7 de abril de 2018

La Guerra Civil en Asturias [1936-1937] (y IV)

El Consejo Soberano y los combates de la zona oriental
Ilustración de Alfonso Zapico
La ruptura a finales de agosto del frente en los puertos de El Escudo y los de la zona de Reinosa en Cantabria repercutió notablemente en la ofensiva republicana sobre Oviedo, dado que fueron enviados 27 batallones asturianos a la defensa de la provincia santanderina
La guerra civil en asturias-5. La torre mutilada de la Catedral emerge tras los cascotes de casas en ruinas
Pero los efectos de la rápida ocupación nacionalista se dejarían sentir no sólo en el plano militar.
Prácticamente coincidiendo con la caída de Santander en poder del general Dávila, la mayoría de los integrantes del Consejo Interprovincial de Asturias y León (este último añadido se debía a que el área de influencia se extendía hasta una zona que alcanzó hasta La Robla en la provincia limítrofe) acuerda constituirse en órgano soberano ante la crítica situación planteada. Con el voto en contra de los consejeros comunistas y representantes de las Juventudes Socialistas Unificadas, comunicaría la decisión al gobierno de la República, provocando la sorpresa primero e indignación después por una decisión que el gobierno de Valencia se negara a sancionar.
La guerra civil en asturias-6. Tropas nacionalistas en su avance por el frente oriental asturiano, donde hubieron de vencer una dura resistencia.
En una situación definida por la premura de los nacionalistas interesados en ocupar Asturias antes de la llegada del Invierno, lo que supuso que sus ejércitos atravesaran el Deva y ocuparan la villa de Llanes diez días después de haber ocupado la ciudad de Santander, la citada proclamación soberana del Consejo asturiano al tiempo que añadía nuevos problemas al gobierno central de la República, no parecía aportar ventaja alguna a la realidad asturiana. Las principales decisiones adoptadas como la incorporación del coronel Prada como general en jefe del Ejército del Norte en sustitución de Gamir Ulíbarri, la restricción de libertades hasta entonces disfrutadas, el endurecimiento de la administración de la justicia y la ampliación de la jornada laboral, todo ello en el nuevo contexto dictado por las circunstancias del «no hay frente militar ni retaguardia civil, todo es frente», probablemente hubieran emanado también del Consejo Interprovincial. 
La guerra civil en asturias. El anarquista Higinio Carrocera tuvo un papel importante en los comienzos de la guerra en Asturias y en la desesperada y heroica resistencia republicana final.
El frente, efectivamente, era amplio en septiembre de 1937, pero la iniciativa había pasado en todo él a las fuerzas nacionalistas y la resistencia más enconada que éstas encuentran se localizará en la zona oriental, en el espacio comprendido entre Llanes y la línea del río Sella. El Mazuco, en las proximidades de Posada de Llanes, y Peñamellera se convertirán en los escenarios de las dos más grandes batallas del este, como La Cabruñana lo había sido en el oeste, un año antes. Inseparables de aquellos combates serán los nombres de Higinio Carrocera, Manolín Álvarez, Baldomero Fernández Ladreda y Jesús Larrañaga (comunista vasco) quienes, entre muchos otros, sobresaldrían por su capacidad militar y heroísmo. Tras diez días de lucha encarnizada, los seis mil hombres (6.000), del ejército republicano quedarían reducidos a mil setecientos treinta y cuatro (1.734) al concluir la batalla.
La guerra civil en asturias
Una vez aplastada la resistencia republicana, los nacionalistas enfilarán la línea del Sella, alcanzando en este siguiente objetivo la zona de Covadonga, ocupando el santuario el primero de octubre, coincidiendo con el primer aniversario del Caudillo a la jefatura del nuevo Estado. A pesar de que fueron las tropas de los Regulares africanos los primeros en llegar al santuario (es decir, los moros), el acontecimiento no pasaría desapercibido lógicamente para la propaganda franquista en el resto de España. Explotación ideológica que proseguirá cuando, una vez finalizada la guerra, sea devuelta la imagen de la virgen que el gobierno republicano había puesto a buen recaudo en París (en la embajada española). A su regreso, la Virgen de Covadonga, con toda la parafernalia propia del momento, sería proclamada capitana generala, escoltada militar y triunfalmente recibida por obispos, curas y alcaldes desde Irún al santuario, pasando por Burgos, Valladolid, León y Oviedo, empleando casi un mes en recorrer el itinerario trazado (del 11 de junio al 6 de julio de 1939).
La guerra civil en asturias
Victoria Nacionalista, desbandada republicana (octubre de 1937)
Coincidiendo con la ocupación de Covadonga se reunían por vez primera durante la guerra las Cortes de la República con el propósito de examinar la situación y adecuar, en lo posible, la España republicana a la de las democracias occidentales. Se trataba principalmente de erradicar los excesos revolucionarios que podían interferir una ayuda hipotética de aquéllas, respaldo que por otra parte nunca se registraría, como consecuencia Para los republicanos asturianos los problemas eran aún más acuciantes que los planteados en las Cortes reunidas en Valencia, como acabamos de señalar. Para examinarla, sólo uno de los grupos políticos, el PCE, se reunirá en conferencia en Gijón los días dos y tres de octubre, para insistir en la unidad antifascista y alertar contra el derrotismo. Pero que la resistencia republicana tenía los días contados, dada la superioridad nacionalista por tierra, mar y aire, y la dificultad del gobierno de Valencia para enviar una ayuda masiva, era algo que se palpaba en el ambiente tras los combates de El Mazuco y Peñamellera.
La guerra civil en asturias. El coronel Aranda, en primera fila, flanqueado por los coroneles Martín Alonso (derecha) y Ortega. Tras ellos, el comandante Caballero y otros jefes militares.
Se trataba de resistir, efectivamente, pero ello se hacía más difícil desde finales de septiembre por la incorporación de las tropas del sur de la región a la ofensiva final nacionalista. A partir de entonces, la orografía montañosa, que había jugado como elemento disuasorio de los nacionalistas, dejará paso a un avance resuelto de éstos por los puertos con todo tipo de pertrechos. Frente a las tropas mandadas por el coronel franquista Muñoz Grandes, bien armadas y empleando cuatrocientas muías de carga en el paso de los puertos y desfiladeros de la cordillera, las brigadas republicanas, dirigidas primero por el teniente coronel Ibarrola y Bravo Quesada, después, desde el cuartel general Instalado en Mieres, se verían obligadas a servirse de siete tipos de fusiles con cuatro calibres diferentes.
Ilustración de Alfonso Zapico

