22 de octubre de 2016

El impacto de los pueblos Germánicos en territorio Astur (I)

Asturias entre Roma y los Visigodos (I) (Artículo actualizado)
Guerrero Visigodo
La historia de Asturias en los tiempos posteriores a la llegada de los pueblos germánicos es tal vez uno de los periodos peor conocidos de nuestra historia
Guerreros Visigodos
Las fuentes históricas aunque son muy diversas (restos arqueológicos, monedas, inscripciones, obras literarias, etc....) no son muy abundantes, además de ser demasiado escuetas e incluso complejas en su interpretación.
A la escasez de fuentes de cualquier tipo se le ha unido un tendencioso enfoque de una historiografía que ha buscado en este periodo una justificación de los hechos posteriores y no una resolución de las dudas de este periodo. En resumen el conocimiento de este periodo es muy limitado, apenas podemos reconstruir los hechos históricos más importantes, y además nos es muy difícil conocer cuál fue el verdadero impacto de la presencia de estos pueblos en el territorio astur.

Paulo Orosio, representado en una miniatura perteneciente al códice de Saint-Epure. De Viajes_de_Orosio.jpg Edward the Confessorderivative work r@ge (talk) - Viajes_de_Orosio.jpg, CC BY-SA 3.0, httpscommons.wikimedia.orgwindex.php
Las fuentes escritas
Si las fuentes escritas que hacen referencia al conjunto de la península son más bien escasas, es aún menor el número de referencias sobre los hechos que acontecieron en Asturias después de las invasiones germánicas del siglo V. Muchas de las fuentes aquí mencionadas no hacen referencia alguna a la Asturias Transmontana, pero son importantes para conocer este periodo y prescindir de ellas no haría sino aportar más oscuridad ha este periodo de la historia.
Paulo Orosio e Hidacio de Chaves, ambos hispanos originarios del noroeste peninsular, son los autores de las principales fuentes para el conocimiento del periodo de las invasiones germánicas. Orosio fue el autor de los VII Libros de Historias contra los paganos, una narración de la entrada de los pueblos bárbaros en la península, que tiene el problema de que ésta se cierra en la temprana fecha del 417. Por contra la Crónica de Hidacio constituye una fuente más amplia cronológicamente, ya que abarca desde el 409 al 469, con lo que este texto es una fuente fundamental para el estudio de la historia peninsular. Hidacio fue un testigo privilegiado de la situación durante décadas.
A pesar de que las dos fuentes básicas para el estudio de los años posteriores a las invasiones son muy próximas geográficamente, ya que se trata de autores nacidos en la Gallaecia (Galicia), no existen menciones a la situación del Asturias Transmontana.
Guerrero astur-cantábrico
Tras la Crónica de Hidacio casi un siglo en la que la información además de pobre e incompleta suele llegar a través de autores lejanos como Jordanes, un godo de la Mesia al servicio del emperador Justiniano. Jordanes en su obra Gética da cuenta de algunas noticias referentes al Reino Visigodo de Tolosa, como la campaña de Teodorico II contra los Suevos. Solo una fuente autóctona se puede mencionar el Cronicón Cesaraugustano , obra quizás del obispo Máximo de Zaragoza que recoge hechos del noreste peninsular de forma breve , pero precisa .
El silencio se rompe con la Crónica de Juan de Bíclaro. La Crónica del Biclarense refleja los tiempos de Leovigildo así como los primeros años del gobierno de Recaredo. Juan de Bíclaro es un cronista de su tiempo que refleja con exactitud la cronología de este periodo.
Aunque a San Isidoro se le suele considerar como el gran cronista e historiador del momento, hay que considerar que su contribución original es más bien modesta. Sus obras sobre suevos, vándalos y godos no hace sino reelaborar las fuentes anteriores. Así para la Historia de los Godos utiliza a Hidacio, el Cronicón Cesaraugustano y la Crónica del Biclarense. Para la Historia de los Vándalos y la Historia de los Suevos se basa en Hidacio y para completar los tiempos posteriores utiliza información de San Martín de Braga. En la Historia de los Godos solo las referencias a la época de Recaredo y Suinthila son obra de San Isidoro.
Los últimos tiempos del dominio visigodo de la península no fueron recogidos por ningún historiador de la época, solo la posterior Crónica Mozárabe (mediados del s. VIII) deja una constancia sobre los últimos reinados visigodos, así como las referencias de las Crónicas Asturianas (sobre todo la Albendense y la Rotense).
Guerrero astur-celta
Los restos Arqueológicos
En Asturias se han encontrado toda una serie de elementos arquitectónicos. Gran parte de estos elementos se localizan en iglesias realizadas en época posterior. La función de estos elementos era la de ser utilizados como piezas decorativas o materiales de relleno.
