27 de mayo de 2015

La historia de la construcción del paso sobre el río Nalon entre Entralgo y Pola de Laviana

El puente de la Chalana (I)

Vista del Puente La Chalana

La historia de la construcción del paso sobre el Nalón entre Entralgo y Pola de Laviana

El puente la Chalana
http://www.lne.es
Armando Palacio Valdés en su "Aldea perdida" nos describe cómo se pasaba el río Nalón desde Entralgo para ir a Pola de Laviana. "Para comunicarse con la Pola el pueblo de Entralgo no tenía puente. Se necesitaba subir dos kilómetros arriba para hallar una de piedra de antiquísima construcción. Y como era molesto el rodeo, los vecinos de la parroquia y también los de Villoria utilizaban una barca. ¡Ya están pasando la barca! El Nalón se desliza sereno unas veces; otras precipitado, formando espumosas cascadas; pero en todas partes tan puro y cristalino, que se cuenta las guijas de su fondo".
Una caratula de la novela "La Aldea Perdida" de Armando Palacio Valdés

La barca era llamada "chalana". Una embarcación hecha con troncos de fondo plano. Uno o varios hombres tiraban de una cuerda o cable para remolcar la chalana de una orilla a la otra. Con el tiempo el lugar tomo el nombre popular y así llegó a nosotros como La Chalana.
Una canción popular nos la recuerda: "Chalaneru, chalaneru... ¿Qué lleves en la chalana? Llevo roses y claveles y el corazón de una dama. Si pases el puente non caigas al agua, que los míos amores van en la Chalana".
Mi padre, oriundo de La Bárgana, parroquia de Tolivia, en sus años de niñez tuvo que hacer de arriero y me contaba que bajar a la Pola era muy complicado. O se hacía el rodeo hasta Puente de Arco, o se buscaba alguna pialla para vadear el río Nalón.
En los años 20 del pasado siglo se tomó la importante decisión de construir un puente de piedra, ya que los pontones de madera el Nalón se los llevaba. Fue el entonces alcalde de Laviana, Arturo León, el propulsor de esta importante mejora. El Ayuntamiento agotó la consignación y las obras tuvieron que pararse. El propio Arturo Léon inició una suscripción popular con 500 pesetas a la que se sumó la mayoría de vecinos según sus posibilidades económicas.
Los jóvenes de los pueblos de Entralgo, Canzana, Villoria y Tolivia rivalizaban en prestar sus servicios para la construcción del nuevo puente acudiendo a trabajar en las cepas después de su penosa jornada de trabajo en las minas.
Gran afluencia de bañistas en la zona del puente La Chalana
En octubre de 1925 se decía que la próxima primavera estaría el puente terminado. Pero hubo que esperar todo un año hasta el 10 de octubre de 1926, cuando se inauguró el hermoso puente de La Chalana. Este nuevo puente trajo grandes beneficios para los concejos de Laviana y Aller por las riquezas en ellos enclavadas y que por la falta de una comunicación directa no podían prosperar. Servirá además para que los pueblos de Entralgo, Villoria, Tolivia... sean visitados con más frecuencia y poder admirar las incomparables bellezas que la naturaleza ha vertido sobre este valle tan pintoresco y encantador.
El nuevo puente de La Chalana fue inaugurado con gran brillantez y solemnidad el 1l de octubre de 1926. Hubo grandes festejos los días 9, 10 y 11. El puente estaba alumbrado con bombillas de colores. En la explanada existente en la zona de Entralgo se levantó un kiosko y el prado se presentaba iluminado por focos de luz blanca. Se celebró una misa de campaña y al final de la misma se hizo acto de la bendición del puente.
Imagen de la Iglesia de Pola de Laviana en 1957

