6 de marzo de 2014

La Viruela - [ Procede del latín varius - (variado o variopinto) ] - La primera vacunacion contra esta enfermedad en Asturias se realizaró en 1801, en Gijón.

Un mal que deja huella.
 
Dibujo en el Codice Florentino reflejando el impacto del mal entre los indígenas mesoamericanos.


La viruela provocaba la muerte del 30 por ciento de los infectados - Las primeras vacunaciones contra esta enfermedad en Asturias se realizaron en 1875.


               Descubriendo...la Vacuna contra la Viruela de Edward Jenner.

http://www.lne.es.
La denominación de viruela procede del latín varius (variado o variopinto) e indica la erupción y pústulas que presentan los enfermos por el cuerpo. Se trata de una enfermedad contagiosa causada por un poxvirus, Variola maior, que se contraía por vía aérea. El único reservorio es el hombre enfermo. La tasa de mortalidad alcanzaba al 30% de los infectados.

Existen indicios de que esta enfermedad ya se padeciese desde el Neolítico. No obstante, el documento más antiguo nos indica el mal en la India, ya que el Sacteya, texto escrito en sánscrito de mil años a.C., describe esta patología. También se piensa que el virus de la viruela haya mutado unos 10.000 años a.C. en la llanura del Ganges. Momento en el que se generaron dos ramas, una maligna que se extendió por Asia hace 1.600 años y otra que invadió de manera más reciente por América y África occidental.

En la antigua China, India, Persia y Turquía la gente se protegía de ella con la variolización, técnica que consistía en introducir exudado seco de pústulas de un enfermo inhalándolo por la nariz o bien a través de escarificaciones en la piel. Lady Montagu, esposa del embajador británico en Estambul, a su regreso a Inglaterra en 1721 enseñó este proceder a los médicos ingleses, según expone Maradona Hidalgo en su "Historia de la enfermedades infecciosas".

Es posible que esta enfermedad fuese importada por las tropas romanas que en el siglo III lucharon contra los Partos y de regreso a sus casas la dispersaron por todo el Imperio romano. Época de expansión del cristianismo, religión que aportó un nuevo mensaje hacia los enfermos gracias al concepto de caridad, curar en nombre de Jesucristo.

En el 570 un ejército etíope asaltó La Meca y contrajo esta dolencia. Desde Arabia, siguiendo la expansión árabe, se diseminó por el norte de África y Europa en los siglos VI, VII y VIII. A España llegó hacia mediados del siglo VIII con las tropas de invasión musulmanas. Entre los siglos XI y XII la viruela avanzó por Europa de nuevo a través de los Cruzados retornados.

Con todas estas situaciones de repetición alcanzó la categoría de enfermedad endémica en la Europa occidental, provocando una importante mortalidad global de la población, ya que se cree que en Europa mataba entre 200.000 a 600.000 personas cada año y la mayoría de ciegos era por su causa, los que curaban quedaban inmunizados. A partir del siglo XVII pasó a ser casi exclusividad infantil.
Es posible que fuese llevada a América con la vuelta de los indios durante el segundo viaje de Cristóbal Colón.

Lo que sí es seguro es que apareció en Santo Domingo en 1518 tras el atraque de un barco negrero portugués. Enfermedad sobre la que recae la mayor culpa del exterminio de los indígenas americanos, pues entre 1520 y 1523 provocó la muerte de tres millones y medio de indios.

El punto culminante de esta enfermedad se alcanzó con Edward Jenner (1749-1823) quien demostró en 1770 la posibilidad de una inmunidad efectiva y duradera. Él era conocedor de que las personas que habían padecido vacuna, enfermedad localizada en las vacas, no contraían viruela. Con esta premisa llevó a cabo "vacunaciones" cruzadas entre las lesiones de las ubres de las vacas y las personas con éxito total. Pensamiento que no prendió entre la clase científica hasta años más tarde.

