18 de junio de 2014

El poeta de Planta (pueblo del alto de "Santo Emiliano" - Mieres), Laudelino León

Versos para después de una guerra


Laudelino León, falangista nacido en el pueblo de Planta, entre Langreo y Mieres, fue uno de los más destacados poetas en lengua asturiana.
PLANTA (según toponimia oficial del 2009), es una localidad situada a menos de un kilómetro de Santu Miano, y por encima de El Quempu, donde se coge la carretera que lleva a la misma. En ella viven 12 personas y se encuentra a una altitud de unos 570 metros sobre el nivel del mar.  https://www.facebook.com/pueblosdemieres
Como ustedes saben, la lengua asturiana no es oficial y un sector de la población demanda que lo sea. Es una petición, que como tantas otras no sale adelante, a pesar de que son muy pocos quienes se oponen de frente a ella, y simplemente se deja pasar para que sea el tiempo quien se encargue de hacerla madurar o de que se pudra. De forma que hay una Academia de la Llingua, que dicta normas, unos profesores que las aplican en el aula a quienes aceptan el asturiano como materia optativa y un colectivo de escritores y músicos que son seguidos por un público, cuyo número resulta muy difícil de determinar, porque un parte de su obra ya está colocada en muchos anaqueles que dependen del Gobierno regional antes de que pueda llegar al mercado.