Si a esta desigualdad de las fuerzas se añaden los estragos psicológicos que la desmoralización de la retaguardia producía en los combatientes republicanos, se explica que la resistencia solamente durara cuatro días tras el comienzo de los ataques y que una vez coronados los puertos de San Isidro y Tarna, las cuencas mineras quedaban al alcance de los nacionalistas. Del mismo modo y en las mismas fechas que la resistencia republicana cedía en el este y las tropas franquistas ocupaban el día 18 Colunga y Villaviciosa y, dos días después, Infiesto.
La guerra civil en asturias
Con la entrada en Gijón el 21 de octubre concluía la ocupación nacionalista del territorio republicano en Asturias y totalidad del norte. Los combates posteriores hasta el fin de la guerra se librarían en la zona oriental peninsular; a ella se dirigirán tanto el grueso del ejército franquista victorioso, como los más firmes defensores de la República en Asturias. 
Pero la diferencia básica entre ambos desplazamientos hacia los nuevos escenarios bélicos no estribaría en el lugar de destino sino en el de procedencia. Mientras, en Oviedo, en los días centrales de octubre, reinaba la euforia por la inminente liberación que los simpatizantes del franquismo creían definitiva, el desconcierto, la angustia y el drama predominarán en la cercana ciudad de Gijón.
La guerra civil en asturias. Tropas nacionalistas a caballo entran en una localidad asturiana.
Aunque latente desde los últimos días de septiembre, el desconcierto se acentuará a raíz de las salidas clandestinas de algunas personalidades, como la de Santiago Blanco, secretarlo de la Presidencia del Consejo Soberano, quien con un grupo de funcionarios embarcará en la noche del 12 de octubre. La difusión de este tipo de comportamientos desde la retaguardia a los frentes provocaría la intensificación de deserciones de soldados, anteriormente Iniciada.
La guerra civil en Asturias
La angustia sobrevendrá como consecuencia de la escasez de medios de evacuación. Siendo el mar la única salida y no habiendo permanecido indiferente el Consejo asturiano ante tal expectativa, el problema se planteará en forma ininterrumpida. En primer lugar, el gobierno de Valencia había enviado barcos pero no los suficientes; en segundo término, algunos de ellos, como el submarino «CB» y el destructor «Ciscar» serán hundidos en el puerto de Gijón por los bombardeos de la aviación nacionalista. Finalmente, los proyectos de realizar una evacuación planificada: el inicial de dar la prioridad al conjunto del ejército, y los dos siguientes de seleccionar a los combatientes más cualificados y a los mandos, deberán ser abandonados uno tras otro.
La guerra civil en Asturias
La tercera de las secuencias vividas en Gijón frente al mar y a la inminencia del ejército franquista se expresará en el «sálvese quien pueda». En torno a diez mil personas se ha estimado el número de los que lograron alcanzar la frontera francesa en una veintena de barcos, del medio centenar que salieron del puerto gijonés; en cinco mil (5.000), los que, tras múltiples peripecias en su huida por tierras del interior, consiguieron llegar a la zona republicana. El resto de soldados y civiles que habían colaborado con el gobierno asturiano regresarían a sus domicilios, si bien en muchos casos de forma transitoria.
La guerra civil en Asturias
Sometidos a vigilancia por las fuerzas de seguridad del nuevo régimen u objeto de denuncias anónimas serían detenidos, juzgados, encarcelados o ejecutados; otros conseguirían escapar hacia lugares más seguros, casi todos a las montañas, en espera de coyunturas más favorables. Pero el adverso desenlace que tuvo para estos últimos la contienda española en abril de 1939, les transformaría finalmente de combatientes por la República en guerrilleros antifranquistas.
Atrás quedaban diez y seis mil muertos (16.000), víctimas de los numerosos enfrentamientos militares entre ambos bandos, más de un millar por mes, lo que reflejó la dureza de los combates en Asturias, únicamente superada por los librados en Madrid en la guerra de España.
Soldados republicanos, de La Hueria en su mayoría, en el frente en Asturias. Año 1936-37. (Foto Nº 7036 - Cedida por la Asociación Cultural 'Amigos del Valle de La Hueria'. La Hueria, San Martín del Rey Aurelio). (Asturias.es)