A nosotros como país nos cabe la satisfacción de que el rey Carlos IV encargó al cirujano Francisco Javier Balmis (1752-1819), ayudado por Salvany, la organización de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1814) para llevar la técnica a la población colonial localizada en América del Sur y Filipinas. El virus se mantuvo activo durante la travesía gracias a que llevaron veintidós niños huérfanos del Hospicio de La Coruña.

La enfermedad se mantuvo activa hasta el siglo XIX, pero hoy cuenta con el privilegio de ser la primera enfermedad infecto-contagiosa erradicada de la faz de la tierra gracias a la práctica de la vacunación sistemática. El último caso de viruela ocurrió en Somalia, en un hombre de 23 años llamado Alí Maow Maalin.
También indicamos que el fraile chileno Pedro Manuel Chaparro realizó inoculaciones de pústulas cinco años antes que Jenner.

                                    Viruela. James Gillray (1757-1815)
Viruela en Asturias.
Las primeras noticias de vacunación contra la viruela las obtenemos de Melquíades Cabal, quién nos indica que D. Manuel González de Reconco vacunó, previa autorización Real, en 1801 en Gijón y en 1803 lo hizo otra vez sobre los niños del Hospicio en Oviedo. En 1824 el médico Cayetano Blanco Casariego preguntó a la Diputación si conocían que las vacas asturianas "tenían pus vacuno", suponemos que con intención de actuar al respecto.

La siguiente referencia de que se estaban llevando a cabo medidas contra la enfermedad corresponden a Higinio del Campo, médico de Siero, cuando el 18 de mayo de 1858 comunicó que había recibido "dos cristales linfa vacuna" del Instituto valenciano y deseaba que le proporcionasen "criaturas sanas y robustas" para iniciar la vacunación.

El Ministerio de la Gobernación a través de una real orden de 17 de abril de 1875 y de otra de 24 de enero de 1876 anunciaba la creación en Madrid del Centro General de Vacunación. Asimismo, quedaba establecido que los gobernadores de Provincia remitiesen mensualmente a la Dirección General los estados de vacunación y revacunación ( ). Bajo esta guía el Gobierno Civil estimuló el sistema de vacunación de la viruela y remitió a los Subdelegados de Medicina y Cirugía de los diversos partidos judiciales de Asturias los cristales de linfa vacuna al objeto de "preservar a las personas del contagio varioloso". Además se impuso un remite mensual del estado de la enfermedad y de las vacunaciones efectuadas.

De esta manera sabemos que en 1875 había viruela en Pravia, Piloña, Villaviciosa, Gijón, Grado, Valdés y Coaña. O de que en marzo de 1876 hubo 278 afectados en: Amieva (4), Cangas de Onís (8), Onís (1), Cangas de Tineo (14), El Franco (16), Tapia (4), Llanes (131), Candamo (26), Llanera (32), Cudillero (8), Pravia (31), Lastres (3). De estos fallecieron 105 y quedaron con lesiones importantes 22 personas. La mayoría de las defunciones se encontraban entre los no vacunados y la enfermedad padecida tenía diversas denominaciones: "viruela epidémica", "viruela tifoidea", "confluente", "confluente hemorrágica", "viruela negra", "benigna" o "maligna".

Con estos datos calculamos que la letalidad fue del 37,76% y las deformaciones manifiestas alcanzaron al 7,91% de los afectados.
A partir de esta fecha comenzaron las vacunaciones regladas hasta su extinción total. Por último indicamos que en 1882 se vacunó contra la viruela tanto en el Hospital Provincial como en el Hospicio. Por esta fecha también se inauguró un centro de vacunación en Gijón, de manera concreta aquí usaban linfa procedente del Cow-pox espontáneo hallado en Arroes (Villaviciosa). O de cómo en 1919 se vacunaba de viruela en la Casa de Socorro de Oviedo también con linfa extraída directamente de las vacas.


Ilustración de: Pablo García.

FUENTE:  Profesor de Historia de la Ciencia de la Facultad de Medicina. 
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