cabecera podemos observar el antiguo campanario de torre. Tiene planta cuadrada y en la última planta encontramos dos ventanas de medio punto en cada lado.
Cabecera y campanario
La fachada del monasterio y de la iglesia son barrocas. La de la iglesia está flanqueada por dos torres cuadradas con grades ventanales en sus pisos superiores y es de gran sobriedad. La del monasterio está dividida en tres niveles, coronada por un frontón dónde figura el escudo de Castilla y León y tiene reminiscencias renacentistas.
Vista general del Monasterio de Cornellana
El claustro actual también es barroco y tiene dos plantas. Las galerías inferiores están cubiertas con bóveda de arista. Los arcos que se abren al patio son de medio punto y apoyados en pilares de planta cuadrada, que tienen esculpidos motivos decorativos de tipo vegetal. El piso superior está construido a modo de balcón.
Claustro
A inicios del siglo XIX el monasterio entra en decadencia. En 1835 se produce la desamortización y la iglesia se convierte en parroquia bajo la advocación de San Juan Bautista, patrón de la ciudad.
Canecillos del ábside
FUENTE: TEXTOS EXTRAÍDOS DE ALDEA GLOBAL (http://www.aldeaglobal.net)
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