Quedaban, además, también millares de víctimas de la represión seis mil doscientos (6.200), aunque en este trágico episodio la contribución de cada bando no estará tan igualada como en el número de víctimas en campaña: las tres cuartas partes se deberán a los nacionalistas cuatro mil quinientos (4.500); el resto serán las víctimas del «terror rojo». Desigual comportamiento, pues, ante el adversario desde julio de 1936 hasta octubre de 1937; discriminación que los vencedores en la guerra tendrán ocasión de prolongar durante los casi cuarenta años de dictadura que siguieron a la guerra civil en Asturias. Y, ciertamente, no la desaprovecharían.
El Consejo de Asturias y León realizó emisiones monetarias.
Los billetes fueron popularmente conocidos como «belarminos» por llevar la firma de Belarmino Tomás, presidente del Consejo.
En la foto, anverso y reverso del billete y la moneda de dos pesetas, emitidas en 1937
BIBLIOGRAFÍA
  • Los tomos 9 y 10 de la Historia General de Asturias, Gijón, 1978, reconvertidos con ocasión del cincuentenario del comienzo del conflicto en La Guerra Civil en Asturias. Gijón, 1986, 2 vols., son los que ofrecen una visión más detallada del tema.
  • MUÑIZ, O.: El consejo de Asturias y León 1936-1937. Oviedo, 1978. NEIRA, Javier: La vida cotidiana en Oviedo durante el asedio de 1936. Memoria inédita de licenciatura en el Departamento de Historia Contemporánea. Universidad de Oviedo.
  • MARTÍNEZ BANDE: La guerra en el Norte. Madrid, 1968; y El final del frente Norte. Madrid, 1972.
Entre los libros testimoniales, el de Juan AMBOU (Los comunistas en la resistencia nacional republicana. La guerra en Asturias, el País Vasco y Santander. Madrid, 1978), único hasta hoy entre quienes integraron el gobierno regional durante el conflicto; el del periodista de Avance, Juan Antonio CABEZAS (Asturias. Catorce meses de guerra civil. Madrid, 1975); el del diputado de la CEDA Geminiano CARRASCAL (Asturias, 18 de julio de 1936-21 de octubre de 1937. Valladolid) y el del anarquista F. SOLANO PALACIO (La tragedia del Norte. Asturias mártir. Barcelona, 1938).
Ilustración de Alfonso Zapico
Bibliografía  Consultada: 
Textos extraídos de “Historia de Asturias” (La Nueva España - Caja de ahorros de Asturias)

FUENTE: DAVID RUIZ GONZÁLEZ


DAVID RUIZ GONZÁLEZ  
Catedrático de historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo. 
Foto de Nacho Orejas (La Nueva España)