Así se ha encontrado un cancel en San Miguel de Lillo, algunos capiteles en San Julián de los Prados, algunos fragmentos de caliza fina localizados entre los muros de Santa María de Bendones, en Santianes de Pravia nos encontramos con dos trazos de cancel, en San Francisco (Avilés) un tablero de cancel, en Pillarno un fragmento de piedra de decoración, en San Salvador de Priesca (Villaviciosa) una barrotera y un tablero. Pero sobre todo destacan los elementos encontrados en Santa Cristina de Lena, donde se han hallado una celosía, un fragmento de cancel y sobre todo tres fragmentos que llevan una inscripción de la época y que forman parte del iconostasis.
La calidad de algunas de estas piezas descarta un origen local de las mismas. Por lo tanto se trata de elementos traídos de fuera, aunque es muy difícil asegurar cuando se produjo ese traslado. El resto de las piezas se les supone un origen local, porque sin tener certeza alguna de las construcciones que se realizaron en Asturias entre los siglo V al VII se da por supuesto que en este lapso de tiempo se construyeron en Asturias iglesias, casas de campo y edificios diversos. Aunque se desconoce la influencia visigoda en estas hipotéticas construcciones.
Además de estos elementos arquitectónicos se han encontrado toda una serie de jarros y patenas litúrgicas. Estos elementos propios del final de la época visigoda se han localizado en diversos lugares de Asturias, pero especialmente de la zona oriental (Onís, Cangas de Onís, Piloña).
'Furor teutonicus' (1889) de Paja Jovanovic
Los restos numismáticos
La sucesiva y abundante aparición de cecas visigodas en el noroeste peninsular son el claro reflejo del avance visigodo, ya que estas cecas reflejarían los lugares de estacionamiento de las tropas. La aparición de estas cecas y por tanto de monedas es más corriente en los territorios de los astures augustanos que los transmontanos. Así en los territorios augustanos hay cecas en Petra, Mave, Ventosa, Leione, Asturica, Senabria Bergio, Fraucello y Georres; mientras en los territorios transmontanos solo encontramos una ceca en Pésicos (lugar próximo a Arganza, Tineo).
A parte de estas cecas se han encontrado de forma aislada un triente en San Juan de Nieva (Avilés), otro de Egica hallado en Gijón, a lo que habría que añadir cuatro depositados en el Museo Arqueológico pero de origen inseguro.
Hunos y godos
La llegada a Hispania de Suevos, Alanos y Vándalos
La delicada situación del Imperio a comienzos del siglo V
Flavio Claudio Constantino, general del ejército romano de Britania es nombrado emperador por sus tropas, con lo que se alza contra el legítimo emperador Honorio. En el 406 el usurpador Constantino III pasa sus tropas al continente y se instala en Arlés.
Tras ser reconocido como emperador por las legiones de las Galias, decide extender su autoridad a las provincias de Hispania. Al frente de las tropas del usurpador Constantino se encontraba su hijo Constante al que le acompañaba un general llamado Geroncio. Los dos se dirigieron hacia Hispania con un ejército formado por las tropas de las Galias y por honoriaci (auxiliares bárbaros). En la sub-meseta norte se encontraban dos primos de Honorio, Didimo y Veriniano que mantuvieron leales a las tropas de Hispania, pero fueron derrotados por Geroncio y ejecutados. Tras la victoria Geroncio consintió a los honoriaci saquear los Campos Palentinos (los posteriormente llamados Campos Góticos, en la actual Tierra de Campos), y tras esto se les encomendó a estas unidades la tarea de defender los pasos de los Pirineos ante una posible invasión.
Estos hechos enfrentan a Constante y Geroncio, éste nombra emperador a Máximo. Mientras todo esto ocurre los germanos saquean las Galias y Geroncio en su enfrentamiento con Constante permitirá a los bárbaros pasar a la península por los Pirineos occidentales.
Ejército visigodo
La invasión de los Suevos, Alanos y Vándalos
En el año 406 Vándalos (1), Suevos (2) y Alanos (3) cruzan el Rin, superando así el limes romano y penetrando en las Galias. Los hispanos reaccionaron protegiendo los pasos pirenaicos con soldados reclutados por la familia de Honorio en Hispania, pero la derrota de estos ante los partidarios de Constantino III dejo los pasos de montaña en manos de los honoriaci. Éstos bien por negligencia o por complicidad dejan el paso libre.
Así en el 409 (4) los Suevos, Vándalos y Alanos entran en la Hispania tras atravesar los desguarnecidos pasos pirenaicos. Durante dos años los invasores vagan por la península realizando saqueos y pillajes como queda reflejado en varios pasajes de la Crónica de Hidacio. Tras esto los invasores adoptaron una aptitud más pacifica frente a los hispanos y decidieron normalizar su situación en la península mediante el reparto del territorio (5). Tras este reparto la Gallaecia (Galicia) romana quedaba dividida en dos, la parte occidental, la más próxima al Océano Atlántico quedaba bajo el control suevo (incluía los conventus lucense y bracarense), mientras que la parte oriental quedaba en manos de los Vándalos asdingos (conventus Asturum, Cantabria y la región vaccea).
Guerreros suevos
<<<Continua>>>
FUENTE: ISRAEL LÓPEZ CAMPOS
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