25 de octubre de 2015

La fauna asturiana hace 40.000 años, en la edad del hielo

La Asturias de la Edad del Hielo era como el norte de Laponia
La Cueva de La Rexidora, un yacimiento con una gran riqueza de material prehistórico
Una investigación en la cueva La Rexidora, en Cuerres, muestra el paisaje y la fauna de la región de hace 40.000 años
Cuesta imaginar hoy una Ribadesella inmersa en un paisaje estepario, rodeada de hielo y frecuentada por una fauna de grandes mamíferos, entre los que no faltaban rinocerontes lanudos, bisontes, hienas, renos y ciervos. Pero ese paisaje, que ahora se hace difícil concebir, era el dominante en la cornisa cantábrica hace unos 40.000 años.
La cuenca del Sella y sus alrededores formaban parte de una superficie de vegetación herbácea en la que escaseaban los árboles. La vida se desarrollaba en un ambiente árido y frío con temperaturas comparables a las que se pueden encontrar en el norte de Laponia. Ése era el panorama que se encontraron los "Homo sapiens" cuando comenzaron a asentarse en la zona, el mismo que contribuyó a la extinción de los neandertales que, hasta poco antes, cazaban en los bosques cercanos y dejaron sus restos en cuevas como la de El Sidrón, en Piloña.
A conocer cómo era aquel paisaje, inmerso en la Edad del Hielo, que proporcionaba el alimento ideal para lo que se conoce como la "fauna del mamut", contribuyen en gran medida los análisis de polen realizados por un equipo de investigadores de las universidades de Oviedo y Alcalá de Henares con los que trabaja el paleontólogo asturiano Diego Álvarez-Lao.
Reconstrucción de un rinoceronte lanudo según M. R. Long
El estudio, publicado recientemente en la revista científica "Quaternary International", parte de los hallazgos localizados en los últimos 3 años en la cueva de La Rexidora (Cuerres, Ribadesella), donde se han localizado más de 500 fósiles de grandes mamíferos, la mayoría en excelente estado de conservación. Los restos óseos, que pertenecen a dos rinocerontes lanudos, cinco bisontes, dos renos, cuatro ciervos y una hiena, son una prueba indiscutible del tipo de fauna que convivió con los últimos neandertales y los primeros hombres modernos.
Las recientes dataciones de carbono 14 realizadas a los restos ofrecen una horquilla cronológica que sitúa su presencia en la zona entre hace 44.500 y 37.600 años, cuando acontecieron episodios de frío intenso, como muestran las grandes capas de lana que protegían los cuerpos de los animales. Es el caso de los rinocerontes lanudos de Cuerres, que se diferencian del rinoceronte blanco africano por tener el cuerpo cubierto por un espeso pelaje, además de presentar una joroba mucho más grande y un cuerno nasal mucho más largo y aplanado.
Investigadores de la Universidad de Oviedo han recuperado un cráneo de bisonte que vivió en la Edad del Hielo en Asturias en la cueva de La Rexidora
Otro ejemplar frecuente y abundante era el bisonte de estepa. De ellos se han recuperado cantidad de restos, incluyendo dos cráneos, uno muy bien conservado. Del rinoceronte lanudo también se rescató un cráneo parcial. La hiena es el único carnívoro presente en el yacimiento del que se ha podido encontrar un esqueleto parcialmente conservado, incluyendo el cráneo.
Los restos óseos que permiten conocer la fauna y el clima de la zona hace 40.000 años fueron localizados en el interior de una sima que actuó como trampa natural, es decir, los animales se precipitaron accidentalmente en aquella especie de pozo del que ya no podrían salir. Esta circunstancia iba a ser crucial para que los esqueletos se conservaran perfectamente a lo largo de milenios debido a que nunca estuvieron al alcance del hombre prehistórico ni de otros depredadores.
Cráneo de bisonte de estepa (Bison priscus), vista superior. Foto. Diego J. Álvarez Lao
La Rexidora es uno de los pocos yacimientos asturianos con fauna propia de aquel momento glacial que conservó los esqueletos de los bisontes que pintaban los artistas prehistóricos.
El acceso a la cueva no resulta nada sencillo. Requiere de un equipo de cuerdas y arneses para realizar una bajada vertical de alrededor de unos cinco metros. Una vez abajo, puede verse una galería con pequeños recovecos que, como máximo, alcanzan poco más de un metro de altura. Esta distribución obliga a recorrer la cueva en una posición horizontal y serpenteando que, a pesar de la incomodidad, posibilita admirar las decenas de huesos que asoman de sus paredes de arcilla, adornadas con estalactitas y estalagmitas propias del paisaje kárstico subterráneo de esta zona de la región.
De este modo, se pueden observar restos de todas las partes del cuerpo de varios animales que, según las investigaciones del paleontólogo de la Universidad de Oviedo, Diego Álvarez Lao, pertenecen a animales de la era glacial como bisontes, hienas o rinocerontes lanudos que en su día perecieron en la «trampa natural» que conforma la cueva sin poder ser devorados por algún depredador. «Este tipo de fauna es escasa» en Asturias, apunta el paleontólogo.
Diego Álvarez Lao con un húmero de rinoceronte lanudo
El fémur y un fragmento craneal de bisonte, un cráneo de hiena completo con las mandíbulas, o una mandíbula de rinoceronte lanudo son sólo algunos de los restos que ya están siendo estudiados en Oviedo, si bien en el interior de la cueva se pueden ver, a simple vista, otros restos como sotillas, vértebras, falanges o un amplio abanico de restos óseos bien definidos. «Lo extraído hasta ahora es superficial y aun así ya ha dado información abundante y excepcional», señaló ayer Álvarez Lao, refiriéndose al hallazgo como «de gran relevancia».
Una importancia que se debe, en gran medida, a la excelente conservación de los restos, fruto de la función protectora ejercida por el manto de arcilla a lo largo de siglos y en el que se encuentran incrustados los huesos. «Los investigadores nos han dicho que podría tratarse del hallazgo de esta época mejor conservado de Europa»
cráneo de hiena
FUENTE: M. S. MARQUÉS / L. BLANCO / P. MARTÍNEZ
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