DATOS DEL CONFLICTO
"MUERTOS EN ASTURIAS"
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
El primer número a tener en cuenta son las 20.362 personas muertas en Asturias desde 1936 a 1952. Las causas son varias;
  1. El asesinato con 4.676 personas.
  2. La muerte en prisión con 677 personas por diversas enfermedades o maltratos.
  3. El asesinato por fusilamiento con 3.436 personas ejecutadas.
  4. El asesinato por garrote vil con 20 personas ejecutadas.
  5. Las muertas por bombardeo con 234 personas.
  6. Los muertos por suicidio ante el temor de una atroz tortura 11 personas.
  7. Los muertos durante acciones militares 11.319 combatientes.
  8. Las desapariciones forzosas de 2 personas, sin contar las no identificadas que aún están en las fosas existentes en todo el estado, entre ellas las 343 situadas en territorio asturiano más las que aún están por descubrir.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
La procedencia de estas 20.362 personas son diversas, partiendo en primer lugar que los propios asturianos que son la gran mayoría.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)


Como ejemplo, vamos a dar algunos datos referentes a algunas provincias.
  • Bizkaia con 210 personas muertas; 11 asesinatos, 175 por acciones militares en combate, 22 fusilamientos “legales” y por último 2 muertes en prisiones.
  • Cantabria con 194 personas muertas; 26 asesinatos, 75 por acciones militares en combate, 78 fusilamientos, 1 por garrote vil y 9 en prisión.
  • León con 314 personas muertas; 58 asesinatos, 95 en combate, 143 personas fusiladas, 2 por garrote vil, 11 en prisión y 1 desaparecido.
  • Burgos con 39 personas muertas; 6 asesinadas, 18 por acciones militares en combate, 12 fusilamientos, 2 muertos en bombardeo y 1 en la prisión de Oviedo.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)


MUERTES DURANTE LA GUERRA 1936-1939
Si nos centramos especialmente en los años que duró la guerra civil de 1936 a 1939, la lista nos da unos datos muy interesantes.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
El siguiente cuadro indica claramente los muertos de cada año, clasificándolos en tres tipos; asesinados, en combate y otros (muertos en bombardeos, fusilados “legalmente” y en prisión).

Año        Muertos        Asesinados       Combate      Otros
1936         386                   63                    321               2
1937         679                 236                    434               9 (a)
1938         105                   86                     10                9 (b)
1939          27                    24                                         3 (c)
  • (a).- 4 fueron fusilados, 3 en prisión y 1 en combate.
  • (b).- En 1938 se fusiló en La Guardia (Pontevedra) a 6 personas.
  • (c).- Murieron en prisiones.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)
Con los datos extraídos se puede decir que desde 1936 a 1939 murieron 1.197 personas identificadas y con fecha registrada. Fueron muchísimos más con total seguridad, de eso no hay duda, pero no se registraron. 
Una vista desde la torre de la Catedral de Oviedo, donde había francotiradores engolados. Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)

Llama la atención la falta de datos concretos de combatientes muertos, ya que de los que existe fecha de su muerte son 965 y se sabe que con seguridad murieron 11.319, dejando a 10.354 soldados sin una fecha posible de su muerte pero no mucho más allá del fin de la guerra en 1939. Esto quiere decir que los muertos durante la guerra civil identificados son un total de 11.551, que son más de la mitad de la cantidad total de muertos identificados entre 1940 y 1952.
Ilustración de Alfonso Zapico. (La Balada del Norte)

FUENTE: CRÓNICAS A PIE DE FOSA.  https://cronicasapiedefosa.wordpress.com

Ilustraciones (Dibujos) de Alfonso Zapico
Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Historietista e ilustrador freelance. Profesional gráfico desde el año 2006. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).  Realiza ilustraciones, diseños y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón, Les Noticies…).
Se estrena en 2006 con un álbum de corte histórico para el mercado franco-belga, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen, 2009). Su primer trabajo publicado directamente en España es Café Budapest (Astiberri, 2008), donde se mete de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido apuesta por recrear en cómic la vida de James Joyce, Dublinés (Astiberri, 2011), que gana el Premio Nacional del Cómic 2012 y a raíz del cual surge el cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011).
Vive en la localidad francesa de Angouléme, donde, tras realizar El otro mar (Astiberri, 2013) a caballo de su Asturias natal, a la que vuelve con regularidad, se encuentra preparando su nueva y ambiciosa obra, “La balada del norte”, que constará finalmente de tres tomos.
Esta magnífica obra es un autentico tesoro de la novela gráfica española y refleja la negrura de los valles mineros de Asturias de los que surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera. Éste es el sonido de "La balada del norte".

Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…) http://alfonsozapico.com
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