Para que no quepan dudas, le diré que soy partidario de la oficialidad, entendiendo que cada cual pueda tener el derecho de emplear indistintamente y con la misma libertad el asturiano y el español, como se viene haciendo con otras lenguas en las zonas más desarrolladas del país. Y es que estas dos formas de expresarse, igual que el resto de las que se hablan en España -con excepción del vasco-, no son otra cosa que latín degenerado. Una definición que también puede aplicarse a la mayoría de los idiomas europeos.
Esta aclaración viene a cuento porque hoy quiero tratar un asunto que sé que no va a gustar a muchos: la obra en bable de un destacado falangista durante el franquismo, porque siendo verdad que los que fuimos niños en esos años podemos atestiguar que en las escuelas se reprimía corrigiendo con castigos el uso de las palabras en asturiano, no lo es que se prohibiese su uso en revistas, publicaciones y actos públicos, tanto en verso como en prosa.
No se trata ahora de hacer un listado exhaustivo, porque afortunadamente para nuestro acervo cultural, los ejemplos son muchos, pero aquí van algunos para basar lo que digo: en una fecha tan temprana como 1945, Antonio García Oliveros "AGO", ya publicó sus "Cuentiquinos del escañu" y al año siguiente Elvira Bravo empezó a emplear la variante pixueta para decir L´Amuravela el famoso pregón de las Fiestas de Cudillero; en 1950, Gabino Muñiz García-Robes "Manín de la Llosa", publicó "N´el falar de la mió tierra", en verso y prosa, y tres años más tarde Tarronazos y caxigalines.
Ángel Fernández Pola Carral, llanisco y colaborador de El Oriente de Asturias y Voluntad, con una amplia obra en castellano, también llevó a la imprenta en la década de 1950 dos libros en asturiano, coincidiendo en el tiempo con los años en los que el Instituto de Estudios Asturianos convocaba sin problemas su concurso de comedias en bable y Manuel Antonio Arias "Antón de la Braña" daba a la imprenta sus sainetes escritos en bable.
En fin, la lista es enorme y tampoco la Montaña Central se quedó huérfana en autores. El langreano Valentín Ochoa "Antón El Chiova", pudo desarrollar sin problemas una buena producción hasta su muerte en 1951 y Luís Aurelio Álvarez, Florina Alías o José Campo Castañón nunca tuvieron cortapisas para escribir en la lengua asturiana y participar con ella en actos oficiales sin que se lea en su textos la más mínima crítica política. Incluso el más popular de los monologuistas, el lenense Ángel Menéndez Blanco "Anxelu", fue conocido por sus simpatías franquistas que nunca disimuló.
Pero entre todos ellos, hay un nombre que destaca tanto por su vinculación al Régimen como por la calidad de sus composiciones, Laudelino León, cuyo dilatado historial dentro de la estructura de la dictadura no puede hacer sombra a algunos de los mejores versos que se han escrito en bable y que en mi opinión no han sido superados por las generaciones que tomaron el relevo de la poesía asturiana siguiendo las normas dictadas por los nuevos académicos.
El poeta, porque lo era por encima de otras cosas, nació en 1906 en la aldea de Planta, emplazada en el antiguo paso que comunicaba los concejos de Mieres y Langreo, en una casa que me enseñó hace muchos años el recordado Julio León Costales, quien guardaba allí su colección de etnografía y aperos, recogida por los pueblos de los alrededores. La vivienda tiene su propia historia y la incluí en una serie sobre nuestro patrimonio que se publicó en este diario allá por los 90. Fue levantada en 1762 por Rodrigo Álvarez Covián, un hidalgo rural que quiso plasmar en sus muros su linaje y sus convicciones, de manera que aún pueden verse allí inscripciones religiosas, pequeños blasones con las insignias de sus apellidos y dos lemas que nos recuerdan el fervor patriótico de la época: "Muera Hargel" y "Biba el rei de España", con las mismas letras que ustedes están leyendo ahora.
A pesar de su noble origen, quienes la habitaban a principios del siglo XX no eran ricos y la adaptaron a la humilde vida del campo: la planta baja se dividía para la cuadra y la cocina con llar, que servía a la vez de comedor y salón y desde allí se accedía por una escalera interior al piso destinado a dormitorio, donde los tabiques se sustituyeron por telas para intentar preservar la intimidad y que, según me dijo Julio León, había llegado a albergar a la vez a diez personas. Porque el linaje fue numeroso y aún hoy varias familias de Mieres pueden encontrar sus raíces entre estas paredes.
El pequeño Laudelino perdió a su padre a los seis meses y apenas tuvo tiempo para leer e instruirse ya que pidió modo con sólo once años en las minas de El Peñón y Baltasara. Una historia que entonces no era rara, como tampoco lo fue que muy pronto le tocase vivir los conflictos de las primeras décadas del siglo, ante los que tomó partido afiliándose al Sindicato Minero, en el que demostró ciertas actitudes para la organización por lo que fue elegido como portavoz por sus compañeros cuando aún estaba en la primera juventud.
En 1998. se publicaron dos libros que recogen parte de su producción poética: "El poder de les llárimes", de la editorial Trabe, que contiene una selección de 26 poemas, prologada por Ismael María González Arias, y "Poesía. Facsímiles y trescripciones de 125 poemes (1932-1964)", encargada por la Academia de la Llingua Asturiana, que cuenta con una pequeña biografía firmada por Xurde Blanco. Por ella sabemos que Laudelino intentó estudiar en la Escuela de Facultativos de Minas de Mieres, pero lo dejó pronto y a los 19 años decidió marchar a vivir con una hermana a Barcelona.
En Cataluña trabajó de pocero y albañil estudiando a la vez cultura general, contabilidad y taquigrafía en el Centro Instructivo del Obrero e ingresó en el PSOE. Pero todo cambió por un encuentro fortuito con la otra cara de la moneda ideológica.
Según parece, el destino le hizo compartir pensión con Matías Montero, miembro de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) y uno de los primeros afiliados de Falange Española a finales de 1933, cuando apenas contaba 20 años de vida. La historia de este joven es suficientemente conocida por quienes lucen canas porque cada 9 de febrero el Estado franquista celebraba el "Día del Estudiante Caído", recordando su muerte a tiros en 1934 cuando estaba vendiendo en las calles de Madrid la prensa de su partido.
Matías Montero puso en contacto a Laudelino León con Ramiro Ledesma, uno de los escasos teóricos del fascismo español, quien no tardó en convencerlo para su causa. Entretanto, el mierense había aprobado las oposiciones al Cuerpo Auxiliar de Delegaciones Provinciales de Trabajo en 1933 y tres años más tarde fue destinado a Vitoria donde a la vista de la inevitable tragedia que se veía llegar, decidió posicionarse, colaborando en la creación de los sindicatos jonsistas e ingresando en Falange Española. Luego, con el triunfo del franquismo obtuvo el título de Diplomado en dicho organismo y fue delegado provincial de Trabajo en diferentes puntos del país hasta que un cáncer de estómago se lo llevó, en Granada, en 1965.
Para entonces había dejado una hermosa colección de versos escritos en la lengua sin artificios que aprendió de su madre Josefa en Planta y que él se preocupó de cuidar en todos los destinos oficiales que le tocó ejercer lejos de Asturias. Curiosamente, hasta los años 50 no publicó sus primeros versos, dentro de una antología de poetas alaveses. Luego en los últimos años de su vida, estrechó su contacto con Mieres colaborando en el semanario Comarca y en diferentes álbumes de fiestas. También publicó en castellano, pero preferimos sus versos en bable, porque son la mejor prueba de que a veces las cosas no son como nos las han hecho ver. Lean y juzguen:
"Espera, lluna, espera / qu´esta noche los ríos hanse afogado, / y la fonte parlera / callandín p´ente la hierba s´ha esmuciado. /
Ye la voz sin ecu de les somes pardes / quien tremó la noche de quexosa parla / dánimes en pena. / Lluna non te guardes/ y espera ´nel cielu a que surtía l'alba".
Ilustración de Alfonso Zapico

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR
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