Don Arturo León, alcalde y alma del puente de La Chalana, acompañado de la Corporación y alcaldes de barrio, pronunció un discurso y como remate se obsequió con un banquete campestre a todos los asistentes.
Existen testimonios gráficos de este día de la Inauguración del Puente de la Chalana La Chalana, tanto del acto de la apertura de paso, como del banquete de celebrado, así como una perspectiva del propio puente. Lo cierto es que se daba entrada a la autentica arcadia descrita por Armando Palacio Vadés en su "Aldea Perdida".
A partir de esta fecha, La Chalana se convirtió en la playa fluvial de Langreo, San Martín del Rey Aurelio y de la propia Laviana. La Chalana pasó a ser el pulmón de la cuenca minera.
Aspecto del puente de La Chalana, con un montón de gente en la década de 1950
FUENTE: César González Antuña

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El Puente La Chalana (II)
Foto datada en 1890: una chalana en el embarcadero
Es conocido que antiguamente, y de esto hace algo más de un siglo, Pola de Laviana se comunicaba por carretera con Oviedo y con Tarna a lo largo de la margen izquierda del río Nalón. Si alguien necesitaba cruzar el río para acudir a la otra orilla y ponerse en contacto con los pueblos y aldeas de aquel lado, debía hacerlo por el puente de Puente de Arco, si es que pretendía hacerlo a pie, en carromato, a bicicleta, en moto o automóvil; de lo contrario, podía realizar el tránsito en una chalana, cuyo embarcadero se hallaba a un par de kilómetros del centro de la villa en dirección sur; es decir, donde actualmente se halla el “Puente de La Chalana”, cuyo nombre proviene de aquel medio de transporte al que aludíamos arriba: la chalana.
El puente en 1895
Puesto que la carretera como vía de comunicación se iba haciendo dueña y señora dentro de un mundo de avances tecnológicos, un mundo que cada vez miraba más hacia los vecinos, se hizo perentorio comunicar Pola de Laviana con el otro lado del río a través de un nuevo enlace que no se viera dificultado por la corriente fluvial, puesto que las chalanas ya iban perdiendo notoriedad. De ahí que a finales del siglo XIX se acordara la construcción de un puente que uniera las dos orillas del río sin que mediara embarcación alguna. De esta forma se levantó un puente de madera, bastante endeble por cierto, que acabó deshecho en una de las muchas riadas del Nalón. Curioso fue el puente colgante que se erigió en 1919 y que acabó, como tantos otros, en las aguas del río. Poco a poco se iban rehaciendo los sucesivos puentes, todos ellos de tablones; incluso se llegó a construir uno de piedra en 1926, cuya duración tampoco fue muy larga. Otro más de madera trabada fue construido según el modo en que procedían los entibadores mineros; por supuesto, el río también acabó con él en 1938.
Ésta fue la gota que colmó el vaso y, después de tantos varapalos, al fin se comprendió que lo que se precisaba era un puente de hormigón que resistiera los envites del río. Por ello el entonces alcalde de la villa, Arturo León, comenzó las gestiones para llevar a buen término dicha labor, así como la adecuación de una carretera que habría de unir Laviana con Aller a través de La Collaona. 
Un puente de madera para cruzar el río

La obra del puente se terminó en la década de 1940, cuya estructura aún se conserva en buen estado, como era de esperar. Tal vez esa construcción jugara un papel esencial en la prosperidad de la villa, la cual se incrementó de modo casi asombroso en los años ’50 con el acondicionamiento del río para crear una zona donde poder bañarse o solazarse en días estivales, convirtiéndose, de este modo, en la primera “playa fluvial” de la comunidad asturiana. Su éxito fue tal, que un domingo soleado en julio o agosto una muchedumbre acudía al lugar desde toda la cuenca, empujados también por el hecho de que desde Laviana hacia el norte el río oscurecía más y más debido a la contaminación causada por la explotación minera.
La obra del puente se terminó en la década de 1940
FUENTE: Gundis Zlav 

LAVIANA: SEMBLANZAS HISTÓRICAS Y OTRAS

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